A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

domingo, 20 de abril de 2014

Esposa de Jesucristo

Tiempo atrás tuve un largo coloquio telefónico con una queridísima lectora del blog que espera llegar a ser esposa de Jesucristo. Por motivos de confidencialidad no puedo decir a ninguno lo que me ha contado, pero les pido de rezar por ella, porque tiene tanta necesidad de la ayuda del Cielo. Esta hermana en la fe está sufriendo tanto en su corazón, por lo tanto quiero hacerle llegar una carta abierta para animarla.

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     estoy contento de haberte escuchado por telefono, pero he sentido también compasión al sentir tu corazón afligido a causa de las diversas dificultades que te afligen. Me ha impresionado mucho cuando en cierto momento del coloquio has manifestado tu deseo de entrar pronto en el monasterio y de abandonar definitivamente el mundo. He percibido claramente que tienes el corazón dolorido. Siempre da pena una persona que sufre, pero cuando quien sufre es una persona como tú, que desea solamente amar a Jesús por el resto de su vida, la compasión es mayor. No te desanimes, confíate en las manos de la Mediadora de todas las gracias y verás que todo será para bien. Me ha gustado mucho la historia de tu vocación y aprecio la fuerza de ánimo que has tenido en abandonar todo para donarte a Dios. Muy pocos habrían tenido el coraje de renunciar a lo que has renunciado para abrazar la vida religiosa. Jesús ha elegido una esposa generosa y de gran coraje, estoy contento que solo El podrá poseer tu corazón. ¡Quien sabe cuántas lágrimas has derramado a causa de tu amor por el Divino Redentor!, pero quien siembra llorando recogerá con alegría los frutos en la Patria Celeste. Sobre esta tierra estamos solo de paso, debemos ganarnos el Paraíso llevando la cruz por amor de Dios, demostrando así nuestro amor por El. Con estos sufrimientos te estas purificando en espera de las bodas con tu amado Esposo. En tus oraciones invoca también la ayuda de la heroica fundadora de la Orden a la cual aspiras a entrar, verás que será muy felíz de acogerte entre sus seguidoras. El diablo esta buscando sembrar confusión para hacerte caer en el desánimo y hacerte cometer algún error; de hecho, decía San Luis Gonzaga que el demonio llega siempre a pescar alguna cosa cuando las cosas son turbias. Quédate alegre y serena, confía en la Virgen y permanece con el ánimo pronto para aceptar lo que disponga. No temas, en toda la historia de la Iglesia jamás ha sucedido que alguno se haya confiado a la Virgen y haya sido abandonado. Jamás! Recuerda pedir la ayuda también de San José, castísimo esposo de la Beata Virgen y custodio providente de la Sagrada Familia. ¡Cuántos beneficios se obtienen gracias a su intercesión!

Te repito, no temas, Jesús está muy cerca tuyo en estos momentos en el cual sientes el peso de la cruz, qué más quieres? El te ama y te quiere en verdad feliz. Si permite que ahora tu estes en el dolor, lo hace solo para sacar un bien mayor. En la Patria Celeste comprenderás todo en manera clara y alabarás la Divina Providencia que te había enviado esta cruz para hacerte merecer los bienes más grandes. Si permaneces fiel a Su voluntad, recibirás la recompensa de su Corazón per omnia sæcula sæculorum. Asi sea.

Tu hermano en Cristo,

Cordialiter

miércoles, 16 de abril de 2014

Ser misionera

[Texto extraído de los escritos del Beato José Allamano]

Dios desde toda la eternidad ha pensado en ustedes. […] El os ha llamado al apostolado solo por su bondad. No tiene necesidad de nada ni de nadie. Os ha concedido a vosotros esta gracia, prefiriéndoos a otros que eran más dignos y que quiza hubieran correspondido mejor. ¿Y porqué a vosotros? Porque os ha llamado con un amor particular. La vocación misionera es para aquellos que aman mucho al Señor y desean hacerlo conocer, dispuestos a cualquier sacrificio. No se necesita nada más. Esta vocación es aquel acto de la providencia con la cual Dios elige algunos y les concede los dones convenientes para evangelizar las personas en países paganos. Cada sacerdote es por naturaleza un misionero. La vocación sacerdotal y la misionera no se distinguen esencialmente. No se exige, repito, más que un gran amor a Dios y una pasión por las almas. No todos podrán efectuar el deseo de ir a la misión, pero tal deseo debería ser el de todos los sacerdotes. El apostolado en tierras de misión está bajo esta mirada, el grado extraordinario del sacerdocio. [...] Ah, no, ¡No creamos que somos nosotros los que hacemos un acto de dignación hacia Dios , si respondemos a su llamado! Es El quien en cambio nos hace un gran don. Alguna vez vendrá la duda de no ser llamados al apostolado. Es una pena dolorosa que hace perecer muchas vocaciones o al menos hace disminuir el fervor para prepararse bien al apostolado. ¿Vosotros teneis esta vocación? Respondo que no es necesario haber tenido signos extraordinarios, ni siquiera se necesita pretenderlos. Aunque viniera un ángel del Cielo, podríamos siempre dudar que se trate de una ilusión. Es suficiente haber tenido algún signo especial, que pareciera casual y sin embargo estaba ordenado por Dios a la vocación: la lectura di un periódico o un libro misionero, un sermón sobre las misiones, el ejemplo de un compañero, la palabra del párroco o del confesor, quiza ciertas circunstancias de familia, etc. Estos signos bastan. Estos son la vida ordinaria de la cual Dios se sirve para despertar, en aquel que es elegido, la vocación misionera. [...] Fortunados vosotros, que habeis sentido la invitación de Dios y, asegurados por medio de la oración y de sabios consejos recibidos, con coraje os habeis separado de vuestro ambiente, de las comodidades de la vida, y superando juicios y motivos humanos, habeis entrado en el Instituto para prepararos a la misión [...] Si conocierais el gran don de Dios que os ha hecho llamándote en este Instituto misionero!

A este don seguirá un crecimiento de grandes gracias, que Jesús os hará desde el Tabernáculo, si sabreis apreciar y corresponder la vocación. [...] Pero ¿Vosotros perseverareis todos en la vocación recibida? No basta, por lo tanto ser llamados, no basta responder a la llamada, ni entrar en el Instituto y ni siquiera ir a la misión. No todos los llamados perseveran, porque no todos corresponden (a la vocación). Perseverar, no lo olvideis, es un deber, cuando hemos libremente aceptado un estado y a él nos hemos vinculado con promesas solemnes. Es un deber hacia Dios, al cual se ha hecho el voto, es un deber hacia nosotros mismos. Solamente quien perseverará hasta el fin, escuchará la invitación divina: «¡Ven siervo bueno y fiel!»

domingo, 13 de abril de 2014

Video monjas

He realizado un breve video sobre las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matara".

Estas hermanas religiosas llenas de celo, estan persentes en Argentina, España, Chile y otros paises de lengua española. Tienen muuchas novicias, pero debemos pedir al Senor de enviarles otras tantas vocaciones.

Para descargar el vidio encerrado en una carpeta zip, haga clic aquí.

jueves, 10 de abril de 2014

¿Cuándo es necessario responder a la vocación del Señor?

Quien siente la vocación a la vida religiosa, debe responder lo antes posible, como enseñan los santos. El enemigo del género humano (o sea el diablo) cuando se da cruenta que una persona es atraida a la vida consagrada, intenta hacerle cambiar de idea por todos los medios. Entre las tentaciones principales está la de convencer al joven “llamado” a retrasar la entrada en el monasterio, y mientras tentarlo sin tregua para hacerlo caer en pecado (sobretodo en pecados contra la pureza), hasta que el joven pierda la vocación.

Si un joven con vocación tiene un serio impedimento (por ejemplo tiene que cuidar sus padres enfermos), en este caso está justificado en retrasar la entrada en la vida consagrada. Pero si no tiene una verdadera justificación, ¿porqué motivo debe continuar estando en el mundo? Los grandes doctores de la Iglesia como Santo Tomás de Aquino o San Alfonso María de Ligorio, afirman que es necessario responder con prontitud a la vocación divina, porque de otro modo el Señor podría retirar la llamada del joven que demora.

¡Ay de aquel que pierde la vocación! Santa Teresa de Lisieux prefirió renunciar a un viaje a Tierra Santa para no retrasar algunas pocas semanas la entrada al monasterio de clausura. ¿Quién sabe?, no podemos excluir que si hubiera realizado aquel viaje, podría haber perdido la vocación y se hubiera condenado. Cuántos jóvenes han perdido la vocación por haber retrasado su entrada en el convento y han vivido de modo pervertido el resto de su vida!

Si un joven o una joven siente la atracción por la vida consagrada debe escribir o contactar algún monasterio de estricta observancia para poder hacer un retiro espiritual para discernir y confirmar su vocación. Una vez confirmada la llamada del Señor, no debe demorarse, sino que apenas posible debe cumplir la voluntad de Dios. ¿Porqué arriesgarse inutilmente demorando sin motivo grave? En el mundo hay tantos peligros para el alma, sería insensato querer permanecer en el siglo aun teniendo vocación. ¡Quien sabe, si este no es el último llamado para alguien que está demorando desde mucho tiempo!

domingo, 6 de abril de 2014

En la hora de la prueba es necesario demostrar el amor a Dios


Una joven está sufriendo mucho porque no logra comprender si debe entrar en el monasterio o si su vocación es otra.


Queridísimo hermano, 
                                        esperé, esperé, pero ahora no puedo esperar más para escribirte. Doy señales de vida después de varios meses, pero tienes que saber que cada día, la primera página que abro del computer es tu blog. Como si fuera un diario que me da seguridad [...] Por lo tanto he decidido finalmente hacerme presente. La última vez te dije que estaría en un monasterio de clarisas por dos semanas, para una experiencia de vida monástica. Dos semanas que no olvidaré jamás. Vivir las jornadas rondando siempre junto al Sagrario es un don grandioso que el buen Dios se complace conceder a sus esposas predilectas. Las hermanas eran maravillosas, de edad entre 19 y 80 años pasados... el tiempo determinado con el sonido de la campana, la voz misma de Jesús que llamaba al coro para las horas canónicas; los largos paseos por el huerto, los almuerzos en silencio o en alegría los días festivos, las recreaciones y los momentos de soledad en la celda o a la penumbra del coro... Todo es perfecto, edificante, sano. ¿Qué cosa, entonces no ha funcionado? No era mi lugar. No hubiera sido capaz de permanecer allí toda la vida. Cómo hago para comprender si el problema es solo la clausura o la vida religiosa? Habían momentos en los cuales me sentía afortunada allí dentro; continuamente unida a Jesús; la noche iba a dormir sabiendo que estaba a pocos pasos de mi celda;  por la mañana, una hora antes del alba, ya estaba en el coro para sonreírle a Él en el tabernáculo; pensaba en la vida externa y veía todo como una pérdida de tiempo, tiempo precioso para prepararme a la eternidad. Pero más pasaban los días, más me daba cuenta que aunque perfecto, aquel no era mi lugar. Era también el problema de diversas espiritualidades, diversas formaciones. No se si me explico. De todos modos terminada mi experiencia regresé a casa. Cuando crucé la puerta de la clausura y cerré el portón del monasterio a mis espaldas, sentí un temor frio y un poco perdida. El regreso fue traumático, porque la vida de ciudad es caótica, vivir en un condominio no es fácil, el caos del mundo bloquea el cerebro que desea un poco de silencio [...] Mientras tanto, el día 8 de diciembre, hice un gran paso, me consagré a Dios. Fue una ceremonia muy íntima y privada, el día más hermoso de mi vida. El sacerdote me puso el anillo en el dedo como signo de esta unión y me declaró esposa de Jesús, después de haber recitado la fórmula de consagración a Jesús por medio de María, la de S. Grignon de Montfort (yo ya estaba consagrada a María con esta fórmula y ha querido que usara la misma fórmula como renovación y consagración total de mi vida al Señor). 

El gran paso ya fue dado. Pero no basta. No quiero permanecer en el mundo, no me contento con dar un simple servicio en la parroquia. Siento que podría empeñarme mucho más en el crecimiento spiritual, si estuviera concentrada en una vida religiosa. Pero en estos meses, el Señor me ha desbaratado todos mis proyectos, todos mis sueños, todas mis expectativas. Le he pedido que ponga en mi corazón el deseo de Su Corazón, para llegar a cumplir justamente Su voluntad. Sé que me estoy alargando, pero ten un poco más de paciencia, esta es caridad bella y buena, el Señor sabrá recompensarte!! :)

Por lo tanto deseo una vida religiosa, pero ¿cómo se hace para comprender si tengo la vocación a la vida religiosa? Ya estoy consagrada, podría bastarme, esto es lo importante. Pero en cambio no es así. Me imagino cada día vestida de religiosa arrodillada delante del tabernáculo o trabajando en el huerto o en el refectorio. No estoy llamada a la vida activa, como te habrás dado cuenta. Pero temo de no estar preparada ni siquiera para la vida claustral. He leído escritos de algunas santas y diversos testimonios de monjas que tenían un miedo terrible por la clausura, pero que luego han tenido el coraje de dar el primer paso […] Querido hermano, son días difíciles, me siento aplastada contra la tierra. Una gripe mal curada que me llevado a la bronquitis y estoy obligada esta semana a quedarme en casa, por lo tanto desde el domingo no me nutro de mi Jesús Eucaristía. Hago la comunión espiritual, pero me siento distante de Él. Como si el buen Dios me hubiera dejado. No alcanzo ni siquiera a hablar con mi padre spiritual, que en este período está mal físicamente.

[…] Lamento haberte tomado tanto tiempo, pero es un desahogo para mí y eres el único con quien me atrevo a hablar. Una palabra, solo una palabra me ayudaría a encontrar un poco la esperanza. Me siento vacía y quizá la solución sea no pensar más a la vida religiosa, esperando que sea el Señor quien intervenga. ¿Me podrías dar un consejo? Te agradezco infinitamente por tu paciencia exquisita que me tienes. Eres tan bueno y lo que haces con el blog es digno de estima. Rezo por ti y por tus lectores. Permanecemos unidos en la oración pase lo que pase. Te confío particularmente el Corazón Inmaculado de María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra dulcísima. Que Jesús beses vuestras almas y bendiga cada paso. 

(Lettera firmata)


Queridísima en Cristo,
                                    he leído con mucho interés tu carta. En privado te envié una larga respuesta. Aquí digo solo que no debes desanimarte y abandonar el pensamiento de abrazar la vida religiosa. Dios ha estado particularmente generoso contigo, de hecho, no todos han tenido la gracia de sentirse atraídos a la vida consagrada. Estos sufrimientos espirituales son una gran prueba de amor. Lamentablemente, muchas otras jóvenes que se encuentran en la misma situación no han sido capaces de superar la prueba, porque se han dejado engañar, han abandonado la vocación religiosa y han regresado a vivir en el mundo. Es en la hora de la prueba que un alma demuestra de amar verdaderamente a Dios, soportando pacientemente los padecimientos y permaneciendo fiel al Señor, sin volver atrás hacia los engaños del mundo traidor.

“Militia est vita hominis super terram”, decía el Santo Job. Es así, la vida sobre esta tierra es un continuo combate contra los enemigos del alma. Pero no debemos entristecernos. “Gaudere et exultare nos voluit in persecutione Dominus, quia tunc dantur coronae fidei, tunc probantur milites Dei”, decía el heroico obispo mártir Cipriano. Es así, el Señor quiere que en las persecuciones nos alegremos y gocemos, porque en ellas se ponen a prueba los soldados y se recibe la corona de la fe.
En resumen, es en los momentos de dificultad que se ve si una persona ama verdaderamente a Jesús. Aquellos que lo aman poco, se rinden, mientras que los que lo aman mucho continúan con ardor la batalla. Los mártires combatieron tenazmente  y prefirieron la muerte antes que traicionar al Divino Redentor. Perder la vida terrena para salvar la vida eterna del alma. “Un alma, una eternidad!”, decía Santa Teresa de Ávila a sus hijas. Coraje, no te rindas! 

Te saludo en Cristo Redentor y en María Corredentora del género humano,

Cordialiter

miércoles, 2 de abril de 2014

Vivir el Evangelio de manera profunda


Publico una interesante carta de un joven.

Gentilísimo curador del blog,
antes de nada le agradezco por la grandiosa ayuda que da a quienes tenemos inquietudes vocacionales, de hecho, precisamente su blog ha sido una importante ayuda en momentos de dudas y abatimiento. Mi vocación todavía está en una fase “embrional”  y gracias a sus consejos he podido encontrar un óptimo Padre espiritual que me ayuda en este camino difícil y cuesta arriba; lo contacto para preguntarle cuáles son las mejores congregaciones religiosas masculinas en Italia que siguen de manera firme la Regla y en la cual la vocación puede permanecer siempre floreciente y fresca.

En espera de su gentil respuesta rezo por usted, para que pueda continuar su obra, dada por Nuestro Señor y le pido oraciones para que yo pueda permanecer siempre fiel a Cristo.

Cordiales saludos en Cristo e María.

(Carta firmada)


Queridísimo,
                 me podes dar del "tú" (pido lo mismo a todos los lectores del blog que quieran escribirme). Por lo que respecta a la “lista” de las congregaciones religiosas de estricta observancia, te he respondido en privado. En esta respuesta pública quiero expresar mi alegría en leer cartas como la tuya. En otro e-mail tuyo me dijiste que tienes 16 años. Soy verdaderamente feliz de constatar en un joven de tu edad el ardor por la vida religiosa vivida en manera radical. Los jóvenes están hechos así; en la vida spiritual si se les pide poco, no dan nada, pero si se les pide mucho, lo dan todo. Me gusta este espíritu audaz, típico de la juventud.

Haces bien en desear una congregación religiosa austera y de estricta observancia, porque la vida consagrada es hermosa solo si se adhiere al Evangelio. Los compromisos con el mundo y el espíritu de relajamiento, no hacen otra cosa que debilitar las órdenes religiosas, que después terminan por ir en decadencia y perder el atractivo sobre los jóvenes. ¡Si se busca “atraer” vocaciones, se necesita vivir la propia Regla o Constituciones de manera fiel!

Querido lector, rezo para que puedas ser perseverante en el camino vocacional que has emprendido. El enemigo del género humano hará todo lo posible para hacerte cambiar de idea, pero debes permanecer fiel al Señor con todas tus fuerzas. Espero que con la ayuda de Dios tu deseo de entrar en una congregación  religiosa de estricta observancia pueda cumplirse.

Cordialiter

sábado, 29 de marzo de 2014

Acompañamiento espiritual

Publico una e-mail que me escribió una joven.

Hola estimado hermano en Cristo, he estado siguiendo desde hace varias semanas tu blog y me parece muy interesante. Soy una joven de 20 años que desde hace poco más de un año está llena de inquietudes vocacionales. Desde diciembre contacté a unas hermanas cuya sede en América hay en Brasil y en Nicaragua, no en Costa Rica. Llevo tres meses de acompañamiento espiritual por parte suya y esta Semana Santa tuve la bendición de ir con ellas de misión y estar un par de días en su casa viviendo una pequeña experiencia de fraternidad. Fue tan hermoso, me sentí en casa, las sentí a ellas como mi familia a pesar de defectos o cosas a las que tal vez no estaba acostumbrada. De igual manera continuo preguntándome qué cosas me quiso enseñar Dios allí.

Me agrada tu blog porque puedo ver que no estoy sola en esto, que hay chicas y chicos por todo el mundo sintiendo esto que yo siento aún cuando cada proceso vocacional es diferente. A ratos siento temor de si podré ser capaz de vivir toda mi vida en otro país o si me podré adaptar pero debo de abandonarme por completo en Cristo Jesús y poner mi vida a su disposición.

Quiero pedirte me acompañes tus oraciones pues también parece que en esta búsqueda, el alma se quiere ver tentada fuertemente por pecados que atentan contra la pureza, contra el deseo de castidad. Además cuánto temor a lanzarse hay que vencer.

Sé que tengo mucho que aprender pero si Dios quiere que me consagre a Él en la vida religiosa, Él me mostrará el camino.

Saludos en Cristo y María,
(carta firmada)

martes, 25 de marzo de 2014

Apostolado en todos los frentes

En la Iglesia existen varias órdenes religiosas, cada una de las cuales desarrolla una determinada misión apostólica. Sin embargo, las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará” están comprometidas con todas las formas de apostolado. En primer lugar, su orden tiene tanto una rama de vida activa como una de vida contemplativa. Además, las hermanas de vida activa combaten la buena batalla de la fe en todos los frentes: del apostolado con los jóvenes hasta el con los mayores; de la caridad hacia los pobres hasta el apostolado en la cultura; desde las misiones en varios países hasta el apostolado en las parroquias.

Se ocupan de guarderías, escuelas, actividad editorial, ejercicios espirituales, campos de veranos, asistencia a los discapacitados, apostolado vocacional, ayuda material a los hambrientos, etc. En definitiva, allí donde hay necesidad de evangelizar, las Servidoras están presentes con su celo apostólico. No obstante sean ya bendecidas con muchas vocaciones, deseo ardientemente que el Señor conceda aún más abundantes vocaciones a esta joven orden religiosa que con fervor intenta expandir por todos los continentes el Cuerpo Místico de Cristo. ¡Hacen falta con urgencia tantas almas consagradas abrasadas de celo apostólico!

Por mi parte, aunque sea un simple creyente laico, intento difundir a través de internet su apostolado con la esperanza de que alguna chica pueda tomar en seria consideración la posibilidad de hacer una experiencia vocacional en esta congregación, para ver con sus propios ojos cómo se vive en una orden religiosa fervorosa y celosa de la salvación de las almas y la mayor gloria de Dios. Yo me limito a facilitar un mayor acercamiento a las Servidoras, luego es cometido del Espíritu Santo atraer hacia la vida religiosa unos corazones gentiles y enamorados del Divino Redentor.

viernes, 21 de marzo de 2014

Jesús Amor Eucarístico

Publico parte de una carta que me escribió una lectora de Rumania.

Querido D.,
                    aun no terminé de leer “Historia de una alma”, estoy aun en el capítulo del viaje de Santa Teresa a Roma. No tengo tanto tiempo para leer durante la semana de trabajo. Ha sido una semana muy agotadora, y aun no he podido escuchar las meditaciones de San Alfonso, porque quiero estar relajada para poder concentrarme; no quiero escucharlas distraidamente. Quiero “comer” toda la buena lectura que puede nutrir mi alma y enseñarme a vivir mejor en el amor de Dios. He buscado por internet esta semana, pero no encuentro ningún libro de San Alfonso en rumeno. Comprendo el italiano, no hay problema, pero no es lo mismo que leer en la propia lengua. Además he leido en tu blog que una joven ha leido el Diario de Santa Faustina. Encontré el libro en mi lengua y lo compré. Son 600 páginas, pero comenzaré a leerlo cuando termines “Historia de un alma”. Soy curiosa de saber como han descubierto estos santos la vocación, cómo han decidido decir “Sí”, qué dificultades han tenido, qué tentaciones, etc. El diario de una santa o de un santo es el mejor modo de saberlo.

He visto algún film religioso y me doy cuenta la importancia que tenía la Eucartistía cien años atrás. Qué preparación hacían los niños para recibir a Jesús, qué deseo en sus corazones... y qué privilegio para ellos el recibir a Cristo en la Santa Comunión en ocasion de las grandes fiestas. Y nosotros... que tenemos la posibilidad de recibirlo cada día... cómo vivimos este momento? Con un fuego dentro del corazón que desea y espera a Jesús o es sólo una costumbre? […] Tendríamos que tomas más en serio este Sacramento. Es mejor recibirlo una vez a la semana, o al mes, pero hacerlo bien, que recibir a Cristo con manchas de pecado... somos tan frágiles... y además... son tantas las personas que van a la Iglesia a rezar a las estatuas y los íconos y se olvidan de mirar a Jesús en el Sagrario, donde está Jesús que los espera […] No recuerdo donde lo lei, pero había una persona que iba cada día a la Iglesia y miraba el Sagrario sin decir nada. Alguien le preguntó que cosa estaba haciendo y respondió: “Yo lo miro y El me mira”. Qué simple respuesta, llena de fe. Es verdad, tenemos que ser más concientes de Su presencia en nuestra vida. Ahora busco recordar de hacer la oración antes de comer. Imaginando que El está cerca mío y espera que yo le pida bendecir lo que El me ha dado con tanto amor. Tantos pensamientos...

Escucha... El que busca en googIe la palabra “vocación” es porque quiere saber que cosa es. Así encontré tu blog... por ahora no se cuál es mi vocación y busco crecer en la fe, mejorar mi tiempo de oración y conocer mejor a Jesús, después...quién sabe?

[...] Pienso abrir un blog en rumeno similar al tuyo... porque si quieres saber algo de la vocación en mi lengua, no encuentras nada. Estoy indecisa, es una gran responsabilidad.

Gracias por tu saludo [...] Fui un poco dura contigo en la primera carta. ;)

Dios te bendiga con su amor infinito!
(Carta firmada)

lunes, 17 de marzo de 2014

Aconsejar los ejercicios de San Ignacio de Loyola

Transcribo la carta de una lectora del blog vocacional en italiano a la que he aconsejado participar a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

Soy una mujer joven, me llamo (...), desde niña me fascinaba la imagen de Jesús. Habitualmente frecuentaba la iglesia acompañando a mi abuela. Era una niña muy vivaz, recuerdo que cuando iba a Misa me quedaba como encantada ante el Crucifijo, lo miraba fijamente durante todo el tiempo que podía quedarme (...). Actualmente trabajo en la sala de quirófano del policlínico de (...). No voy a Misa habitualmente. Desde la última vez que me he confesado han pasado varios meses. Tenía urgencia de abrir mi corazón. Siento que tengo necesidad de ayuda y no se cómo hacer. Me conmueve y enternece la Misericordia de Dios, siento la gracia y el consuelo. Me toca y preocupa mucho el cuidado de los más necesitados, viendo en ellos a Jesús. Mi conflicto interior es grande. Pero ¿por dónde empezar? Me interrogo continuamente. Pido a Jesús que me indique el camino y que me sostenga. Pero después temo que sea solamente una ilusión mía y me deprimo. Cuando estoy a la escucha, con Jesús, mi corazón exalta de alegría. Pero me siento indigna. Soberbia. Me pierdo dentro de mi misma. Tengo necesidad de un camino de fe y de un padre espiritual.
(Carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                            te agradezco que me hayas escrito. Antes que nada debo decirte que tengo mucha esperanza en que tu futuro estará lleno de alegría. ¿Sabes por qué? En tu carta se ve claramente que tienes tanta nostalgia de Jesús, y visto que sientes el deseo de volver a Él, conduciendo una vida más fervorosa, esto me da confianza sobre tu futuro. San Agustín, en su juventud, condujo una vida desordenada, pero después entendió que hemos sido creados para amar a Dios, y nuestro corazón está inquieto hasta que no repose en Él. Las culpas que hayas cometido no deben atemorizarte, pues serán canceladas para siempre en la Confesión. Recuerda que el Señor es incapaz de alejar a una persona que vuelve a Él con el corazón sinceramente arrepentido. No es fácil encontrar a un buen director espiritual, puesto que es necesario que sea sabio, caritativo y prudente. Visto que vives en (...), te aconsejo que contactes a los Padres (...). He oído hablar muy bien de ellos. ¿Qué debes hacer por el momento? Intenta dedicar cada día un poco de tiempo a la oración, que es el oxigeno del alma. También es muy útil rezar el Rosario: debes efectivamente cultivar una gran devoción a la Virgen, que además de ser la Madre de Dios es también Madre nuestra e intercede por nosotros ante Dios.

Intenta hacer un poco de lectura espiritual cada día. A este propósito, te aconsejo leer "Las glorias de María" y "La Práctica de amor a Jesucristo" ambos escritos por San Alfonso María de Ligorio. Cada domingo debes de ir y asistir a la Santa Misa, la cual es la renovación incruenta del Santo Sacrificio del Calvario. Cuando te sientas sin ganas de ir, recuerda que deber hacerlo por agradar a Jesús. Él lo quiere. Desgraciadamente, con frecuencia hoy en día, las Misas se celebran mal y con muchos abusos litúrgicos, por lo tanto intenta frecuentar iglesias donde la Misa se celebre con devoción y sentido de lo sagrado. Intenta tomarte algunos días de vacaciones para seguir los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola organizados por el Instituto del Verbo Encarnado o por las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. Estos ejercicios te darán un fuerte empuje en tu vida espiritual y te ayudarán a elegir el estado de vida que Dios tiene diseñado para ti.

Seguramente te habrás dado cuenta de que las cosas de la tierra no pueden satisfacer el corazón humano: trabajo, dinero, viajes, diversiones, amistades frívolas y todas las cosas mundanas no son más que vanidad de vanidades y pronto desaparecen. Debemos pensar sólo en vivir como buenos cristianos y en salvar eternamente nuestra alma, para poder ir al Cielo y amar a Dios para siempre. Éste es un momento importantísimo de tu vida, el Señor te está haciendo sentir el deseo de la conversión y de una vida cristiana más intensa. ¿Cuál es su proyecto para ti? Yo no conozco los secretos decretos divinos, pero te digo claramente que espero mucho que el buen Jesús pueda tomarte toda para Él en algún orden religioso observante. Una cosa es ser la esposa de un hombre en la tierra, otra muy distinta es ser la esposa de Jesucristo. Yo creo que las mujeres más felices de la tierra son aquellas que lo han abandonado todo para vivir unidas al Señor en algún orden religioso fervoroso. Los hombres de la tierra frecuentemente maltratan y traicionan a sus mujeres, mientras que Jesús da tanta alegría y paz interior a sus esposas fieles, eso es: a las que lo aman con un corazón entero sin divisiones.

Querida hermana en Cristo, nuestra vida en este valle de lágrimas es una continua batalla espiritual para salvar nuestra alma. Ten valor, con la ayuda de Dios y de la Virgen cada uno de nosotros puede lograr alcanzar la Patria Celeste. Debemos amar a la Santísima Trinidad con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas. Si no amamos a Dios, ¿qué hacemos es esta tierra? Tendría tantas cosas más que decirte, pero por el momento me paro aquí.

Espero haberte podido ayudar en algo, no dudes escribirme si tienes alguna pregunta que hacerme o también si sólo deseas un poco de ayuda y animo en tu vida espiritual.

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos en Jesús y María,

Cordialiter

jueves, 13 de marzo de 2014

Opus Mariae Reginae: carisma, apostolado y espiritualidad

L’Opus Mariae Reginae es una Congregación Religiosa de derecho diocesano, ha sido aprobada en 1979, aunque haya sido inspirada por el Señor en su Fundador, Padre Mario Maria Merlin, ya desde del 8 marzo 1941, fecha de su consagración sacerdotal. Las Religiosas (Hermanas) del Opus Mariae Reginae realizan su obra apostólica en el ámbito de la educación, empezando con los niños de las escuelas de educación infantil y, por su apostolado específico, con las niñas en los Oratorios femeninos. Su delicada y desafiante misión de evangelización se puede resumir en el siguiente objetivo: ”Salvar a la mujer con la mujer”. Por eso los Oratorios femeninos son escuelas de vida cristiana que se proponen formar auténticas mujeres cristianas decentes en su ropa y en su actitud que se ajuste al espíritu del Evangelio y también a la específica e insustituible naturaleza femenina. La misión educativa de las Hermanas se realiza durante el período de tiempo de desarrollo evolutivo preparando las jóvenes para su futuro y apoyando a las madres en su difícil tarea. Esta acción extendida de renovación espiritual y moral tiene un único hilo conductor: proponer a las Oratorianas – niñas, adolescentes, jóvenes mujeres – la Virgen como ideal de vida femenina. Las Hermanas del Opus Mariae Reginae se proponen colaborar con la familia, que tiene la prioridad sobre la educación, ayudando en particular a las madres para iluminarlas y sostenerlas en enfrentar y solucionar los múltiples problemas que su misión implica. 


Su apostolado específico en los Oratorios femeninos continúa en la certeza de que la mujer cristiana irradiará en el mundo un soplo renovador de fe, de pureza, de caridad para la construcción de la civilización del Amor. La espiritualidad de la Congregación tiene su propia connotación particular en el Trinomio “Pureza, Amor, Sacrificio” y en el Lema “Sólo Jesús y María”. La Congregación profesa un culto especial a la Virgen Inmaculada, y venera como sus especiales protectoras a Sta. Teresita del Niño Jesús y Sta. Juana De Arco, como verdaderos modelos de vida apostólica en la contemplación y en la acción. “Calvario y Tabor, altar y tabernáculo, oración y acción, caridad y sonrisa, modestia y sencillez, alegría y bondad, serenidad y fraternidad: aquí están, elegidas hijas del Opus Mariae Reginae, los vértices de vuestra santidad y de vuestro apostolado” escribía el Padre Fundador. Con la materna protección de la Virgen Inmaculada las Hermanas colaboran, por lo tanto, en la Iglesia de modo que el Reino de Dios se amplíe para el beneficio de toda la humanidad. Desde enero 2014 la Congregación ha enviado dos Religiosas a las ciudades y diócesis de Tenancingo en México, gracias a la hospitalidad del Obispo, Mons. Raul Gomez Gonzalez. Las chicas que quieran participar en el Oratorio femenino ”Virgen de Guadalupe” Calzada de Guadalupe, 100 - o las jóvenes que sientan una llamada a la vida consagrada pueden contactar las Religiosas a la siguiente dirección    catepi16@virgilio.it

domingo, 9 de marzo de 2014

Vocación a 17 años

Publico una carta que me escribió una chica que quiere llegar a ser monja.

Hola, mi nombre es [...], tengo 17 años y soy de Colombia. Hoy, buscando en Internet páginas sobre la vocación religiosa, encontré tu blog y me pareció interesante, especialmente por los testimonios de muchas chicas.

Trataré de resumir mi historia. De pequeña, jamás se me pasó por la cabeza ser monja. No me gustaba esa vida. Cuando las personas me preguntaban si de grande iba a ser monja, les respondía con un NO firme y seguro. [...] Nunca me he separado de la vida de Iglesia, ni de niña, ni ahora como joven. Por eso, la gente siempre pensó que al finalizar mi secundaria, dejaría todo y me iria al convento. Pero no. Siempre soñé con la vida de casada, con hijos y siendo una laica comprometida, hasta el día que leí la vida de Santa Teresa de Ávila. Si bien es cierto toda la vida he sido amante de los libros, especialmente de las vidas de los santos, esta biografía movió algo en mí, y empece a sentir inquietudes en mi corazón. Desde ese día le pido a Dios que me responda la pregunta ¿qué quieres de mí? No sé que hacer, incluso he llorado muchas veces por las noches porque me siento en punto en el que sabía que quería hacer con mi vida, y de un momento a otro, me caí de la nube y aún sigo cayendo, porque hasta que no llegue al suelo, no sabré que hacer. Ahora, cuando la gente me pregunta si voy a ser monja, les digo no, pero no lo digo con toda la seguridad del mundo. ¿Y que tipo de comunidad me gustaría? Una de vida monástica, de claustro, porque en estos momentos y despues de todo lo que he vivido, siento que en este mundo no encajo, y que solo con Jesús lograré ser yo misma. Nunca estoy de acuerdo con los gustos y la forma de vida "rebelde" y "libertina" de mis amigas. Ellas solo quieren tener 15 novios en 3 meses, que todo el mundo las ame por su físico y ser marionetas baratas de esta sucia sociedad de consumo. Yo no soy así como ellas. Nunca he tenido novio, ni siquiera he dado mi primer beso, y se que es increíble que a mi edad y en esta época como la de ahora no haya pasado por esa etapa "normal" en la vida de toda adolescente, pero así soy yo, no se porque, pero no ha sido mi prioridad en estos momentos. Soy una persona muy conservadora a pesar de mi edad, pero con un pensamiento muy diferente y una percepción de la vida fuera del contexto adolescente actual. Pero siento que mi felicidad no está en esta sociedad, aunque no se si Dios me quiere aquí o en un convento. Esa es mi duda. No sé si es algo pasajero, solo una ilusión, o es el verdadero llamado de Dios a consagrarme a él para siempre. Tengo miedo, miedo de dejar a mi familia, mis padres, mi hermana, mis amigos, la vida que he llevado, de dejar mi parroquia, mi grupo, el coro, tengo miedo de no volverlos a ver (cosa que depende de la comunidad). Pero aún así, siento ese deseo de ser una "prisionera" de Cristo, de abandonarlo todo por Él, de permanecer todo el día alabándolo en la oración, en el trabajo sencillo y en la vida de comunidad. He leído muchos testimonios, como el de la Madre Dolores Hart, la ex-estrella de Hollywood de los 50's, o más reciente como la de Lauren Franko. A veces se me van los deseos de ser monja de clausura y continuar con mi proyecto de vida, es un vaivén de sentimientos. Pienso iniciar un proceso de discernimiento vocacional, para encontrar una respuesta. Espero que si alguna chica está pasando por lo mismo que yo y se siente identificada con mi historia, no dude en hacer un proceso de discernimiento vocacional. Gracias por leer mi historia. Dios los bendiga.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Una chica de Colombia


Publico una carta que me escribió una chica que quiere llegar a ser monja.

Hola, mi nombre es [...], tengo 17 años y soy de Colombia. Hoy, buscando en Internet páginas sobre la vocación religiosa, encontré tu blog y me pareció interesante, especialmente por los testimonios de muchas chicas.

Trataré de resumir mi historia. De pequeña, jamás se me pasó por la cabeza ser monja. No me gustaba esa vida. Cuando las personas me preguntaban si de grande iba a ser monja, les respondía con un NO firme y seguro. [...] Nunca me he separado de la vida de Iglesia, ni de niña, ni ahora como joven. Por eso, la gente siempre pensó que al finalizar mi secundaria, dejaría todo y me iria al convento. Pero no. Siempre soñé con la vida de casada, con hijos y siendo una laica comprometida, hasta el día que leí la vida de Santa Teresa de Ávila. Si bien es cierto toda la vida he sido amante de los libros, especialmente de las vidas de los santos, esta biografía movió algo en mí, y empece a sentir inquietudes en mi corazón. Desde ese día le pido a Dios que me responda la pregunta ¿qué quieres de mí? No sé que hacer, incluso he llorado muchas veces por las noches porque me siento en punto en el que sabía que quería hacer con mi vida, y de un momento a otro, me caí de la nube y aún sigo cayendo, porque hasta que no llegue al suelo, no sabré que hacer. Ahora, cuando la gente me pregunta si voy a ser monja, les digo no, pero no lo digo con toda la seguridad del mundo. ¿Y que tipo de comunidad me gustaría? Una de vida monástica, de claustro, porque en estos momentos y despues de todo lo que he vivido, siento que en este mundo no encajo, y que solo con Jesús lograré ser yo misma. Nunca estoy de acuerdo con los gustos y la forma de vida "rebelde" y "libertina" de mis amigas. Ellas solo quieren tener 15 novios en 3 meses, que todo el mundo las ame por su físico y ser marionetas baratas de esta sucia sociedad de consumo. Yo no soy así como ellas. Nunca he tenido novio, ni siquiera he dado mi primer beso, y se que es increíble que a mi edad y en esta época como la de ahora no haya pasado por esa etapa "normal" en la vida de toda adolescente, pero así soy yo, no se porque, pero no ha sido mi prioridad en estos momentos. Soy una persona muy conservadora a pesar de mi edad, pero con un pensamiento muy diferente y una percepción de la vida fuera del contexto adolescente actual. Pero siento que mi felicidad no está en esta sociedad, aunque no se si Dios me quiere aquí o en un convento. Esa es mi duda. No sé si es algo pasajero, solo una ilusión, o es el verdadero llamado de Dios a consagrarme a él para siempre. Tengo miedo, miedo de dejar a mi familia, mis padres, mi hermana, mis amigos, la vida que he llevado, de dejar mi parroquia, mi grupo, el coro, tengo miedo de no volverlos a ver (cosa que depende de la comunidad). Pero aún así, siento ese deseo de ser una "prisionera" de Cristo, de abandonarlo todo por Él, de permanecer todo el día alabándolo en la oración, en el trabajo sencillo y en la vida de comunidad. He leído muchos testimonios, como el de la Madre Dolores Hart, la ex-estrella de Hollywood de los 50's, o más reciente como la de Lauren Franko. A veces se me van los deseos de ser monja de clausura y continuar con mi proyecto de vida, es un vaivén de sentimientos. Pienso iniciar un proceso de discernimiento vocacional, para encontrar una respuesta. Espero que si alguna chica está pasando por lo mismo que yo y se siente identificada con mi historia, no dude en hacer un proceso de discernimiento vocacional. Gracias por leer mi historia. Dios los bendiga.


Ser monja, el nuevo blog sobre la vocacion religiosa.]

sábado, 1 de marzo de 2014

Conversión de una pecadora


Publico una carta que me escribió una chica.

Saludos, hermano en Cristo, ¡alabado sea Jesucristo!

Mi nombre es [...] y tengo 17 años, vivo en México. Me encanta leer tu blog y aunque temí y dudé mucho si debía o no escribirte me he decidido por fin a hacerlo para la mayor gloria de Dios. [...] Antes de ponerme a escribir le he pedido mucho al Señor y a María Santísima no escribir nada inapropiado y que el espíritu santo sea quien me inspire las palabras precisas. Bien, primero hablaré de mi conversión.

Yo, como san Agustín, era una grandísima pecadora, una blasfema. A los 14 años por la influencia de ciertos amigos y también a causa de lecturas obscenas (en aquellos tiempos yo me afanaba mucho en cumplir mi deseo que tenía desde los 8 años: ser una gran escritora, y por leer cuanto libro caía en mis manos terminé por pervertir mi corazón, leí no sólo filosofías extrañas y ateísmo sino también novelas inmorales, tantas ideologías corrompieron mi fe sencilla de niña). Pronto me declaré atea y mi frase favorita era “no hay Dios sino el hombre”, además alguien me dio un libro muy lujurioso que me hizo caer en pecados graves contra la pureza. Cambié muchísimo, antes de todo eso yo era una niña con una “fe normal”, una niña inocente y buena que sólo quería escribir. 

Pues bien, hoy agradezco a Dios que me preservó de caer en cosas aún peores. Seguí leyendo a los filósofos ateos y me decidí a estudiar un día filosofía y letras, escribía mucho, me hice adicta a las lecturas inmorales que antes me asustaban y daban asco, y hasta cometí actos impuros, me rebelé contra todo y en especial contra la religión. Sentía repugnancia y odio hacia la Iglesia Católica, y no creía en Dios en lo absoluto. No pisé la casa de Dios en mucho tiempo. Así transcurrió el tiempo, y me hundía cada vez más en la inmundicia y el pecado, me perdía cada día más en la oscuridad. Aclaro que desde que tengo memoria sentía en mi interior un pequeño vacío, una especie de hoyito en el corazón, algo sentía que me hacía falta, algo que debía descubrir; a veces en la soledad y el silencio me sentía con “nostalgia” pero no sabía de qué. Me sentía vacía. Pues con tantas miserias y por llevar una vida tan disipada, acabé por agrandar el hoyito en mi corazón y después de un tiempo y de que sucedieran en mi vida algunas desgracias, me sentía tan triste, vacía y miserable que apenas podía soportarlo (no sé cómo fue que no me suicidé). Por aquellos días un profesor de secundaria ya no regresó de las vacaciones, murió de repente y yo quedé muy impactada con la noticia. No era un profesor a quien yo quisiera mucho pero me había dado clase y me sentí triste por él. Me puse a pensar que yo vivía como si nunca fuera a morir y sin embargo un día mi vida terminaría y… ¿habría vivido sin sentido y sólo por instinto como un animal? No, sin duda no quería eso, yo vivía sin felicidad verdadera y de manera hedonista. Pero eso debía cambiar. No sabía cómo. Pero Dios tuvo misericordia de mí, a pesar de haberle ofendido tanto, y puso en mi camino a dos personas muy especiales. A los dos ya los conocía hace tiempo pero nunca había tenido amistad con ninguno. Eran mis compañeros de secundaria. Ellos me hablaron mucho de Dios pero yo los ignoré al principio, me invitaban de vez en cuando a los retiros de grupos juveniles. Si ellos me ayudaron a encontrar a Dios no fue tanto por sus palabras sino por su ejemplo. Discutíamos a veces sobre Dios y la religión. Pronto me enteré de que mis dos amigos querían irse al seminario y allí comenzó mi inquietud: me pregunté mucho ¿por qué? ¿Por qué los dos siendo tan jóvenes querían ir a “encerrarse” y a “perderse de tantas cosas”? ¿Qué tenía de atractivo el seminario y por qué iban a entregar sus vidas a algo que no existía según mi opinión?  Poco a poco me fui percatando de que al perder mi fe, había perdido también el sentido de mi vida. Por eso es que ya no soportaba vivir. Me di cuenta de que me estaba muriendo de sed y hambre a la mitad de un desierto. Pero Dios me envió su maná. Me envió a Cristo, su hijo. Me sentía tan devastada que no pude hacer más que llorar y echarme en los brazos de Dios, pedirle perdón y suplicarle su ayuda. Eso no fue en un momento específico sino que duró un tiempo, fue un proceso en el que sufrí mucho. De pronto caí en la cuenta de lo horrible de mis pecados, fue un arrepentimiento doloroso y verdadero, lloré bastante. No podía creer las aberraciones que había cometido. Tenía el corazón contrito. Leí un día el famoso poema “no me mueve mi Dios para quererte” y se puede decir que así reencontré el sentido de la fe (que como fin principal no está el de salvarse por miedo al infierno, sino AMAR A DIOS y comprender su amor por nosotros en el sacrificio en la cruz). Supe que en realidad siempre creí en Dios, yo sabía que en el fondo de mi corazón él estaba oculto pero era soberbia con mis conocimientos científicos y filosóficos. Como mi corazón estaba inquieto y ávido de tener a Dios, de que él fuera mi alimento, me puse a leer un poco sobre cosas espirituales. Rechacé todos mis libros obscenos y ateos que no he vuelto a leer y que pienso quemar pronto. Dios fue el único ser capaz de llenar mi corazón y de hacerme feliz. Mis amigos futuros seminaristas llevaban a veces a la escuela revistas católicas y me las prestaban, yo leía testimonios muy bonitos y veía fotografías de religiosas misioneras en África, lo cual me llamó poderosamente la atención. Nunca antes me habían atraído las monjas pero al verlas gastar sus vidas a favor de los más pobres y por amor a Jesucristo, sentí cierta atracción a ese estado de vida. Aunque así lo dejé porque yo no quería ser monja sino una gran escritora y filosofa. Conforme me daba cuenta de la grandeza de Dios, y conforme comprendía la fe, me sentía más indigna y arrepentida. Comencé a ir a misa y trataba de rezar. Un día uno de mis amigos (ahora seminarista) me dijo: oye, ¿no te gustaría ser monja? A lo que yo respondí algo molesta: claro que no, eso sería lo último que yo sería. No lo quise admitir pero con su propuesta me emocioné un poco, aunque no me comprendía: quería y no quería, ser religiosa me atraía pero a la vez más repugnaba. Yo tenía muchos prejuicios contra las monjas y la iglesia, era muy ignorante aún sobre religión. Pero Dios seguía insistiendo, por las noches yo rezaba y me parecía que el Señor me pedía que fuera sólo de él, yo luchaba interiormente con él y con mis sentimientos pues me negaba a renunciar a mi gran pasión de escribir. Un día platiqué con una maestra de mi secundaria (faltaban meses para acabar la secundaria) y me dijo que ella tenía una prima y una hermana religiosas. Yo me entusiasmé y ella que lo notó me dijo: te pondré en contacto con mi hermana. Dije a mi maestra: mi mamá no va a querer. No sé porqué lo dije, fue como un presentimiento que después se cumplió. Cuando vi que la maestra escribía un mensaje en su celular para su hermana me llené de espanto y me pasaron mil cosas por la mente: ¿qué le voy a decir a la religiosa? ¿Y ella que me dirá? Pero si yo antes era atea, soy una gran pecadora, no puedo ser digna de esto. Y por un momento de arrepentí y casi le dije a la maestra que no enviara el mensaje de texto. La monja (hermana de mi maestra) quedó de hablar conmigo en persona cuando viniera de vacaciones en diciembre al pueblo. Yo me sentí un tanto angustiada. En diciembre no pude conocer a la monja pero ella me mandó en su lugar a su prima, la madre María. Después de charlar con ella mi inquietud por la vida religiosa ya era como un aguijón difícil de sacar. Meses más tarde la madre vino a mi pueblo con sus novicias (la madre es hasta la fecha maestra de novicias) a organizar un retiro juvenil y me invitó. Yo quería y no quería ir. Cuando llegué no vi a las hermanas y sentí ganas de echarme a correr. Después de todo, ¿qué hacía yo ahí siendo tan pecadora? Pero apareció de pronto la madre y ya no pude huir. Me gustó mucho el retiro y me decidí a asistir al próximo pero ya no sola, invitaría  a mis amigos. Luego de unos meses me invitaron a otro retiro pero no ya juvenil ni en le parroquia, sino a un retiro vocacional en el convento. Acepté un poco temerosa pero también con grandísima alegría. Entonces enfermé de varicela un día antes del retiro y me quedé en casa llorando. Un mes después me invitaron a la previda religiosa y entonces sí pude ir. Fue una hermosa experiencia. Después de lo vivido, opté por seguir a Jesús de manera más radical  y me esforcé con todo para no volver a pecar contra la castidad con pensamientos, ni con lecturas y mucho menos con actos, y aunque las tentaciones eran fuertes al cabo de seis meses logré dejar todo tipo de lujuria. Me propuse ser casta y pura. Y Dios me dio su gracia para cumplirlo. Luego conocí a las monjas de clasusura e hice con ellas una experiencia. Me fascinó el claustro, no pensé que se pudiera ser tan feliz en un lugar como ese. Ahí sentí con más fuerza que nunca el llamado del Señor, ahí me convencí de ello. Platiqué a solas con una hermana, que me hizo algunas preguntas y me dijo: te he estado observando desde que llegaste y veo algo en ti, creo que tienes vocación religiosa, y la verdad me gustas mucho para Jesús. Yo pensé: ¡si supiera lo pecadora que fui! Le expresé que no me sentía digna de algo tan grande y le dije ¿usted cree que todos podemos ser dignos? Ella replicó: hija, humanamente nadie es digno de la vocación, pero a pesar de nuestras miserias Dios nos escoge y nos da su gracia. Mira, Jesús no quiere que seas de Juan, ni de Carlos, ni de Luis… Jesús quiere que seas sólo de él. Quise llorar, me sentí tan amada por Dios, tan feliz de su llamado, parecía que había sido el mismo Cristo y no la hermana quien me había hablado. A partir de entonces comencé a confesarme, a comulgar, a orar con frecuencia, a leer cosas edificantes, no faltaba a misa, y me sentía tan locamente enamorada de Jesús que ya no me importaba nada, ni siquiera mi gran pasión por escribir. Sólo lo quería a Él, a  Él buscaba siempre. Comencé a servirlo en algunos apostolados porque quería hacer algo por Él. Vi la película de Clara y Francisco y ardía en deseos de ser pobre, de no tener nada, de darlo todo, de vivir la castidad de manera más perfecta posible pues ahora me parecía hermosa. Leí la vida de santa Fasutina Kowalska que me anduvo persiguiendo hasta que le di el sí al Señor (por todos lados a donde iba me topaba con sus reliquias o con su foto) y luego leí Historia de un Alma, que me hizo crecer mucho espiritualmente y me transformó. A veces todavía tenía la tentación de creer que Dios no podía estar llamándome porque había sido atea y muy impura. Pero un día lo consulté con un sacerdote que me dijo que leyera la vida de san Agustín y que no temiera por mis errores del pasado pues “el Señor te quiere santa, y de las grandes” esto me consoló y cuando leí la vida de santa Teresa Benedicta de la Cruz me sentí muy identificada. Tuve varias experiencias místicas e hice una experiencia de semana santa con la primera congregación que conocí, luego de eso le dije a mis papás que me dieran su permiso para consagrarme a Dios… mi mamá lloró mucho y mi papá trató de convencerme de  que siendo laica también  podría servir a Dios. Un mes, y fui a la previda no sin dificultades. Por ser menor de edad y por no tener permiso de mis padres no pude ingresar en julio del año pasado a la congregación. Fue muy duro y lloré muchísimo. A veces aún lloró, me deprimí.

Hace no mucho que a través de una red social me comuniqué con un primo que vive en EUA y que tengo años de no ver. Me llevé una gran sorpresa cuando él me dijo que se iría a Italia a un seminario, me confió además que él era drogadicto y cómo Dios lo sanó y lo llamó para ser sacerdote. No podía creer que mi primo estuviera en una situación tan similar a la mía!!!

Ahora estoy en la noche oscura aprendiendo a sufrir por amor (lo cual me ha costado mucho) y con la certeza de que Dios me está purificando para después poder ingresar. He conocido varias congregaciones pero aun no me decido por alguna. Hoy trato de evangelizar a muchos de mis compañeros de preparatoria ya que la mayoría son ateos o católicos no practicantes. No ha sido fácil vivir la noche oscura pero los escritos de san Alfonso María de Ligorio sobre la vocación, y las vidas de muchos santos me han sacado adelante. Después de mis horrorosos pecados del pasado, hoy soy muy feliz al lado de mi Señor, a quien amo por encima de todo y a quien pienso entregar mi vida entera. Quisiera que todos los que son como era yo, lleguen a conocerlo y amarlo. Quiero seguir sufriendo por Jesús y quiero ser santa. Actualmente le pido que me de la gracia de compartir con él la cruz y que me muestre la congregación que él desea para mí. Quiero morir diciéndole que lo amo, y quiero amarlo hasta el extremo, hasta con la ultima fibra de mi ser.

Hermano, muchas gracias por tu blog y por leer esto, Dios te bendiga… Oro por ti.

martes, 25 de febrero de 2014

Vocación Religiosa

Una joven que está discerniendo su vocacion me escribió para pedirme información sobre congregaciones religiosas de estricta observancia. Además me confió de no haber podido encontrar un buen director espiritual a quien abrir el corazón. En efecto es muy difícil encontrar un buen guía espiritual que pueda dirigir un alma en el camino de la perfección cristiana. San Francisco de Sales era un gran experto en la materia, y a tal propósito escribió, que uno sobre diez mil, es capaz de asumir esta delicada tarea. Siempre según este gran santo, si un padre espiritual no es docto, caritativo y prudente, es peligroso dejarse guiar por él. Según creo, o se confía a un director espiritual verdaderamente bueno, o es mejor quedarse sin él. Mientras al confesor es suficiente decir los pecados cometidos, al director se necesita en cambio contar tantas otras cosas de la vida interior. Pero si el director no es experto en materia ascética y teológica, ¿Como hará para dirigir un hijo espiritual? Además, para encaminar un alma en las cosas espirituales, es muy importante haber experimentado personalmente la vida de la perfección. Pero si un padre espiritual tiene y ha conducido siempre una vida relajada e imperfecta, ¿Cómo podrá guiar las almas a la ascésis?

San Alfonso Maria de Ligorio se lamentaba del hecho que ciertos sacerdotes religiosos, cuando un joven pide consejo sobre la vocación, le desaconsejan entrar en el monasterio diciendo que también en el mundo se puede vivir santamente. A lo que San Alfonso comentaba que aquellos sacerdotes o se hicieron religiosos sin vocación, o no saben que cosa quiere decir vocación. Desaconsejo totalmente de confiar la propia alma a las manos de un directores espirituales de esta clase. Alguno atraído de la vida religiosa dirá: “Pero yo, atraido de la vida religiosa, todavía no he encontrado un buen padre espiritual, ¿Qué debo hacer?” . Según creo, en estos casos es aconsejable ponerse en contacto con un buen monasterio de estricta observancia para poder trascurrir en él algunos días de disernimiento vocacional. Serán los superiores del monasterio quienes examinarán la vocación; para ellos no será una tarea difícil. He aquí lo que escribió el Papa Pio XI en la Encíclica “Ad catholici sacerdotii”, a propósito de la vocación sacerdotal: “Ni sará dificil al ojo vigilante y experto de […] quien sigue y estudia amorosamente cada uno de los jóvenes que se le han confiado y sus inclinaciones, no sará difícil, digamos, corroborar si uno tenga o no, una verdadera vocación sacerdotal. Esta, como bien sabéis, Venerables hermanos, más que en un sentimiento del corazón o en una atracción sensible, que alguna vez puede faltar o desaparecer , se revela en la recta intención de quien aspira al sacerdocio, unida a aquel complejo de dotes físicas, intelectuales y morales que lo hacen idóneo para tal estado. Quien tiende al sacerdocio unicamente por el noble motivo de consagrarse al servicio de Dios y la salvación de las almas y junto con esto, tiene, o al menos espera seriamente adquirir una sólida piedad, una pureza de vida a toda prueba, una ciencia suficiente en el sentido que hemos expuesto anteriormente, éste demuestra ser llamado por Dios al estado sacerdotal.”

viernes, 21 de febrero de 2014

Dirección espiritual

Una joven me ha pedido algún consejo de cómo elegir el sacerdote que será su director espiritual...

Queridísima en Cristo,
                                    en cuanto a lo que concierne al director espiritual, puedes hacer así: cuando vas a confesarte, si ves que el sacerdote es docto, caritativo y prudente, entonces, después de haber dicho los pecados, puedes comenzar a hablarle (siempre permaneciendo en el confesionario) de temas espirituales que tengas necesidad de confiarle. Si después de confiarte con él varias veces, ves que aquel sacerdote ha resuelto tus problemas espirituales y te ha dado buenos consejos que te han hecho progresar en la vida espiritual, entonces puedes decirle que lo quieres elegir como director espiritual. Si en cambio notas que la dirección espiritual de un sacerdote es inútil o hace daño, entonces puedes tranquilamente sustituirlo con un nuevo director. Según creo, es más fácil encontrar un buen director entre sacerdotes religiosos, que entre los sacerdotes diocesanos.

En cuanto a la elección del director espiritual puedo decir que es de fundamental importancia que sea una persona que inspire confianza, de otro modo la dirección llega a ser inútil. No es necesario proponerle enseguida al sacerdote elegido, que sea él el director. Conviene primero probar por un cierto periodo de tiempo para ver si escuchando sus consejos se hacen progresos en la vida espiritual. Es necesario cambiar de padre espirital si nos damos cuenta de que la dirección es inútil y hace daño. Es inútil cuando no se siente confianza o si él no corrige nuestros defectos, no nos estimula en el camino de la perfección cristiana, no nos ayuda a resolver nuestros problemas, no demuestra de estar muy interesado en nuestra santificación, etc.

La dirección espiritual pasa a ser incluso de daño para el alma si nos damos cuenta de que el director no es suficientemente instruido, prudente y caritativo; si tolera nuestras faltas, o si ve la cosa desde un punto de vista muy natural y humano; si durante la dirección se pierde tiempo hablando de cosas frívolas y totalmente extrañas a la vida espiritual; si busca imponer pesos muy grandes; si sus consejos nos hacen retrasar, en vez de avanzar en la perfección cristiana.

Es muy importante ver si te trata de un modo caritativo y paternal. Sin caridad es difícil tener confianza para abrirle el corazón y hablarle con franqueza.

Te saludo cordialmente en Jesús y María

Cordialiter