Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Vocaciones de mujeres que ya han superado los 45 años

Uno de los numerosos motivos por los cuales aprecio a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará es por que también aceptan las vocaciones de mujeres que ya han superado los 45 años. Considero que se trata de algo muy hermoso, dado que cada vocación representa un don precioso para la Iglesia y en mi opinión es preciso hacer todo lo necesario para que aumenten.

Además, si Dios llama a abrazar la vida religiosa a una mujer de 40 o 50 años, ¿porqué hemos de impedírselo?. Frecuentemente estas mujeres han permanecido en el mundo tanto tiempo no por capricho sino por motivos válidos como por ejemplo atender a padres enfermos que de otra manera se habrían visto abandonados.

Es verdad que después de una determinada edad es más difícil habituarse a la vida religiosa, pero con la ayuda de Dios y la buena voluntad, puede resultar fácilmente posible. Si alguna mujer de más de 35 años desea vivir una experiencia vocacional en una buena orden religiosa, aconsejo que contacten con las Servidoras escribiendo a la siguiente dirección de correo electrónico: vocacion@servidoras.org Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

martes, 23 de septiembre de 2014

Amistad espiritual

Publico una traducción de una hermosa carta de una joven italiana, a la que respondo con mucho gusto.

Querido Cordialiter,
¿Cómo estas? No se nada de ti, además del carisma de tu alma que emerge del blog, pero tengo una gran necesidad de amistades espirituales. En este mundo tecnológico inclinado a diversión inmediata, no es simple encontrar almas que quieran anticipar la relación de amor espiritual del Paraiso ya aquí sobre la tierra. Por fortuna, aunque raras, existen!

¿Cómo va tu Cuaresma? Yo estoy buscando vivirla como mejor puedo, esforzándome en corregir día a día mis vicios, mis errores y defectos a los cuales estoy mayormente inclinada. Buscaré confesarme una vez por semana para permanecer más perfectamente en la gracia de Dios, rechazando totalmente el ofenderlo voluntariamente ni siquiera con un pequeño gesto. En estos días, después de un breve periodo de gran aridez espiritual, Jesús ha querido traer a mi corazón un viento de primavera que ha inhebriado mi alma, sacándola de la duda y del temor, empapándola de su inmenso amor. En ciertos momentos me parece danzar entre las dulces notas de Su voz y quisiera encontrarme ya en el Paraiso, contemplarlo y adorarlo por la eternidad. Pero estoy aun sobre la tierra y entonces me pregunto como puedo vivir en el mejor modo para hacerlo feliz. Daría cualquier cosa para secar una sola lágrima de su dulcísimo rostro, para consolar el terrible sufrimiento que los hombres le ocasionan con el pecado y la indiferencia.

¡O, cuánto arde mi corazón con este deseo! ¿Cuánto aun, le pregunto, tendré que ver que la gente ignora su amor? ¡Ver cuánto lo ignoran después de haberlo recibido en la Santísima Eucaristía!

Es un pensamiento que me consume el corazón. El Vivo y Verdadero, el Dios eterno e infinito, pequeño, pequeño en la Eucaristía porque nos ama tanto! Cada día, antes de levantarme de la humillación de mis rodillas para ir a recibirlo, le pido a la Madre Santísima que prepare mi corazón, de hacer espacio liberándolo de las cosas supérfluas, dejando solo el amor sincero que tengo por El, no la parte egoista que lo busca por interés del alma, sino aquella que busca solo Su placer y Su consolación. Así la dulce Madre del Cielo lo transforma en un cálido pesebre en el cual lo recibo. No puedo recibirlo de rodillas, pero llendo hacia el altar pienso que no soy digna ni siquiera de acercarme con la cabeza baja, sino que quisiera ir de rodillas hasta El. Porque soy la nada que recibe el todo. Y además, una vez que está en mí, me consumo de amor. Siento que todo su poder me invade mientras le repito que se nutra de mi pobre corazón, que me enseñe a amarlo. Y me abismo en El, me pierdo enteramente en El y quisiera no encontrarme jamás. Por esto sufro tanto al ver la indiferencia de los hombres. ¡Nuestro corazón es ya muy pobre para agradecer su amor!

En estas últimas semanas he tenido en el corazón este deseo: quiero ser suya, pero temo que pasará aun un poco de tiempo. Comparto lo que quizá sea una vocación del Señor con una amiga espiritual. También ella tiene vocación y nuestros caminos van paralelos. Compartimos un pasado turbulento, inmerso en el pecado y los trabajos de la vida. Pero ambas estamos enamoradas de Jesús […] No busco otra cosa que darme enteramente a Jesús, para siempre en esta tierra y por la eternidad en el Paraíso. He aferrado la mano de la Santísima Virgen y estoy segura que me llevará por el camino justo, haciéndome bella para su Divino Hijo […].

Un saludo fraterno en Jesús y María, estas siempre en mis oraciones. ¡Que Dios te colme de bendiciones como a tus buenas obras!

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
respondo con mucho gusto a tu e-mail y te agradezco de corazón los bellísimos pensamientos espirituales que abundan en tus cartas.

Me has dicho que sientes la necesidad de tener amistades espirituales. En efecto, San Francisco de Sales aconsejaba a las personas seglares de buscar amistades de este género, con las cuales animarse mutuamente en la práctica de las virtudes cristianas. La vida sobre esta tierra es un continuo combate espiritual, y a veces sucede que estamos solos y desanimados. Pero si se tienen amistades espirituales, se ayudan mutuamente haciendo más fácil avanzar hacia el fin último de nuestra existencia: Dios. Gracias a mi blog, he podido hacer una verdadera amistad espiritual con varias personas que practican la devoción, y te puedo decir que eso me ha dado mucho ánimo porque es edificante para mí ver tantos hermanos y hermanas en la fe, combatir con ardor la misma batalla por la santificación de las almas y la mayor gloria de Dios.

Cuando una amistad es verdadera, o sea, está fundada sobre la virtud de la caridad, nace del Espíritu Santo y los frutos son deliciosos porque la devoción se da de un corazón al otro y las almas avanzan juntas sobre el camino de la perfección cristiana. En el mundo reina el egoismo, el deseo de los bienes terrenos y la búsqueda desenfrenada de los placeres; parecería que vivimos en tiempos de paganismo. Es realmente una gran consolación saber que existen aun hoy, jóvenes que consideran las cosas mundanas como vanidad de vanidades y aspiran solo a amar y servir a Jesús abrazando la vida religiosa. Estoy muy contento que quieras donar para siempre tu vida a Quien te ha creado. En una congregación religiosa observante tendrás muchas posibilidades de salvar tu alma y de ser santa. Haces muy bien de combatir también contra los pecados veniales, los cuales, aunque no matan el alma la hieren haciéndola floja y débil en la lucha. Cuando uno es tentado a cometer un pecado venial, es necesario pensar que Dios, después de todo el bien que nos ha demostrado donándonos a Jesucristo, no puede ser ofendido ni siquiera con una pequeña culpa voluntaria.

El Redentor se ha inmolado sobre la cruz por nuestro amor, pagando en nuestro lugar la pena que merecíamos por nuestros pecados. Muy grande sería nuestra ingratitud si no permaneciéramos fieles al Evangelio aun en las pequeñas cosas. El amor, con amor se paga. Demostrémosle nuestro amor evitando cometer aun las pequeñas faltas voluntarias.

Estoy contento que tienes una amiga que tiene tu mismo ideal de consagración total a Dios, asi pueden animarse mutuamente en esta batalla importantísima de vuestra vida espiritual. ¿Cuántas son las jóvenes solteras en Italia? Millones. Y entre todas ellas, ¿Cuántas se sienten atraidas por el deseo de ser esposas de Jesucristo? Pocas, poquísimas. Vosotras dos son parte de este pequeño grupo, deben sentirse afortunadas por haber recibido semejante gracia, ¡más que todas las riquezas y vanidades de la tierra! Lamentablemente solo pocas personas comprenden estos razonamientos. Las animo a perseverar con tenacidad en este camino. Sería un gran dolor para Jesús si volvieran a la vida mundana del pasado y se olvidaran de la llamada divina. Pero confio que eso no sucederá, porque ya seas vos o tu amiga, se han donado con alma y cuerpo a la Santísima Virgen con la consagración formulada por San Luis María Grignon de Montfort, por lo tanto se han puesto en óptimas manos y Ella las custodiará de los ataques del demonio, del mundo y de la carne. Los mundanos piensan que vuestras vidas serán desaprovechadas en un monasterio, pero ¿Qué importa lo que piensan los mundanos? Lo importante es vivir en amistad con Dios, en espera de llegar a amarlo en la Patria Celestial por toda la eternidad.

No veo la hora de saber que vos y tu amiga han abandonado este mundo inmerso en el lodo de los vicios, para abrazar la vida religiosa inmolándose por la salvación de las almas y por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. ¡Jesús y María deben reinar!

Las saludo cordialmente con caridad fraterna,

Cordialiter

viernes, 19 de septiembre de 2014

La vida es tan corta, es mejor trabajar por alcanzar la vida eterna


Publico una e-mail que me escribió una mujer y la respuesta de mi amiga Poitiers.


Hola Buenas Tardes

Hace apenas unos momentos que me encontre con su blog. Asi que no quise perder ni un momento en escribirle sobre una cuestion que hace algunos meses me he estado preguntando.

Este año he cumplido 30 años. Soy una mujer que estudio una carrera profesional, que creo que nunca me habia cuestionado sobre si mi vocacion fuera la religiosa. He leido las cartas que publica en su blog sobre jovenes que desde muy temprana edad sienten el llamado de su vocacion, algo que creo que a mi no me ha sucedido. No se si lo mio sea un llamado tambien, pero me gustaria muchisisimo que usted me orientara, se lo agradeceria infinitamente. Lo que yo siento es que la vida matrimonial no es para mi, muchas veces no encuentro el sentido sobre vivir en un mundo de vienes materiales, de luchar por el dienero, por tener una casa, un trabajo estable y tantas otras cosas. En cambio he pensado que estos 30 años que he vivido han pasado muy rapido, que seria mejor dejar de vivir para mi y dedicar mi vida a servir a los demas por medio de una vida religiosa. Siento que la vida es tan corta, que es mejor trabajar por alcanzar la vida eterna.

He pensado muchas veces en hablar con algun Sacerdote o Religiosa y contarle sobre mis dudas, pero no me he atrevido, me gustaria saber si lo mio pudiera acaso ser un llamado o solamente a travieso por una crisis de la edad. 

Le agradezco mucho su tiempo y su atencion. Dios lo Bendiga.  



Querida hermana en Cristo: 

soy amiga de Cordialiter y como él es italiano, lo ayudo a responder los mensajes de habla hispana. 

Dices en tu mail que nunca te habías cuestionado respecto a la vocación religiosa; ahora lo estás haciendo. Conozco religiosas que alrededor de tu edad se lo plantearon y con 33 años, por ejemplo, ingresaron al convento. Mira, no todos tenemos la gracia de plantearnos este estado de vida a temprana edad. Muchas veces por ignorancia, por dar por hecho que tenemos que hacer lo que hacen todos (estudiar, trabajar, casarnos, etc.), por falta de formación, de oración, etc etc, no cabe en nosotros esa posibilidad. ¡Enhorabuena por preguntártelo ahora! Por otro lado, Dios llama a quien quiere, como quiere, a donde quiere y CUANDO quiere. 

Mira, ante todo debemos tener bien en claro el objetivo de nuestra vida, que es el Cielo; ser santos. La vocación es un medio para alcanzarlo. La vocación se nos da. Dios la inscribe en nuestro corazón. Nuestra tarea es descubrirla. Muchas veces puede ser contraria a nuestros sentimientos, pues la vocación no pasa necesariamente por ellos, ni depende de las ganas. Es más profundo. Recuerda al joven rico del Evangelio, Jesús lo llama a una mayor intimidad, pero no fue capaz de aceptar las exigencias "Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, dáselo a los pobres... luego ven y sígueme". Y el joven, como tenía muchos bienes, no fue capaz de seguir el llamado...

Esta pregunta que te haces, esos sentimientos que tienes, debes planteárselos todos a Dios. Es Él el que te dio la vida, y una vocación, y Él y sólo Él podrá responderte. Mi consejo es que reces, que reces mucho. Que visites a Jesús en el Sagrario, que estés con Él. La oración, la vida de gracia, los sacramentos. Y como bien dices, buscar a algún buen sacerdote o religiosa que te pueda orientar. Pídeselo a Dios también; que ponga en tu camino un virtuoso y santo sacerdote que pueda ayudarte en tu vida de cristiana, y a resolver estas cuestiones.

Mira, quiero también decirte alguna cosa sobre lo que dices de la vida en el mundo, el trabajo, el dinero, la casa, etc.

Jesús dijo que "estamos en el mundo sin ser del mundo". Un cristiano cuya vocación no es la vida religiosa, debe cumplir con perfección su deber de estado. El tener una casa, un trabajo estable, no son cosas que nos alejen de Dios, o nos pidan alcanzar la vida eterna, o santificarnos. Jesús mismo trabajó y vivió una vida "normal" 30 de sus 33 años en esta tierra. Debemos tener la mirada en el Cielo, pero los pies en la tierra. Si al hacer tu discernimiento vieses que lo tuyo no es la vida religiosa, pues tan feliz a ser santa en medio del mundo, ahí donde Dios te puso. No sé si me explico. No es un binomio "religiosa=santidad" - "vivir en el mundo=pecado". 

Los bienes materiales no son malos en sí. Luchar por tener una casa tampoco. Mucho menos el trabajo estable. Son todos medios para ese mismo fin del que hablaba antes. Creo que debes dejar de vivir para ti y dedicar tu vida a servir a los demás desde hoy mismo. Me explico: vivir la caridad, el servicio, el amor, la entrega en tu realidad de hoy, en tu vida diaria. No esperes a tener vocación religiosa para eso, pues eso no es exclusivo de los religiosos. Debes trabajar por alcanzar la vida eterna, desde este mismo instante. Y la vida eterna no se gana entrando en un convento, no. La vida eterna se gana cumpliendo la voluntad de Dios. 

Con esto no estoy menospreciando la vida religiosa, sino que quiero mostrarte que esos buenos deseos que tienes, y que son reales y ciertos, debes vivirlos desde hoy, sea cual fuere tu vocación. Tú debes ser santa. Tú debes luchar por la eternidad, "pelear el buen combate de la fe", entregar tu vida por los demás, ser gloria de Dios. Y eso ya. Seas casada o consagrada. Vivas en un monasterio o en medio del mundo. 

Como dices, la vida es breve, es un instante entre dos eternidades, por eso debes ya desde hoy, ser lo que "aquí y ahora quiere Dios de ti". 

Entonces, para resumir: oración, oración, oración... y la orientación, ayuda y consejo de un buen sacerdote. Y buscar cumplir la voluntad de Dios, vivir las virtudes, desde hoy.

Mira, también es muy útil leer, además de las Sagradas Escrituras, la vida de los santos. Te recomiendo "La familia que alcanzó a Cristo" de M. Raymond.

Y por último, estimada hermana, paz. Todo lo que quita la paz no viene de Dios.

Rezaré por ti, por tu discernimiento, por tu vocación. Si Dios ha fijado en ti sus ojos para llamarte a una mayor perfección en la vida consagrada, sé fiel y generosa, serás la persona más dichosa sobre la tierra. Si Dios quiere que te santifiques en la vida laical, a ser muy santa en el desafío que ello implica. Mira que, como decía santa Teresita "la perfección consiste en hacer Su Voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos". Sé lo que Dios quiere de ti, y serás feliz.

Me encomiendo a tus oraciones, y te pido disculpas si te he líado con tanto palabrerío. Cuenta con mis oraciones.

En Cristo y María.

Poitiers

jueves, 11 de septiembre de 2014

El plan de Dios para mi

Publico la carta que me envió una joven.

Hola cordialiter: 

Hace unos días, buscando respuestas en google, me tope con tu blog, es para mi hermoso ver que hay muchas personas que han recibido ese llamado, esa iniciativa de Dios, esa invitación a una relación más intima con el amado Jesús. Hace ya casi 2 años descubrí el plan de Dios para mi vida, preguntandole que quieres de mi?

La respuesta cambio mi vida para siempre, sentí el llamado, ese llamado tan fuerte que me hizo salir huyendo, como Jeremías, le hice batalla y el fue mas fuerte que yo... a cada duda una respuesta... el Señor después de tantas batallas y luchas, me sedujo como a tantos otro, me hizo querer su querer.... 

Claro que yo nunca imagine que Dios me había soñado para la vida religiosa, y por eso digo que la vocación es una iniciativa de Dios no del hombre, por lo menos en mi caso.

Hace uno meses le envie esta carta a la hermana encargada de las vocaciones, en la congregación donde sentí el llamado, deseo compartirla porque Dios inspiro en mi corazón estos deseos profundos, y para alentarnos mutuamente en este camino, al que Dios nos invito ...

Hola hermana:

Cuanto tiempo sin comunicarme, muchos meses...
Para ponerla al día en agosto termino mi licenciatura, y me piden como requisito 1 año de servicio social, para titularme... es la recta final de mi vida profesional...Aun así, no se hasta donde estoy haciendo lo correcto...sólo quiero terminar lo que inicie...mis Padres están felices.

Sigo pensando cada día en la vida religiosa, algunas veces con emoción, otras con incertidumbre, con seguridad, con dudas, queriendo evadirlo, con angustia...Tenía razón soy una persona indecisa, la inquietud y certeza surgió en semana santa del año pasado y sigo aquí...pero aún así, no dejo de pensar en ello...acostumbraba mucho a soÑar pero ya no quiero soñar, ya no puedo soñar, no quiero construir un mundo con mis propias manos, con mis propios ideales...

Estoy consiente de que tengo el derecho de decir un no al llamado vocacional, no estoy obligada a  dar un sí...Pero no quiero hacer aun lado la propuesta, no quiero decir que no...no quiero mis sueños, no necesito mis sueños, se que Dios sabe mejor que yo, como vivir la vida...se que lo que Dios tiene preparado para mí, es mejor de lo que yo puedo soñar, quiero sus sueños; quiero sus realidades...Anhelo ser coherente, dar testimonio vivo de Jesús...quiero morir a mi misma...quiero perderlo todo y encontralo todo entonces...no me interesa lo que me puedan ofrecer, no quiero una vida matrimonial, no quiero la solteria....he buscado respuestas en todos lados fuera de mí, pero mi corazón pide a gritos una respuesta afirmativa...un sí...

Me he sentido sola, pero Juan Pablo II, dice que no pensemos que estamos solos en esta decisión, que no seamos egoístas al tomar la decisión...la Eucaristía y la oración me mantiene de pie, me fortalecen... 

Madre entiendo lo difícil que es ser obendientes, pero que es la obediencia?, si a cambio encuentras la felicidad, la libertad y la vida eterna...que es el sufrimiento? si a cambio, se te ofrece un amor infinito, que son las lagrimas, si hay alguien que no se olvidaría nunca de enjuagarlas..qué es la soledad, si Dios te llama a estar con él siempre...qué es negarse a sí mismo, para encontrarse en realidad...que es morir? cuando la resurrección te hace una persona nueva...

Me preguntaron cual es la razón? porque quiero la  vida religiosa?...quiero con mi vida, remediar alguno de los males de este mundo..."mi pequeña gota en océano, pero si faltará esa gota,el océano no sería igual" y sólo Jesús puede decirme en donde le puedo servir más...y solo entiendo que el quiere que me consagre...Quiero la aventura de no ser dueño de ti mismo...ser como el agua que no sabe donde estará mañana, pero se deja llevar por una fuerza superior a ella, y así se convierte en fuente de vida...las mujeres somos portadoras de la vida, siendo así renuncio a concebir en mis entrañas, para ser fecunda en Cristo...

TE LO COMPARTO, Y ME ENCOMIENDO A SUS ORACIONES,

Y "CUANDO AVECES SIENTAS, NOSTALGIA Y OSCURIDAD PIENSA QUE ALGUIEN TIENE TU MISMO IDEAL"

El señor de amor y misericordia infinita, ilumine nuestras vidas...

Nuestra dulce madre, nos enseñe a dar un sí amoroso, a la voluntad de Dios

NO TENGAMOS MIEDO A DAR UN SI A CRISTO, UN SI A LA FELICIDAD DE HACER REALIDAD EN NUESTRAS VIDAS EL PROPÓSITO PARA EL CUAL DIOS NOS FORMO, NO TENGAMOS MIEDO AL HACER REALIDAD EL SUEÑO DE DIOS :)


ANIMO VOCACIONES, DIOS NOS INVITA A REMAR HONDO, EN LAS PROFUNDIDADES DE SU AMOR, NOS INVITA A LA TRASCENDENCIA, A ENCONTRAR SENTIDO A NUESTRAS VIDAS... A VIVIR VOLVER A ÉL, EN LA MORADA ETERNA...

UN SALUDO Y UN ABRAZO DESDE MÉXICO, LA TIERRA DE NUESTRA MADRE MARÍA SANTÍSIMA Y DE TODOS SUS HIJOS.

(Carta firmada)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

No hay que rechazar la vocación religiosa

San Alfonso María de Ligorio narra en sus escritos que en el célebre Colegio Romano de los Jesuitas que había un joven con muchas cualidades. Haciendo los ejercicios espirituales, preguntó a su confesor si era pecado no responder a la vocación religiosa. El confesor respondió que en sí mismo no era pecado grave, porque la vocación de parte de Dios es un consejo, no una orden terminante; pero el rechazarla hubiera sido poner en peligro la salvación eterna del alma, como ha sucedido a tantos que de este modo se condenaron. El joven no respondió a la llamada divina, y se fue a estudiar a otro lugar, donde pronto comenzó a abandonar la oración y los sacramentos, y al final se dio a una vida pecaminosa. Una noche, bajando la escalera de la casa de una mujer pecadora, fue herido de muerte por un rival. Acudieron algunos sacerdotes para administrarles los sacramentos, pero él murió antes que llegaran, delante al Colegio de los jesuitas que había abandonado. Según San Alfonso, en esto, Dios quiere hacer conocer el castigo que aquel joven obtuvo por haber despreciado su vocación.

martes, 26 de agosto de 2014

Mujeres felices

El mundo piensa que las monjas de clausura son mujeres que viven una vida triste e infeliz. El mundo no comprende los asuntos espirituales, razón por la cual hace estos planteamientos erróneos.

Hace tiempo visité a las monjas de clausura de la rama contemplativa de las Servidoras (el Instituto 'Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará' - SSVM). Fue una experiencia asombrosa entrar en el oratorio y ver a las hermanas más allá de la reja. Eran casi todas jóvenes, y sus rostros irradiaban una gran alegría interior. Charlar con ellas fue muy interesante, y el tiempo se fue rápidamente volando. Estuvieron sumamente gentiles y afables. La caridad fraterna la practican habitualmente con la oración y la penitencia en favor de las ánimas. Este apostolado que llevan a cabo, aunque más “oculto”, es muy importante para la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.

Estoy convencido de que la pertenencia de las hermanas a órdenes religiosas fervorosas y devotas les hacen ser las mujeres más felices de la tierra. Por desgracia, el mundo no puede llegar a comprender estas cosas...

viernes, 22 de agosto de 2014

Despego de los bienes de la tierra

¡Ay del sacerdote que, olvidado de tan divinas promesas, comenzara a mostrarse codicioso de sórdida ganancia y se confundiese con la turba de los mundanos, que arrancaron al Apóstol, y con él a la Iglesia, aquel lamento: Todos buscan sus intereses y no los de Jesucristo! Este tal, fuera de ir contra su vocación, se acarrearía el desprecio de sus mismos fieles, porque verían en él una lastimosa contradicción entre su conducta y la doctrina evangélica, tan claramente enseñada por Cristo, y que el sacerdote debe predicar: «No tratéis de amontonar tesoros para vosotros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen y donde los ladrones los desentierran y roban; sino atesoraos tesoros en el cielo». Cuando se reflexiona que un apóstol de Cristo, uno de los Doce, como con dolor observan los evangelistas, Judas, fue arrastrado al abismo de la maldad precisamente por el espíritu de codicia de los bienes de la tierra, se comprende bien que ese mismo espíritu haya podido acarrear a la Iglesia tantos males en el curso de los siglos. La codicia, llamada por el Espíritu Santo raíz de todos los males, puede llevar al hombre a todos los crímenes; y cuando a tanto no llegue, un sacerdote tocado de este vicio, prácticamente, a sabiendas o sin advertirlo, hace causa común con los enemigos de Dios y de la Iglesia y coopera a la realización de sus inicuos planes.

Al contrario, el desinterés sincero gana para el sacerdote las voluntades de todos, tanto más cuanto que con este despego de los bienes de la tierra, cuando procede de la fuerza íntima de la fe, va siempre unida una tierna compasión para con toda suerte de desgraciados, la cual hace del sacerdote un verdadero padre de los pobres, en los que, acordándose de las conmovedoras palabras de su Señor: «Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis», con singular afecto reconoce, reverencia y ama al mismo Jesucristo.

[Extracto de la carta encíclica "Ad catholici sacerdotii" de S.S. Pío XI sobre el sacerdocio católico]

lunes, 18 de agosto de 2014

Joven vocación sacerdotal

Un lector del blog me escribió una e-mail que me he decidido a publicar (de forma anónima).

Estimado Hermano/a en Cristo,
Le saludo en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, manifestandole por medio de estas palabras sentimientos que quizás hubo o hay en los corazones de los jovenes que como yo se encuentran en discernimiento vocacional. Soy un joven que está transitando por los 19 años pronto a cumplir los 20, desde pequeño sentí dentro mío algo diferente, de lo que quizás se podía apreciar en otros niños, fue algo que me fue marcando hasta ahora, y es esa constante búsqueda que me invade interiormente, la busqueda de la Verdad. Fui a un colegio religioso, en donde aprendí muchas cosas que fueron las que impulsaron esta decision de seguir de cerca al Señor, a la edad de 14 años manifeste a un sacerdote/religioso esta inquietud, él se sintio a gusto con esto y me dijo que siguiera de cerca al Señor que El iba a ser el que me iluminaria para tomar la decisión correcta. Pues así lo hice; a mis 18 ños logre comenzar mi discernimiento, no fue fácil, comencé el postulantado, que si bien es un tiempo de recogimiento, reflexión antes de los pasos siguientes, ha resultado en mí un tiempo de grandes pruebas, tentaciones que invaden, el mundo, los ruidos tormentosos muchas veces en él, me han atacado bastante.Sumado a esto mi tiempo de postulantado se ha extendido, algo que cuesta entender, comprender, pero he dejado todo en manos del Divino Maestro, que sabe el porque de las cosas, y sólo quiere que seamos fieles a El. Mi director espiritual, me presento para ingresar a fines del año pasado al noviciado de esa Orden y realicé ese viaje con gran estusiasmo, pues allí después de largas entrevistas con el concejo superior resulto que debia esperar "más tiempo"-Me sentí muy mal,las lagrimas en mis ojos eran insostenibles- ante esta decisión, quería abondonarlo todo, pero no pude y no puedo.... ese Algo que hay en mí me dice interiormente," no aflojes, no te quedes, te necesito", y la verdad aún no sé para qué, no sé por que el Hacerdor de todo bien,necesita alguien tan debil como yo, tan pecador....-me cuesta, y sufro ansiedades y preocupaciones, angustias muchas veces muy oscuras que no me dejan, y que llevan mi ánimo al suelo, pero los que me sostiene son los sacramentos, LA CONFESÍON ....LA EUCARISTIA....FUENTE DE TODA ESPERANZA-Y TODO BIEN-le escribía para que ante estas palabras, pudiera darme algo concejo, y pudiera ayudarme con su oración seguramente valiosa-Le felicito por la pagina creada-le Saludo en nombre de Nuestro Señor, y de Maria nuestra Tierna Madre-

domingo, 10 de agosto de 2014


Publico una e-mail que me escribió una mujer.


Apreciado Hermano en Cristo nuestro Amor y Señor,

Me llamo Alexandra y desde que era niña recuerdo que me he sentido un poquito atraída por la vida religiosa.  Sin embargo, me he distraído y el Señor me ha permitido deambular por otros caminos:  una carrera profesional con grandes honores (del mundo), una vida laboral prometedora con muchas comodidades y alegrías, y una vida puesta al servicio de los demás, a través de la organización laical a la que pertenezco y como profesora universitaria, lugar en el que ejerzo mi profesión.  Sin embargo, me ha mantenido libre de compromisos familiares, no tengo hijos, ni esposo.  Tenía 16 años cuando contemplé por vez primera la vida religiosa como una opción.  Hoy tengo 30 años y una gran duda sigue de vez en cuando rondando mi alma.

Imagínate!  Sé que el Señor me ama inmensamente y solo quiere lo mejor para mí.  Y no entiendo porqué cada cierto tiempo vuelvo y me siento atraída por la vida religiosa, en la que el Señor me invita a amarlo solo a Él, me invita a donarme a Él a través del amor a mis hermanos, especialmente aquellos que sufren por no saber de Dios.  El Señor me pide de beber como a la Samaritana, me recuerda que Él también se cansa del camino, y por ende siente sed, pero sed de almas y necesita de mi amor para hacer tangible su amor por los hombres.  Me dice que ni cinco maridos podrán darme del agua que Él si puede darme y que en ningún otro lado que no sea a su lado, podré encontrar quién muera cada instante de amor por mí.   Siento que "muero porque no muero" y entonces me pregunto ¿porqué esperar a la eternidad para ser solo de Dios? ¿Porqué no consagrarme en la tierra a ser una llama de amor que arda y se consuma por la salvación de mis hermanos? ¿porqué no ser aquí y ahora una adoradora en espíritu y verdad?

Y es que yo querido Cordialiter, yo no sé si me llama a través de la vida consagrada o si me llama a seguir siendo testigo de su amor en la vida que hoy tengo!   Buscando una respuesta, encontré tu blog y vaya que ha sido un lugar de fortaleza para mi corazón.  Por favor disculpa, pero siento que necesito desahogar esto que me atraviesa el alma y sentí que contigo podría hacerlo.  Nuestro Señor te hace un instrumento muy especial.  

Que atraviesa mi corazón? te lo diré.  Me siento como el joven del evangelio a quién el Señor le pide que venda todo y lo siga, y el joven... no es capaz!  Así me siento, me siento tan débil para dejarlo todo! No sé si es que espero que el Señor se me pase por delante como a San Francisco para poder abandonar las vanidades y banalidades del mundo por completo para entregarme a su amor.  No sé si mi corazón se aferra a la idea de una familia con esposo e hijos, y me aferro a la idea de que en el mundo también podré santificarme...  y mira que bueno es Dios, que en uno de tus blogs, el del 27 de junio, títulado Discernimiento Vocacional me dice que me engaño!

Quiera Dios que pueda discernir verdaderamente a qué estado de vida me está llamando.  Mientras seguiré leyendo tu blog, y nutriendo mi alma con las riquezas que en él compartes.  

Un gran abrazo lleno de la Luz y el Amor del Señor.

(Carta firmada)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Hacen falta santos sacerdotes

Una lectora me ha escrito el siguiente mensaje que publico con mucho gusto.

Querido Cordialiter:

¡Visito siempre tu interesantísimo blog!

Hace bien al alma el saber que hay tantos testimonios de personas (incluso de jóvenes) que hablan de cosas espirituales, cuando casi todo lo que nos rodea es tan superficial…

¡Gracias por todo, también por tus respuestas, que llegan al corazón!

Viendo que en tu blog se habla de vocación religiosa y como creo que hay necesidad de dar testimonio de sacerdotes santos, me agrada recordar a Don Ángel, en el primer aniversario de su muerte, ocurrida el 21 de noviembre del 2010. Era siempre disponible con todos y siempre dispuesto a consolar a quienes sufrían, con pocas palabras pero con tanto amor. Bastaba una mirada suya, una palabra, y las dificultades parecían más fáciles de superar. Coherente en todo aquello que enseñaba o indicaba: era él el primero a ponerlo en práctica. Paciente, discreto, manso y humilde: éstas eran sus características. Ha vivido plenamente el carisma de Don Bosco. Don Ángel nunca se echado atrás en nada y tenía el don de implicar y entusiasmar. Estaba animado por una fuerte espiritualidad, por el amor a Jesús Nuestro Señor, a María Auxiliadora, a Don Bosco y a la Iglesia.

Gracias por todo.
(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo:

Me alegra el constatar que continuas a frecuentar el blog. Es una alegría para mí el saber que hay personas a las que todavía les interesan los temas espirituales.

Decía Don Bosco que, al paraíso o al infierno, un sacerdote no va nunca solo: va siempre con él un gran número de almas, bien salvadas gracias a su santo ministerio y a su buen ejemplo o bien perdidas por su negligencia en cumplir con sus deberes o por su mal ejemplo.

Por lo tanto, debemos rezar al Señor para que nos envíe numerosos y santos sacerdotes que con celo se ocupen del bien de las almas.

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos in Corde Regis.

Cordialiter

sábado, 2 de agosto de 2014

Rezar y sacrificarse por la salvación de las almas

Una joven lectora, que esta discerniendo su vocación, me ha escrito una carta en la cual habla del tema de la salvación de las almas.

Te agradeco [...]. Ya se ha convertido una sana costumbre entrar en tu blog cada día, me reconforta el corazón leer sobre las jóvenes que hoy se enamora de Jesús. Santa Teresita siempre me ha fascinado, pero aun no he leido “Historia de un alma”. Bajo la “orden” de mi director espiritual, debo primero de terminar el diario de Santa Faustina y después pasar a aquel. […] Un pensamiento que tengo hace muchos días, es el de salvar almas. El Domingo pasado, durante la adoración Eucaristica,el sacerdote leyó algunos textos de Sor Lucia, en alabanza de la pequeña Jacinta y sus penitencias por la conversión de los pecadores. Allí me sentí todavía menos que nada, porque comprendí que tenemos miles de ocasiones al día para ofrece penitencias y no nos esforzamos jamás.

Es muy fácil quedarnos en nuestra comodidad abandonar. He comezado a practicar pequeñas penitencias ofreciéndolas por las almas del purgatorio (a mi muy queridas y por las cuales no falto jamás de ofrecer la Santa Comunión de cada día) y por la conversión de los corazones más endurecidos. Pero los últimos días he pedido a Jesús de sugerirme nuevas formas de penitencia, dado que estoy muy apegada a mi misma y mi mente está muy infectada del amor propio, para dejar que yo me sacrifique por los demás.

[…] Un gran saludo en Jesús y María. Dios te bendiga a ti y a todos los lectores del blog.

(carta firmada)

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     te agradezco por las cartas llenas de unción espiritual que me escribes. Estoy verdaderamente contento que te sientes atraida por la vida religiosa, rezo a Dios que puedas ser perseverante en el camino de discernimiento vocacional que has iniciado.

Me alegro de saber que ardes de deseos de la salvación de las almas, pero me apena constatar que hoy es raro (muy raro!) sentir hablar de salvación o condena eterna de las almas. Sin embargo el gran pensamiento de la eternidad debería ser uno de los temas centrales en la vida del cristiano.

«In omnibus operibus tuis, memorare novissima tua, et in aeternum non peccabis» (Eccli, 7, 40). La Sagrada Escritura exorta cada hombre a meditar sobre los "novissimi", que son las verdades de la Fe que sacuden el alma de su letargo. El gran San 'Alfonso Maria de Ligorio, por ese motivo, escribió varios libros edificantes, entre los cuales “Preparación para la muerte” y “Reflexiones devotas”. Si se meditara más sobre la muerte, juicio, infierno y paraiso, las cosas del mundo andarían ciertamente mucho mejor. Lamentablemente se equivocan muchas almas que se ilusionan que después de la muerte van todos al Paraiso. Suor Lucia de Fatima dijo haber visto caer las almas al infierno como copos de nieve. El 13 de agosto de 1917 la Virgen de dijo que muchas almas van al infierno porque hay quien se sacrifique y rece por ellas. Aunque el que se condena es perdido para siempre, es necesario rezar por los vivos para que nadie más vaya al infierno, donde no se puede amar más a Dios y se vive para siempre separados de El entre tormentos inimaginables.

Por lo tanto haces bien en rezar y sacrificarte por la conversión de las almas. Lo haces por Jesús, para que sea amado por el mayor número de personas posibles. Cristo debe reinar en nuestros corazones.

Algunos piensan que las religiosas son personas inútiles. En realidad su existencia es importantísima para la vida de la Iglesia, porque sin su oración y penitencia habrían muchas menos conversiones. Ah, si los monasterios fueran numerosos como los bares, el mundo estaría ciertamente mejor y las almas no caerían más al infierno como copos de nieve.

Te animo a seguir con ardor tu apostolado de oración y penitencia por el bien de las almas y para la mayor gloria dde Dios.

In Corde Matris,

Cordialiter

martes, 29 de julio de 2014

Las amistades mundanas apartan de la vocación religiosa

Uno de los objetivos de este blog es de “hacer compañía” a aquellas personas que aun teniendo la vocación religiosa, están obligadas por algún motivo válido a permanecer un poco de tiempo en el mundo. En este período de espera que importantísimo custodiar la vocación como un tesoro precioso. Es necesario estar lejos lo más posible de personas mundanas, las cuales, en general, son capaces solo de hablar de gossip, divertimientos, horóscopo, discoteca, dinero, lujuria, moda y tantas otras cosas vanas que separan la mente de las cosas que en verdad cruenta en la vida, o sea, conocer, amar y servir a Dios, en espera de alcanzar el Cielo para amarlo por toda la eternidad.

Si una persona llamada por Dios a la vida consagrada escucha voluntariamente los discursos mundanos, su mente se distrae de las cosas del Cielo, su corazón se apegará a los bienes materiales y a los placeres carnales, y así perderá la vocación. No se trata de una pérdida de poco valor, porque solo haciendo la voluta de Dios se puede ser feliz sobre esta tierra. No digo que sea necesario vivir como ermitaños, pero al menos, evitar el estar más de lo necesario con personas mundanas. Frecuentad solo personas espirituales, leed solo los libros y sitios web que os ayuden a custodiar celosamente el tesoro de la vocación.

Tener atención a los “amigos”, porque estos podrían disuadirlos de entrar en el monasterio. Os dirán que si abrazáis la vida religiosa no podréis gozar más de las diversiones del mundo. Dichas palabras son verdaderas tentaciones. Nuestro objetivo sobre esta tierra no es el de abandonarnos a las diversiones desenfrenadas, que pronto terminarán, sino de salvar el alma observando la Ley de Dios.

Muchos cristianos que sobre esta tierra han vivido entre riquezas, honores y diversiones, han derramado lágrimas de arrepentimiento al pensar que han desaprovechado una vida entera detrás de los bienes pasajeros mientras que se podrían haber santificado amando Dios, que es nuestro único Bien. Felipe II, célebre Rey de España, llegado ya a la hora de la muerte, dijo que habría querido no haber sido rey, sino que hubiera sido mejor ser fraile. Cuando se está a un paso de abandonar este mundo para presentarse delante del inapelable tribunal de Jesucristo para dar cuenta de las propias acciones y recibir la sentencia eterna: infierno o paraíso, en aquella hora extrema, todos los bienes y los placeres mundanos aparecen lo que son en realidad, o sea, bienes vanos que pronto desaparecen.

Queridos amigos que tenéis la vocación y que frecuentáis este blog, espero mucho el poder seros de ayuda. Es por vosotros que cada semana publico algún pensamiento espiritual edificante, para ayudaros a custodiar la preciosa llamada a la vida religiosa, invitándoos a pensar a las cosas celestiales, no a las cosas materiales que cada uno deberá dejar para siempre en la hora de la muerte. Aunque no nos conocemos en persona, empeñémonos a rezar los unos por los otros, en la esperanza de poder encontrarnos un día a los pies de la Beata Virgen María, en la Patria Celestial, donde junto a todos los ángeles y santos podremos amar a Dios para siempre, así sea.

viernes, 25 de julio de 2014

Consagrarse al Señor

Una joven italiana me ha escrito un hermosísima carta que ha intitulado “Consagrar mi vida a Dios”, y que quiero hacerles leer para vuestra edificación espiritual. Esta es la traducción:

Querido hermano,
                               Esta semana recibí una noticia maravillosa! En la dirección espiritual, mi director aceptó con alegría mi insistencia en consagrar mi vida al Señor. Me había aconsejado un poco de tiempo para discernirlo bien. En estos tres meses no falté un solo día a la Misa y recé con fervor para comprender que cosa quería el Señor de mí, de modo que pudiera cumplir Su voluntad del mejor modo. Ahora es clara en mí la conciencia de ser toda Suya. Jesucristo me ha seducido con Su extraordinaria belleza, con las palabras que cada día me da por medio de la Santa Misa, me ha conquistado con la comunión, ha tomado posesión de mi corazón y de mi alma. Y día a día me corteja, de mil modos. Poco a poco sustituye mi fragilidad humana y mi grandísima miseria. El pone a prueba mi fidelidad, pero Sanatás tienta, en todos los modos, de insinuar en mí la duda. Sucede sobretodo durante la adoración Eucarística, el momento que espero con ansias, como la novia que corre hacia el enamorado para estar junto a él. Busca destruirme con la sospecha de que son mis deseos, que yo soy muy estúpida y débil para poder unirme a Jesús consagrándole mi vida. Pero el Buen Dios conoce nuestro corazón y nuestra fragilidad y no nos prueba más allá de nuestras fuerzas. Con Su gracia, vuelvo a levantarme, más fuerte que antes y más convencida. Por lo tanto comprendo que la prueba es una gracia que el Señor nos concede, porque estrechando su mano y mediante Su fuerza, nos unimos más fuerte que antes. Me enamoro de El cada día más. Por la mañana lo siento muy cerca como solo un enamorado lo puede hacer. Me llena de atenciones durante todo el día, me invade su ternura cada vez que pienso en El y pronuncio su dulcísimo nombre. Por lo tanto, te estarás preguntando cual sea la buena noticia: le he dicho a mi director espiritual que no podré estar por mucho tiempo en el mundo, por lo tanto solicitaba la fundación del nuevo orden, del cual hablábamos. Y él me ha dicho que antes del verano iniciarán los trabajos de construcción de la Iglesia en el centro de [...] y allí surgirá el monasterio. La Madre Celeste le hará comprender como quiere que sea esta Orden. Soy tan felíz que no puedo estar en mí, literalmente: mi alma parece que quiere tomar vuelo hacia la patria celeste. Por el momento nadie conoce mi vocación, solo mi director y la amiga de la cual te hablaba, también ella, llamada a la vida consagrada.

Mi madre ha comenzado a sospechar algo, pero todavía no le he dicho una palabra sobre el asunto. Hace algunos días atrás, ella me preguntaba qué cosa eran estos secretos que tengo con el Padre A., viendo que desde hace tres meses hablamos más seguido. Me preguntó si quería hacerme religiosa, le sugerí de preguntárselo a Dios. Ella está haciendo mi mismo camino de fe, con la diferencia que siempre ha estado cerca del Señor y gracias a sus oraciones Dios me ha atraido a Sí. Además siempe deseó un hijo sacerdote, por lo tanto me esperaba una reacción muy diversa. Me dijo que no debo hacerme religiosa (cuando la gente habla de “hacerse religiosa o monja” lo hace de modo despectivo); que yo tengo que tener una familia, que no soy capaz de vivir encerrada y que a Dios lo puedo amar también así. Esperé que se fuera, para esconder las lágrimas. No le he dicho una sola palabra de mi asunto, pero ahora temo el día que deberé hablarles a los míos. Mis amigos seguramente se me reirán en la cara y me darán la espalda, los parientes no comprenderán y me tomarán el pelo. Quizá Jesús lo quiere así. Soy una persona muy sensible y no soporto el experimentar dolor por cada estupidez, pero con Jesús estoy dispuesta a enfrentar todos los adversarios. Si El me quiere como esposa, nadie en el mundo podrá oponerse a Su voluntad.

Por mí y por este proyecto de vida, te pido tantas oraciones. Lo recompensaré ciertamente.

Un gran saludo en Jesús y María,
(carta firmada)

jueves, 17 de julio de 2014

Tengo vocación


Publico una e-mail que me escribió una chica y la respuesta de mi amiga Poitiers.


Hola! Primero que nada, mi nombre es A. 

La razón por la que te escribo es que, como todas, se que tengo vocación pero mil cosas me detienen en el mundo y me confundo, por lo que espero de ti un poco de luz y consejo. Me explico: Tenía trece años cuando estando en adoración al Santísimo en mi escuela me di cuenta que tenía vocación y no sólo eso sino que también la acepte sin dejar lugar a dudas y ese mismo día conté a mis padres la decisión: sería religiosa. Pasó el tiempo y poco a poco fui comprendiendo mejor lo que aquella vez acepte ciegamente, lo fui asimilando y superando varias pruebas que me hicieron dudar. Hasta aquí todo suena bien ¿no? Una joven que se dio cuenta que tenía vocación, la acepto, toda su familia estuvo de acuerdo y final feliz. Pero no es así y es que justo aquí está la complicación: Apenas y voy a cumplir los 15 años. No es que quiera entrar ya ahora a una orden, ¡no! Se qué soy aún muy inmadura y pienso esperar mínimo hasta terminar la preparatoria para dejar el mundo. La luz que necesito es que alguien me explique ¿que hago en todos estos años que me quedan de espera? ¿ para qué debo vivir en este tiempo si mi alma muere por estar tras las rejas de un convento? ¿ qué espera Dios de mi en este tiempo de espera? Supongo que la idea es que durante este tiempo me prepare mejor para ese momento decisivo pero ¿cómo? Espero de verdad con ansias tu respuesta y te pido que me tomes en serio y no me juzgues por mi corta edad. Créeme que tu consejo lo recibiré y lo aplicare al pie de la letra.

P. D. Si te sirve para aconsejarme mejor, te menciono que soy homeschooler a partir de este ciclo escolar.


Querida A.

Hoy por fin pude hacerme el tiempo para escribirte. Te he tenido muy presente, con cierta culpa por no poder responderte antes. Te pido disculpas por la espera.

Qué alegría me da saber de tu decisión, es admirable que a tu edad tengas ese deseo firme de entregar tu vida a Dios. Te felicito por ello. 

San Juan de la Cruz dice que Dios tiene en mucho que un alma tenga deseos de entregarse a Él. Creo que debe estar con un babero al ver a su hijita A. que anhela ser Suya, y que no ve la hora de que llegue el momento de vivir sólo para Él. 

Es un consuelo para mí saber que hay jóvenes como tú. Gracias por tu amor a Dios A..

Respecto a lo que preguntas, ante todo debo decirte que debes tener paz. Recuerda que todo lo que quita la paz no viene de Dios. 
Él te ha llamado, tú has respondido. ¿Cómo sigue esto? Pues hay que esperar. Y aquí hay muchas cosas que puedes hacer y ser, hasta que llegue el gran día.

Lo primero es "saber esperar". Tú sabes que Cristo estuvo 30 años preparándose para su vida pública, mediante el silencio y la entrega abnegada en la vida diaria. Haz tú lo mismo.  En estos años que quedan procura serle fiel en tu vida cotidiana. Hazte un plan de vida, ordena tus horarios de estudio, de descanso, de ayuda en los quehaceres de la casa, de oración. Fortalece tu vida de oración. Procura, en cuanto esté de tu parte, frecuentar los sacramentos. Ellos te darán la fortaleza y la gracia para perseverar estos años de espera. Piensa que llevas en ti un tesoro que debes cuidar, una flor que debes hacer crecer con mucho celo y delicadeza. Cuidar una vocación estando en el mundo es difícil, más a tu edad, pero Dios da los medios.

Busca en todo, en cada acción que hagas cada día, agradar a Dios, dile interiormente "Por Ti Jesús, porque te quiero". Procura ser como la Virgen María, pero sin dejar de ser tú.

Así te prepararás para la vida religiosa. Piensa que en ella hay cosas que van contra la naturaleza, pues ejercítate desde ahora en eso. Acostúmbrate a levantarte cuando suena el despertador, a mantener la casa ordenada, a obedecer prontamente, a rezar cada día.

Dios de ti espera amor. Y el amor es algo concreto, diario, detallista.

Si no lo tienes, te aconsejo que busques un buen sacerdote que pueda conocerte y guiarte, eso sería de enorme ayuda. 

Agradécele a Dios cada día por haberte elegido. Pídele que te conserve en su gracia, y cerca Suyo. Dale gracias también por tu familia, por cómo han  aceptado tu decisión.


Mira A., procura ser la alegría de Dios allí donde te encuentres. Practica las virtudes ahí donde estás. La caridad, la paciencia, la alegría, la puntualidad, la estudiosidad, la pureza, la magnanimidad... Y reza, reza mucho. Que la Virgen Santísima sea tu modelo de Madre, de Esposa, de Consagrada. Ella apenas recibió el anuncio de su Maternidad, se puso a servir.

Pero vívelo todo con naturalidad, con la mirada en el Cielo, pero con los pies en la tierra. Con mucha alegría, paciencia y humildad.

Y este tiempo, procura rodearte de buenas amistades, que te ayuden en el camino de la fe, a perseverar firme en él. Es consejo de los santos también, guardar celosamente la vocación, no divulgarla, pues el demonio puede meterse por muchos lados.

Te tendré muy presente en mis oraciones A.. Escríbeme cuando lo necesites. Te pido me tengas presente en las tuyas también.

Un abrazo en Jesús y María.

Poitiers

miércoles, 16 de julio de 2014

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domingo, 13 de julio de 2014

Nada te turbe


Nada te turbe (de Santa Teresa de Jesús)



Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
''nada te turbe.''

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
''nada te espante.''

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
''todo se pasa.''

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
''Dios no se muda.''

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin ''la paciencia.''

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
''todo lo alcanza.''

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
''quien a Dios tiene.''

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
''nada le falta.''

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
''solo Dios basta.''