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A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

jueves, 17 de julio de 2014

Tengo vocación


Publico una e-mail que me escribió una chica y la respuesta de mi amiga Poitiers.


Hola! Primero que nada, mi nombre es A. 

La razón por la que te escribo es que, como todas, se que tengo vocación pero mil cosas me detienen en el mundo y me confundo, por lo que espero de ti un poco de luz y consejo. Me explico: Tenía trece años cuando estando en adoración al Santísimo en mi escuela me di cuenta que tenía vocación y no sólo eso sino que también la acepte sin dejar lugar a dudas y ese mismo día conté a mis padres la decisión: sería religiosa. Pasó el tiempo y poco a poco fui comprendiendo mejor lo que aquella vez acepte ciegamente, lo fui asimilando y superando varias pruebas que me hicieron dudar. Hasta aquí todo suena bien ¿no? Una joven que se dio cuenta que tenía vocación, la acepto, toda su familia estuvo de acuerdo y final feliz. Pero no es así y es que justo aquí está la complicación: Apenas y voy a cumplir los 15 años. No es que quiera entrar ya ahora a una orden, ¡no! Se qué soy aún muy inmadura y pienso esperar mínimo hasta terminar la preparatoria para dejar el mundo. La luz que necesito es que alguien me explique ¿que hago en todos estos años que me quedan de espera? ¿ para qué debo vivir en este tiempo si mi alma muere por estar tras las rejas de un convento? ¿ qué espera Dios de mi en este tiempo de espera? Supongo que la idea es que durante este tiempo me prepare mejor para ese momento decisivo pero ¿cómo? Espero de verdad con ansias tu respuesta y te pido que me tomes en serio y no me juzgues por mi corta edad. Créeme que tu consejo lo recibiré y lo aplicare al pie de la letra.

P. D. Si te sirve para aconsejarme mejor, te menciono que soy homeschooler a partir de este ciclo escolar.


Querida A.

Hoy por fin pude hacerme el tiempo para escribirte. Te he tenido muy presente, con cierta culpa por no poder responderte antes. Te pido disculpas por la espera.

Qué alegría me da saber de tu decisión, es admirable que a tu edad tengas ese deseo firme de entregar tu vida a Dios. Te felicito por ello. 

San Juan de la Cruz dice que Dios tiene en mucho que un alma tenga deseos de entregarse a Él. Creo que debe estar con un babero al ver a su hijita A. que anhela ser Suya, y que no ve la hora de que llegue el momento de vivir sólo para Él. 

Es un consuelo para mí saber que hay jóvenes como tú. Gracias por tu amor a Dios A..

Respecto a lo que preguntas, ante todo debo decirte que debes tener paz. Recuerda que todo lo que quita la paz no viene de Dios. 
Él te ha llamado, tú has respondido. ¿Cómo sigue esto? Pues hay que esperar. Y aquí hay muchas cosas que puedes hacer y ser, hasta que llegue el gran día.

Lo primero es "saber esperar". Tú sabes que Cristo estuvo 30 años preparándose para su vida pública, mediante el silencio y la entrega abnegada en la vida diaria. Haz tú lo mismo.  En estos años que quedan procura serle fiel en tu vida cotidiana. Hazte un plan de vida, ordena tus horarios de estudio, de descanso, de ayuda en los quehaceres de la casa, de oración. Fortalece tu vida de oración. Procura, en cuanto esté de tu parte, frecuentar los sacramentos. Ellos te darán la fortaleza y la gracia para perseverar estos años de espera. Piensa que llevas en ti un tesoro que debes cuidar, una flor que debes hacer crecer con mucho celo y delicadeza. Cuidar una vocación estando en el mundo es difícil, más a tu edad, pero Dios da los medios.

Busca en todo, en cada acción que hagas cada día, agradar a Dios, dile interiormente "Por Ti Jesús, porque te quiero". Procura ser como la Virgen María, pero sin dejar de ser tú.

Así te prepararás para la vida religiosa. Piensa que en ella hay cosas que van contra la naturaleza, pues ejercítate desde ahora en eso. Acostúmbrate a levantarte cuando suena el despertador, a mantener la casa ordenada, a obedecer prontamente, a rezar cada día.

Dios de ti espera amor. Y el amor es algo concreto, diario, detallista.

Si no lo tienes, te aconsejo que busques un buen sacerdote que pueda conocerte y guiarte, eso sería de enorme ayuda. 

Agradécele a Dios cada día por haberte elegido. Pídele que te conserve en su gracia, y cerca Suyo. Dale gracias también por tu familia, por cómo han  aceptado tu decisión.


Mira A., procura ser la alegría de Dios allí donde te encuentres. Practica las virtudes ahí donde estás. La caridad, la paciencia, la alegría, la puntualidad, la estudiosidad, la pureza, la magnanimidad... Y reza, reza mucho. Que la Virgen Santísima sea tu modelo de Madre, de Esposa, de Consagrada. Ella apenas recibió el anuncio de su Maternidad, se puso a servir.

Pero vívelo todo con naturalidad, con la mirada en el Cielo, pero con los pies en la tierra. Con mucha alegría, paciencia y humildad.

Y este tiempo, procura rodearte de buenas amistades, que te ayuden en el camino de la fe, a perseverar firme en él. Es consejo de los santos también, guardar celosamente la vocación, no divulgarla, pues el demonio puede meterse por muchos lados.

Te tendré muy presente en mis oraciones A.. Escríbeme cuando lo necesites. Te pido me tengas presente en las tuyas también.

Un abrazo en Jesús y María.

Poitiers

miércoles, 16 de julio de 2014

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domingo, 13 de julio de 2014

Nada te turbe


Nada te turbe (de Santa Teresa de Jesús)



Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
''nada te turbe.''

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
''nada te espante.''

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
''todo se pasa.''

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
''Dios no se muda.''

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin ''la paciencia.''

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
''todo lo alcanza.''

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
''quien a Dios tiene.''

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
''nada le falta.''

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
''solo Dios basta.''

miércoles, 9 de julio de 2014

¿Cómo descubrir la vocación?

Publico una carta que me escribió una chica.

Un cordial saludo en Cristo. Después de leer el mensaje que me has enviado, despertaron una serie de dudas en mi. Si bien, descubrir si se tiene o no vocación para la vida religiosa no es fácil. A veces siento que no tengo vocación porque creo que la idea de ser religiosa vino a mi mente por la insistencia de dos amigos que están aspirando al sacerdocio. Ellos me decían que fuera monja, que esa era mi vocación, que Dios me estaba llamando y yo no había descubierto aún ese llamado. Por esa razón, decidí no entrar a la Universidad este año (terminé la secundaria el año pasado) para poder reflexionar y discernir mi vocación. Por otro lado, como te conté en el correo pasado, muchas personas creían que yo sería monja. Algunos me decían (entre ellas religiosas,  uno que otro sacerdote y compañeras de estudio) - Yo creo que vas a ser monja - Tienes cara de monja - Ahora dices que no, pero dentro de unos años te veré en un convento. Sé que algunos lo decían en broma, otros lo decían en serio, pero, como dije antes, Dios llama de muchas formas. Te confieso que le he suplicado a Dios que ilumine mi torpe alma que no entiende sus llamados, porque no se si Él me está diciendo que me vaya al convento. Es muy difícil  lograr entender las señales de Dios, porque no quiero cometer errores. 

Y te voy a ser sincera, a veces me dan ganas de irme al convento solo porque me da miedo el futuro. Como te dije, a mis 17 años nunca he tenido novio, y el solo pensar que en un futuro lo tendré, me aterra. ¿Por qué? No lo sé. Tal vez porque soy muy tímida para esas cosas y cuando converso con mis amigos y amigas y empiezan a hablar sobre si me gusta alguien o algo por el estilo, me siento realmente incómoda y trato de cambiar la conversación. Pero al mismo tiempo me imagino en futuro teniendo una familia y siendo una profesional ya sea en Fonoaudiología o Trabajo Social y me parece muy bonito, claro, sin dejar a Dios de lado porque mi miedo más grande es que, si mi vocación no es la vida religiosa, yo me aleje de Él, y no quiero. No sé que hacer. Por lo menos tengo el apoyo de mis padres sea cual sea mi decisión. No temo en decirles un día (si es mi destino) - Voy a ser religiosa - Se que ellos no lo impedirán, porque mi mamá siempre ha dicho que los hijos son prestados y que son de Dios. 
Bueno, también por el ejemplo de los santos. Ellos, con sus vidas, llenan mi mente de Dios y de querer estar con Cristo por siempre y ser solo de Él. Quisiera iniciar un proceso vocacional, es el mejor camino. Pero el problema es que solo tengo dos comunidades religiosas cerca de mi casa. Siempre he deseado consultarles sobre esto, pero no quiero que me encaminen a una comunidad en específico. Dependiendo de mis cualidades, podré saber si tengo vocación a la vida monástica o vida pastoral. 

Pido que ores por mí para que el Señor me indique el camino correcto. Me despido, que Dios te bendiga y Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa te proteja siempre. Gracias por tomarte la molestia de leer mis correos.


Querida hermana en Cristo,
                                               para poder abrazar la vida religiosa es necesario ser movidos por motivaciones espirituales como el deseo de vivir más unidos a Jesús, buscar la perfección cristiana, huir de los peligros del mundo, dedicarse al apostolado por la salvación de las almas, etc. Tiene estos intenciones? Si la respuesta es sí, lo más probable es que tu vocación es verdadera.

Es bien desear una congregación religiosa austera y de estricta observancia, porque la vida consagrada es hermosa solo si se adhiere al Evangelio. Los compromisos con el mundo y el espíritu de relajamiento, no hacen otra cosa que debilitar las órdenes religiosas, que después terminan por ir en decadencia y perder el atractivo sobre los jóvenes. ¡Si se busca “atraer” vocaciones, se necesita vivir la propia Regla o Constituciones de manera fiel!

San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional: "He hablado del monasterio de observancia, porque si quisiera entrar en cualquier otro, donde se vive relajado, es mejor que permanezca en su propia casa y buscar de salvar allí el alma, del mejor modo que pueda; porque, entrando en una comunidad, donde está relajado el espíritu, se pondrá en peligro de perderse. Aunque haya entrado con resolución de dedicarse a la oración y de pensar solo en Dios; no obstante, llevado después de los malos ejemplos de los compañeros, y viéndose burlado y aun perseguido, por no querer vivir al modo de ellos, dejará todas sus devociones y actuará como hacen ellos, según la experiencia que se ve."

Te saludo cordialmente en Jesús y Maria,

Cordialiter

sábado, 5 de julio de 2014

Reconocer la vocación

Publico algunos extractos de una carta que he recibido tiempo atrás de una lectora del blog, la cual había decidido responder afirmativamente a la llamada de Jesús.

Queridísimo hermano en Cristo,
                                                 […]. Por 4 años he negado y rechazado todo signo de llamada religiosa [..] han sido años de intensa y profunda tribulación y sufrimiento interior. Si finalmente he decidido de obrar diversamente es solamente porque me he dado cuenta que mi indecisión sobre el estado de vida a abrazar debe terminar [...] a veces me pregunto el porqué de tanta predilección de parte del Señor no obstante mi indignidad!

Es en verdad difícil poner por escrito lo que se siente en el corazón en ciertas situaciones y yo te agradezco tu disponibilidad y paciencia. El haberte escrito y el escribirte me ayuda tanto, me da fuerza…. Te pido disculpas si he sido inoportuna y si te he hecho perder el tiempo precioso con mis mails insensatos. No quiero disturbarte más porque me doy cuenta que no escribo nada coherente…. Quiero solo decirte gracias y pedirte que reces por mí, nada más...

Un abrazo… continuaré leyendo el blog.

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                            no tienes que pedirme disculpas de nada y no debes preocuparte; para mí no es un fastidio el recibir cartas de parte de personas atraídas a la vida religiosa, es más, es verdaderamente una alegría responder y animar las almas a seguir a Jesús en alguna buena congregación. Por lo tanto si quieres escribirme, leeré y te responderé con mucho gusto tus cartas. Admiro mucho cada vocación, y por lo tanto la tuya. No quiero que ni una se pierda. Cada vocación es un tesoro no solo para quien la recibe, sino también para todo el resto de la Iglesia Católica que es el Cuerpo Místico de Cristo. Te confieso que no veo la hora que te vayas a un convento a hacer una experiencia vocacional. Sé que tu director espiritual es un sacerdote muy preparado, y si ha visto en ti los signos de vocación, hay que creerle.

Porqué entre tantas otras jóvenes, el Señor ha querido elegirte a Ti? Los decretos Divinos son insondables, pero lo cierto es que El no elige en base a los méritos, por lo tanto tu llamada es solo una obra de Su amor gratuito. En el convento será muy fácil para ti despreciar todas las vanidades de la tierra (riquezas, éxitos, moda, etc.) y vivir solo para amar a Dios y salvar las almas con la oración, la penitencia y el apostolado. Estos sufrimientos interiores que estás pasando son tu campo de batalla. La vida sobre esta tierra es una prueba, o sea que debemos probar a Dios que lo amamos de verdad con todo el corazón y sobre todas las cosas. El verdadero amor se demuestra en el saber sufrir por la persona amada. Tu, ahora, estás sufriendo mucho, pero es justo en este sufrimiento que estás demostrando que amas a Dios. Sin que te des cuenta, en cada instante de dolor estás diciendo que prefieres sufrir estos padecimientos interiores que rebelarte a la voluta del Señor que te está llamando a seguirlo en uno de las mejores Órdenes religiosas en Italia.

Tus sufrimientos son una verdadera cruz, pero escucha un poco lo que escribe al respecto Santa Gema Galgani: ...Después me dijo Jesús: «¿Sabes, hija mía, en qué manera me recreo en mandar las cruces a las almas que me son más queridas? Yo deseo poseer esas almas, pero enteramente, y por esto las rodeo de cruces, y las cierro en las tribulaciones para que no se escapen de mi mano; y por esto esparzo sus cosas de espinas para que no se afecten a ninguno, sino que prueben su alegría solo en Mí. Es el único camino para vencer el demonio y alcanzar la salvación: Hija mía, ¡Cuántos me habrían abandonado, si no los hubiera crucificado! La cruz es un don muy precioso y de él se aprenden muchas virtudes»

Tanto es lo que espero que toda pena me es querida” decía San Francisco de Asís. La misma cosa te digo para animarte a perseverar.

Te saludo fraternamente en Jesús y María,

Cordialiter

martes, 1 de julio de 2014

Respuesta a una lectora

Querido Cordialiter,
                                     He descubierto tu blog hace algunos meses, y leo casi cada día lo que escribes. Hay necesidad de este tipo se sitio, porque la gente no encuentra en otros sitios tantas testimonios sobre la búsqueda de la verdadera vocación. Hay tantos que hablan de la vocación, tantos testimonios de sacerdotes y hermanas, pero ninguno habla de las preguntas, de la fatica para descubrirse a sí mismos, de las dificultades que se pueden encontrar en estos caminos de discernimiento espiritual.  Pero lo que no me gusta es que no has escrito nada de ti. [...] Escribe algo de ti, la historia de tu vida. […] ¿Quién eres tu, Cordialiter?

Si encuentras errores de gramática, los puedes corregir. Soy extranjera y aun no he aprendido a escribir correctamente.

Te auguro paz y bien!
(carta firmata)

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     Ya he dicho en pasado que no soy sacerdote ni hermano; soy un simple fiel laico muy devoto de San Alfonso María de Ligorio. Soy un joven que ama la Iglesia Católica que es el Cuerpo Místico de Cristo. Quisiera que nuestra Religión sea propagada y observada en todas partes, pero sufro al constatar la gran crisis que ha golpeado a la Iglesia a raíz de los errores difundidos de los teólogos modernistas. San Pio X en la memorable Encíclica “Pascendi Dominici gregis”, dijo que no están lejos de la verdad aquellos que sostienen que los modernistas son los peores enemigos de la Iglesia, porque estos difunden sus errores al interno de la misma. Además dijo que lamentablemente entre los modernistas se encuentran no pocos sacerdotes. 

¿Cuál es el objetivo principal de este blog? Es el de dar, a las personas que están haciendo su discernimiento vocacional, buenos consejos que las ayuden a abrazar el estado de vida al cual las llama el Señor. Las cosas que escribo, en la mayoría de los casos los he tomado de autores doctos como San Alfonso Maria de Ligorio, San Francisco de Sales, el Venerable Don Giuseppe Frassinetti, el Cardenal Giuseppe Siri, Don Dolindo Ruotolo, Don Giuseppe Tomaselli, Padre Adolfo Tanquerey y atntos otros escritores de segura fe. Otro objetivo importante que me he propuesto es el de “publicar ” las Congregaciones religiosas que viven de manera fervorosa la vida religiosa. Como probablemente te habrás dado cuenta, muchas congregaciones religiosas no viven más como sus santos Fundadores, sino de manera relajada y secularizada. Estos religiosos causan muchas dificultades a las almas porque con sus estilo de vida disipado producen en la gente un disgusto por la Religion. Yo, por ejemplo, descubrí que en un convento habían un par de religiosos homosexuales que molestaban un joven. Estas cosas pueden hacer perder la vocación a los jóvenes que quedan amargados y desilucionados de la disipación que encuentran en los conventos cuando hacen experiencia vocacional. Por este motivo busco dar a conocer las Congregaciones religiosas buenas, que con su apostolado o solo con su buen ejemplo, edifican las almas de los fieles.

Prefiero no hablar de mi públicamente, también porque el blog podría ser visitado por ateos, masones, modernistas y otros enemigos de la Iglesia que podrían vengarse contra mi. Considero imprudente publicar mi dirección y número de teléfono en el blog, aunque algunos lectores lo conocen. He intercambiado algunos libros y material religioso con alguno de ellos. En fin, no soy una persona misteriosa, busco solo de tener un poco de prudencia. Por motivos de reserva, cuando publico vuestras cartas omito vuestros nombres, limitándome a poner “carta firmada” aun cuando no me habeis expresamente de omitir la firma. Estoy dispuesto s publicar también las cartas de manera anónima, mientras que no contengan ofensas, calumnias y otras cosas moralmente ilícitas.

En privado te he contado algo sobre mí, espero de este modo haber respondido a la pregunta que me has hecho: ¿Quién eres tu, Cordialiter?”

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más fraternos saludos en Jesús Buen Pastor y María Corredentora del género humano.

Cordialiter

viernes, 27 de junio de 2014

Discernimiento vocacional

Publico el texto de una interesante carta titulada “Respuesta a un joven que pide consejo sobre el estado de vida que debe elegir”, que San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional.


“Leo en su carta, que desde hace tiempo se siente inspirado por Dios a hacerse religioso, pero que después le han venido a la mente muchas dudas y especialmente aquella de que sin hacerse religioso, también en el mundo podría santificarse. Respondo brevemente a su carta, porque si deseaba una respuesta más larga, podría leer un pequeño opúsculo que he publicado titulado “Avisos en relación a la vocación religiosa”, donde he tratado esta materia más extensamente. Digo, por lo tanto, aquí solo brevemente, que este punto de la elección es sumamente importante, porque de él depende la salvación eterna. Quien elige el estado al cual Dios lo llama, fácilmente se salvará; y quien no obedece a la divina vocación, difícilmente, aun será moralmente imposible que se salve. La mayor parte de quienes se han condenado, es por no haber correspondido a la llamada de Dios. Por lo tanto, para que usted pueda elegir aquel estado que le será más seguro para alcanzar la vida eterna, la cual, para nosotros lo es todo, considere que su alma es eterna, y lo único por lo cual Dios lo ha puesto en esta tierra ciertamente no ha sido para conseguir cosas y honores sobre esta tierra, y que de este modo siga una vida cómoda y fácil; sino que ha sido para que con las santas virtudes merezca la vida eterna: Finem vero vitam aeternam. En el día del juicio para nada le valdrá haber tenido una casa y haber hecho su figura en el mundo; solo le valdrá haber servido y amado a Jesucristo que le va a juzgar. Le dice el pensamiento que permaneciendo en el mundo también podría hacerse santo. Sí señor, podría, pero es difícil; y si usted ha sido verdaderamente llamado por Dios al estado religioso y quisiera permanecer en el siglo, como le he dicho antes, es moralmente imposible; porque le faltará la ayuda que Dios le había preparado en la religión, y privado de aquel, no se salvará. Uno para hacerse santo necesita que use los medios [espirituales], el alejarse de las malas ocasiones, el desapego de los bienes de la tierra, la vida recogida en Dios: para mantener lo cual se necesita la frecuencia de los sacramentos y el uso cotidiano de la oración mental, de la lectura espiritual y de los demás ejercicios devotos, sin los cuales no se puede conservar el espíritu. Ahora bien, todas estas cosas son muy difíciles, por no decir imposible, ejercitarlas en medio de los rumores y disturbios del mundo. Los quehaceres de la familia, las necesidades de la casa, las recriminaciones de los parientes, las peleas, las persecuciones, de lo cual abunda el mundo, le tendrán tan ocupada la mente con pensamientos y temores, que apenas distraídamente, por la tarde se podrá encomendar a Dios. Querrá hacer oración, leer un libro espiritual, comulgar frecuentemente, visitar cada día el Sacramento del altar; pero todo le será impedido por los asuntos del mundo, y lo poco que haga será imperfecto, porque será hecho en medio de miles de distracciones y frialdad de espíritu. Por lo tanto será siempre inquieta su vida y más inquieta será su muerte. De una parte no faltarán los amigos del mundo que le harán temer de abrazar la vida religiosa, como dura y tormentosa. Por otra parte el mundo le ofrecerá diversiones, cosas y una vida contenta; cuídese bien y no se deje engañar. Persuádase que el mundo es un traidor que promete y no cumple. Le ofrece todos los bienes terrenos; pero aunque se los diera, ¿Podrá alguna vez darle la paz del alma? No, solo Dios puede darle la verdadera paz. El alma ha sido creada solo para Dios, para amarlo en esta vida y gozarlo en la otra; por eso solo Dios puede saciarla. Todas las delicias y riquezas de la tierra no pueden dar la verdadera paz, al contrario, quien más se llena de tales bienes en esta vida, vive más atribulado y afligido, como confesaba Salomón, que tenía muchos: Universa (decía) vanitas, et afflictio spiritus. (Todo es vanidad y aflicción de espíritu). Si el mundo se contentara con los bienes terrenos, los ricos, los magnates y reyes, a quienes no les falta ni el dinero ni los honores ni las diversiones, serían plenamente felices; pero la experiencia hace ver que para esos grandes de la tierra, cuanto mayores son sus grandezas, tanto mayores son sus angustias, los temores y las aflicciones que encuentran. Estará más contento un pobre religioso cappuccino que va ceñido con una cuerda sobre un pobre hábito, y que se alimenta de cuatro habas y duerme en una celdita sobre la paja; que no un príncipe con todos los vestidos de oro y riquezas que posee; cada día tendrá una mesa servida, la tarde se acostará en una cómoda cama bajo un rico tornalecho, pero no podrá dormir, por las angustias que le roban el sueño. ¡Loco es quien ama el mundo y no ama a Dios! decía S. Felipe Neri. Y si estos mundanos llevan una vida atribulada, más atribulada será su muerte; cuando les será intimada la expulsión de este mundo por el sacerdote que lo asista, que les dirá: Proficiscere, anima christiana, de hoc mundo: “Abrázate al crucifijo, porque ha terminado el mundo para tí”. El mal está en que en el mundo poco se piensa en Dios y poco se piensa en la otra vida donde deberemos estar eternamente. Todos los pensamientos o casi todos, son sobre las cosas de la tierra y por lo tanto hacen infeliz la vida y más infeliz la muerte. Por lo tanto, para que usted pueda acertar la elección de su estado, póngase delante el momento de la muerte, y elija aquel estado que quisiera haber elegido. Entonces no habrá más tiempo de remediar el error, si jamás hubiera errado posponiendo la divina vocación a su deseo de vivir con más libertad. Considere que cada cosa de aquí termina: Praeterit figura huius mundi; deberá terminar para cada uno de nosotros la escena de este mundo. Cada cosa pasa, y la muerte se acerca; y nosotros, cuántos pasos damos, mientras que nos acercamos a la muerte, y de la muerte a la eternidad; para esto hemos nacido: Ibit homo in domum aeternitatis suae. Cuando menos lo imaginemos nos sobrevendrá la muerte. ¡Ay de mí! encontrándome entonces cercano a la muerte, ¿Qué otra cosa me parecerán todos los bienes de esta tierra, si no bienes de películas, vanidad, mentira y locura? ¿A qué servirá entonces, nos dice Jesucristo, el haber conquistado el mundo si perdemos el alma? Quid prodest homini, si mundum universum lucretur, animae vero suae detrimentum patiatur? No servirá para para otra cosa que para hacer una muerte infeliz después de una vida infeliz. Al contrario un joven que ha dejado el mundo para darse todo a Jesucristo, ¡cuánto se verá contento, viviendo sus días en una celda solitaria, lejos del tumulto y de los peligros frecuentes de perder a Dios que hay en el mundo! En el monasterio no habrán diversiones de música, de comedias y de bailes; pero tendrá a Dios que lo recrea y le hace gozar la paz: digo aquella paz que puede tenerse en este valle de lágrimas, donde cada uno está puesto para sufrir, y con la santa paciencia ganarse aquella plena paz que le está preparada en el Paraíso. Pero en medio de su vida lejana de las diversiones del mundo, una mirada amorosa de cuando en cuando, dará al crucifijo, [...] un suspiro de amor [por Dios], lo consolará más que todos los pasatiempos y fiestas del siglo, que dejan después el gusto amargo. Y si vivirá contento en esta vida, más contento se encontrará en la muerte por haber elegido el estado religioso. ¡Cuánto se consolará entonces de haber gastado sus años en oraciones, lecturas espirituales, mortificaciones y otros ejercicios devotos, y especialmente si en la religión se habrá esforzado por salvar las almas con la predicación y escuchando las confesiones! Cosas todas que en la muerte acrecientan la confianza en Jesucristo, el cual es bien agradecido y generoso en premiar aquellos que se han desgastado por Su gloria. Vamos a la conclusión de vuestra elección. Ya que el Señor le ha llamado a dejar el mundo, y ser todo suyo en la religión, le digo: Alégrese y tema al mismo tiempo. Alégrese por un lado agradeciendo siempre al Señor, porque el ser llamado por Dios a una vida perfecta es una gracia que Dios no concede a todos: Non fecit taliter omni nationi. Y por otro lado, tema, porque si no obedece a la llamada divina, pone en gran peligro su salvación eterna. No tengo lugar aquí para narrar muchos ejemplos de jóvenes, que por no hacer caso de la vocación, han tenido una vida miserable y una muerte horrible. Tenga por cierto que si habiendo confirmado la vocación permanece en el mundo, no tendrá paz jamás; y muy inquieta será su muerte por el remordimiento que entonces lo atormentará de no haber obedecido a Dios que lo ha llamado al estado religioso. Al final de vuestra carta, quiere saber de mí, si en el caso de no haber tenido el espíritu para entrar en religión, sería mejor casarse, como quieren los parientes, o hacerse sacerdote secular. Respondo: El estado conyugal no puedo aconsejarle, ya que S. Pablo no lo aconseja, sino cuando hubiese la necesidad por causa de una habitual ncontinencia, dicha necesidad tengo por cierto que no sea su caso. En cuanto al estado de sacerdote secular, advierta que el sacerdote secular tiene la obligación como sacerdote, y las distracciones y los peligros de los seculares; porque viviendo en medio del mundo no puede evitar los disturbios de la casa propria y de los parientes, y no puede quedar exento de los peligros del alma; tendrá las tentaciones en su misma casa, no pudiendo impedir que en aquella no hayan mujeres o parientes o siervos y que no entren otros extraños. Debería estar retirado en una habitación aparte, y no ocuparse de otra cosa que de las divinas. Pero eso es muy dificil de ponerlo en práctica, y por eso rarísimos son los sacerdotes que en casa propia siguen la perfección. Al contrario, entrando en un monasterio de observancia, será libre de las preocupaciones del comer y del vestido porque de todo ellos le provedeerá la religión; allí no tendrá parientes que continuamente lo inquieten con los problemas que suceden en casa; allí no entrarán mujeres que enturbian la mente; y así lejos de los rumores del mundo no tendrá quien le impida sus oraciones y su recogimiento. He hablado del monasterio de observancia, porque si quisiera entrar en cualquier otro, donde se vive relajado, es mejor que permanezca en su propia casa y buscar de salvar allí el alma, del mejor modo que pueda; porque, entrando en una comunidad, donde está relajado el espíritu, se pondrá en peligro de perderse. Aunque haya entrado con resolución de dedicarse a la oración y de pensar solo en Dios; no obstante, llevado después de los malos ejemplos de los compañeros, y viéndose burlado y aun perseguido, por no querer vivir al modo de ellos, dejará todas sus devociones y actuará como hacen ellos, según la experiencia que se ve. Si Dios se digna de concederle la gracia de la vocación, este atento a conservarla acudiendo frecuentemente a Jesús y María con las santas oraciones; y sepa que si se decide donarse del todo a Dios, el demonio acrecentará en adelante sus esfuerzos en tentarlo para hacerlo caer en pecado y especialmente para hacerle perder la vocación. Me despido con afecto; pido al Señor que lo haga todo Suyo.

lunes, 23 de junio de 2014

No rechazar la vocación

Tiempo atrás recibí una carta de una joven que las lágrimas en los ojos ha querido hacer una apremiante llamada…


Querido hermano en Cristo,
                                               le escribo para que mi testimonio pueda servir a todas aquellas jóvenes que se sienten llamadas a la vida religiosa. Tengo 20 años, y aun teniendo una joven edad, la he vivido muy intensamente, y si pudiera volver atrás reharía cada mínimo instante. Con solo doce años empecé casi por casualidad a frecuentar una congregación de estricta observancia, la cual me ha llevado a amar mucho a Cristo y su Iglesia. De pequeña pensaba que un día me daría a Cristo [...] junto a aquella que definía como mi verdadera casa, o sea, algún convento de mi amada congregación y es inútil decir que no habiendo obtenido jamás el permiso de mis padres de poder entrar en el convento, esperé con ansias el día en que cumplía 18 años y mientras todos se disponían a preparar mi cumpleaños, yo con gran secreto preparaba mi alma para donarme a mi amado esposo. Después de algunos meses de mi cumpleaños partí diciendo a mis padres que haría un retiro no como los demás y que antes o después regresaría, quizá un mes o dos... inicié mi camino bajo la guía de monjas santas, fieles a la orden religiosa y a la regla, personas que donarían su vida para permanecer fieles a su profesión. Tenía una alegría que me nacía de adentro y pensaba que nadie jamás me la podría quitar. Ciertamente las dificultades estarían, pero estas existen también en el amor entre dos creaturas. Pronto mis padres se dieron cuenta de que aquello era un retiro sin regreso y muy doloridos vinieron a buscarme y con los ojos llenos de lágrimas me suplicaron de regresar [...] Regresé a casa con la esperanza de que pronto volvería (al convento). Y fue así, después de algunas semanas regresé a la misma Congregación, pero de clausura estricta, hablo de las [...] que ustedes mencionan en vuestro blog. Jamás en mi vida había experimentado, y estoy convencida que jamás tendré una alegría tan grande. Aun estando detrás de aquellas rejas me sentía libre, difícil de creer, pero era así; para mí aquello era la antecámara del paraíso. Aun hoy daría todo por regresar.

Le escribo con lágrimas en los ojos y la muerte en el corazón, le ruego de advertir a quien sea, de no abandonar el camino de la consagración a Cristo porque, creame, se muere de verdad. Actualmente estoy de novia, vivo en una familia acomodada, estudio y no me falta nada... no obstante, le digo que me falta todo. Daría mi vida por regresar unos años atrás pero no es posible, y conciente de esto continuo a sobrevivir con la esperanza de volver a tener un mínimo de felicidad. Le ruego en nombre de Cristo y de la Virgen que haga lo imposible, pero advierta y ayude a aquellos que tienen la tentación de abandonar. Dígales que la felicidad está solo en el camino que Cristo ha elegido para nosotros. Gracias por su blog.


Querida hermana en Cristo,
                                             dame también del tu, (lo prefiero). Te agradezco por tu testimonio que creo podrá ser útil a las personas indecisas sobre el estado de vida a elegir. Pero en tu carta he notado un poco de desánimo. Querida, cada cristiano debe esperar en Dios, por lo tanto no tienes nada que temer, y en tu alma tienes quealbergar siempre la alegría espiritual. Por lo tanto, animo!!!! Si bien la situación pueda parecerte arruinada, tienes que esperar contra toda esperanza. 

¿Estas segura que ya no puedes abrazar la vida religiosa en las [...] o en otra buena Congregación? Y si quizá Dios quiere que tu seas una nuova Zelia Gerin (la mamá de Santa Teresita)? Como sea, no puedes vivir en la amargura el resto de tu vida, confíate a la Medianera de todas las gracias y verás que encontrarás una solución.

Si en el futuro que escribes nuevamente, espero con todo el corazón de sentirte con el ánimo alegre y llena de gozo espiritual. Me importa mucho la salvación de tu alma porque fuiste comprada por Cristo clavado en cruz a muy alto precio. Confia siempre en Jesús y María!

Te animo a cumplir la voluntad de Dios sobre ti, y te saludo fraternalmente in Corde Matris,

Cordialiter

domingo, 15 de junio de 2014

El adiós de una lectcora

Hola cordialiter:

Bueno he leído el correo que me has mandado, ese discurso a la joven que toma el hábito religioso, y coincide mucho con el momento que estoy viviendo, te lo agradezco mucho y también agradezco tu blog que nos alienta a seguir y ver que no estamos solos, que hay muchos que anhelan lo mismo  que tú...

Ha llegado el tiempo esperado, entro en 13 días a una comunidad religiosa de vida semicontemplativa, porque hay Dios me llamo... gracias y no dejes de alentar a cuantos corazones valientes y decididos visitan tu blog para encontrar respuestas... no dejes de orar y fomentar las vocaciones y sobre todo de anunciar que tenemos un Dios vivo, real, y que llama de una manera especial a hombres y mujeres, para vivir más cerca de él.. a vivir enamorados para entregarse por completo al Dios del amor y de la vida, por completo no en partes... que nos llama a cargar una cruz, nuestra cruz con mucho compromiso y fidelidad, pero también con mucha alegría…

Y poder fomentar ese amor del Señor para con nosotros todos los días, con la alegría y acordándonos siempre de decir, bendito sea el momento en que me elegiste a mi (momento planeado desde la eternidad)... La vocación es motivo de bendición y de predilección, muchas veces nos sentimos indignos de tal honor, pero Dios no se equivoca, llama y prepara el corazón y nos da la gracia de poder seguirlo... conoce la generosidad del corazón y jamás pedirá algo que no podamos dar....

Puede decir que me siento tranquila, y con una dicha y una paz que nunca había experimentado, empiezo un camino de fe, siguiendo los pasos del maestro y deseo de todo corazón que no acallen la voz, esa voz de Dios en nuestro corazón cuando él nos llama, porque un sí a Dios, es el mejor negocio que podemos hacer... nos jugamos la vida eterna, y por ello hay que apostarlo todo... 

Y no tengan miedo de lo que Dios pueda pedir, porque no se compara con lo que él te ofrece, como dicen y hoy compruebo "Dios no se deja ganar en generosidad", a navegar contracorriente, si es preciso naveguen en medio de la tormenta, porque el Señor va en la barca, en la dirige, y siempre nos conduce a puerto seguro... porque el cáliz amargo una vez bebido, Dios lo vuelve dulce en el paladar

Bendita sea la hora en la que te fijaste en mi, y me elegiste a mi Señor.... a soñar tus sueños Señor , a hacer realidad los sueños de Dios, ánimo no tengan miedo...

Dios los bendiga y la virgen los proteja

(Carta firmada)

miércoles, 11 de junio de 2014

Discurso a una joven que toma el hábito religioso

Publico el texto de un interesante escrito de San Alfonso Maria de Ligorio intitulado “Discurso familiar a una joven que toma el hábito de religiosa ". Preciso solamente que para aligerar la lectura he traducido los términos antiguos y he hecho algunos pequeños retoques. Aconsejo la lectura a todas aquellas jóvenes que están indecisas sobre el estado de vida a elegir.


“Devota joven, de este día en el cual tienes la suerte de desposarte con Jesús, tienes que tener una continua memoria para agradecerle siempre esta gracia tan grande. No pienses que Jesús debe sentirse deudor porque vos dejáis el mundo por Su amor; sois vos quien debéis conservar una gratitud eterna, por la gracia que El os hace llamándoos a dejar el mundo. Hoy vos dejáis el mundo: ¿Creéis quizá que dejáis algo grande? ¿Qué cosa es este mundo? Tierra de espinas, de lágrimas y de dolor. El mundo promete grandes cosas a sus seguidores: diversiones, alegrías y paz: pero todo se reduce a engaños, amarguras y vanidades. Las mismas riquezas, honores y diversiones mundanas se hacen al final pena y luto: Extrema gaudii luctus occupat. Y quiera Dios que para tantos ciegos que aman este mundo este luto no sea eterno; porque en medio al mundo los peligros son muchos, son grandes y son inevitables: perder el alma, el paraíso y Dios. 

¡Pobres aquellas jóvenes que, engañadas de las falsas promesas del mundo, dejan a Jesucristo y regresan al mundo! Esperan encontrar allí placeres y alegrías, pero ¡pobres! digo, porque no encuentran otra cosa que hiel y espinas, como demuestra la experiencia.  [...] Preguntad, preguntad a las casadas, si se encuentran contentas. Yo por mi cuenta, a cuantas he interrogado, a todas he encontrado descontentas y llenas de dolores. Al contrario preguntad a aquellas monjas que han dejado el mundo por Dios y no desean otra cosa que Dios, si viven contentas de su estado; y os responderán que agradecen siempre al Señor el haberlas retirado del mundo.

[…] En conclusión, si vos hubierais permanecido en el mundo, ¿qué otro esposo más grande podrías esperar que un caballero, un noble, un rey de qué reino? Pero ahora tomáis por esposo el rey del cielo y de todos los reinos de la tierra. ¡Cuántas vírgenes santas han renunciado a los desposorios con los nobles de la tierra para ser esposas de Jesucristo para siempre! 

[…] Dejad, hija mía, dejad a aquellas jóvenes que aman el mundo y todas sus diversiones, vanidades, hermosos vestidos, comedias, banquetes y fiestas, y gozad de Jesucristo. Él, en vuestra celda os contentará más que todos los placeres, lujos y riquezas que poseen las reinas de la tierra. Allí en vuestra celda solitaria gozaréis de un paraíso y una paz continua. Si amáis a Jesucristo, amaréis la soledad que encontraréis en vuestra celda. En ella, vuestro Esposo crucificado os hablará familiarmente al corazón; desde aquella cruz os mandará rayos de luces a la mente y saetas inflamadas de santo amor al corazón. Y vos en la soledad de vuestra celda, le revelaréis el afecto que le tenéis, le haréis continuamente ofrecimiento de vos misma y de todas vuestras cosas: le pediréis las gracias que necesitáis; le comunicaréis vuestras angustias, los temores que os afligen; y Él os consolará. No dudéis que el Esposo Divino os consolará siempre en vida y mucho más en la hora de la muerte […].

He dicho que las religiosas que se dan enteramente a Dios gozan de una paz continua; esto se entiende de aquella paz que se puede gozar en la tierra, que se llama valle de lágrimas. En el Cielo, Dios nos prepara la paz perfecta y plena, exenta de todo trabajo. Esta tierra, al contrario, para nosotros es lugar de méritos; y por lo tanto es lugar de padecimientos, donde se adquieren las alegrías del paraíso. Tanto más que el esposo que vos, doncella, esta mañana desposáis, si bien es el más noble, el más rico, el más grande que podéis tener, también se llama y es, Esposo de sangre  […] el cual ha derramado todo la sangre a causa de los flagelos, de las espinas y de los clavos, para salvar vuestra alma y la de todos los hombres. He aquí que va delante vuestro el amante Jesús y os llama a seguirlo como su esposa. Miradlo por lo tanto como va: no va coronado de flores, sino de espinas; no va vestido de oro y piedras preciosas, sino de sangre y llagas: mirad luego el trono real donde yace, el cual no es más que una dura cruz, donde agoniza y donde en un mar de dolores y de ignominias muere por vuestro amor. 

[…] Os ruego, que una vez recibido el santo hábito, renovéis cada día la promesa que habéis hecho a Jesucristo de serle fiel. El amor y la fidelidad son los ornamentos de una esposa. A este fin se os dará después el anillo, en signo de fidelidad que debéis observar al amor que habéis prometido a Jesucristo. Pero para ser fiel, no os fiéis de vuestra promesa; es necesario que roguéis siempre a Jesucristo y a su Santa Madre que os obtengan la santa perseverancia; y procurad tener una gran confianza en la intercesión de María que se llama Madre de la perseverancia. Y si os sentís fría en el amor divino y atraída a amar algo que no es Dios, recordad este otro consejo; entonces, para que no os abandonéis a la tibieza o al afecto de las cosas terrenas decid así a vos misma: ‘¿Y por qué he dejado el mundo, mi casa y mis padres? quizá para condenarme?’ Este pensamiento animaba S. Bernardo a retomar el camino de la perfección cuando se sentía tibio […]. 

Es necesario que yo termine de hablar, porque me lo pide vuestro Esposo que tiene ansias de veros pronto introducida en Su casa. He aquí, mirad con qué santo júbilo os espera y escuchad con cuánto afecto os llama, para que pronto entréis en Su palacio real, que es precisamente este monasterio. Andad, por lo tanto y entrad alegremente, mientras que la acogida que esta mañana os hará vuestro esposo, en recibiros en esta Su casa, es como una anticipo de la acogida que os dará en el momento de vuestra muerte, cuando os recibirá en Su reino en el Paraíso.

sábado, 7 de junio de 2014

Una semana en el monasterio


Publico una hermosa carta que me escribió una joven, después de haber transcurrido una semana en un buen monasterio de clausura.

Querido Cordialiter,
                           recientemente he realizado una experiencia por una semana en el Monasterio de las Hijas del Corazón de Jesús en Venecia y he decidido escribirte, también considerando que las conocí gracias a tu blog. Aquí he festejado el Año Nuevo en Adoración al Santísimo expuesto y ha sido el festejo más hermoso de mi vida. Encontré en verdad un monasterio de estricta observancia y esta palabra dice todo : la vida de las monjas es marcada por la regla: Oficio divino, S. Misa, trabajo, recreación. Las comidas se toman en silencio, escuchando una lectura, el martirologio o cantos. He podido en verdad ver la realización del proyecto que Jesús tenía sobre Santa Margherita de Alacoque: estas monjas están dedicadas a la Adoración, en reparación de las ofensas que se hacen contra el Sagrado Corazón de Jesús. Ellas lo aman por quienes no lo aman; esto es reparar. Lo adoran por aquellos que no lo adoran: esto significa dar a Dios el justo puesto en el mundo. Como dice la Beata María de Jesús "Jesús debe reinar!"

Descubrí también una devoción muy hermosa y profunda que había leído en las vidas de algunos santos: la de las últimas 7 palabras de Jesús en la cruz, que ellas proclaman muchas veces al día. Estas monjas son todas para Dios, todas en Dios. Siempre sonrientes y alegres, pero siempre recogidas. Es en verdad buena la impresión que he recibido, te agradezco por lo tanto por aconsejarme y quisiera poder aconsejar a otras jóvenes que hagan una experiencia así de hermosa...

Te agradezco por el trabajo que haces: no pasa un día que no visite tu blog...;

in Cordibus Jesu et Mariae,

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
                                                     te agradezco de corazón el hermoso testimonio que me has escrito. Estoy muy feliz de saber que te sientes atraída a abrazar la vida religiosa en una Orden que vive en manera fervorosa la propia vocación. Me ha edificado mucho la lectura de la biografía de la Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús, la heroica Beata María Deluil-Martiny. Me gustan sus escrito espirituales, siempre llenos de celo por las almas y de amor al Buen Jesús. El Año Nuevo que has festejado en el monasterio haciendo la adoración Eucarística, ha sido el más hermoso de tu vida. Estas alegrías las pueden comprender solo aquello que las han experimentado. Mientras los mundanos festejaban el nuevo año entre champagne, petardos, gritos, bailes y ritos supersticiosos, ustedes en la clausura adoraban a Jesucristo presente con todo el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Hostia consagrada. Ya cinco lectoras del blog me han manifestado el interés por estas angélicas religiosas de clausura. Espero que las Hijas del Corazón de Jesús, puedan ser inundadas de numerosas vocaciones. Hay tanta necesidad de religiosas celosas como ellas, que inmolan la propia vida para la mayor gloria de Dios, la salvación de las almas, la santificación del clero y la ruina de las sectas masónicas que trabajan contra la Iglesia Católica. Cada religiosa de clausura, es una gran riqueza espiritual para la Iglesia, porque es con la oración que se obtienen las gracias.

Queridísima en Cristo, pido a Dios que te de la fuerza de voluta para perseverar en el deseo de dar tu vida a Él, el Amor de las almas.

In Corde Matris,

Cordialiter

martes, 3 de junio de 2014

Quien no obedece a la vocación religiosa, corre el riesgo de dañarse eternamente

Muchas personas, aun habiendo recibido la gracia de la voación religiosa, prefieren permanecer en el mundo. Rechazar la vocación generalmente no constituye un pecado mortal, pero es cierto que se corre seriamente el riesgo de ir al infierno. ¿Porqué? La explicación la da San Alfonso Maria de Ligorio en su célebre escrito titulado “Avisos sobre la vocación religiosa”. Publico algunos extractos de este precioso escrito vocacional èon.

1. Cuánto importa seguir la vocación al estado religioso

Está fuera de duda que nuestra eterna salvación depende principalmente de la elección de estado. El Padre GRANADA decía que esta elección es "la rueda maestra de la vida". Y así como descompuesta la rueda maestra de un reloj queda todo el desconcertado, así también, respecto de nuestra salvación, si erramos en la elección de estado, "toda nuestra vida, dice SAN GREGORIO NACIANCENO, andará desarreglada y descompuesta".

Por consiguiente, si queremos salvarnos, menester es que, al tratar de elegir estado, sigamos las inspiraciones de Dios, porque solamente en aquel estado a que nos llama, recibiremos los necesarios auxilios para alcanzar la salvación eterna [...].

Fuerza es confesar que en esto de la vocación el mundo bien poco o nada entiende, y por esto muchos apenas se cuidan de abrazar aquel género de vida a que los llama el Señor; prefieren vivir en el estado que se han escogido, llevando por guía sus propios antojos, y así viven como viven, esto es: perdidamente, y a la postre se condenan.

Esto no obstante, de la elección de estado pende principalmente nuestra salvación eterna. A la vocación va unida la justificación, y de la justificación depende la glorificación, es decir: la eterna gloria; el que trastorne este orden y rompa esta cadena de salvación, se perderá. Trabajara mucho y se fatigará, pero en medio de sus fatigas y trabajos estará siempre oyendo aquella voz de SAN AGUSTÍN: “Corres bien, pero fuera de camino", es decir: fuera de la senda que el Señor te había trazado para llegar al término final de tu carrera [...].

Es que el llamamiento de Dios a vida más perfecta es una de las gracias mayores y más señaladas que puede conceder a un alma, por eso, con sobrada razón, se indigna contra el que las menosprecia.
Comenzará el castigo para el alma rebelde en este mundo, en el cual vivirá en perpetua turbación [...].

Muy difícilmente se salvará, quedando como queda un miembro fuera de su lugar, y con mucha dificultad podrá vivir bien [...].Célebre es el caso que refiere el P. LANCICIO. Estudiaba en el Colegio Romano un joven de claro talento. Al hacer los Santos Ejercicios, preguntó al confesor si era pecado no corresponder a la vocación religiosa. Respondióle el confesor que de suyo no era pecado mortal, porque el entrar en religión es de consejo y no de precepto; pero que de no seguir la voz de Dios se ponía en grave riesgo de condenarse eternamente, como aconteció a tantos otros que por esta causa se perdieron. El joven, con esta respuesta, se creyó dispensado de responder a la voz de Dios; se trasladó a la ciudad de Macerata a proseguir los estudios; poco a poco abandonó la oración y la comunión, acabando por entregarse a las más vergonzosas pasiones. Al salir una noche de la casa de una mujer infame, cayó herido de muerte por un rival suyo; a la noticia del caso acudieron algunos sacerdotes al lugar del suceso; ya era tarde: acababa de expirar a las puertas del colegio, queriendo dar a entender con esto el Señor que lo castigaba con muerte tan afrentosa por haber menospreciado su llamamiento.

Admirable es también el caso que refiere el P. PINAMONTI en su obrita La Vocación triunfante. Meditaba un novicio los medios que debía emplear para abandonar la vocación, cuando se le apareció Jesucristo sentado en trono de majestad, el cual, con rostro airado y ademán severo, mandaba que borrasen del libro de la vida el nombre del novicio infiel. El joven, en presencia de Jesucristo, quedó aterrado y determinó perseverar en la religión.

¡Cuantos ejemplos parecidos a éstos se leen en los libros! ¡A cuántos desventurados jóvenes veremos condenados en el día del juicio por no haber obedecido al divino llamamiento![…]Por tanto, cuando el Señor llama un alma a estado de mayor perfección, si no quiere arriesgar su eterna salvación, debe obedecer, y obedecer sin demora.

[…] Las luces que el Señor nos comunica son pasajeras y no permanentes; por esto nos aconseja SANTO TOMÁS que respondamos sin tardanza a los divinos llamamientos. Se pregunta en la Suma Teológica si es laudable entrar en religión sin pedir consejo a muchos y sin deliberar largamente, y responde afirmativamente, dando por razón que en los negocios de bondad dudosa es necesario el consejo y la madura deliberación; mas no en esto de la vocación, que es a todas luces bueno, puesto que el mismo Jesucristo lo aconseja en el Evangelio, pues de todos es sabido que la vida religiosa es la práctica de los consejos que nos dio el divino Maestro.

Es cosa sorprendente ver cómo las gentes del siglo, cuando una persona trata de entrar en religión y llevar vida más perfecta y libre de los peligros que se corren en el mundo, dicen que tales resoluciones hay que tomarlas muy despacio y con calma, y que no se deben llevar a la práctica hasta quedar plenamente convencido de que la vocación viene de Dios, y no del demonio. ¿Por que no piensan y hablan de la misma manera cuando se trata de aceptar una dignidad, un obispado, por ejemplo, donde hay tanto peligro de perderse? Entonces se callan y no dicen que se deben tomar las debidas precauciones para cerciorarse si la vocación viene o no de parte de Dios. Los santos en este punto son de muy contrario parecer. […]Por esto dice SAN JUAN CRISÓSTOMO que cuando el demonio es impotente para hacer abandonar a uno la resolución de consagrarse a Dios, se esfuerza por estorbarle que la lleve luego a la práctica, seguro de sacar no poco provecho cuando consigue que se prolongue la estancia en el mundo un solo día y hasta una sola hora[16]; porque confía que durante ese día y esa hora se le han de presentar nuevas ocasiones harto propicias para lograr mas largas dilaciones, y el alma, por su parte, cada vez más débil y menos asistida de la gracia divina, cede al fin a los impulsos del demonio y abandona la vocación. ¿Quién podrá decir las almas que han sido infieles a los divinos llamamientos por no haber respondido luego a la VOZ de Dios?

[…] Oigamos lo que dice SAN FRANCISCO DE SALES en sus obras acerca de la vocación religiosa; todo ello servirá para corroborar lo que vamos diciendo y lo que adelante diremos. "Señal de verdadera y buena vocación es sentirse alentado a seguirla en la parte superior del alma, aunque no se experimente algún gusto sensible. Por tanto, no debe creerse que no tiene verdadera vocación el alma que, aun antes de abandonar el mundo, ha dejado de sentir aquellos afectos sensibles que al principio experimentaba, y que en cambio siente tanto disgusto y frialdad, que le hacen vacilar, dándolo todo por perdido. Basta que la voluntad permanezca firme y dispuesta a seguir el divino llamamiento, y aun menos: basta que sienta alguna inclinación hacia la vida religiosa. Para saber si Dios llama a uno a la religión, no hay que esperar a que el mismo Dios le hable, o le envíe un ángel del cielo que le declare su voluntad. Tampoco es menester someter nuestra vocación a un examen de diez doctores para saber si debemos o no seguirla; lo que si importa mucho es corresponder y cultivar el primer movimiento de la inspiración divina, y luego, no turbarse ni desalentarse por los disgustos y frialdad que sobrevengan; obrando así, Dios se encargará de que redunde todo en su mayor gloria.» [...]

§. 2. Medios para custodiar la propia vocación.

El que desea obedecer fielmente a la voz de Dios debe determinarse, no solo seguirla, sino a seguirla sin demora y cuanto antes, si no quiere exponerse a grave riesgo de perder la vocación. Y si por circunstancias especia­les se viere forzado a esperar, se esmerará por conservarla como la joya más preciosa que le hubieran confiado. Tres son los medios principales para custodiar la vocación: secreto, oración y recogimiento. [...]

viernes, 30 de mayo de 2014

Abrazar la vida consagrada

Una estudiante universitaria de Napoles había vivido serenamente hasta los 21 años de edad, pero cuando se puso de novia con un joven, comenzaron los problemas con sus padres con quienes discutía frecuentemente. De ángel de la casa se había transformado en una víbora dispuesta a morder a cualquiera. Se sentía infeliz, lloraba, consideraba a todos como enemigos, sobretodo a Dios, quien en cambio es el Bien infinito. Y de este modo eliminó el Señor de su vida, pero El no se olvidó de ella, y le tendió una trampa para “capturarla”. La madre de la joven decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y logró convencer a la hija de acompañarla. En el grupo de peregrinos habían también algunos frailes de estricta observancia. Al inicio la “joven rebelde” tenía una actitud hostil hacia los religiosos y cuando tenía que hablar con ellos usaba palabras ásperas, pero cuando vio el comportamiento edificante que tenían, y el modo devoto y fervoroso de rezar, cambió su idea sobre ellos, meditó sobre la Pasión de Cristo y se arrepintió del mal hecho en toda su vida, obteniendo la absolución sacramental en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Una religiosa le indicó un sacerdote con quien hablar, el cual desde ese momento comenzó a ser su padre espiritual. Aun asi, la estudiante no estaba del todo “rendida” y vivía su vida cristiana con compromisos, medias tintas y contradicciones. La conversión sucedió durante una peregrinación a Fátima, donde decidió tener un comportamiento más coerente. De regreso en Italia, pidió al padre espiritual que dirigiera su alma y la de su novio en vistas al matrimonio. Mientras tanto comenzó a recitar el Rosario cada día, cambió el modo de vestir, dejó de maquillarse y no frecuentó más las discotecas. Este cambio le causó muchos problemas con su familia, por lo tanto decidió transferirse al convento de las hermanas que había conocido en Tierra Santa para poder continuar más tranquila sus estudios universitarios.

La joven no tenía ninguna intención de hacerse religiosa, pero el padre espiritual le presentó esta posibilidad. Viviendo en el convento con las hermanas, comenzó a participar de la vida comunitaria y las oraciones en común, en vez de estudiar, leía las biografías de los santos. Comenzó a sentir por primera vez en su vida la llamada a la vida religiosa, pero buscó de sofocar dentro de sí esta inspiración, esforzándose para hacer callar la voz del corazón. Habló con el director, el cual le confirmó lo que temía, se trataba verdaderamente de la vocación. Asi dejó el convento y regresó a su casa, no quería escuchar hablar de vocación, y se dedicó a preparar las cosas de su matrimonio, para evitar que Dios interrumpiera sus proyectos. Mientras que estaba en los preparativos del casamiento, en vez de provocarle alegria le daban angustia. Todos se dieron cuenta de esto, pero ella no quería admitir que le faltaba la vida de oración con las hermanas y la relación íntima con Jesús, cosas que ya se le habían vuelto indispensables como el aire. Mientras tanto su habitación se había convertido en una celda monástica.

El día de su cumpleaños habló con las hermanas por teléfono y la invitaron a pasar algún día en el convento. Ella aceptó con alegría, porque su corazón estaba atraido por la vida religiosa. Hubiera tenido que permanecer solo un par de días, en cambio se quedó para siempre. El Buen Jesús la llamaba y ella se cansó de luchar, resistir y de huir. De este modo se abandonó al amor del Divino Redentor, y comunicó por teléfono a sus padres y a su novio la decisión de abrazar la vida consagrada. Junto a Jesús y María, se sentía finalmente feliz.

lunes, 26 de mayo de 2014

De “estrella” de cine a esposa de Jesucristo

La historia de las vocaciones son todas bellas, porque son todas historias de amor. Aun asi, algunas vocaciones suscitan estupor porque implican personajes famosos.

Dolores Hart era una joven ”star” de Hollywood, su belleza atraia multitudes a las billeterías de los cines; los directores estaban dispuestos a dar montañas de dinero por hacerla actuar en sus propias películas. Exitos, joyas, placeres, pasatiempos, diversiones... tenía prácticamente todo lo que podían desear los mundanos.

Vanitas vanitatum, vanidad de vanidades, todo es vanidad, menos amar a Dios y servirlo a El solo. Los bienes del mundo no pueden saciar el corazón humano, que ha sido creado solo para amar a Dios y está inquieto hasta que no descanse en El. La Virgen, que es mediadora de todas las gracias, velaba sobre Dolores, y el Divino Redentor la queria como su casta esposa.

La joven y rubia actrís representó la parte de Santa Clara en un film sobre San Francisco de Asis (las dos fotos del post están sacadas de esta película) y tuvo ocasión de encontrar el Sumo Pontífice. Poco después comprendió que Jesús la llamaba a vivir en la clasura del monasterio de la Abadía "Regina Laudis" en Connecticut (Estados Unidos). Entre el estupor y el clamor de los mass media y de la opinión pública internacional, dejó todo y tomó el hábito de religiosa benedictina. En el silencio y en el recogimiento de la clausura, finalmente se sentía verdaderamente felíz.

jueves, 22 de mayo de 2014

Vocacion

Carta de una lectora.

Hola, la verdad hace un tiempo que habia encontrado tu blog, pero no m había llamado tanto la atención pero últimamente estoy leyendo cada entrada que publicas... te comento primero quien soy. Me llamo [...], tengo 18 años, estoy viviendo en [...], Argentina, desde los 14 que "descubrí" que Dios me llamaba a una entrega especial a Él, a consagrar mi vida entera a Él.. pero a los 16 que tomé esto enserio.. empece a darme cuenta que esto no era una simple locura pasajera! sigo pensando que es una locura, pero no pasajera.. es un deseo que cada vez es más fuerte en mí...

Empecé mi discernimiento vocacional con las [...], que son las únicas hermanas que hay en mi ciudad, en un colegio.. tuve que romper una barrera enorme que había en mi para poder acercarme a hablar y plantearles mis inquietudes a ellas, ya que siempre tuve un gran prejuicio contra los institutos de enseñanza privada, más aún los religiosos!!

hoy en día luego de dos años, de estar manteniendo encuentros, retiros y misiones con ellas, ya me siento muy parte de la familia... y a la Santa Fundadora, [...], ya la siento mi madre espiritual.. pero aca es donde se viene lo que m asusta y en cierta manera m paraliza.. el próximo paso es la convivencia.. y nunca antes había visto tan cerca el alejarme de mi familia y amigos.. pero tampoco antes había sentido tan fuertemente mi amor hacia Jesús, y no me da miedo asegurar que estoy totalmente enamorada de Él, de su presencia viva siempre en mi vida...es una constante contradicción.. ya que tampoco sé o no estoy segura de si debo ingresar al postulantado con ellas o seguir buscando.. digo esto xq yo empecé esta búsqueda con el deseo de pertenecer a una orden franciscana, ya que mi familia es muy devota y seguidora de San Francisco de Asís, mis padres se conocieron en la JUFRA, […]...hoy sentí en verdad, mientras leía otra vez el último artículo, muchas ganas de contarte mi experiencia, para que reces por mí para que sepa responderle a Nuestro Señor, y simplemente creo, para poner en pocas palabras estos años de mi rara adolescencia..
Saludos en Xto

(Carta firmada)

domingo, 18 de mayo de 2014

Escrúpulos y confesión

Publico una carta que me escribió una joven.

Hola, mucho gusto en saludarlo, mi nombre es [...] y soy de Argentina. Le escribo porque encontré su blog buscando justamente respuestas a mis inquietudes, y gracias a Dios me di con su página en donde le contestaba a una joven que contaba que tenía problemas de escrúpulos aparentemente, que tenía miedo de confesarse mal, de rezar mal, de comulgar indebidamente,etc. La respuesta que usted le dio la verdad que me ayudó mucho a mi también, ya que yo también estaba (y estoy) pasando por lo mismo, eso parece, también estoy sufriendo mucho a causa de estas dudas que me infunden un gran temor, una gran angustia y ansiedad con respecto a mi estado en relación con el Señor. 

Quise escribirle ahora porque necesito ayuda. Estoy en un momento en que me siento sumamente angustiada, en desasosiego por el miedo y la ansiedad de pecar continuamente. Si bien antes me ocurría de vez en cuando, ahora es algo constante y continuo. Es como una obsesión que me quita la paz y no me deja vivir tranquila. Leí lo que usted le decía a aquella joven, de que si no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso le dijo que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales. Eso me tranquilizó en gran medida, ya que era justo la respuesta que estaba necesitando en ese momento, sobre pecados que cometí, ya que estaba muy angustiada. El caso es que en los últimos meses las dudas han vuelto y con más fuerza todavía, y cada vez se hacen más y más insoportables, recuerdo lo que usted dijo y en base a eso juzgo que cierto pecado no fue mortal, sin embargo no mucho después vuelve a aparecer la duda, o cuando considero que un pecado no fue mortal, recuerdo otro, y vuelve la tortura. También estoy en un estado constante de temor y ansiedad por la simple posibilidad de cometer un pecado, o haber hecho algo mal, o no haber hecho algo que debía. Hablo de esto con mi mamá y ella me ayuda a ver un poco más claro, y a entender que debo ser más humilde [...]. Esto por un tiempo me alivia un poco, pero cuando me doy cuenta vuelven a atormentarme las dudas y los temores, que no puedo juzgar con claridad que es real y que no. La verdad es que no me gusta verme "manchada" y saber que tengo pecados encima, y se que esto tiene algo de soberbia, ya que no es la actitud de alguien humilde que confía en el Señor, pero es que se me hace ya muy difícil de controlar. Esto ha ido ganando poder y me perturba por completo. Ya de solo escuchar o leer la palabra "infierno" o "pecado mortal" me aterrorizo y me asusta la posibilidad de condenarme, o de cometer pecado mortal y no poder confesarme. En fin, estoy sufriendo muchísimo por esto. Además tengo ansiedad social o fobia social que es un temor de ser humillada frente a las personas o de hacer el ridículo, de que me evalúen negativamente. Esto también contribuye y me siento mal cuando no puedo decir algo que creo que debería por esta ansiedad o temor que siempre me acompaña, de quedar en ridículo o humillada. 

Yo también soy laica, en un momento pensé en ser religiosa pero en este momento por lo menos ya no, con esta ansiedad social (ya hice un tratamiento que me ayudó bastante) y cosas que fueron sucediendo en mi vida la idea poco a poco se fue yendo, ahora estoy estudiando para ser traductora. Hasta no puedo disfrutar del todo cuando voy a misa, porque estoy en tensión tratando de hacer todo correctamente y no mal, o pienso en todo lo que se espera que yo haga y creo que debo hacer y me pongo muy tensa al pensar en que puedo llegar a no "cumplir" o a "fallar" en algo, en mis obligaciones. A medida que conozco más en cuanto a la fe y se más, más exigida me siento, pero no lo puedo vivir con alegría, la mayor parte del tiempo estoy llevándolo como si fuera una carga pesada, y eso ne me gusta nada, se que no es un buen testimonio del verdadero cristianismo. ¿Qué consejo me da? ¿Que puedo hacer para superar todo esto? ¿Cómo hago para dejar de lado tantos temores y empezar a vivir con más alegría, esperanza y amor en vez de ansiedad y miedo continuo? 

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo para leer esto y espero no haberlo cansado. Me encantaría tener su respuesta para que me ayude con este problema. Muchas gracias por todo y que el Señor lo bendiga abundantemente. Un saludo.



Querida hermana en Cristo, 
                                             muchas gracias por tu carta!         

Me alegro que te gusta mi blog. Yo soy italiano, no hablo bien español, espero que me entiendas.

Entiendo muy bien tus escrúpulos. Yo también en el pasado he sufrido la tortura de escrúpulos.

San Alfonso María de Ligorio y otros autores expertos en teología moral enseñan que si una persona no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales.

Para superar el problema de escrúpulos es muy importante encontrar un confesor experto en Teología Moral y lleno de amor fraternal.

Te sugiero de contactar los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, que son muy buenos confesores, amable y expertos en teología moral. Estos sacerdotes realizan muy apostolado en Argentina.

Después de haber ganado la batalla contra los escrúpulos, también tu puede convertirte en monjas, si tu quiere. Espero que sí! Por ejemplo, tu puede entrar entre las monjas “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.”

Un experto confesor de escrúpulos te puede dar muchos buenos consejos. Por ejemplo, como enseña San Alfonso, te puede prohibir de confesar los pecados de la vida pasada. El confesor te puede ordenar que actuar con libertad, salvo en los casos en los que usted puede estar seguro de que lo que estás a hacier es algo ciertamente pecaminoso. 

El confesor te puede pedir para hacer un examen de conciencia sólo una vez a la semana, no cada minuto, cómo hacer los escrupolosos!  :-)

Vamos, tienes que ganar la batalla contra los escrúpulos. También Santa Teresita del Niño Jesús, San Ignacio de Loyola y muchos otros santos han ganado esta batalla contra los escrúpulos. Coraje!

Estoy a tu disposición para ayudarte dándote más consejos, si tu desea. Estoy feliz de ayudarte.

Saludos cordiales y fraternas en Jesús y María,

Cordialiter