Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, México, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

lunes, 26 de enero de 2015

Vocacion religiosa

Publico una e-mail que me escribió una chica.


Querido hermano

Soy una chica de 20 años y me gustaria compartir mi historia. Como estudiante de octavo ciclo de comunicaciones siempre he pensado en usar la internet como forma de buscar el acercamiento de las personas a Cristo y a su inmenso amor, sin embargo me siento debil y desanimada muchas veces, encontrar su blog ha sido una bendicion para mi, los testimonios de otras chicas me han motivado a compartir el mio. 

No recuerdo haber sentido vocacion de pequeña, lo que si recuerdo es siempre haber sabido que habia alguien escuchandome, de pequeña rezaba con una inocencia de niña, pedia por mi familia, por mis amigos, por los pobres, lo hacia con una simpleza de un alma que confia en Dios, y me extraña ahora darme cuenta de lo mucho que creia que Dios me escuchaba, sin embargo avanzando en edad me fui alejando, al cumplir los 8 años empezo una epoca en mi vida donde los problemas familiares, las peleas y discusiones hicieron que termine alejandome de Dios y cansada de tanto pedir que termine con el mal tiempo que estaba pasando, termine hechandole la culpa de todo, rezaba pocas veces pero no encontraba la respuesta que yo buscaba, me sentia engañada, sola y traicionada y culpaba a Dios del inminente divorcio de mis padres, solia ser yo una persona muy timida, en mi soledad solo lograba culpar a Dios de todos mis pesares, siendo la unica niña entre 4 hermanos, me sentia extraña y sin nadie a quien asistir.

Fue en el 2010 que terminando mis estudios de secundaria viaje a otra provincia para vivir con mi madre y mi hermano pequeño y seguir mis estudios en la universidad, me separe de mis otros dos hermanos y tuve que afrontar sola lo que para mi era un nuevo mundo, siendo la capital la gente era diferente, existia mucha envidia, muchos recelos y competencia, pude ingresar a la universidad ese año y me senti feliz pero una felicidad pasajera, notaba yo ya que las cosas del mundo no me llenaban, no me sentia a gusto con nada y sentia que mi vida la vivia solo por rutina, estuve un año y medio en la universidad sin hacer mayor cosa que buscar sobrevivir entre la gente, no me iva muy bien y me sentia diferente de las personas con las cuales estudiaba quienes parecian tenerlo todo y sentirse felices con la ultima tecnologia o hablando de fiestas y dinero. Me sentia diferente y no queria serlo, queria pertenecer a su mundo, queria sentirme "normal", gracias a Dios, El siempre me protegio e hizo que mi timidez nunca permitiera que cayera en malos caminos, sin embargo ensuciaba yo mi alma leyendo cosas impuras mientras buscaba parecerme más al resto del mundo.
Mi universidad es catolica, la mayoria de alumnos odia eso, yo no le tomaba importancia, solo pensaba estar ahi el tiempo necesario para terminar una carrera, por suerte para mi dentro hay una capilla y un grupo de misioneros donde encontre a Cristo, el movio sus piezas para que junto con una amiga mia cayeramos en dicho grupo, llegue a la primera reunion sintiendome extraña y preguntandome porque todos era tan felices, me extrañe pero volvi a la siguiente reunion dos semanas despues, fue ahi donde una chica que luego descubri era consagrada, me invito a uno retiro, sin conocer yo que eran en verdad ejercicios espirituales en silencio acepte, una vez ahi y luego de enterarme de donde me habia metido tuve miedo, pero agradezco a Dios y a la Virgen de haberme llevado alli, de haberme hecho verme a mi misma, y de mostrarme su gran amor, llore, me senti libre, y por primera vez me senti realmente feliz, pude confesarme luego de casi 5 años luego de haber hecho mi confirmacion, me senti cerca de Dios y senti a Dios cerca mio,es el inicio de mi conversion.

En el grupo de misiones aun me sentia extraña pues sentia que no encajaba, sin embargo nunca deje de asistir y las salidas al encuentro de niños en un colegio de pocos recursos era lo que me motivaba, podia sentir crecer mi fe ademas con las charlas sobre Dios que nos daban, y buscaba asistir a misa entre semanas ya que en la universidad hay misa de lunes a viernes a la 1, me gustaba poder ir y encontraba en el sagrario una precencia tranquilizadora. Creo que fue donde empeze a sentir el llamado, a la fecha he realizado ya tres tandas de ejercicios espirituales, a la tercera tuve que rogar para que me dejasen ir porque sentia una necesidad inmensa de estar en silencio con Dios nuevamente, sentia que me pedia algo y queria una respuesta pronta, su respuesta sin embargo fue "ten paciencia".

A la fecha mi mama no acepta mis cambios, nunca he hablado abiertamente con ella de la vocacion, pero comentarios suyos preguntando si ya tengo novio o de lo feo que seria llevar una vida de monja o consagrada, hacen que tenga miedo, soy la unica chica entre cuatro hermanos, y por el tiempo de mi infacia y adolescencia que no pude pasar por mi mama siento que le debo mucho, me gusta estar con ella pero no puedo negar lo que siento, es algo mas fuerte que yo […]. A la fecha no he tenido novio ni mi primer beso, antes me hubiera sentido desdichada y fea, ahora me siento bendecida, Cristo a guardado mi corazon y mi alma, no dejo que me metiera mas en el mundo sino que me protegio de formas que yo solo ahora entiendo, mi familia no lo aceptaria lo se, mi madre no me perdonaria, siento que aun no es el momento, pero empeze a discernir a escondidas de ella desde hace ya unos meses, tengo muchas hermanas que pasan lo mismo que yo, que no reciben apoyo de sus familias y sus testimonios me dan valentia y fuerza, he visto muchas conversiones y la mia misma, doy gracias a Maria por no dejarme caer en el mundo y le pido protega mi vocacion y la de mis hermanas, tengo miedo lo acepto porque se que hace unos años no lo hubiera pensado tan seriamente, pero conoci el amor de Cristo a las 17 años [...] y vivo una vida de servicio que siento me llena, agradezco ahora a Dios por todo, por lo que sufri, por el tiempo que estuve lejos y El no me olvido, por no soltarme y ahora estoy aqui, discerniendo algo que me hubiera parecido imposible hace 2 años, doy gracias por todo y rezare por las vocaciones, hace unos meses en la cola de las confesiones una mujer se volteo a mi y mirandome me dijo que en mi rostro se notaba el amor a Cristo y que si no habia pesando en consagrar mi vida, en ese entonces tuve miedo, no quiero tenerlo ahora, tengamos fuerza hermanas que no es facil y lo se, si Dios decide llamarme es porque El sabe que soy una de las peores y que si El no me salva del mundo, el mundo me comera, confio en Dios, confio en que si es su voluntad El me dara la fuerza, confio como cuando era pequeña de que me escucha, confio que todo estara bien es sus manos y que despues de la tormenta siempre viene la calma. Confiemos en El.

Dios los bendiga
Gracias por el blog

jueves, 22 de enero de 2015

El diablo, que busca siempre quitar la felicidad a los hijos de Dios

Entrevisté una joven experta en vida monástica, quien estuvo algunos años en un monasterio de clausura del cual tuvo que salir por motivos de salud. Para reservar su identidad, le di el pseudónimo de Gema, por su devoción a Santa Gema Galgani.

Querida Gema, antes que nada te agradezco por tu amistad desinteresada. Esta vez quiero hacerte algunas preguntas sobre el tema de “dudas de vocación”.

- Algunas personas después de haberse convertido se sienten atraidas por la vida religiosa sin embargo dudan si tienen vocación porque se sienten indignos a causa de los pecados de la vida pasada. Pero Dios puede llamar a la vida consagrada también a las almas que se han arrepentido de pecados mortales cometidos en su vida pasada?

- Partiendo de la base que no existe ninguna creatura en el mundo digna de recibir el don de la vocación religiosa, te digo que si aunque una persona hubiera cometido pecados mortales en su vida antes de su conversión, si verdaderamente cree en la misericordia de Dios, sabe bien que a traves de un sincero arrepentimiento con el proposito de no pecar más, puede recibir el perdón de los pecados por medio del Sacramento de la confesión. Lavado y purificado por la Sangre de Cristo se hace blanco como la nieve. Es una tentación y también una falta de humildad creer que no podamos recibir este don de parte de Dios. Es que el Creador no conoce bien el alma que ha creado? No se habrá equivocado, no? Es una hermosa presunción de parte nuestra creer de tener el justo criterio para juzgar las acciones de Dios. No olvidemos que Jesús, después de una entera noche transcurrida en oración, eligió doce hombres, que no podemos ciertamente decir que eran modelos de santidad o ejemplos de virtud! Creo que cuando se recibe un don se debe solo agradecer, y en el caso de la vocación, diré que no bastará la eternidad para agradecer. Es cierto que cuando se ha sido virtuoso es fácil dejarse amar, pero cuando se ha sido malo es verdaderamente humillante ser amado después de todo. Entonces, no mirar el pasado, es necesario hacer un gran acto de humildad y aceptar con fe este inmenso don que el Señor hace a quien quiere El, según sus criterios y no según los nuestros, gracias a Dios.

- Tu conoces bien la vida monástica. El diablo busca tentar a los religiosos con dudas de vocación? Porqué lo hace?

- El diablo, que busca siempre quitar la felicidad a los hijos de Dios, no soporta ver a una creatura gozar de la inmensa alegría de consagrarse al Señor, y hace todo por buscar alejar las creaturas de este propósito, insinuando en su mente y en el corazón tantas dudas de vocación. El sabe muy bien que las personas consagradas ofrecen toda su vida para quitarle almas, odia hasta tal punto a las monjas que las llama con desprecio “cabezas bendadas” ! Se inventaría cualquier cosa para buscar que abandonen la vida religiosa. Obra de un modo especial en los noviciados, porque sabe que la inexperiencia y la inseguridad de los primeros encuentros con la vida religiosa hace a la creatura más frágil, pero si están bien unidas al Señor, confían en su ayuda, por medio de la oración incesante, todas las dudas se disuelven y el alma puede seguir su camino sin confusión.

- Cuando una persona tiene dudas sobre la vocación, conviene confiarse al propio director espiritual o con la priora del monasterio si es una novicia?

- Una cosa muy importante es que apenas se presentan a la mente estas dudas de vocación, confiarlas al director espiritual que guía nuestra alma, o con los superiores, que en el caso de una monja de clausura puede ser la maestra de novicias si es novicia o la priora si ya es religiosa profesa, porque ellos deben discernir si nuestra vocación es verdadera o no. Es muy importante también, porque si es una tentación, con solo decirla es pronto desenmascarada. Recuerdo el hecho de que muchos santos, entre los cuales Santa Teresa del Niño Jesús, tuvieron hasta el día antes de la profesión, tentaciones terribles sobre la vocación, pero apenas la dijeron a quien las guiaba, desaparecieron! Lamentablemente, el enemigo, tienta hasta religioso con 50 años de vida consagrada, increible! Por eso es necesario ser siempre vigilantes porque él, jamás se toma vacaciones, ni siquiera va en pensión!

- Te agradezco las respuestas. Aprecio mucho tu amistad caritativa y fraterna.

- Querido hermano, espero de haber sido exaustiva. Deseo agradecerte por el gracioso apelativo llamándome “Gema”, me ha agradado mucho, ha sido un gesto de ternura de parte de un hermano espiritual que ha comprendido cuanto estoy sufriendo. Te saludo y te agradezco tu amistad. El Señor te bendiga.

domingo, 18 de enero de 2015

Consuelo para el alma

Me ha escrito una querida lectora del blog que está sufriendo y tiene necesidad de ser alentada en la vida espiritual.

“Hola, tengo 38 años, me llamo [...] y estoy buscando alguien que me aconseje, que me dé algunas indicaciones: tantas veces he rechazado la Gracia a causa de mi frágil vocación, por motivos familiares y ¡¡¡¡¡ahora estoy confundida, inquieta y a veces me siento tan triste!!!!!

En estos momentos estoy escribiendo con el corazón lleno de tristeza y no se qué hacer, cómo comportarme, también porque estoy viviendo un periodo muy malo: no solamente siento tener poca fe, sino que mi familia y yo estamos viviendo momentos difíciles [...]. ¡Qué Dios nos conceda la gracia de superar todo esto!...

Por favor, espero con confianza una respuesta vuestra.


Queridísima hermana en Cristo,
                                                    en privado te envié una larga carta de consuelo para tu alma, porque me apena saber que tu corazón está lleno de tristeza. Cuando nos sentimos abatidos, la mejor cosa que podemos hacer es refugiarnos en las manos de Dios que puede confortarnos plenamente. Los santos, en medio de tantas tribulaciones de toda clase, encontraban consuelo abandonándose al amor misericordioso de la Santísima Trinidad.

Cuando te sientas triste y tengas necesidad de alguno con quien hablar de temas espirituales, no dejes de escribirme. No te preocupes, no es para mí una molestia, es más, es una alegría poder hablar de cosas devotas y virtuosas. San Francisco de Sales aconsejaba a los seglares de cultivar amistades espirituales, porque de este modo se animaban mutuamente en la práctica de la virtud cristiana. En los momentos de desconsuelo, debemos recordar que en este valle de lágrimas estamos sólo de paso y que pronto nuestra vida terminará. Y si habremos sido fieles al Buen Jesús, podremos finalmente vivir en el gozo por toda la eternidad. Decía San Francisco: "Tanto es lo que espero, que toda pena me es querida". Además si aceptamos con alegría o al menos con resignación los sufrimientos de cada día, podemos ofrecerlo a Dios por la conversión de las almas redimidas por la Sangre de Cristo. Coraje, no te desanimes, Jesús y María no te abandonarán jamás. Permanecemos unidos en la oración y si quieres, también por carta.

Aprovecho la ocasión para saludarte fraternalmente en Cristo Rey y María Corredentora del género humano.

Cordialiter

miércoles, 14 de enero de 2015

Amar a Jesucristo

[De los escritos de la Beata Maria Deluil-Martiny, Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús]

El objetivo de Satanás, el ideal de las sectas es quitar a Jesucristo del mundo, de abolir hasta la memoria de su doctrina y de arrancarle las almas; es necesario, por lo tanto, hermanas, amar a Jesucristo, unirse a Jesucristo, imitar a Jesucristo, conquistar almas para Jesucristo. Es necesario amar a Jesucristo y unirse a Jesucristo. Amémoslo como vírgenes y como esposas; dejemos a sus pies adorados nuestros lirios que El mismo ha hecho crecer, bañándolos con su Sangre preciosa y cuyo perfume será aspirado solo por El.

El Instituto es sobre todo una obra de amor; por eso no acoge más que almas llenas de un amor generoso, delicado, ardiente. Esto es porqué nos hemos consagrado al Corazón de Jesús, centro del amor; esto porqué nos hemos reunido en torno a la Eucaristía, obra maestra del Amor. La Eucaristía es Dios con nosotros y nos da la consumación del Amor, la unión real con Jesucristo. Debemos exaltar a Jesucristo con la adoración, con inmenso respeto, fe viva y la virtud de la religión llevada a su grado más alto, recogida en Jesucristo y que desde nuestras almas llegue a El, y por El a la adorable Trinidad.

Consagremos nuestros corazones a saciar, en cuanto sea posible, la sed ardiente que tiene Jesucristo de ser conocido y amado de sus creaturas. A cambio del odio infernal, queremos donar a Jesús todas las delicadezas del amor que compadece, que repara, que todo comparte y nada rechaza; del amor que arranca al Corazón del Amado, los secretos de su caridad ardiente, del celo que lo devora, de sus agonías, de sus dolores, de sus sacrificios; del amor que se da de por vida y que por la gloria de Dios, está dispuesto a dar su sangre.

Esto es porqué nos esforzamos en cumplir los deseos del Corazón de Jesús. Esto es porqué buscamos en el Corazón Inmaculado de María, fuente de ternura y de amor, en los últimos años de su vida consumida por el martirio de amor, el modelo de nuestros sentimientos y de nuestra vida. Esto es porqué ofrecemos todo y nosotras mismas para que el Corazón de Jesús sea más amado.

sábado, 10 de enero de 2015

¿Televisión en el convento?

La utilización del televisor en los conventos es un devastador medio de relajación de las órdenes religiosas. Si se utilizara de vez en cuando, para ver alguna película edificante o algún documental instructivo, su uso podría considerarse aceptable. Pero, en ciertos lugares, la TV es utilizada frecuentemente de manera indecorosa, convirtiéndose en el cáncer de las comunidades religiosas. Viendo ciertos programas televisivos se corre de verdad el riesgo de disipar el espíritu de fervor, mortificación, devoción y penitencia. Muy a menudo, las películas cuentas historias llenas de intrigas, chantajes, venganzas, pasiones, ligues, traiciones, y muchas cosas más que representan lo peor del mundo. Por no hablar de esos programas que exhiben mujeres vestidas de forma desvergonzada. Estas cosas no son para nada edificantes, y acaban inevitablemente por relajar el espíritu religioso.

Es una lástima: si alguien hace notar a los consagrados relajados que sería mejor apagar la tele, corre el riesgo de que le acusen de ser una persona demasiado intransigente. Afortunadamente, en las órdenes religiosas de estricta observancia, no hay televisión o, en el caso de que la hubiera, se utiliza raramente y con extremada prudencia. En estas comunidades, la información sobre lo qué ocurre en el mundo llega a través de revistas y periódicos católicos.

Deberíamos pedir a Santa Teresa de Lisieux que interceda para aquellos pobres religiosos que viven de manera relajada su vocación.

martes, 6 de enero de 2015

Fuimos creados para la Eternidad


Carta sobre la vocación escrita por mi amiga Poitiers.


Querida hermana en Cristo,
                                          quiero decirte que está muy bien preguntarle a Dios qué quiere para nosotros, cuál es Su Voluntad para nuestra vida, y para cada día, pero sin agobiarnos, sin perder la calma, la paz. Dicen los santos que todo aquello que quita la paz no viene de Dios.

Dale gracias a Dios porque a lo largo de tu vida, no ha permitido que te alejes completamente de él. Eso es una gracia que no debes desperdiciar. Dios nos creó y nos puso en este mundo para algo, con un fin, un objetivo. Y ese fin es Él. San Agustín lo sintetiza muy bien con estas hermosas palabras “Nos hiciste para Ti Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”. Y creo que esa es la respuesta a tus inquietudes.

No olvides que estamos en esta vida de paso, que fuimos creados para la Eternidad; que Jesús nos manda ser perfectos, como Su Padre lo es. Lo importante es ser santa. ¿No sabés a qué vocación concreta te llama Dios? Pero tenés la certeza de que te quiere santa, te llama a la perfección, y eso en la vocación que tengas, en la profesión y trabajo que estés. Cada día, cada instante debés buscar la santidad, la mayor gloria de Dios. Preguntarte qué quiere Dios de ti, aquí y ahora. La vocación es un medio, para alcanzar el fin que es Dios. 

Respecto a tus deseos de vida religiosa, seguramente deben ser muy agradables al Señor. Decía San Juan de la Cruz que Dios tiene en mucho que un alma tenga deseos de consagrarse a Él. Pero como te dije antes, la vocación es un llamado de Dios, es Él quien toma la iniciativa, el que llama. Y es algo personalísimo, entre Él y tu alma. Nadie puede decirte cuál es tu vocación, eso Dios lo muestra y lo deja ver al alma, cuando Él quiere. Para ello, te recomiendo especialísimamente que tengas un Director Espiritual. Un sacerdote de oración, santo, preparado, prudente, virtuoso, que pueda ayudarte y guiarte en el discernimiento de tu vocación, y en tu camino de fe.

Y sobretodo, la oración y los sacramentos. Debe ser la oración el aire que respiras, el alimento de tu alma. Decía Santa Teresa de Jesús que es la oración tratar de amistad con Quien sabemos que nos ama. 
La Santa Misa, la Comunión y Confesión frecuentes, la Visita al Santísimo Sacramento, el Santo Rosario, lectura espiritual... No dejes por nada la oración. Es allí donde tienes el encuentro personal con Cristo, a quien amas y deseas agradar. Él está empeñado en tu felicidad más que tú misma.

Cuida mucho la vida de gracia, no olvides que tu alma es templo de la Santísima Trinidad. Decía Santo Domingo Savio que prefería mil veces morir a pecar. Confía mucho en Dios, siempre, no te desanimes. Ten la determina determinación de ser santa allí donde estés. Ve en los demás a Cristo, a almas por las que Cristo derramó toda su sangre. Sé para ellos cual otro Cristo. Busca la santidad, alcanzar el Cielo. Sé santa. No olvides que Dios no te pide más de lo que puedes darle, pero tampoco menos. Y Dios te mostrará cuál es la vocación a la que te llama. Pregúntaselo en la oración. Pide que te la muestre. Pero mientras, sé santa en tu situación actual. Cuenta con mis oraciones, por ti y por tu búsqueda. Y me encomiendo a las tuyas. Recuerda mucho a la Virgen cada día. 

Un abrazo en Cristo y María.

Poitiersl

martes, 30 de diciembre de 2014

Servidoras

Entre las congregaciones religiosas en fuerte expansión está la de las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”, rama femenina de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, que en pocos años ha superado las mil y continúa suscitando más interés en las religiosas atraidas por la vida consagrada, basta pensar que tienen alrededor de 90 novicias y postulantes (por año), sin contar las aspirantes. Es un crecimiento en verdad extraordinario. Solo Dios puede ser el artífice de tal triunfo del amor.

La mayoría de las Servidoras pertenece a la rama de vida apostólica (vida activa), pero el Instituto tiene también algunos monasterios de clausura  para aquellas hermanas que se sientan llamadas a la vida contemplativa. Las Servidoras del ramo de vida activa combaten la buena batalla de la fe en todos los frentes: desde el apostolado con los jóvenes al cuidado de los mayores; de la caridad con los pobres a la evangelización de la cultura; de las misiones en el extranjero al apostolado en las parroquias. Ejercen su misión en guarderías, escuelas, editoriales, ejercicios espirituales, campos de verano, cuidado de los discapacitados y de los enfermos, apostolado vocacional, ayuda material a los pobres hambrientos, etc. En fin, allí donde más hace falta la evangelización, justo allí están las Servidoras con su alegre y fervoroso celo apostólico. El R.P. Carlos Buela, su fundador, ha logrado trasmitir a estas hermanas un espíritu “apostólico” y “misionero” del cual se contagia fácilmente. En las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará” destaco aquella “sed” por la salvación de las almas que tenía S. Ignacio de Loyola y San Alfonso María de Ligorio.

A diferencia de otras congregaciones religiosas que no aceptan jóvenes que han alcanzado los 35 años, las Servidoras aceptan candidatas de todas las edades, si tienen signos concretos de vocación. Las jóvenes que no han logrado encontrar un buen director espiritual pueden igualmente hacer una experiencia vocacional en uno de sus noviciados, donde sarán ayudadas por la maestra de novicias a hacer un buen discernimiento. Además es posible encontrar un buen guía espiritual en algunos de los numerosos sacerdotes de la rama masculina, el Instituto “del Verbo Encarnado”, los cuales han recibido una buena preparación doctrinal y espiritual.

Aquellos que desean abrazar la vida consagrada en esta Familia religiosa, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia deberán emitir un cuarto voto de esclavitud mariana según la enseñanza de San Luis Maria Grignon de Montfort. Este voto consiste en una materna esclavitud de amor con la cual uno se dona totalmente a Jesús por medio de María.

Es entusiasmante constatar el celo apostólico de esta joven congregación religiosa, espero que el Señor continúe bendiciéndolas con numerosas vocaciones. ¡Hay tanta necesidad de almas que se dediquen al apostolado!, no solo en las tierras de misión, sino también en muchos estados cada vez más secularizados y esclavos del neo-paganismo materialista.

Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, México, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay. Quien desee realizar una experiencia vocacional junto a las Servidoras, o quiere simplemente pedir información sobre la vida consagrada, puede ponerse en contacto con las Servidoras escribiendo a la siguiente dirección de correo electrónico: nov.sanjose@servidoras.org

viernes, 26 de diciembre de 2014

Entrar al seminario

Uno de los objetivos del blog es el de publicar lo más posible, las mejores congregaciones religiosas. Entre los Institutos masculinos tengo una particular estima por el Instituto del Verbo Encarnado (IVE), fundado por el Padre Carlos Miguel Buela en 1984.

Aprecio mucho la devoción con el que estos sacerdotes celebran el Santo Sacrificio de la Misa, su fidelidad al Magisterio Pontificio, la adhesión a la doctrina de Santo Tomás de Aquino y el uso frecuente de la sotana. Además me gusta mucho su espíritu misionero, es de verdad edificante saber que han aceptado enviar misioneros a lugares dificiles como Irak, Palestina, Egipto, Kazajstan, Albania y otros países en los cuales no es fácil la vida para los sacerdotes. Los sacerdotes del IVE trabajan principalmente en el clásico apostolado a cargo de parroquias.

Su celo apostólico facina a muchos jóvenes y de hecho el Instituto del Verbo Encarnado cuenta con numerosas vocaciones y es una de las pocas congregaciones religiosas en fuerte expansión. Mi esperanza es que las vocaciones de este Instituto puedan aumentar más aun, porque la Iglesia Católica tiene tanta necesidad de numerosos sacerdotes con una buena preparación ascética y doctrinal, y sobretodo rica de caridad fraterna y celo por la salvación eterna de las almas redimidas por el preciosísimo Sangre del Divino Redentor.

A los jóvenes que se sientan atraidos por el sacerdozio católico aconsejo de hacer una experiencia vocacional en el Instituto del Verbo Encarnado, contactando la siguiente dirección de correo electrónico: prov.lujan@ive.org

lunes, 22 de diciembre de 2014

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jueves, 18 de diciembre de 2014

Discernimiento vocacional

Publico el texto de una interesante carta titulada “Respuesta a un joven que pide consejo sobre el estado de vida que debe elegir”, que San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional.


“Leo en su carta, que desde hace tiempo se siente inspirado por Dios a hacerse religioso, pero que después le han venido a la mente muchas dudas y especialmente aquella de que sin hacerse religioso, también en el mundo podría santificarse. Respondo brevemente a su carta, porque si deseaba una respuesta más larga, podría leer un pequeño opúsculo que he publicado titulado “Avisos en relación a la vocación religiosa”, donde he tratado esta materia más extensamente. Digo, por lo tanto, aquí solo brevemente, que este punto de la elección es sumamente importante, porque de él depende la salvación eterna. Quien elige el estado al cual Dios lo llama, fácilmente se salvará; y quien no obedece a la divina vocación, difícilmente, aun será moralmente imposible que se salve. La mayor parte de quienes se han condenado, es por no haber correspondido a la llamada de Dios. Por lo tanto, para que usted pueda elegir aquel estado que le será más seguro para alcanzar la vida eterna, la cual, para nosotros lo es todo, considere que su alma es eterna, y lo único por lo cual Dios lo ha puesto en esta tierra ciertamente no ha sido para conseguir cosas y honores sobre esta tierra, y que de este modo siga una vida cómoda y fácil; sino que ha sido para que con las santas virtudes merezca la vida eterna: Finem vero vitam aeternam. En el día del juicio para nada le valdrá haber tenido una casa y haber hecho su figura en el mundo; solo le valdrá haber servido y amado a Jesucristo que le va a juzgar. Le dice el pensamiento que permaneciendo en el mundo también podría hacerse santo. Sí señor, podría, pero es difícil; y si usted ha sido verdaderamente llamado por Dios al estado religioso y quisiera permanecer en el siglo, como le he dicho antes, es moralmente imposible; porque le faltará la ayuda que Dios le había preparado en la religión, y privado de aquel, no se salvará. Uno para hacerse santo necesita que use los medios [espirituales], el alejarse de las malas ocasiones, el desapego de los bienes de la tierra, la vida recogida en Dios: para mantener lo cual se necesita la frecuencia de los sacramentos y el uso cotidiano de la oración mental, de la lectura espiritual y de los demás ejercicios devotos, sin los cuales no se puede conservar el espíritu. Ahora bien, todas estas cosas son muy difíciles, por no decir imposible, ejercitarlas en medio de los rumores y disturbios del mundo. Los quehaceres de la familia, las necesidades de la casa, las recriminaciones de los parientes, las peleas, las persecuciones, de lo cual abunda el mundo, le tendrán tan ocupada la mente con pensamientos y temores, que apenas distraídamente, por la tarde se podrá encomendar a Dios. Querrá hacer oración, leer un libro espiritual, comulgar frecuentemente, visitar cada día el Sacramento del altar; pero todo le será impedido por los asuntos del mundo, y lo poco que haga será imperfecto, porque será hecho en medio de miles de distracciones y frialdad de espíritu. Por lo tanto será siempre inquieta su vida y más inquieta será su muerte. De una parte no faltarán los amigos del mundo que le harán temer de abrazar la vida religiosa, como dura y tormentosa. Por otra parte el mundo le ofrecerá diversiones, cosas y una vida contenta; cuídese bien y no se deje engañar. Persuádase que el mundo es un traidor que promete y no cumple. Le ofrece todos los bienes terrenos; pero aunque se los diera, ¿Podrá alguna vez darle la paz del alma? No, solo Dios puede darle la verdadera paz. El alma ha sido creada solo para Dios, para amarlo en esta vida y gozarlo en la otra; por eso solo Dios puede saciarla. Todas las delicias y riquezas de la tierra no pueden dar la verdadera paz, al contrario, quien más se llena de tales bienes en esta vida, vive más atribulado y afligido, como confesaba Salomón, que tenía muchos: Universa (decía) vanitas, et afflictio spiritus. (Todo es vanidad y aflicción de espíritu). Si el mundo se contentara con los bienes terrenos, los ricos, los magnates y reyes, a quienes no les falta ni el dinero ni los honores ni las diversiones, serían plenamente felices; pero la experiencia hace ver que para esos grandes de la tierra, cuanto mayores son sus grandezas, tanto mayores son sus angustias, los temores y las aflicciones que encuentran. Estará más contento un pobre religioso cappuccino que va ceñido con una cuerda sobre un pobre hábito, y que se alimenta de cuatro habas y duerme en una celdita sobre la paja; que no un príncipe con todos los vestidos de oro y riquezas que posee; cada día tendrá una mesa servida, la tarde se acostará en una cómoda cama bajo un rico tornalecho, pero no podrá dormir, por las angustias que le roban el sueño. ¡Loco es quien ama el mundo y no ama a Dios! decía S. Felipe Neri. Y si estos mundanos llevan una vida atribulada, más atribulada será su muerte; cuando les será intimada la expulsión de este mundo por el sacerdote que lo asista, que les dirá: Proficiscere, anima christiana, de hoc mundo: “Abrázate al crucifijo, porque ha terminado el mundo para tí”. El mal está en que en el mundo poco se piensa en Dios y poco se piensa en la otra vida donde deberemos estar eternamente. Todos los pensamientos o casi todos, son sobre las cosas de la tierra y por lo tanto hacen infeliz la vida y más infeliz la muerte. Por lo tanto, para que usted pueda acertar la elección de su estado, póngase delante el momento de la muerte, y elija aquel estado que quisiera haber elegido. Entonces no habrá más tiempo de remediar el error, si jamás hubiera errado posponiendo la divina vocación a su deseo de vivir con más libertad. Considere que cada cosa de aquí termina: Praeterit figura huius mundi; deberá terminar para cada uno de nosotros la escena de este mundo. Cada cosa pasa, y la muerte se acerca; y nosotros, cuántos pasos damos, mientras que nos acercamos a la muerte, y de la muerte a la eternidad; para esto hemos nacido: Ibit homo in domum aeternitatis suae. Cuando menos lo imaginemos nos sobrevendrá la muerte. ¡Ay de mí! encontrándome entonces cercano a la muerte, ¿Qué otra cosa me parecerán todos los bienes de esta tierra, si no bienes de películas, vanidad, mentira y locura? ¿A qué servirá entonces, nos dice Jesucristo, el haber conquistado el mundo si perdemos el alma? Quid prodest homini, si mundum universum lucretur, animae vero suae detrimentum patiatur? No servirá para para otra cosa que para hacer una muerte infeliz después de una vida infeliz. Al contrario un joven que ha dejado el mundo para darse todo a Jesucristo, ¡cuánto se verá contento, viviendo sus días en una celda solitaria, lejos del tumulto y de los peligros frecuentes de perder a Dios que hay en el mundo! En el monasterio no habrán diversiones de música, de comedias y de bailes; pero tendrá a Dios que lo recrea y le hace gozar la paz: digo aquella paz que puede tenerse en este valle de lágrimas, donde cada uno está puesto para sufrir, y con la santa paciencia ganarse aquella plena paz que le está preparada en el Paraíso. Pero en medio de su vida lejana de las diversiones del mundo, una mirada amorosa de cuando en cuando, dará al crucifijo, [...] un suspiro de amor [por Dios], lo consolará más que todos los pasatiempos y fiestas del siglo, que dejan después el gusto amargo. Y si vivirá contento en esta vida, más contento se encontrará en la muerte por haber elegido el estado religioso. ¡Cuánto se consolará entonces de haber gastado sus años en oraciones, lecturas espirituales, mortificaciones y otros ejercicios devotos, y especialmente si en la religión se habrá esforzado por salvar las almas con la predicación y escuchando las confesiones! Cosas todas que en la muerte acrecientan la confianza en Jesucristo, el cual es bien agradecido y generoso en premiar aquellos que se han desgastado por Su gloria. Vamos a la conclusión de vuestra elección. Ya que el Señor le ha llamado a dejar el mundo, y ser todo suyo en la religión, le digo: Alégrese y tema al mismo tiempo. Alégrese por un lado agradeciendo siempre al Señor, porque el ser llamado por Dios a una vida perfecta es una gracia que Dios no concede a todos: Non fecit taliter omni nationi. Y por otro lado, tema, porque si no obedece a la llamada divina, pone en gran peligro su salvación eterna. No tengo lugar aquí para narrar muchos ejemplos de jóvenes, que por no hacer caso de la vocación, han tenido una vida miserable y una muerte horrible. Tenga por cierto que si habiendo confirmado la vocación permanece en el mundo, no tendrá paz jamás; y muy inquieta será su muerte por el remordimiento que entonces lo atormentará de no haber obedecido a Dios que lo ha llamado al estado religioso. Al final de vuestra carta, quiere saber de mí, si en el caso de no haber tenido el espíritu para entrar en religión, sería mejor casarse, como quieren los parientes, o hacerse sacerdote secular. Respondo: El estado conyugal no puedo aconsejarle, ya que S. Pablo no lo aconseja, sino cuando hubiese la necesidad por causa de una habitual ncontinencia, dicha necesidad tengo por cierto que no sea su caso. En cuanto al estado de sacerdote secular, advierta que el sacerdote secular tiene la obligación como sacerdote, y las distracciones y los peligros de los seculares; porque viviendo en medio del mundo no puede evitar los disturbios de la casa propria y de los parientes, y no puede quedar exento de los peligros del alma; tendrá las tentaciones en su misma casa, no pudiendo impedir que en aquella no hayan mujeres o parientes o siervos y que no entren otros extraños. Debería estar retirado en una habitación aparte, y no ocuparse de otra cosa que de las divinas. Pero eso es muy dificil de ponerlo en práctica, y por eso rarísimos son los sacerdotes que en casa propia siguen la perfección. Al contrario, entrando en un monasterio de observancia, será libre de las preocupaciones del comer y del vestido porque de todo ellos le provedeerá la religión; allí no tendrá parientes que continuamente lo inquieten con los problemas que suceden en casa; allí no entrarán mujeres que enturbian la mente; y así lejos de los rumores del mundo no tendrá quien le impida sus oraciones y su recogimiento. He hablado del monasterio de observancia, porque si quisiera entrar en cualquier otro, donde se vive relajado, es mejor que permanezca en su propia casa y buscar de salvar allí el alma, del mejor modo que pueda; porque, entrando en una comunidad, donde está relajado el espíritu, se pondrá en peligro de perderse. Aunque haya entrado con resolución de dedicarse a la oración y de pensar solo en Dios; no obstante, llevado después de los malos ejemplos de los compañeros, y viéndose burlado y aun perseguido, por no querer vivir al modo de ellos, dejará todas sus devociones y actuará como hacen ellos, según la experiencia que se ve. Si Dios se digna de concederle la gracia de la vocación, este atento a conservarla acudiendo frecuentemente a Jesús y María con las santas oraciones; y sepa que si se decide donarse del todo a Dios, el demonio acrecentará en adelante sus esfuerzos en tentarlo para hacerlo caer en pecado y especialmente para hacerle perder la vocación. Me despido con afecto; pido al Señor que lo haga todo Suyo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

No rechazar la vocación

Tiempo atrás recibí una carta de una joven que las lágrimas en los ojos ha querido hacer una apremiante llamada…


Querido hermano en Cristo,
                                               le escribo para que mi testimonio pueda servir a todas aquellas jóvenes que se sienten llamadas a la vida religiosa. Tengo 20 años, y aun teniendo una joven edad, la he vivido muy intensamente, y si pudiera volver atrás reharía cada mínimo instante. Con solo doce años empecé casi por casualidad a frecuentar una congregación de estricta observancia, la cual me ha llevado a amar mucho a Cristo y su Iglesia. De pequeña pensaba que un día me daría a Cristo [...] junto a aquella que definía como mi verdadera casa, o sea, algún convento de mi amada congregación y es inútil decir que no habiendo obtenido jamás el permiso de mis padres de poder entrar en el convento, esperé con ansias el día en que cumplía 18 años y mientras todos se disponían a preparar mi cumpleaños, yo con gran secreto preparaba mi alma para donarme a mi amado esposo. Después de algunos meses de mi cumpleaños partí diciendo a mis padres que haría un retiro no como los demás y que antes o después regresaría, quizá un mes o dos... inicié mi camino bajo la guía de monjas santas, fieles a la orden religiosa y a la regla, personas que donarían su vida para permanecer fieles a su profesión. Tenía una alegría que me nacía de adentro y pensaba que nadie jamás me la podría quitar. Ciertamente las dificultades estarían, pero estas existen también en el amor entre dos creaturas. Pronto mis padres se dieron cuenta de que aquello era un retiro sin regreso y muy doloridos vinieron a buscarme y con los ojos llenos de lágrimas me suplicaron de regresar [...] Regresé a casa con la esperanza de que pronto volvería (al convento). Y fue así, después de algunas semanas regresé a la misma Congregación, pero de clausura estricta, hablo de las [...] que ustedes mencionan en vuestro blog. Jamás en mi vida había experimentado, y estoy convencida que jamás tendré una alegría tan grande. Aun estando detrás de aquellas rejas me sentía libre, difícil de creer, pero era así; para mí aquello era la antecámara del paraíso. Aun hoy daría todo por regresar.

Le escribo con lágrimas en los ojos y la muerte en el corazón, le ruego de advertir a quien sea, de no abandonar el camino de la consagración a Cristo porque, creame, se muere de verdad. Actualmente estoy de novia, vivo en una familia acomodada, estudio y no me falta nada... no obstante, le digo que me falta todo. Daría mi vida por regresar unos años atrás pero no es posible, y conciente de esto continuo a sobrevivir con la esperanza de volver a tener un mínimo de felicidad. Le ruego en nombre de Cristo y de la Virgen que haga lo imposible, pero advierta y ayude a aquellos que tienen la tentación de abandonar. Dígales que la felicidad está solo en el camino que Cristo ha elegido para nosotros. Gracias por su blog.


Querida hermana en Cristo,
                                             dame también del tu, (lo prefiero). Te agradezco por tu testimonio que creo podrá ser útil a las personas indecisas sobre el estado de vida a elegir. Pero en tu carta he notado un poco de desánimo. Querida, cada cristiano debe esperar en Dios, por lo tanto no tienes nada que temer, y en tu alma tienes quealbergar siempre la alegría espiritual. Por lo tanto, animo!!!! Si bien la situación pueda parecerte arruinada, tienes que esperar contra toda esperanza. 

¿Estas segura que ya no puedes abrazar la vida religiosa en las [...] o en otra buena Congregación? Y si quizá Dios quiere que tu seas una nuova Zelia Gerin (la mamá de Santa Teresita)? Como sea, no puedes vivir en la amargura el resto de tu vida, confíate a la Medianera de todas las gracias y verás que encontrarás una solución.

Si en el futuro que escribes nuevamente, espero con todo el corazón de sentirte con el ánimo alegre y llena de gozo espiritual. Me importa mucho la salvación de tu alma porque fuiste comprada por Cristo clavado en cruz a muy alto precio. Confia siempre en Jesús y María!

Te animo a cumplir la voluntad de Dios sobre ti, y te saludo fraternalmente in Corde Matris,

Cordialiter

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Discurso a una joven que toma el hábito religioso

Publico el texto de un interesante escrito de San Alfonso Maria de Ligorio intitulado “Discurso familiar a una joven que toma el hábito de religiosa ". Preciso solamente que para aligerar la lectura he traducido los términos antiguos y he hecho algunos pequeños retoques. Aconsejo la lectura a todas aquellas jóvenes que están indecisas sobre el estado de vida a elegir.


“Devota joven, de este día en el cual tienes la suerte de desposarte con Jesús, tienes que tener una continua memoria para agradecerle siempre esta gracia tan grande. No pienses que Jesús debe sentirse deudor porque vos dejáis el mundo por Su amor; sois vos quien debéis conservar una gratitud eterna, por la gracia que El os hace llamándoos a dejar el mundo. Hoy vos dejáis el mundo: ¿Creéis quizá que dejáis algo grande? ¿Qué cosa es este mundo? Tierra de espinas, de lágrimas y de dolor. El mundo promete grandes cosas a sus seguidores: diversiones, alegrías y paz: pero todo se reduce a engaños, amarguras y vanidades. Las mismas riquezas, honores y diversiones mundanas se hacen al final pena y luto: Extrema gaudii luctus occupat. Y quiera Dios que para tantos ciegos que aman este mundo este luto no sea eterno; porque en medio al mundo los peligros son muchos, son grandes y son inevitables: perder el alma, el paraíso y Dios. 

¡Pobres aquellas jóvenes que, engañadas de las falsas promesas del mundo, dejan a Jesucristo y regresan al mundo! Esperan encontrar allí placeres y alegrías, pero ¡pobres! digo, porque no encuentran otra cosa que hiel y espinas, como demuestra la experiencia.  [...] Preguntad, preguntad a las casadas, si se encuentran contentas. Yo por mi cuenta, a cuantas he interrogado, a todas he encontrado descontentas y llenas de dolores. Al contrario preguntad a aquellas monjas que han dejado el mundo por Dios y no desean otra cosa que Dios, si viven contentas de su estado; y os responderán que agradecen siempre al Señor el haberlas retirado del mundo.

[…] En conclusión, si vos hubierais permanecido en el mundo, ¿qué otro esposo más grande podrías esperar que un caballero, un noble, un rey de qué reino? Pero ahora tomáis por esposo el rey del cielo y de todos los reinos de la tierra. ¡Cuántas vírgenes santas han renunciado a los desposorios con los nobles de la tierra para ser esposas de Jesucristo para siempre! 

[…] Dejad, hija mía, dejad a aquellas jóvenes que aman el mundo y todas sus diversiones, vanidades, hermosos vestidos, comedias, banquetes y fiestas, y gozad de Jesucristo. Él, en vuestra celda os contentará más que todos los placeres, lujos y riquezas que poseen las reinas de la tierra. Allí en vuestra celda solitaria gozaréis de un paraíso y una paz continua. Si amáis a Jesucristo, amaréis la soledad que encontraréis en vuestra celda. En ella, vuestro Esposo crucificado os hablará familiarmente al corazón; desde aquella cruz os mandará rayos de luces a la mente y saetas inflamadas de santo amor al corazón. Y vos en la soledad de vuestra celda, le revelaréis el afecto que le tenéis, le haréis continuamente ofrecimiento de vos misma y de todas vuestras cosas: le pediréis las gracias que necesitáis; le comunicaréis vuestras angustias, los temores que os afligen; y Él os consolará. No dudéis que el Esposo Divino os consolará siempre en vida y mucho más en la hora de la muerte […].

He dicho que las religiosas que se dan enteramente a Dios gozan de una paz continua; esto se entiende de aquella paz que se puede gozar en la tierra, que se llama valle de lágrimas. En el Cielo, Dios nos prepara la paz perfecta y plena, exenta de todo trabajo. Esta tierra, al contrario, para nosotros es lugar de méritos; y por lo tanto es lugar de padecimientos, donde se adquieren las alegrías del paraíso. Tanto más que el esposo que vos, doncella, esta mañana desposáis, si bien es el más noble, el más rico, el más grande que podéis tener, también se llama y es, Esposo de sangre  […] el cual ha derramado todo la sangre a causa de los flagelos, de las espinas y de los clavos, para salvar vuestra alma y la de todos los hombres. He aquí que va delante vuestro el amante Jesús y os llama a seguirlo como su esposa. Miradlo por lo tanto como va: no va coronado de flores, sino de espinas; no va vestido de oro y piedras preciosas, sino de sangre y llagas: mirad luego el trono real donde yace, el cual no es más que una dura cruz, donde agoniza y donde en un mar de dolores y de ignominias muere por vuestro amor. 

[…] Os ruego, que una vez recibido el santo hábito, renovéis cada día la promesa que habéis hecho a Jesucristo de serle fiel. El amor y la fidelidad son los ornamentos de una esposa. A este fin se os dará después el anillo, en signo de fidelidad que debéis observar al amor que habéis prometido a Jesucristo. Pero para ser fiel, no os fiéis de vuestra promesa; es necesario que roguéis siempre a Jesucristo y a su Santa Madre que os obtengan la santa perseverancia; y procurad tener una gran confianza en la intercesión de María que se llama Madre de la perseverancia. Y si os sentís fría en el amor divino y atraída a amar algo que no es Dios, recordad este otro consejo; entonces, para que no os abandonéis a la tibieza o al afecto de las cosas terrenas decid así a vos misma: ‘¿Y por qué he dejado el mundo, mi casa y mis padres? quizá para condenarme?’ Este pensamiento animaba S. Bernardo a retomar el camino de la perfección cuando se sentía tibio […]. 

Es necesario que yo termine de hablar, porque me lo pide vuestro Esposo que tiene ansias de veros pronto introducida en Su casa. He aquí, mirad con qué santo júbilo os espera y escuchad con cuánto afecto os llama, para que pronto entréis en Su palacio real, que es precisamente este monasterio. Andad, por lo tanto y entrad alegremente, mientras que la acogida que esta mañana os hará vuestro esposo, en recibiros en esta Su casa, es como una anticipo de la acogida que os dará en el momento de vuestra muerte, cuando os recibirá en Su reino en el Paraíso.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Dejar el novio

Tiempo atrás, una joven me dijo que debía dejar el novio y abrazar la vida religiosa...


Hola, me llamo [...], cumplí hace poco 34 años y te escribo desde la provincia de […]. Quisiera, antes que nada, felicitarte por tu blog que me parece maravilloso y muy útil! Además, teniendo en este momento poco tiempo para escribirte, y necesidad ugente de tener información importante, me limitaré a hacerte mi pregunta, pero con la promesa de que apenas tenga un poco de tiempo te hablaré de mi experiencia. Estoy atraversando un período terrible por la elección del estado de vida, terrible porque estoy de novia hace 6 años con un joven maravilloso que amo mucho, pero interiormente herida por la eventualidad de tener que dejarlo a causa de una posible vocación a la vida religiosa! Dicho de este modo parece una cosa sin sentido ni fundamento, pero cuando te explique cómo están las cosas, comprenderás! Perdóname por haberte dado del “tu” y por permitirme de escribirte rápidamente sin contarte mi historia, pero en verdad tengo poco tiempo libre, aunque no sará así por mucho tiempo. Mi pregunta se refiere a los conventos o monasterios presentes en […] para poder hacer una experiencia vocacional!

Con afecto sincero te agradezco desde lo profundo del corazón y te abrazo en los Sagrados Corazones de Jesús y María

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo Redentor,
                                                                      acepto con agrado el “tu”, es más, lo prefiero. Me ha dado mucho gusto recibir tu carta. Soy contento que te sientas atraída a la vida religiosa, y a los 34 años, aun estás a tiempo de poder abrazarla, pero es necesario obrar sin dilaciones. Aprecio muchísimo tu sabia decisión de querer hacer una experiencia vocacional para elegir el estado de vida que el Señor ha designado para tí. Cada persona debe reflexionar attentamente sobre cuál es la propia vocación designada por Dios. Casarse contra la voluntad del Señor es una elección absurda porque se vivirá mal en aquel estado y en consecuencia se hará sufrir también al proprio cónyuge. En la carta que te envié en privado te señalo un óptimo convento de estricta observancia presente en una provincia limítrofe a la tuya. Queridísima, te animo a cumplir con ardor la vocación a la cual te sientes atraída por el Señor. Es muy importante vencer esta batalla espiritual, porque de ella dependerá tu futuro sobre esta tierra y sobre todo en el más allá. El demonio, el mundo y la carne, harán de todo para hacerte renunciar a la vida religiosa, pero debes sentirte fuerte como un valiente soldado en batalla y combatir con coraje. El verdadero amor se demuestra en el saber sufrir por la persona amada. Tu futuro Esposo te ha demostrado su amor clavado en la cruz por ti, ahora tú debes demostarle tu amor soportando con resignación el dolor de la separación del mundo y de tus seres queridos. Me imagino que no será fácil dejar tu novio, pero deberás hacerlo por amor al Buen Jesús. 
Con la ayuda del Divino Redentor y de la Corredentora superarás este momento de dificultad. Un día, cuando finalmente llegues a ser religiosa, recordarás con una sonrisa estos momentos de dolor.
Te saludo cordialmente en Jesús y María y permanezco a tu disposición por cualquier cosa.

Cordialiter

martes, 2 de diciembre de 2014

Quien no obedece a la vocación religiosa, corre el riesgo de dañarse eternamente

Muchas personas, aun habiendo recibido la gracia de la voación religiosa, prefieren permanecer en el mundo. Rechazar la vocación generalmente no constituye un pecado mortal, pero es cierto que se corre seriamente el riesgo de ir al infierno. ¿Porqué? La explicación la da San Alfonso Maria de Ligorio en su célebre escrito titulado “Avisos sobre la vocación religiosa”. Publico algunos extractos de este precioso escrito vocacional èon.

1. Cuánto importa seguir la vocación al estado religioso

Está fuera de duda que nuestra eterna salvación depende principalmente de la elección de estado. El Padre GRANADA decía que esta elección es "la rueda maestra de la vida". Y así como descompuesta la rueda maestra de un reloj queda todo el desconcertado, así también, respecto de nuestra salvación, si erramos en la elección de estado, "toda nuestra vida, dice SAN GREGORIO NACIANCENO, andará desarreglada y descompuesta".

Por consiguiente, si queremos salvarnos, menester es que, al tratar de elegir estado, sigamos las inspiraciones de Dios, porque solamente en aquel estado a que nos llama, recibiremos los necesarios auxilios para alcanzar la salvación eterna [...].

Fuerza es confesar que en esto de la vocación el mundo bien poco o nada entiende, y por esto muchos apenas se cuidan de abrazar aquel género de vida a que los llama el Señor; prefieren vivir en el estado que se han escogido, llevando por guía sus propios antojos, y así viven como viven, esto es: perdidamente, y a la postre se condenan.

Esto no obstante, de la elección de estado pende principalmente nuestra salvación eterna. A la vocación va unida la justificación, y de la justificación depende la glorificación, es decir: la eterna gloria; el que trastorne este orden y rompa esta cadena de salvación, se perderá. Trabajara mucho y se fatigará, pero en medio de sus fatigas y trabajos estará siempre oyendo aquella voz de SAN AGUSTÍN: “Corres bien, pero fuera de camino", es decir: fuera de la senda que el Señor te había trazado para llegar al término final de tu carrera [...].

Es que el llamamiento de Dios a vida más perfecta es una de las gracias mayores y más señaladas que puede conceder a un alma, por eso, con sobrada razón, se indigna contra el que las menosprecia.
Comenzará el castigo para el alma rebelde en este mundo, en el cual vivirá en perpetua turbación [...].

Muy difícilmente se salvará, quedando como queda un miembro fuera de su lugar, y con mucha dificultad podrá vivir bien [...].Célebre es el caso que refiere el P. LANCICIO. Estudiaba en el Colegio Romano un joven de claro talento. Al hacer los Santos Ejercicios, preguntó al confesor si era pecado no corresponder a la vocación religiosa. Respondióle el confesor que de suyo no era pecado mortal, porque el entrar en religión es de consejo y no de precepto; pero que de no seguir la voz de Dios se ponía en grave riesgo de condenarse eternamente, como aconteció a tantos otros que por esta causa se perdieron. El joven, con esta respuesta, se creyó dispensado de responder a la voz de Dios; se trasladó a la ciudad de Macerata a proseguir los estudios; poco a poco abandonó la oración y la comunión, acabando por entregarse a las más vergonzosas pasiones. Al salir una noche de la casa de una mujer infame, cayó herido de muerte por un rival suyo; a la noticia del caso acudieron algunos sacerdotes al lugar del suceso; ya era tarde: acababa de expirar a las puertas del colegio, queriendo dar a entender con esto el Señor que lo castigaba con muerte tan afrentosa por haber menospreciado su llamamiento.

Admirable es también el caso que refiere el P. PINAMONTI en su obrita La Vocación triunfante. Meditaba un novicio los medios que debía emplear para abandonar la vocación, cuando se le apareció Jesucristo sentado en trono de majestad, el cual, con rostro airado y ademán severo, mandaba que borrasen del libro de la vida el nombre del novicio infiel. El joven, en presencia de Jesucristo, quedó aterrado y determinó perseverar en la religión.

¡Cuantos ejemplos parecidos a éstos se leen en los libros! ¡A cuántos desventurados jóvenes veremos condenados en el día del juicio por no haber obedecido al divino llamamiento![…]Por tanto, cuando el Señor llama un alma a estado de mayor perfección, si no quiere arriesgar su eterna salvación, debe obedecer, y obedecer sin demora.

[…] Las luces que el Señor nos comunica son pasajeras y no permanentes; por esto nos aconseja SANTO TOMÁS que respondamos sin tardanza a los divinos llamamientos. Se pregunta en la Suma Teológica si es laudable entrar en religión sin pedir consejo a muchos y sin deliberar largamente, y responde afirmativamente, dando por razón que en los negocios de bondad dudosa es necesario el consejo y la madura deliberación; mas no en esto de la vocación, que es a todas luces bueno, puesto que el mismo Jesucristo lo aconseja en el Evangelio, pues de todos es sabido que la vida religiosa es la práctica de los consejos que nos dio el divino Maestro.

Es cosa sorprendente ver cómo las gentes del siglo, cuando una persona trata de entrar en religión y llevar vida más perfecta y libre de los peligros que se corren en el mundo, dicen que tales resoluciones hay que tomarlas muy despacio y con calma, y que no se deben llevar a la práctica hasta quedar plenamente convencido de que la vocación viene de Dios, y no del demonio. ¿Por que no piensan y hablan de la misma manera cuando se trata de aceptar una dignidad, un obispado, por ejemplo, donde hay tanto peligro de perderse? Entonces se callan y no dicen que se deben tomar las debidas precauciones para cerciorarse si la vocación viene o no de parte de Dios. Los santos en este punto son de muy contrario parecer. […]Por esto dice SAN JUAN CRISÓSTOMO que cuando el demonio es impotente para hacer abandonar a uno la resolución de consagrarse a Dios, se esfuerza por estorbarle que la lleve luego a la práctica, seguro de sacar no poco provecho cuando consigue que se prolongue la estancia en el mundo un solo día y hasta una sola hora[16]; porque confía que durante ese día y esa hora se le han de presentar nuevas ocasiones harto propicias para lograr mas largas dilaciones, y el alma, por su parte, cada vez más débil y menos asistida de la gracia divina, cede al fin a los impulsos del demonio y abandona la vocación. ¿Quién podrá decir las almas que han sido infieles a los divinos llamamientos por no haber respondido luego a la VOZ de Dios?

[…] Oigamos lo que dice SAN FRANCISCO DE SALES en sus obras acerca de la vocación religiosa; todo ello servirá para corroborar lo que vamos diciendo y lo que adelante diremos. "Señal de verdadera y buena vocación es sentirse alentado a seguirla en la parte superior del alma, aunque no se experimente algún gusto sensible. Por tanto, no debe creerse que no tiene verdadera vocación el alma que, aun antes de abandonar el mundo, ha dejado de sentir aquellos afectos sensibles que al principio experimentaba, y que en cambio siente tanto disgusto y frialdad, que le hacen vacilar, dándolo todo por perdido. Basta que la voluntad permanezca firme y dispuesta a seguir el divino llamamiento, y aun menos: basta que sienta alguna inclinación hacia la vida religiosa. Para saber si Dios llama a uno a la religión, no hay que esperar a que el mismo Dios le hable, o le envíe un ángel del cielo que le declare su voluntad. Tampoco es menester someter nuestra vocación a un examen de diez doctores para saber si debemos o no seguirla; lo que si importa mucho es corresponder y cultivar el primer movimiento de la inspiración divina, y luego, no turbarse ni desalentarse por los disgustos y frialdad que sobrevengan; obrando así, Dios se encargará de que redunde todo en su mayor gloria.» [...]

§. 2. Medios para custodiar la propia vocación.

El que desea obedecer fielmente a la voz de Dios debe determinarse, no solo seguirla, sino a seguirla sin demora y cuanto antes, si no quiere exponerse a grave riesgo de perder la vocación. Y si por circunstancias especia­les se viere forzado a esperar, se esmerará por conservarla como la joya más preciosa que le hubieran confiado. Tres son los medios principales para custodiar la vocación: secreto, oración y recogimiento. [...]

sábado, 29 de noviembre de 2014

Entrar en las Servidoras

Publico la carta que me envió una joven antes de entrar en las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”.

Querido hermano en Cristo,
                                               con gran alegría te comunico que pronto entraré en el convento de las “Servidoras”, para iniciar mi aventura de postulante. Este período ha sido el más difícil porque era el de la incertidumbre sobre el estado de vida a elegir … también la elección de la Congregación en la cual entrar no es una cosa simple…

Gracias de corazón porque en este período tu blog me ha sostenido…y ha sido como tener alguien con quien hablar cada día, dado que en mi familia no encuentro espacio para hablar de cosas espirituales… tu blog ha sido mi alimento espiritual, junto a los libros católicos y a la Adoración Eucarística. Gracias también porque tu blog me ha hecho conocer las “Servidoras”. Rezo cada día para que el Señor me haga perseverante, y espero mucho de llegar a ser Su “esposa” y “madre de las almas”, como decía S. Teresa del Niño Jesús.

[...] estaba indecisa si ir primero a la universidad…también para poder ser más útil a la Congregación…pero después fui conquistada por la vida angelical de la vida consagrada y no tuve más dudas. […].

Muchas gracias,
(carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                              ¡Te agradezco por la espléndida noticia que me has dado!

Estoy muy feliz de saber que en pocos días abandonarás el mundo traidor y abrazarás la vida religiosa. Grande debe ser tu gratitudid al Buen Jesús por haberte dado el don inestimable de la vocación religiosa. Sobre esta tierra debemos salvar el alma amando a Dios y observando su Ley. Entrando en un convento fervoroso y observante es mucho más fácil salvarse y buscar la perfección cristiana. Por este motivo estoy muy contento que entrarás en las “Servidoras”, que considero uno de las mejores Congregaciones religiosas. Uno de los motivos por los cuales aconsejo de hacer experiencia entre las Servidoras, es que estas hermanas se benefician de la asistencia espiritual de los Padres del Instituto del Verbo Encarnado, los cuales tienen una buena preparación doctrinal, tienen celo por el bien de las almas, celebran la Santa Misa de modo atento y devoto, y son también afables y cordiales.

Rezaré al Señor para que te conceda la gracia de la perseverancia. De hecho, el demonio podría tentar de hacerte abandonar el convento haciéndote venir la nostalgia de la familia, de los amigos y de las falsas alegrías del mundo. ¡No caigas en esta trampa, el mundo es traidor! Promete hacer feliz a quienes lo siguen, pero en realidad los engaña. Nuestro corazón ha sido creado para amar a Dios, y solo en El se puede encontrar la paz interior y la verdadera alegría. Las riquezas, el éxito y las diversiones mundanas jamás hicieron feliz a nadie.

Aprecio mucho la determinación con la cual has decidido abrazar la vida religiosa. Espero que en tu convento en Segni puedan surgir pronto muchas otras lectoras del blog.

In Cordibus Jesu et Mariae,

Cordialiter

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Devocion a la Virgen Maria

San Alfonso Maria de Ligorio cuenta en “Las Glorias de María”, el siguiente hecho que merece la pena ser divulgado lo más posible. Un día, mientras Santo Domingo estaba predicando en una ciudad francesa, le condujeron un hereje albigense, el cual había sido poseido por los demonios porque desacreditaba publicamente la devoción al Santísimo Rosario. Entonces Santo Domingo, en nombre de Dios obligó a los demonios a decir si eran cosas verdaderas las que predicaba en favor del Santo Rosario. Los espíritus infernales respondieron gritando que todo lo que Santo Domingo había dicho sobre la Virgen y el Rosario era verdad. Y agregaron que ellos no tenían ninguna fuerza contra los siervos de María y que en el momento de la muerte, muchas almas pecadoras se salvan invocando a la Beata Virgen. Finalmente dijeron que ellos habían sido obligados a decir que ninguna persona se condena si persevera en la devoción a María y al Rosario, porque María obtiene a los pecadores un sincero arrepentimiento antes de morir. Por lo tanto Santo Domingo hizo recitar al pueblo el Rosario, y ¡oh maravilla! a cada invocación a la Virgen, del cuerpo del hereje poseido salían muchos demonios en forma de carbones encendidos, hasta que terminado el Rosario, quedó completamente liberado. Delante de este hecho prodigioso se convirtieron muchos herejes.