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domingo, 6 de agosto de 2017

Hacen falta santos sacerdotes

Una lectora me ha escrito el siguiente mensaje que publico con mucho gusto.

Querido Cordialiter:

¡Visito siempre tu interesantísimo blog!

Hace bien al alma el saber que hay tantos testimonios de personas (incluso de jóvenes) que hablan de cosas espirituales, cuando casi todo lo que nos rodea es tan superficial…

¡Gracias por todo, también por tus respuestas, que llegan al corazón!

Viendo que en tu blog se habla de vocación religiosa y como creo que hay necesidad de dar testimonio de sacerdotes santos, me agrada recordar a Don Ángel, en el primer aniversario de su muerte, ocurrida el 21 de noviembre del 2010. Era siempre disponible con todos y siempre dispuesto a consolar a quienes sufrían, con pocas palabras pero con tanto amor. Bastaba una mirada suya, una palabra, y las dificultades parecían más fáciles de superar. Coherente en todo aquello que enseñaba o indicaba: era él el primero a ponerlo en práctica. Paciente, discreto, manso y humilde: éstas eran sus características. Ha vivido plenamente el carisma de Don Bosco. Don Ángel nunca se echado atrás en nada y tenía el don de implicar y entusiasmar. Estaba animado por una fuerte espiritualidad, por el amor a Jesús Nuestro Señor, a María Auxiliadora, a Don Bosco y a la Iglesia.

Gracias por todo.
(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo:

Me alegra el constatar que continuas a frecuentar el blog. Es una alegría para mí el saber que hay personas a las que todavía les interesan los temas espirituales.

Decía Don Bosco que, al paraíso o al infierno, un sacerdote no va nunca solo: va siempre con él un gran número de almas, bien salvadas gracias a su santo ministerio y a su buen ejemplo o bien perdidas por su negligencia en cumplir con sus deberes o por su mal ejemplo.

Por lo tanto, debemos rezar al Señor para que nos envíe numerosos y santos sacerdotes que con celo se ocupen del bien de las almas.

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos in Corde Regis.

Cordialiter