Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

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Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Convertirse a Dios

Recibí una carta de parte de una joven rumena que pide consejos y oraciones...


Querido Cordialiter,
                                  soy una joven de 17 años de Rumania y he descubierto con alegría tu blog. Cuando era pequeña pensaba en llegar a ser religiosa y este deseo creció conmigo. Lamentablemente la adolescencia me hizo buscar la felicidad en otros lugares, limitando mi relación con Dios. [...] Para evitar la angustia de los sacramentos, abandoné un poco la práctica religiosa, salvo en Navidad y Pacua. Justamente, te podrías preguntar como pueda continuar a pensar en la vida religiosa. Siento siempre este deseo de amar a Dios, de ser suya, que no me deja. He buscado la felicidad en los otros y no la encontré. Trataré de buscarla en Dios, y creo que la encontraré, pero tengo miedo de caminar sola, de perder el camino, por esto retraso mi conversión. Un director espiritual podría serme de ayuda, pero dilato aun de pedir esta ayuda. Me averguenzo de mis pecados, de mis sentimientos y no se si tendré el coraje de confiarme a alguien. Quisiera compartir mi dolor pidiéndote de rezar por mi y espero recibir algún consejo. 

Aprovecho la ocasión para decirte que admiro mucho tu blog [...]. Gracias

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
                                                    antes que nada debo decirte que es un gran gusto recibir cartas del exterior. Es bello sentirse hermano en la fe aunque vivimos en países lejanos.

Tienes razón, las creaturas no pueden dar la felicidad, porque nuestro corazón ha sido creado para amar a Dios, y solo puede encontrar la paz si descansa en El. No te desanimes por los pecados cometidos, el Señor es infinitamente bueno y está contentísimo de perdonarnos si nos arrepentimos y confesamos humildemente nuestras culpas. Cada vez que un pecador regresa a Dios con el corazón arrepentido, en el Cielo hacen gran fiesta. Piensa que Santa Margarita de Cortona, Santa Maria Magdalena, Santa Maria Egipciaca, fueron en su juventud grandes pecadoras, pero después se arrepentieron y vivieron santamente el resto de sus vidas. Recibir el perdón de Dios da gran paz y alegría al alma.

Estoy contento de saber que tienes el deseo de ser religiosa. He aquí algunos consejos. Por ahora, no hablar de vocación con amigos y parientes. Busca de hacer mucha lectura espiritual leyendo los clásicos del cristianismo como: “La imitación de Cristo”, Historia de un alma”, “Filotea”, “Práctica de amor a Jesucristo”, etc.

Busca un buen sacerdote con quien confiarte. Comienza a informarte sobre las congregaciones religiosas femeninas para conocer sus carismas y comprender si te sientes llamada a vivir en un monasterio de clausura o en una congregación religiosa de vida activa. Recuerda que la Congregación religiosa que elijas debes ser observante, o sea, debe vivir en manera verdaderamente religiosa y no de manera relajada y secularizada.

Querida, solo quiero que seas feliz, y podrás serlo si cumples lo que Dios desea de ti.Tienes que saber que viviendo en un monasterio observante será muy fácil para ti salvar tu alma y buscar la santidad. Si Jesús te llama a ser su esposa, considérate muy afortunada, porque una cosa es ser esposa de un hombre de la tierra y otra cosa es ser esposa del Rey de reyes. Cuando te sientas desanimada no dudes en escribirme, para mi es una gran alegría responder las cartas a los lectores buscando de animarlos en el combate espiritual.

Permanecemos unidos en la oración. Aprovecho la ocasión para enviarte mis más fraternos saludos en Jesús y María,

Cordialiter

sábado, 25 de octubre de 2014

Miedo a confesarse

El enemigo del género humano intenta alejar las almas de Jesús infundiendo absurdos temores como, por ejemplo, un miedo exagerado a confesarse mal.

He aquí un párrafo de la carta de una joven: «Uno de mis problemas principales es que no sé si hago las cosas correctamente, si me confieso bien, si recibo bien la Comunión, si rezo bien.......y esta inseguridad me hace evitar la Comunión, la oración y demás cosas... Si solamente tuviera la certeza anticipada de que el Señor está contento con mi confesión, iría corriendo. Desgraciadamente me paro ante un Dios que es amor, que quizás me llama a consagrarme a Él, pero al que tengo miedo de acercarme. Reza por mí, para que el Señor me dé el coraje de hacer lo que Él espera de mí».

Querida hermana en Cristo,                                                                                                 Son ya varios meses que nos escribimos através de e-mails. Estoy contento de que en este periodo de tiempo hayas continuado a perseverar en el camino espiritual y en el discernimiento vocacional. No debes rendirte jamás. Siempre debes avanzar por el camino de la perfección cristiana. No te preocupes excesivamente por los pecados cometidos. En efecto, el Señor es bueno y nos perdona cuando nos confesamos con sincero arrepentimiento. Ninguna joven es digna de convertirse en esposa de Jesús, porque Él es Dios, mientras nosotros, hijos de Eva, somos todos pecadores. Cuando el Señor concede a una persona el don de la vocación religiosa, no lo hace en base a sus meritos, sino solo por puro amor. Si decides consagrarte como monja (¡lo espero tanto!), no será por tus meritos, sino solamente porque Jesús así lo ha querido, porque Él es bueno. El diablo no quiere que tú vivas de manera cristiana, y por este motivo busca alejarte de Jesús haciéndote caer en la tristeza y en el desaliento. Cuando una persona se desalienta y desmoraliza, es fácil para el demonio alejarla de la oración y de la Comunión. No debes caer en esta trampa.

Tú no puedes vivir sin Jesús, porque cuando tu amor hacia Él se enfría, hay tanto sufrimiento dentro de tu corazón. Debes amar mucho a Jesús, pero en el mundo hay tantas distracciones y tentaciones. Es por eso que tengo mucha esperanza de que puedas entrar en un monasterio. Allí sería más fácil para ti vivir el cristianismo de manera fervorosa, allí podrías pensar sólo en amar a Dios con todo tu corazón, sin distraerte con las cosas inútiles de la tierra. Debes intentar vivir el cristianismo alegremente, debes intentar alejar de ti los miedos inútiles. Tienes que rezar cada día sin tener miedo de "rezar mal", lo importante es que no te distraigas voluntariamente durante la oración. Además sería hermoso si dialogaras con Jesús y María. Sí, puedes hablar fraternalmente con Ellos contándoles tus problemas, tus sufrimientos, tus deseos y, sobretodo, diciéndoles que les amas y que quieres amarles por el resto de la eternidad, etc. San Alfonso María de Ligorio ha escrito un bellísimo libro que explica el modo en el que se debe dialogar con Dios.

Por lo que concierne a la confesión, no debes de tener miedo; lo importante es estar arrepentida de las culpas cometidas. Luego, es suficiente confesar sólo los pecados mortales, pero si quieres puedes confesar también los veniales. Para cometer un pecado mortal debes haber razonado así: "esta cosa que estoy por hacer es una culpa grave que ofende mucho a Dios, y soy totalmente consciente y consiento plenamente en cumplirla". Si no sabías que una cosa era una culpa grave, o no tenías la total consciencia o no distes el pleno consentimiento con tu voluntad, puedes estar segura de que no has cometido pecado mortal. Si no puedes jurar que una cierta acción cometida haya sido con toda certeza un pecado mortal, no estás obligada a confesarla.

Con la absolución te son perdonados todos los pecados, también aquellos que no has confesado porque no estabas segura de que fueran mortales. De todas maneras, si tu confesor es un buen sacerdote, puedes contarle tus dudas de conciencia y él te ayudará a comprender si se trata de pecados mortales, pecados veniales o simples escrúpulos. El diablo no quiere que comulgues, porque gracias a la Comunión te unes totalmente a Jesús: Él se vuelve todo tuyo, e tú te vuelves toda Suya. Cuando Jesús se queda dentro de ti, debes decirle palabras de amor, debes decirle que tú lo amas y que le quieres amar todavía más porque Él se lo merece, debes decirle que estás dispuesta a donarle tu vida, que quieres amarle solo a Él, que quieres que todas las almas lo amen y que Él reine en todos los corazones de los hombres, que todas las almas se salven y vayan al Cielo para amarlo para siempre, que prefieres morir antes que cometer un solo pecado con plena advertencia etc. etc.

Tú tienes una conciencia muy sensible, así que cuando no estés segura de haber cometido un pecado, debes pensar que no lo has cometido. Efectivamente las personas con una conciencia tan escrupulosa, cuando cometen de verdad un pecado mortal, no tienen dudas, están seguras. Después de que te hayas confesado, puedes continuar a recibir la Comunión hasta cuando no estés segura de haber cometido un pecado mortal. Los teólogos enseñan que si tienes dudas de que si estás en estado de gracia o de pecado mortal, puedes recibir la Comunión, pero es bueno recitar antes con contrición de corazón un "acto de dolor", es decir, la oración con la que pides perdón a Dios por todas tus culpas, no tanto por haber merecido su castigo, sino por haber ofendido a Dios que es infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Comulgando alejarás los escrúpulos, pero sobretodo vencerás la tentación del diablo que quiere tenerte alejada de la Comunión, esto es, de Jesús. La Comunión te infundirá la fuerza suficiente para resistir a las tentaciones, te dará un mayor fervor en la oración y te llenará de caridad hacia Dios y hacia el prójimo.

Espero haber podido ayudarte y de harte sido útil en algo. Quedo a tu disposición por si deseas más aclaraciones.

En Jesús y María, 

Cordialiter

martes, 21 de octubre de 2014

Carta de una lectora muy fiel


Una mujer me ha escrito una atenta carta.


Querido Cordialiter, 
                              desde hace unos meses soy una de tus fieles lectoras. Desde que descubrí tu blog, cada vez que entro en internet, la primera cosa que hago es leer los mensajes, las cartas y tus respuestas. Y esto sucede ya todos los días.  :-) 

No sabes cuánto me ayudan, por lo tanto no debes desanimarte ni menos aun, pensar en rendirte y cerrar el blog! Si yo no tuviera el coraje de escribirte sería una de las tantísimas lectoras de las cuales no sabrías la existencia, y por lo tanto no sabrías hasta donde puede llegar el bien que haces! 

Me llamo [...] tengo 39 años y vivo en [...]. No tengo hijos y no estoy casada. Mi verdadera conversión la viví a los 32 años [..] se me cayó literalmente el velo que tenía delante de los ojos! Es inexpresable el amor y la Misericordia de Dios que percibí en ese momento! [...] comencé a llorar sin ningún motivo! Me descubrí una gran pecadora y continué llorando por un buen rato... pero un llanto liberador porque tenía la certeza de haber dejado todos los pecados! Y renací. [..] Siguiendo aquel estado de ánimo, hoy por hoy, pienso que si tubiera tenido una guía spiritual quiza hubiera seguido otro camino [...] Antes de la conversión llevaba una vida llena de pecados (discoteca, cine, etc.) pero ahora no me siento más atraída a estas cosas. 

[…] Comencé a leer “Historia de un alma”, de S. Teresita y el diario de S. Faustina y ¡ha sido muy edificante para mi alma! Lo más pronto posible leeré también “Las glorias de María” y “Práctica de amor a Jesucristo” de S. Alfonso María de Ligorioa, como aconsejas a tantas almas que te escriben. 
[...] Me confieso regularmente y debo decirte la verdad, también yo tengo dificultad de encontrar un buen confesor … jamás hice un retiro/ejercicio spiritual, y jamás ningún sacerdote me lo aconsejó. Solo leyendo tu blog descubrí la importancia de esta experiencia. Quisiera tanto poder hacerlo, pero ¿dónde? ¿me podrías aconsejar un lugar cerca de donde vivo? 

[...] Desde joven y hasta el día de hoy, no me veo casada con ningún hombre de esta tierra. Solo cuando voy la iglesia estoy verdaderamente en paz conmigo misma, con Dios y con el mundo. ¡Allí si, que me siento protegida y serena! Espero que tendrás algún buen consejo también para mi.
Gracias de corazón! 

Muchos saludos en Jesús y Maria, 

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                               te agradezco por las hermosas palabras de ánimo que me has escrito. Privadamente te envié una larga carta que espero que te sea de utilidad. Aquí, públicamente, quiero decirte que me ha gustado la historia de tu conversión. ¡Cuántas lágrimas de compunción has derramado! Estoy contento que no frecuentes más las discotecas y otros lugares peligrosos para el alma.
Quizá el mundo te juzga una “frustrada” porque no te has casado y no has formado una familia. Pero los verdaderos frustrados son los que viven permanentemente en pecado mortal y mueren sin sincero arrepentimiento.

Yo veo, en cambio, que tienes sentimientos de verdadera cristiana, por lo tanto no te considero de ningún modo una frustrada. ¡Quien sabe, si hubieras sido una mujer estimada por el mundo, quizá ahora vivirías como una pagana, lejos de Jesucristo! El sufrimiento es un don de Dios, de hecho, veo que te ha hecho madurar buenos propósitos. Los que quieren casarse, tienen que tener cuidado de elegir un cónyuge temeroso de Dios, porque si desventuradamente eligieran una persona que vive el cristianismo de manera inadecuada, el matrimonio esta destinado con mucha probabilidad a naufragar, como demuestra la experiencia. Aprecio tu decisión de permanecer célibe, de hecho, las mujeres casadas en general piensan a complacer a los propios maridos mientras que aquellas que voluntariamemente deciden no casarse pueden dedicarse más fácilmente a las cosas espirituales, o sea a complacer a Dios.

Te animo a vivir el cristianismo en manera fervorosa y profunda. ¡Dios se lo merece! 

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos en Cristo Redentor y María Corredentora,

Cordialiter

viernes, 17 de octubre de 2014

Adiós al mundo

Publico una carta que me escribió una joven, antes de ingresar en un monasterio de clausura de estricta observancia.

Querido hermano en Cristo,
                                               [...] he podido continuar rezando, meditando y reflexionando, y he elegido mi estado de vida, sin dudas, libremente y sin condicionamientos: vida religiosa de clausura, entre las [...], que he conocido gracias a tu blog.

Cuando me han recibido en la hospedería, me sentí enseguida en casa, sentí una grande paz ya desde el primer momento, cuando atravesaba el umbral del monasterio...antes de conocerlas personalmente sabía ya que ¡IBA PARA QUEDARME! La Madre es muy acogedora y comprensiva, me ha sabido entender y dirigir enseguida: dentro de poco tiempo entreró en su monasterio, ¡para comenzar el aspirantado!

Me parece un sueño...¡pero es realidad! No ha sido fácil vencer mis resistencias y las de quienes tenía a mi lado, pero con la ayuda de la Virgen se puede todo! Cada día he leido tu blog: cada artículo es verdaderamente edificante, consuela, da compañía, anima a ir adelante, hace sentir que lo que se vive, alegrías y sufrimientos de la vocación, lo viven también otras personas; que existen aun órdenes fervientes y de estricta observancia, y que hay todavía quien desea santificarse en una de estas... en resumen, no me he sentido sola! En verdad me han hecho reflexionar los consejos de S. Alfonso sobre el estado de vida a elegir: matrimonio o vida religiosa. Gracias por tus consejos, [...], CADA UNA DE ESTAS COSAS HA SIDO FUNDAMENTAL... como pequeñas piezas, que poco a poco iban formando un maravilloso mosaico y gracias por haber hablado en tu blog sobre [...], que no cocnocía y gracias por tu oración silenciosa, pero ferviente...que junto a la de las otras personas han obtenido de Dios que mi vida cambiara radicalmente, ¡me ha dado gracia y fuerza para aceptar la llamada de Dios!

Reza por mí y no te desanimes frente a la dificultad, tu trabajo es precioso, y Dios te pagará por cada sufrimiento y soledad que ahora pases! Dentro de poco y en el futuro, si Dios quiere, un alma más rezará en la clausura, por ti y pos los lectores del blog!

EN EL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA Y EN EL CASTISIMO CORAZÓN DE SAN JOSÉ..

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                             ¡Estoy muy feliz de la espléndida noticia que me has dado! ¡Debes ser muy querida por Jesús por el magnífico don que te ha dado! ¿Te das cuenta? ¡Serás esposa del Divino Redentor en una de las mejores Ordenes religiosas presentes en Italia! ¡Que gracia! ¡Ah, si todas las jóvenes de tu edad pudieran comprender estas cosas, los monasterios de clausura de estricta observancia ¡serían invadidos de filas de kilómetros de personas!

¡Te animo a perseverar con todas tus fuerzas! El enemigo del género humano podría tentar de insinuar en tu mente que no has sido hecha para la clausura, sino para la vida activa. No le creas, es una típica trampa para hacer perder la vocación, como enseña S. Alfonso. De hecho el diablo busca sembrar dudas e incertidumbres, porque en lo turbio siempre se pesca algo. Por lo tanto si una persona entra en una congregación contemplativa, él insinua de pasar a una de vida activa, y viceversa. Algunas personas han caido en la trampa, han salido del monasterio y han llevado una pésima vida.

Cuando los mundanos sepan que has partido, dirán: “pobrecita, ha ido a encerrarse en un monasterio de clausura”. ¡Ellos no saben cuan grandes alegrías se experimentan viviendo en un monasterio!
En realidad el mundo no ha hecho jamás feliz a nadie, basta pensar en la vida triste y angustiada que tienen los poderosos de la tierra, los cuales, aun estando inmersos en las riquezas, no logran encontrar la paz del corazón. Solo Dios puede consolar nuestros corazones y hacernos felices. El Señor ha sido particularmente generoso contigo, llamándote a santificarte en un monasterio de clausura fervoroso y de estricta observancia. ¡Adios, queridísima hermana en Cristo! Esfuérzate mucho en la oración por la salvación eterna de las almas y en la búsqueda de la perfección cristiana para la mayor gloria de Dios!

¡Nos veremos en el Cielo!

Cordialiter

jueves, 9 de octubre de 2014

De la universidad al monasterio de clausura

He recibido una hermosa carta vocacional que quisiera hacerles leer.


Queridísimo hermano en Cristo,
                                                     soy una joven de 22 años, me llamo [...] por motivos de estudio vivo en [...], frecuento de hecho el tercer año de la facultad de enfermería... 

Hace algunos días conocí tu blog... Desde que era niña le dí mi corazón a Jesús deseosa de pertenecerle a El para siempre; siempre creí que un día entraría en alguna Orden religiosa pero no lo pensé mucho; mi pequeño voto personal hecho a Jesús y la vida que llevaba en la parroquia me bastaban, pero creciendo comencé a comprender que no podía ser siempre así y por esto comencé a rezar por mi vocación. Hace un año conocí un joven sacerdote [...] con quien ha nacido una hermosa amistad y gracias a él comencé a comprender mi vocación. El pasado mes de junio, después de tanta resistencia de mi parte ha logrado que participara de una Misa que él celebraba en un Monasterio de Monjas Carmelitas de [...]. Viéndolas a ellas, sentí claramente dentro de mi, que eso es lo que Jesús quería para mí, pero al inicio no podía aceptar ser llamada a este género de vida que hasta el momento ni siquiera conocía. Recién en septiembre pude hablar con este sacerdote de mi deseo de seguir a Jesús en un monasterio, pero él me aconsejó de terminar primero mis estudios y después decidir...

Durante estos nueve meses he sido cada vez más conciente de mi vocación, aunque permanece la duda de cuál pueda será la Orden conveniente para mí. Me han atraido mucho los Santos Carmelitas y esto me lleva a pensar que Jesús me está llamando al Carmelo. Estoy segura que en el momento decisivo de la elección será Jesús mismo a darme entender donde seguirlo, pero lo que más me tormenta es el hecho de que durante todo este tiempo no he podido hablar aun con mi familia. Se que su reacción será muy dura y esto me atemoriza. De qué modo les puedo comunicar mi decisión? Como deberé comportarme frente a su reacción? Yo no tengo un carácter muy fuerte y tengo miedo de ceder frente a este obstáculo, aunque se que deberé superar tantos obstáculos para llegar a donde Jesús me quiere. Conoces algún sacerdote en [...] que pueda guiarme en mi elección ayudar? Quisiera finalmente que me acompañes con tu oración. Un abrazo fraterno en Jesús y María!


Queridísima hermana en Cristo,               
                                                      te agradezco de corazón, he quedado muy edificado al leer tu hermosa carta vocacional. Graduarse en enfermería significa tener gran probabilidad de encontrar un honesto puesto de trabajo, pero para mí es verdaderamente de consuelo el saber que estas dispuesta a renunciar a todo para darte al Buen Jesús que es el fin último de tu vida. Has sido creada para conocer, amar y servir a Dios en esta tierra para después poderlo amar por toda la eternidad, después de la breve peregrinación en esta tierra. Es emocionante pensar que una joven como tu, encaminada a una segura carrera de trabajo haya podido escapar de los engaños del mundo y haya comprendido que lo que importa de verdad en esta tierra es amar y servir a El solo, mientras todo el resto es vanidad de vanidades. De qué sirve tener un buen sueldo, un hermoso auto o casa lujosa, si el corazón es infeliz porque no ha respondido a la vocación del Señor?

Enseña S. Alfonso Maria de Ligorio que si una persona tiene vocación no debe confiarla a los amigos ni a la familia, porque estos, en general suelen opornerse tenazmente. Por lo que respecta la elección del estado de vida no debemos obedecer a nuestros padres, por lo tanto si es necesario deberás escapar de casa para poder abrazar la vida religiosa como han hecho Santa Clara de Asís, Santa Teresa de Jesús, San Gerardo Maiella e tantos otros santos. Te aconsejo de continuar conservando en máxima reserva tu deseo de donarte a Dios, se lo dirás a tu familia solo poco tiempo antes de entrar al monasterio. Si se enojan, permanece en silencio y después, cuando llegue día fijado de iras a escondidas. Es necesario estar dispuestos a cualquier sacrificio para hacer la voluntad de Dios. En este tiempo, cuando regrese a tu casa, trata de hacer una vida retirada. Tus padres, al ver que rezas mucho, que ya no tienes conversaciones mundanas; que no usas maquillaje ni vestidos provocativos; que no miras programas televisivos que disipan, que no frecuentas amistades frívolas, comenzarán a comprender que eres una persona “distinta” de las demás, y estarán un poco más preparados cuando les hables de tu deseo de abandonar el mundo. Después de muchos meses, cuando llegue el momento justo, les podrías decir así: “Querida familia, les tengo que dar una hermosísima noticia.

Cada ser humano sobre esta tierra está en busca de su felicidad. Algunos piensan en encontrarla en las riquezas, otros en las discotecas, otros aun en el matrimonio. Despues de muchos meses de reflexión y algunos periodos de experiencia vocacional en un monasterio, he comprendido que mi felicidad está en vivir unida al Buen Jesús, por lo tanto he decidido abrazar la vida monástica...” Pero si piensas que tu familia enojarán y te maltratarán ciertamente, entonces no conviene decirles nada, sino dejarles una carta donde escriberás las cosas que te he sugerido antes , y después podrás irte a escondidas. Pero ahora la prioridad es otra, es necesario discernir si Jesús te desea en una Orden de vida contemplativa o de vida apostólica, después de lo cual será necesario comprender cuál Orden o Congregación a la cual eres llamada. El hecho de que eres una estudiante “fuera de serie” es una gran ventaja para ti, porque en estos meses que te separan de la graduación tienes la posibilidad de hacer breves experiencias vocacionales sin que ti familia se den cuenta. Si las religiosas de [...] te han atraido por su devoción, entonces puedes llamar o escribir a este Carmelo para pedir pasar algún día en su monasterio para meditar y reflexionar sobre tu vocación religiosa. Mejor para ti que has comprendido estas cosas, o sea, la importancia de cumplir la voluntda de Dios, aun a costa de encerrarte en un monasterio. Cualquier cosa con tal de vivir con Jesús! Pero ahora tienes que prepararte para el combate espiritual.

El siempre actual catecismo de San Pio X enseña que con la Confirmación has llegado a ser una perfecta cristiana y soldado de Jesucristo, o sea que el Espíritu Santo te da la fortaleza necesaria para superar cualquier dificultad espiritual. ¡Coraje! Esta vida es solo una prueba, debemos demostrar a Dios de amarlo verdaderamente y por amor suyo debemos estar dispuestos a superar cualquier prueba. Recuerda siempre lo que decía San Francisco: “¡Tanto es lo que espero, que toda pena me es querida!”

Permanezco a tu disposición para cualquier otra consulta y aprovecho la ocasión para animarte en tu hermoso propósito de consagración religiosa. Te saludo cordialmente en Cristo Rey y en María, Mediadora de todas las gracias.

Cordialiter

domingo, 5 de octubre de 2014

Celo por la salvación de las almas

[De los escritos de la Beata Maria Deluil-Martiny, Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús]


Es necesario conquistar almas para Jesucristo. A los esfuerzos infernales para arranzar las almas a Jesucristo, opongamos el celo y la donación del amor. ¡Cuánto erraría un alma que viniera a buscar esclusivamente en nuestro Instituto la propia perfección! Una Hija del Corazón de Jesús debe ser no sólo otro Jesús Crucificado por el espíritu de sacrificio y de voluntaria penitencia, o como otro Jesus Hostia por el espíritu de oblación y de inmolación perpetua, sino que debe ser también otro Jesús Redentor cumpliendo en sí misma “lo que Jesucristo debe sufrir en nosotros, para la formación de su cuerpo que es la Iglesia”, por las mismas intenciones del sacrificio de Nuestro Señor, que son la gloria de Dios y la salvación de las almas.

Esta humilde Sociedad no está fundada solamente para la salvación y la santidad de sus miembros, sino para que sus miembros se dediquen, con la ayuda de la gracia y con todas sus fuerzas, a la salvación de las almas, para el servicio de los sagrados intereses del Corazón de Jesús, de la Santa Iglesia y del Sacerdocio Católico, por medio de la oración, del sacrificio, de la difusión de la devoción al Corazón adorable de Jesús y hacia la Virgen Inmaculada, Reina y Auxiliadora de la Iglesia».

¿Y cómo podremos desde nuestra profunda miseria elevarnos a cosas tan sublimes? Hermanas, haremos todo por medio de Jesucristo; mediante nuestra unión con su Corazñon y su sacrificio, el ofrecimiento de sus méritos infinitos y del preciosísmo cáliz de su Sangre adorable. Haremos todo por María, la Asociada al Divino Sacrificio, por la cual viene siempre la ayuda divina a la Iglesia contra sus enemigos, y que, después de haber aniquilado todas las herejías, destruirá ciertamente también la gran apostasía social de los tiempos presentes.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Vocaciones de mujeres que ya han superado los 45 años

Uno de los numerosos motivos por los cuales aprecio a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará es por que también aceptan las vocaciones de mujeres que ya han superado los 45 años. Considero que se trata de algo muy hermoso, dado que cada vocación representa un don precioso para la Iglesia y en mi opinión es preciso hacer todo lo necesario para que aumenten.

Además, si Dios llama a abrazar la vida religiosa a una mujer de 40 o 50 años, ¿porqué hemos de impedírselo?. Frecuentemente estas mujeres han permanecido en el mundo tanto tiempo no por capricho sino por motivos válidos como por ejemplo atender a padres enfermos que de otra manera se habrían visto abandonados.

Es verdad que después de una determinada edad es más difícil habituarse a la vida religiosa, pero con la ayuda de Dios y la buena voluntad, puede resultar fácilmente posible. Si alguna mujer de más de 35 años desea vivir una experiencia vocacional en una buena orden religiosa, aconsejo que contacten con las Servidoras escribiendo a la siguiente dirección de correo electrónico: vocacion@servidoras.org Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

martes, 23 de septiembre de 2014

Amistad espiritual

Publico una traducción de una hermosa carta de una joven italiana, a la que respondo con mucho gusto.

Querido Cordialiter,
¿Cómo estas? No se nada de ti, además del carisma de tu alma que emerge del blog, pero tengo una gran necesidad de amistades espirituales. En este mundo tecnológico inclinado a diversión inmediata, no es simple encontrar almas que quieran anticipar la relación de amor espiritual del Paraiso ya aquí sobre la tierra. Por fortuna, aunque raras, existen!

¿Cómo va tu Cuaresma? Yo estoy buscando vivirla como mejor puedo, esforzándome en corregir día a día mis vicios, mis errores y defectos a los cuales estoy mayormente inclinada. Buscaré confesarme una vez por semana para permanecer más perfectamente en la gracia de Dios, rechazando totalmente el ofenderlo voluntariamente ni siquiera con un pequeño gesto. En estos días, después de un breve periodo de gran aridez espiritual, Jesús ha querido traer a mi corazón un viento de primavera que ha inhebriado mi alma, sacándola de la duda y del temor, empapándola de su inmenso amor. En ciertos momentos me parece danzar entre las dulces notas de Su voz y quisiera encontrarme ya en el Paraiso, contemplarlo y adorarlo por la eternidad. Pero estoy aun sobre la tierra y entonces me pregunto como puedo vivir en el mejor modo para hacerlo feliz. Daría cualquier cosa para secar una sola lágrima de su dulcísimo rostro, para consolar el terrible sufrimiento que los hombres le ocasionan con el pecado y la indiferencia.

¡O, cuánto arde mi corazón con este deseo! ¿Cuánto aun, le pregunto, tendré que ver que la gente ignora su amor? ¡Ver cuánto lo ignoran después de haberlo recibido en la Santísima Eucaristía!

Es un pensamiento que me consume el corazón. El Vivo y Verdadero, el Dios eterno e infinito, pequeño, pequeño en la Eucaristía porque nos ama tanto! Cada día, antes de levantarme de la humillación de mis rodillas para ir a recibirlo, le pido a la Madre Santísima que prepare mi corazón, de hacer espacio liberándolo de las cosas supérfluas, dejando solo el amor sincero que tengo por El, no la parte egoista que lo busca por interés del alma, sino aquella que busca solo Su placer y Su consolación. Así la dulce Madre del Cielo lo transforma en un cálido pesebre en el cual lo recibo. No puedo recibirlo de rodillas, pero llendo hacia el altar pienso que no soy digna ni siquiera de acercarme con la cabeza baja, sino que quisiera ir de rodillas hasta El. Porque soy la nada que recibe el todo. Y además, una vez que está en mí, me consumo de amor. Siento que todo su poder me invade mientras le repito que se nutra de mi pobre corazón, que me enseñe a amarlo. Y me abismo en El, me pierdo enteramente en El y quisiera no encontrarme jamás. Por esto sufro tanto al ver la indiferencia de los hombres. ¡Nuestro corazón es ya muy pobre para agradecer su amor!

En estas últimas semanas he tenido en el corazón este deseo: quiero ser suya, pero temo que pasará aun un poco de tiempo. Comparto lo que quizá sea una vocación del Señor con una amiga espiritual. También ella tiene vocación y nuestros caminos van paralelos. Compartimos un pasado turbulento, inmerso en el pecado y los trabajos de la vida. Pero ambas estamos enamoradas de Jesús […] No busco otra cosa que darme enteramente a Jesús, para siempre en esta tierra y por la eternidad en el Paraíso. He aferrado la mano de la Santísima Virgen y estoy segura que me llevará por el camino justo, haciéndome bella para su Divino Hijo […].

Un saludo fraterno en Jesús y María, estas siempre en mis oraciones. ¡Que Dios te colme de bendiciones como a tus buenas obras!

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
respondo con mucho gusto a tu e-mail y te agradezco de corazón los bellísimos pensamientos espirituales que abundan en tus cartas.

Me has dicho que sientes la necesidad de tener amistades espirituales. En efecto, San Francisco de Sales aconsejaba a las personas seglares de buscar amistades de este género, con las cuales animarse mutuamente en la práctica de las virtudes cristianas. La vida sobre esta tierra es un continuo combate espiritual, y a veces sucede que estamos solos y desanimados. Pero si se tienen amistades espirituales, se ayudan mutuamente haciendo más fácil avanzar hacia el fin último de nuestra existencia: Dios. Gracias a mi blog, he podido hacer una verdadera amistad espiritual con varias personas que practican la devoción, y te puedo decir que eso me ha dado mucho ánimo porque es edificante para mí ver tantos hermanos y hermanas en la fe, combatir con ardor la misma batalla por la santificación de las almas y la mayor gloria de Dios.

Cuando una amistad es verdadera, o sea, está fundada sobre la virtud de la caridad, nace del Espíritu Santo y los frutos son deliciosos porque la devoción se da de un corazón al otro y las almas avanzan juntas sobre el camino de la perfección cristiana. En el mundo reina el egoismo, el deseo de los bienes terrenos y la búsqueda desenfrenada de los placeres; parecería que vivimos en tiempos de paganismo. Es realmente una gran consolación saber que existen aun hoy, jóvenes que consideran las cosas mundanas como vanidad de vanidades y aspiran solo a amar y servir a Jesús abrazando la vida religiosa. Estoy muy contento que quieras donar para siempre tu vida a Quien te ha creado. En una congregación religiosa observante tendrás muchas posibilidades de salvar tu alma y de ser santa. Haces muy bien de combatir también contra los pecados veniales, los cuales, aunque no matan el alma la hieren haciéndola floja y débil en la lucha. Cuando uno es tentado a cometer un pecado venial, es necesario pensar que Dios, después de todo el bien que nos ha demostrado donándonos a Jesucristo, no puede ser ofendido ni siquiera con una pequeña culpa voluntaria.

El Redentor se ha inmolado sobre la cruz por nuestro amor, pagando en nuestro lugar la pena que merecíamos por nuestros pecados. Muy grande sería nuestra ingratitud si no permaneciéramos fieles al Evangelio aun en las pequeñas cosas. El amor, con amor se paga. Demostrémosle nuestro amor evitando cometer aun las pequeñas faltas voluntarias.

Estoy contento que tienes una amiga que tiene tu mismo ideal de consagración total a Dios, asi pueden animarse mutuamente en esta batalla importantísima de vuestra vida espiritual. ¿Cuántas son las jóvenes solteras en Italia? Millones. Y entre todas ellas, ¿Cuántas se sienten atraidas por el deseo de ser esposas de Jesucristo? Pocas, poquísimas. Vosotras dos son parte de este pequeño grupo, deben sentirse afortunadas por haber recibido semejante gracia, ¡más que todas las riquezas y vanidades de la tierra! Lamentablemente solo pocas personas comprenden estos razonamientos. Las animo a perseverar con tenacidad en este camino. Sería un gran dolor para Jesús si volvieran a la vida mundana del pasado y se olvidaran de la llamada divina. Pero confio que eso no sucederá, porque ya seas vos o tu amiga, se han donado con alma y cuerpo a la Santísima Virgen con la consagración formulada por San Luis María Grignon de Montfort, por lo tanto se han puesto en óptimas manos y Ella las custodiará de los ataques del demonio, del mundo y de la carne. Los mundanos piensan que vuestras vidas serán desaprovechadas en un monasterio, pero ¿Qué importa lo que piensan los mundanos? Lo importante es vivir en amistad con Dios, en espera de llegar a amarlo en la Patria Celestial por toda la eternidad.

No veo la hora de saber que vos y tu amiga han abandonado este mundo inmerso en el lodo de los vicios, para abrazar la vida religiosa inmolándose por la salvación de las almas y por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. ¡Jesús y María deben reinar!

Las saludo cordialmente con caridad fraterna,

Cordialiter

viernes, 19 de septiembre de 2014

La vida es tan corta, es mejor trabajar por alcanzar la vida eterna


Publico una e-mail que me escribió una mujer y la respuesta de mi amiga Poitiers.


Hola Buenas Tardes

Hace apenas unos momentos que me encontre con su blog. Asi que no quise perder ni un momento en escribirle sobre una cuestion que hace algunos meses me he estado preguntando.

Este año he cumplido 30 años. Soy una mujer que estudio una carrera profesional, que creo que nunca me habia cuestionado sobre si mi vocacion fuera la religiosa. He leido las cartas que publica en su blog sobre jovenes que desde muy temprana edad sienten el llamado de su vocacion, algo que creo que a mi no me ha sucedido. No se si lo mio sea un llamado tambien, pero me gustaria muchisisimo que usted me orientara, se lo agradeceria infinitamente. Lo que yo siento es que la vida matrimonial no es para mi, muchas veces no encuentro el sentido sobre vivir en un mundo de vienes materiales, de luchar por el dienero, por tener una casa, un trabajo estable y tantas otras cosas. En cambio he pensado que estos 30 años que he vivido han pasado muy rapido, que seria mejor dejar de vivir para mi y dedicar mi vida a servir a los demas por medio de una vida religiosa. Siento que la vida es tan corta, que es mejor trabajar por alcanzar la vida eterna.

He pensado muchas veces en hablar con algun Sacerdote o Religiosa y contarle sobre mis dudas, pero no me he atrevido, me gustaria saber si lo mio pudiera acaso ser un llamado o solamente a travieso por una crisis de la edad. 

Le agradezco mucho su tiempo y su atencion. Dios lo Bendiga.  



Querida hermana en Cristo: 

soy amiga de Cordialiter y como él es italiano, lo ayudo a responder los mensajes de habla hispana. 

Dices en tu mail que nunca te habías cuestionado respecto a la vocación religiosa; ahora lo estás haciendo. Conozco religiosas que alrededor de tu edad se lo plantearon y con 33 años, por ejemplo, ingresaron al convento. Mira, no todos tenemos la gracia de plantearnos este estado de vida a temprana edad. Muchas veces por ignorancia, por dar por hecho que tenemos que hacer lo que hacen todos (estudiar, trabajar, casarnos, etc.), por falta de formación, de oración, etc etc, no cabe en nosotros esa posibilidad. ¡Enhorabuena por preguntártelo ahora! Por otro lado, Dios llama a quien quiere, como quiere, a donde quiere y CUANDO quiere. 

Mira, ante todo debemos tener bien en claro el objetivo de nuestra vida, que es el Cielo; ser santos. La vocación es un medio para alcanzarlo. La vocación se nos da. Dios la inscribe en nuestro corazón. Nuestra tarea es descubrirla. Muchas veces puede ser contraria a nuestros sentimientos, pues la vocación no pasa necesariamente por ellos, ni depende de las ganas. Es más profundo. Recuerda al joven rico del Evangelio, Jesús lo llama a una mayor intimidad, pero no fue capaz de aceptar las exigencias "Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, dáselo a los pobres... luego ven y sígueme". Y el joven, como tenía muchos bienes, no fue capaz de seguir el llamado...

Esta pregunta que te haces, esos sentimientos que tienes, debes planteárselos todos a Dios. Es Él el que te dio la vida, y una vocación, y Él y sólo Él podrá responderte. Mi consejo es que reces, que reces mucho. Que visites a Jesús en el Sagrario, que estés con Él. La oración, la vida de gracia, los sacramentos. Y como bien dices, buscar a algún buen sacerdote o religiosa que te pueda orientar. Pídeselo a Dios también; que ponga en tu camino un virtuoso y santo sacerdote que pueda ayudarte en tu vida de cristiana, y a resolver estas cuestiones.

Mira, quiero también decirte alguna cosa sobre lo que dices de la vida en el mundo, el trabajo, el dinero, la casa, etc.

Jesús dijo que "estamos en el mundo sin ser del mundo". Un cristiano cuya vocación no es la vida religiosa, debe cumplir con perfección su deber de estado. El tener una casa, un trabajo estable, no son cosas que nos alejen de Dios, o nos pidan alcanzar la vida eterna, o santificarnos. Jesús mismo trabajó y vivió una vida "normal" 30 de sus 33 años en esta tierra. Debemos tener la mirada en el Cielo, pero los pies en la tierra. Si al hacer tu discernimiento vieses que lo tuyo no es la vida religiosa, pues tan feliz a ser santa en medio del mundo, ahí donde Dios te puso. No sé si me explico. No es un binomio "religiosa=santidad" - "vivir en el mundo=pecado". 

Los bienes materiales no son malos en sí. Luchar por tener una casa tampoco. Mucho menos el trabajo estable. Son todos medios para ese mismo fin del que hablaba antes. Creo que debes dejar de vivir para ti y dedicar tu vida a servir a los demás desde hoy mismo. Me explico: vivir la caridad, el servicio, el amor, la entrega en tu realidad de hoy, en tu vida diaria. No esperes a tener vocación religiosa para eso, pues eso no es exclusivo de los religiosos. Debes trabajar por alcanzar la vida eterna, desde este mismo instante. Y la vida eterna no se gana entrando en un convento, no. La vida eterna se gana cumpliendo la voluntad de Dios. 

Con esto no estoy menospreciando la vida religiosa, sino que quiero mostrarte que esos buenos deseos que tienes, y que son reales y ciertos, debes vivirlos desde hoy, sea cual fuere tu vocación. Tú debes ser santa. Tú debes luchar por la eternidad, "pelear el buen combate de la fe", entregar tu vida por los demás, ser gloria de Dios. Y eso ya. Seas casada o consagrada. Vivas en un monasterio o en medio del mundo. 

Como dices, la vida es breve, es un instante entre dos eternidades, por eso debes ya desde hoy, ser lo que "aquí y ahora quiere Dios de ti". 

Entonces, para resumir: oración, oración, oración... y la orientación, ayuda y consejo de un buen sacerdote. Y buscar cumplir la voluntad de Dios, vivir las virtudes, desde hoy.

Mira, también es muy útil leer, además de las Sagradas Escrituras, la vida de los santos. Te recomiendo "La familia que alcanzó a Cristo" de M. Raymond.

Y por último, estimada hermana, paz. Todo lo que quita la paz no viene de Dios.

Rezaré por ti, por tu discernimiento, por tu vocación. Si Dios ha fijado en ti sus ojos para llamarte a una mayor perfección en la vida consagrada, sé fiel y generosa, serás la persona más dichosa sobre la tierra. Si Dios quiere que te santifiques en la vida laical, a ser muy santa en el desafío que ello implica. Mira que, como decía santa Teresita "la perfección consiste en hacer Su Voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos". Sé lo que Dios quiere de ti, y serás feliz.

Me encomiendo a tus oraciones, y te pido disculpas si te he líado con tanto palabrerío. Cuenta con mis oraciones.

En Cristo y María.

Poitiers

jueves, 11 de septiembre de 2014

El plan de Dios para mi

Publico la carta que me envió una joven.

Hola cordialiter: 

Hace unos días, buscando respuestas en google, me tope con tu blog, es para mi hermoso ver que hay muchas personas que han recibido ese llamado, esa iniciativa de Dios, esa invitación a una relación más intima con el amado Jesús. Hace ya casi 2 años descubrí el plan de Dios para mi vida, preguntandole que quieres de mi?

La respuesta cambio mi vida para siempre, sentí el llamado, ese llamado tan fuerte que me hizo salir huyendo, como Jeremías, le hice batalla y el fue mas fuerte que yo... a cada duda una respuesta... el Señor después de tantas batallas y luchas, me sedujo como a tantos otro, me hizo querer su querer.... 

Claro que yo nunca imagine que Dios me había soñado para la vida religiosa, y por eso digo que la vocación es una iniciativa de Dios no del hombre, por lo menos en mi caso.

Hace uno meses le envie esta carta a la hermana encargada de las vocaciones, en la congregación donde sentí el llamado, deseo compartirla porque Dios inspiro en mi corazón estos deseos profundos, y para alentarnos mutuamente en este camino, al que Dios nos invito ...

Hola hermana:

Cuanto tiempo sin comunicarme, muchos meses...
Para ponerla al día en agosto termino mi licenciatura, y me piden como requisito 1 año de servicio social, para titularme... es la recta final de mi vida profesional...Aun así, no se hasta donde estoy haciendo lo correcto...sólo quiero terminar lo que inicie...mis Padres están felices.

Sigo pensando cada día en la vida religiosa, algunas veces con emoción, otras con incertidumbre, con seguridad, con dudas, queriendo evadirlo, con angustia...Tenía razón soy una persona indecisa, la inquietud y certeza surgió en semana santa del año pasado y sigo aquí...pero aún así, no dejo de pensar en ello...acostumbraba mucho a soÑar pero ya no quiero soñar, ya no puedo soñar, no quiero construir un mundo con mis propias manos, con mis propios ideales...

Estoy consiente de que tengo el derecho de decir un no al llamado vocacional, no estoy obligada a  dar un sí...Pero no quiero hacer aun lado la propuesta, no quiero decir que no...no quiero mis sueños, no necesito mis sueños, se que Dios sabe mejor que yo, como vivir la vida...se que lo que Dios tiene preparado para mí, es mejor de lo que yo puedo soñar, quiero sus sueños; quiero sus realidades...Anhelo ser coherente, dar testimonio vivo de Jesús...quiero morir a mi misma...quiero perderlo todo y encontralo todo entonces...no me interesa lo que me puedan ofrecer, no quiero una vida matrimonial, no quiero la solteria....he buscado respuestas en todos lados fuera de mí, pero mi corazón pide a gritos una respuesta afirmativa...un sí...

Me he sentido sola, pero Juan Pablo II, dice que no pensemos que estamos solos en esta decisión, que no seamos egoístas al tomar la decisión...la Eucaristía y la oración me mantiene de pie, me fortalecen... 

Madre entiendo lo difícil que es ser obendientes, pero que es la obediencia?, si a cambio encuentras la felicidad, la libertad y la vida eterna...que es el sufrimiento? si a cambio, se te ofrece un amor infinito, que son las lagrimas, si hay alguien que no se olvidaría nunca de enjuagarlas..qué es la soledad, si Dios te llama a estar con él siempre...qué es negarse a sí mismo, para encontrarse en realidad...que es morir? cuando la resurrección te hace una persona nueva...

Me preguntaron cual es la razón? porque quiero la  vida religiosa?...quiero con mi vida, remediar alguno de los males de este mundo..."mi pequeña gota en océano, pero si faltará esa gota,el océano no sería igual" y sólo Jesús puede decirme en donde le puedo servir más...y solo entiendo que el quiere que me consagre...Quiero la aventura de no ser dueño de ti mismo...ser como el agua que no sabe donde estará mañana, pero se deja llevar por una fuerza superior a ella, y así se convierte en fuente de vida...las mujeres somos portadoras de la vida, siendo así renuncio a concebir en mis entrañas, para ser fecunda en Cristo...

TE LO COMPARTO, Y ME ENCOMIENDO A SUS ORACIONES,

Y "CUANDO AVECES SIENTAS, NOSTALGIA Y OSCURIDAD PIENSA QUE ALGUIEN TIENE TU MISMO IDEAL"

El señor de amor y misericordia infinita, ilumine nuestras vidas...

Nuestra dulce madre, nos enseñe a dar un sí amoroso, a la voluntad de Dios

NO TENGAMOS MIEDO A DAR UN SI A CRISTO, UN SI A LA FELICIDAD DE HACER REALIDAD EN NUESTRAS VIDAS EL PROPÓSITO PARA EL CUAL DIOS NOS FORMO, NO TENGAMOS MIEDO AL HACER REALIDAD EL SUEÑO DE DIOS :)


ANIMO VOCACIONES, DIOS NOS INVITA A REMAR HONDO, EN LAS PROFUNDIDADES DE SU AMOR, NOS INVITA A LA TRASCENDENCIA, A ENCONTRAR SENTIDO A NUESTRAS VIDAS... A VIVIR VOLVER A ÉL, EN LA MORADA ETERNA...

UN SALUDO Y UN ABRAZO DESDE MÉXICO, LA TIERRA DE NUESTRA MADRE MARÍA SANTÍSIMA Y DE TODOS SUS HIJOS.

(Carta firmada)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

No hay que rechazar la vocación religiosa

San Alfonso María de Ligorio narra en sus escritos que en el célebre Colegio Romano de los Jesuitas que había un joven con muchas cualidades. Haciendo los ejercicios espirituales, preguntó a su confesor si era pecado no responder a la vocación religiosa. El confesor respondió que en sí mismo no era pecado grave, porque la vocación de parte de Dios es un consejo, no una orden terminante; pero el rechazarla hubiera sido poner en peligro la salvación eterna del alma, como ha sucedido a tantos que de este modo se condenaron. El joven no respondió a la llamada divina, y se fue a estudiar a otro lugar, donde pronto comenzó a abandonar la oración y los sacramentos, y al final se dio a una vida pecaminosa. Una noche, bajando la escalera de la casa de una mujer pecadora, fue herido de muerte por un rival. Acudieron algunos sacerdotes para administrarles los sacramentos, pero él murió antes que llegaran, delante al Colegio de los jesuitas que había abandonado. Según San Alfonso, en esto, Dios quiere hacer conocer el castigo que aquel joven obtuvo por haber despreciado su vocación.

martes, 26 de agosto de 2014

Mujeres felices

El mundo piensa que las monjas de clausura son mujeres que viven una vida triste e infeliz. El mundo no comprende los asuntos espirituales, razón por la cual hace estos planteamientos erróneos.

Hace tiempo visité a las monjas de clausura de la rama contemplativa de las Servidoras (el Instituto 'Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará' - SSVM). Fue una experiencia asombrosa entrar en el oratorio y ver a las hermanas más allá de la reja. Eran casi todas jóvenes, y sus rostros irradiaban una gran alegría interior. Charlar con ellas fue muy interesante, y el tiempo se fue rápidamente volando. Estuvieron sumamente gentiles y afables. La caridad fraterna la practican habitualmente con la oración y la penitencia en favor de las ánimas. Este apostolado que llevan a cabo, aunque más “oculto”, es muy importante para la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.

Estoy convencido de que la pertenencia de las hermanas a órdenes religiosas fervorosas y devotas les hacen ser las mujeres más felices de la tierra. Por desgracia, el mundo no puede llegar a comprender estas cosas...

viernes, 22 de agosto de 2014

Despego de los bienes de la tierra

¡Ay del sacerdote que, olvidado de tan divinas promesas, comenzara a mostrarse codicioso de sórdida ganancia y se confundiese con la turba de los mundanos, que arrancaron al Apóstol, y con él a la Iglesia, aquel lamento: Todos buscan sus intereses y no los de Jesucristo! Este tal, fuera de ir contra su vocación, se acarrearía el desprecio de sus mismos fieles, porque verían en él una lastimosa contradicción entre su conducta y la doctrina evangélica, tan claramente enseñada por Cristo, y que el sacerdote debe predicar: «No tratéis de amontonar tesoros para vosotros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen y donde los ladrones los desentierran y roban; sino atesoraos tesoros en el cielo». Cuando se reflexiona que un apóstol de Cristo, uno de los Doce, como con dolor observan los evangelistas, Judas, fue arrastrado al abismo de la maldad precisamente por el espíritu de codicia de los bienes de la tierra, se comprende bien que ese mismo espíritu haya podido acarrear a la Iglesia tantos males en el curso de los siglos. La codicia, llamada por el Espíritu Santo raíz de todos los males, puede llevar al hombre a todos los crímenes; y cuando a tanto no llegue, un sacerdote tocado de este vicio, prácticamente, a sabiendas o sin advertirlo, hace causa común con los enemigos de Dios y de la Iglesia y coopera a la realización de sus inicuos planes.

Al contrario, el desinterés sincero gana para el sacerdote las voluntades de todos, tanto más cuanto que con este despego de los bienes de la tierra, cuando procede de la fuerza íntima de la fe, va siempre unida una tierna compasión para con toda suerte de desgraciados, la cual hace del sacerdote un verdadero padre de los pobres, en los que, acordándose de las conmovedoras palabras de su Señor: «Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis», con singular afecto reconoce, reverencia y ama al mismo Jesucristo.

[Extracto de la carta encíclica "Ad catholici sacerdotii" de S.S. Pío XI sobre el sacerdocio católico]

lunes, 18 de agosto de 2014

Joven vocación sacerdotal

Un lector del blog me escribió una e-mail que me he decidido a publicar (de forma anónima).

Estimado Hermano/a en Cristo,
Le saludo en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, manifestandole por medio de estas palabras sentimientos que quizás hubo o hay en los corazones de los jovenes que como yo se encuentran en discernimiento vocacional. Soy un joven que está transitando por los 19 años pronto a cumplir los 20, desde pequeño sentí dentro mío algo diferente, de lo que quizás se podía apreciar en otros niños, fue algo que me fue marcando hasta ahora, y es esa constante búsqueda que me invade interiormente, la busqueda de la Verdad. Fui a un colegio religioso, en donde aprendí muchas cosas que fueron las que impulsaron esta decision de seguir de cerca al Señor, a la edad de 14 años manifeste a un sacerdote/religioso esta inquietud, él se sintio a gusto con esto y me dijo que siguiera de cerca al Señor que El iba a ser el que me iluminaria para tomar la decisión correcta. Pues así lo hice; a mis 18 ños logre comenzar mi discernimiento, no fue fácil, comencé el postulantado, que si bien es un tiempo de recogimiento, reflexión antes de los pasos siguientes, ha resultado en mí un tiempo de grandes pruebas, tentaciones que invaden, el mundo, los ruidos tormentosos muchas veces en él, me han atacado bastante.Sumado a esto mi tiempo de postulantado se ha extendido, algo que cuesta entender, comprender, pero he dejado todo en manos del Divino Maestro, que sabe el porque de las cosas, y sólo quiere que seamos fieles a El. Mi director espiritual, me presento para ingresar a fines del año pasado al noviciado de esa Orden y realicé ese viaje con gran estusiasmo, pues allí después de largas entrevistas con el concejo superior resulto que debia esperar "más tiempo"-Me sentí muy mal,las lagrimas en mis ojos eran insostenibles- ante esta decisión, quería abondonarlo todo, pero no pude y no puedo.... ese Algo que hay en mí me dice interiormente," no aflojes, no te quedes, te necesito", y la verdad aún no sé para qué, no sé por que el Hacerdor de todo bien,necesita alguien tan debil como yo, tan pecador....-me cuesta, y sufro ansiedades y preocupaciones, angustias muchas veces muy oscuras que no me dejan, y que llevan mi ánimo al suelo, pero los que me sostiene son los sacramentos, LA CONFESÍON ....LA EUCARISTIA....FUENTE DE TODA ESPERANZA-Y TODO BIEN-le escribía para que ante estas palabras, pudiera darme algo concejo, y pudiera ayudarme con su oración seguramente valiosa-Le felicito por la pagina creada-le Saludo en nombre de Nuestro Señor, y de Maria nuestra Tierna Madre-

domingo, 10 de agosto de 2014


Publico una e-mail que me escribió una mujer.


Apreciado Hermano en Cristo nuestro Amor y Señor,

Me llamo Alexandra y desde que era niña recuerdo que me he sentido un poquito atraída por la vida religiosa.  Sin embargo, me he distraído y el Señor me ha permitido deambular por otros caminos:  una carrera profesional con grandes honores (del mundo), una vida laboral prometedora con muchas comodidades y alegrías, y una vida puesta al servicio de los demás, a través de la organización laical a la que pertenezco y como profesora universitaria, lugar en el que ejerzo mi profesión.  Sin embargo, me ha mantenido libre de compromisos familiares, no tengo hijos, ni esposo.  Tenía 16 años cuando contemplé por vez primera la vida religiosa como una opción.  Hoy tengo 30 años y una gran duda sigue de vez en cuando rondando mi alma.

Imagínate!  Sé que el Señor me ama inmensamente y solo quiere lo mejor para mí.  Y no entiendo porqué cada cierto tiempo vuelvo y me siento atraída por la vida religiosa, en la que el Señor me invita a amarlo solo a Él, me invita a donarme a Él a través del amor a mis hermanos, especialmente aquellos que sufren por no saber de Dios.  El Señor me pide de beber como a la Samaritana, me recuerda que Él también se cansa del camino, y por ende siente sed, pero sed de almas y necesita de mi amor para hacer tangible su amor por los hombres.  Me dice que ni cinco maridos podrán darme del agua que Él si puede darme y que en ningún otro lado que no sea a su lado, podré encontrar quién muera cada instante de amor por mí.   Siento que "muero porque no muero" y entonces me pregunto ¿porqué esperar a la eternidad para ser solo de Dios? ¿Porqué no consagrarme en la tierra a ser una llama de amor que arda y se consuma por la salvación de mis hermanos? ¿porqué no ser aquí y ahora una adoradora en espíritu y verdad?

Y es que yo querido Cordialiter, yo no sé si me llama a través de la vida consagrada o si me llama a seguir siendo testigo de su amor en la vida que hoy tengo!   Buscando una respuesta, encontré tu blog y vaya que ha sido un lugar de fortaleza para mi corazón.  Por favor disculpa, pero siento que necesito desahogar esto que me atraviesa el alma y sentí que contigo podría hacerlo.  Nuestro Señor te hace un instrumento muy especial.  

Que atraviesa mi corazón? te lo diré.  Me siento como el joven del evangelio a quién el Señor le pide que venda todo y lo siga, y el joven... no es capaz!  Así me siento, me siento tan débil para dejarlo todo! No sé si es que espero que el Señor se me pase por delante como a San Francisco para poder abandonar las vanidades y banalidades del mundo por completo para entregarme a su amor.  No sé si mi corazón se aferra a la idea de una familia con esposo e hijos, y me aferro a la idea de que en el mundo también podré santificarme...  y mira que bueno es Dios, que en uno de tus blogs, el del 27 de junio, títulado Discernimiento Vocacional me dice que me engaño!

Quiera Dios que pueda discernir verdaderamente a qué estado de vida me está llamando.  Mientras seguiré leyendo tu blog, y nutriendo mi alma con las riquezas que en él compartes.  

Un gran abrazo lleno de la Luz y el Amor del Señor.

(Carta firmada)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Hacen falta santos sacerdotes

Una lectora me ha escrito el siguiente mensaje que publico con mucho gusto.

Querido Cordialiter:

¡Visito siempre tu interesantísimo blog!

Hace bien al alma el saber que hay tantos testimonios de personas (incluso de jóvenes) que hablan de cosas espirituales, cuando casi todo lo que nos rodea es tan superficial…

¡Gracias por todo, también por tus respuestas, que llegan al corazón!

Viendo que en tu blog se habla de vocación religiosa y como creo que hay necesidad de dar testimonio de sacerdotes santos, me agrada recordar a Don Ángel, en el primer aniversario de su muerte, ocurrida el 21 de noviembre del 2010. Era siempre disponible con todos y siempre dispuesto a consolar a quienes sufrían, con pocas palabras pero con tanto amor. Bastaba una mirada suya, una palabra, y las dificultades parecían más fáciles de superar. Coherente en todo aquello que enseñaba o indicaba: era él el primero a ponerlo en práctica. Paciente, discreto, manso y humilde: éstas eran sus características. Ha vivido plenamente el carisma de Don Bosco. Don Ángel nunca se echado atrás en nada y tenía el don de implicar y entusiasmar. Estaba animado por una fuerte espiritualidad, por el amor a Jesús Nuestro Señor, a María Auxiliadora, a Don Bosco y a la Iglesia.

Gracias por todo.
(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo:

Me alegra el constatar que continuas a frecuentar el blog. Es una alegría para mí el saber que hay personas a las que todavía les interesan los temas espirituales.

Decía Don Bosco que, al paraíso o al infierno, un sacerdote no va nunca solo: va siempre con él un gran número de almas, bien salvadas gracias a su santo ministerio y a su buen ejemplo o bien perdidas por su negligencia en cumplir con sus deberes o por su mal ejemplo.

Por lo tanto, debemos rezar al Señor para que nos envíe numerosos y santos sacerdotes que con celo se ocupen del bien de las almas.

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos in Corde Regis.

Cordialiter