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lunes, 17 de julio de 2017

Tengo vocación


Publico una e-mail que me escribió una chica y la respuesta de mi amiga Poitiers.


Hola! Primero que nada, mi nombre es A. 

La razón por la que te escribo es que, como todas, se que tengo vocación pero mil cosas me detienen en el mundo y me confundo, por lo que espero de ti un poco de luz y consejo. Me explico: Tenía trece años cuando estando en adoración al Santísimo en mi escuela me di cuenta que tenía vocación y no sólo eso sino que también la acepte sin dejar lugar a dudas y ese mismo día conté a mis padres la decisión: sería religiosa. Pasó el tiempo y poco a poco fui comprendiendo mejor lo que aquella vez acepte ciegamente, lo fui asimilando y superando varias pruebas que me hicieron dudar. Hasta aquí todo suena bien ¿no? Una joven que se dio cuenta que tenía vocación, la acepto, toda su familia estuvo de acuerdo y final feliz. Pero no es así y es que justo aquí está la complicación: Apenas y voy a cumplir los 15 años. No es que quiera entrar ya ahora a una orden, ¡no! Se qué soy aún muy inmadura y pienso esperar mínimo hasta terminar la preparatoria para dejar el mundo. La luz que necesito es que alguien me explique ¿que hago en todos estos años que me quedan de espera? ¿ para qué debo vivir en este tiempo si mi alma muere por estar tras las rejas de un convento? ¿ qué espera Dios de mi en este tiempo de espera? Supongo que la idea es que durante este tiempo me prepare mejor para ese momento decisivo pero ¿cómo? Espero de verdad con ansias tu respuesta y te pido que me tomes en serio y no me juzgues por mi corta edad. Créeme que tu consejo lo recibiré y lo aplicare al pie de la letra.

P. D. Si te sirve para aconsejarme mejor, te menciono que soy homeschooler a partir de este ciclo escolar.


Querida A.

Hoy por fin pude hacerme el tiempo para escribirte. Te he tenido muy presente, con cierta culpa por no poder responderte antes. Te pido disculpas por la espera.

Qué alegría me da saber de tu decisión, es admirable que a tu edad tengas ese deseo firme de entregar tu vida a Dios. Te felicito por ello. 

San Juan de la Cruz dice que Dios tiene en mucho que un alma tenga deseos de entregarse a Él. Creo que debe estar con un babero al ver a su hijita A. que anhela ser Suya, y que no ve la hora de que llegue el momento de vivir sólo para Él. 

Es un consuelo para mí saber que hay jóvenes como tú. Gracias por tu amor a Dios A..

Respecto a lo que preguntas, ante todo debo decirte que debes tener paz. Recuerda que todo lo que quita la paz no viene de Dios. 
Él te ha llamado, tú has respondido. ¿Cómo sigue esto? Pues hay que esperar. Y aquí hay muchas cosas que puedes hacer y ser, hasta que llegue el gran día.

Lo primero es "saber esperar". Tú sabes que Cristo estuvo 30 años preparándose para su vida pública, mediante el silencio y la entrega abnegada en la vida diaria. Haz tú lo mismo.  En estos años que quedan procura serle fiel en tu vida cotidiana. Hazte un plan de vida, ordena tus horarios de estudio, de descanso, de ayuda en los quehaceres de la casa, de oración. Fortalece tu vida de oración. Procura, en cuanto esté de tu parte, frecuentar los sacramentos. Ellos te darán la fortaleza y la gracia para perseverar estos años de espera. Piensa que llevas en ti un tesoro que debes cuidar, una flor que debes hacer crecer con mucho celo y delicadeza. Cuidar una vocación estando en el mundo es difícil, más a tu edad, pero Dios da los medios.

Busca en todo, en cada acción que hagas cada día, agradar a Dios, dile interiormente "Por Ti Jesús, porque te quiero". Procura ser como la Virgen María, pero sin dejar de ser tú.

Así te prepararás para la vida religiosa. Piensa que en ella hay cosas que van contra la naturaleza, pues ejercítate desde ahora en eso. Acostúmbrate a levantarte cuando suena el despertador, a mantener la casa ordenada, a obedecer prontamente, a rezar cada día.

Dios de ti espera amor. Y el amor es algo concreto, diario, detallista.

Si no lo tienes, te aconsejo que busques un buen sacerdote que pueda conocerte y guiarte, eso sería de enorme ayuda. 

Agradécele a Dios cada día por haberte elegido. Pídele que te conserve en su gracia, y cerca Suyo. Dale gracias también por tu familia, por cómo han  aceptado tu decisión.


Mira A., procura ser la alegría de Dios allí donde te encuentres. Practica las virtudes ahí donde estás. La caridad, la paciencia, la alegría, la puntualidad, la estudiosidad, la pureza, la magnanimidad... Y reza, reza mucho. Que la Virgen Santísima sea tu modelo de Madre, de Esposa, de Consagrada. Ella apenas recibió el anuncio de su Maternidad, se puso a servir.

Pero vívelo todo con naturalidad, con la mirada en el Cielo, pero con los pies en la tierra. Con mucha alegría, paciencia y humildad.

Y este tiempo, procura rodearte de buenas amistades, que te ayuden en el camino de la fe, a perseverar firme en él. Es consejo de los santos también, guardar celosamente la vocación, no divulgarla, pues el demonio puede meterse por muchos lados.

Te tendré muy presente en mis oraciones A.. Escríbeme cuando lo necesites. Te pido me tengas presente en las tuyas también.

Un abrazo en Jesús y María.

Poitiers