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lunes, 22 de mayo de 2017

Escrúpulos y confesión

Publico una carta que me escribió una joven.

Hola, mucho gusto en saludarlo, mi nombre es [...] y soy de Argentina. Le escribo porque encontré su blog buscando justamente respuestas a mis inquietudes, y gracias a Dios me di con su página en donde le contestaba a una joven que contaba que tenía problemas de escrúpulos aparentemente, que tenía miedo de confesarse mal, de rezar mal, de comulgar indebidamente,etc. La respuesta que usted le dio la verdad que me ayudó mucho a mi también, ya que yo también estaba (y estoy) pasando por lo mismo, eso parece, también estoy sufriendo mucho a causa de estas dudas que me infunden un gran temor, una gran angustia y ansiedad con respecto a mi estado en relación con el Señor. 

Quise escribirle ahora porque necesito ayuda. Estoy en un momento en que me siento sumamente angustiada, en desasosiego por el miedo y la ansiedad de pecar continuamente. Si bien antes me ocurría de vez en cuando, ahora es algo constante y continuo. Es como una obsesión que me quita la paz y no me deja vivir tranquila. Leí lo que usted le decía a aquella joven, de que si no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso le dijo que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales. Eso me tranquilizó en gran medida, ya que era justo la respuesta que estaba necesitando en ese momento, sobre pecados que cometí, ya que estaba muy angustiada. El caso es que en los últimos meses las dudas han vuelto y con más fuerza todavía, y cada vez se hacen más y más insoportables, recuerdo lo que usted dijo y en base a eso juzgo que cierto pecado no fue mortal, sin embargo no mucho después vuelve a aparecer la duda, o cuando considero que un pecado no fue mortal, recuerdo otro, y vuelve la tortura. También estoy en un estado constante de temor y ansiedad por la simple posibilidad de cometer un pecado, o haber hecho algo mal, o no haber hecho algo que debía. Hablo de esto con mi mamá y ella me ayuda a ver un poco más claro, y a entender que debo ser más humilde [...]. Esto por un tiempo me alivia un poco, pero cuando me doy cuenta vuelven a atormentarme las dudas y los temores, que no puedo juzgar con claridad que es real y que no. La verdad es que no me gusta verme "manchada" y saber que tengo pecados encima, y se que esto tiene algo de soberbia, ya que no es la actitud de alguien humilde que confía en el Señor, pero es que se me hace ya muy difícil de controlar. Esto ha ido ganando poder y me perturba por completo. Ya de solo escuchar o leer la palabra "infierno" o "pecado mortal" me aterrorizo y me asusta la posibilidad de condenarme, o de cometer pecado mortal y no poder confesarme. En fin, estoy sufriendo muchísimo por esto. Además tengo ansiedad social o fobia social que es un temor de ser humillada frente a las personas o de hacer el ridículo, de que me evalúen negativamente. Esto también contribuye y me siento mal cuando no puedo decir algo que creo que debería por esta ansiedad o temor que siempre me acompaña, de quedar en ridículo o humillada. 

Yo también soy laica, en un momento pensé en ser religiosa pero en este momento por lo menos ya no, con esta ansiedad social (ya hice un tratamiento que me ayudó bastante) y cosas que fueron sucediendo en mi vida la idea poco a poco se fue yendo, ahora estoy estudiando para ser traductora. Hasta no puedo disfrutar del todo cuando voy a misa, porque estoy en tensión tratando de hacer todo correctamente y no mal, o pienso en todo lo que se espera que yo haga y creo que debo hacer y me pongo muy tensa al pensar en que puedo llegar a no "cumplir" o a "fallar" en algo, en mis obligaciones. A medida que conozco más en cuanto a la fe y se más, más exigida me siento, pero no lo puedo vivir con alegría, la mayor parte del tiempo estoy llevándolo como si fuera una carga pesada, y eso ne me gusta nada, se que no es un buen testimonio del verdadero cristianismo. ¿Qué consejo me da? ¿Que puedo hacer para superar todo esto? ¿Cómo hago para dejar de lado tantos temores y empezar a vivir con más alegría, esperanza y amor en vez de ansiedad y miedo continuo? 

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo para leer esto y espero no haberlo cansado. Me encantaría tener su respuesta para que me ayude con este problema. Muchas gracias por todo y que el Señor lo bendiga abundantemente. Un saludo.



Querida hermana en Cristo, 
                                             muchas gracias por tu carta!         

Me alegro que te gusta mi blog. Yo soy italiano, no hablo bien español, espero que me entiendas.

Entiendo muy bien tus escrúpulos. Yo también en el pasado he sufrido la tortura de escrúpulos.

San Alfonso María de Ligorio y otros autores expertos en teología moral enseñan que si una persona no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales.

Para superar el problema de escrúpulos es muy importante encontrar un confesor experto en Teología Moral y lleno de amor fraternal.

Te sugiero de contactar los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, que son muy buenos confesores, amable y expertos en teología moral. Estos sacerdotes realizan muy apostolado en Argentina.

Después de haber ganado la batalla contra los escrúpulos, también tu puede convertirte en monjas, si tu quiere. Espero que sí! Por ejemplo, tu puede entrar entre las monjas “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.”

Un experto confesor de escrúpulos te puede dar muchos buenos consejos. Por ejemplo, como enseña San Alfonso, te puede prohibir de confesar los pecados de la vida pasada. El confesor te puede ordenar que actuar con libertad, salvo en los casos en los que usted puede estar seguro de que lo que estás a hacier es algo ciertamente pecaminoso. 

El confesor te puede pedir para hacer un examen de conciencia sólo una vez a la semana, no cada minuto, cómo hacer los escrupolosos!  :-)

Vamos, tienes que ganar la batalla contra los escrúpulos. También Santa Teresita del Niño Jesús, San Ignacio de Loyola y muchos otros santos han ganado esta batalla contra los escrúpulos. Coraje!

Estoy a tu disposición para ayudarte dándote más consejos, si tu desea. Estoy feliz de ayudarte.

Saludos cordiales y fraternas en Jesús y María,

Cordialiter