Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, México, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

jueves, 28 de mayo de 2015

De “estrella” de cine a esposa de Jesucristo

La historia de las vocaciones son todas bellas, porque son todas historias de amor. Aun asi, algunas vocaciones suscitan estupor porque implican personajes famosos.

Dolores Hart era una joven ”star” de Hollywood, su belleza atraia multitudes a las billeterías de los cines; los directores estaban dispuestos a dar montañas de dinero por hacerla actuar en sus propias películas. Exitos, joyas, placeres, pasatiempos, diversiones... tenía prácticamente todo lo que podían desear los mundanos.

Vanitas vanitatum, vanidad de vanidades, todo es vanidad, menos amar a Dios y servirlo a El solo. Los bienes del mundo no pueden saciar el corazón humano, que ha sido creado solo para amar a Dios y está inquieto hasta que no descanse en El. La Virgen, que es mediadora de todas las gracias, velaba sobre Dolores, y el Divino Redentor la queria como su casta esposa.

La joven y rubia actrís representó la parte de Santa Clara en un film sobre San Francisco de Asis (las dos fotos del post están sacadas de esta película) y tuvo ocasión de encontrar el Sumo Pontífice. Poco después comprendió que Jesús la llamaba a vivir en la clasura del monasterio de la Abadía "Regina Laudis" en Connecticut (Estados Unidos). Entre el estupor y el clamor de los mass media y de la opinión pública internacional, dejó todo y tomó el hábito de religiosa benedictina. En el silencio y en el recogimiento de la clausura, finalmente se sentía verdaderamente felíz.

domingo, 24 de mayo de 2015

Vocacion

Carta de una lectora.

Hola, la verdad hace un tiempo que habia encontrado tu blog, pero no m había llamado tanto la atención pero últimamente estoy leyendo cada entrada que publicas... te comento primero quien soy. Me llamo [...], tengo 18 años, estoy viviendo en [...], Argentina, desde los 14 que "descubrí" que Dios me llamaba a una entrega especial a Él, a consagrar mi vida entera a Él.. pero a los 16 que tomé esto enserio.. empece a darme cuenta que esto no era una simple locura pasajera! sigo pensando que es una locura, pero no pasajera.. es un deseo que cada vez es más fuerte en mí...

Empecé mi discernimiento vocacional con las [...], que son las únicas hermanas que hay en mi ciudad, en un colegio.. tuve que romper una barrera enorme que había en mi para poder acercarme a hablar y plantearles mis inquietudes a ellas, ya que siempre tuve un gran prejuicio contra los institutos de enseñanza privada, más aún los religiosos!!

hoy en día luego de dos años, de estar manteniendo encuentros, retiros y misiones con ellas, ya me siento muy parte de la familia... y a la Santa Fundadora, [...], ya la siento mi madre espiritual.. pero aca es donde se viene lo que m asusta y en cierta manera m paraliza.. el próximo paso es la convivencia.. y nunca antes había visto tan cerca el alejarme de mi familia y amigos.. pero tampoco antes había sentido tan fuertemente mi amor hacia Jesús, y no me da miedo asegurar que estoy totalmente enamorada de Él, de su presencia viva siempre en mi vida...es una constante contradicción.. ya que tampoco sé o no estoy segura de si debo ingresar al postulantado con ellas o seguir buscando.. digo esto xq yo empecé esta búsqueda con el deseo de pertenecer a una orden franciscana, ya que mi familia es muy devota y seguidora de San Francisco de Asís, mis padres se conocieron en la JUFRA, […]...hoy sentí en verdad, mientras leía otra vez el último artículo, muchas ganas de contarte mi experiencia, para que reces por mí para que sepa responderle a Nuestro Señor, y simplemente creo, para poner en pocas palabras estos años de mi rara adolescencia..
Saludos en Xto

(Carta firmada)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Escrúpulos y confesión

Publico una carta que me escribió una joven.

Hola, mucho gusto en saludarlo, mi nombre es [...] y soy de Argentina. Le escribo porque encontré su blog buscando justamente respuestas a mis inquietudes, y gracias a Dios me di con su página en donde le contestaba a una joven que contaba que tenía problemas de escrúpulos aparentemente, que tenía miedo de confesarse mal, de rezar mal, de comulgar indebidamente,etc. La respuesta que usted le dio la verdad que me ayudó mucho a mi también, ya que yo también estaba (y estoy) pasando por lo mismo, eso parece, también estoy sufriendo mucho a causa de estas dudas que me infunden un gran temor, una gran angustia y ansiedad con respecto a mi estado en relación con el Señor. 

Quise escribirle ahora porque necesito ayuda. Estoy en un momento en que me siento sumamente angustiada, en desasosiego por el miedo y la ansiedad de pecar continuamente. Si bien antes me ocurría de vez en cuando, ahora es algo constante y continuo. Es como una obsesión que me quita la paz y no me deja vivir tranquila. Leí lo que usted le decía a aquella joven, de que si no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso le dijo que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales. Eso me tranquilizó en gran medida, ya que era justo la respuesta que estaba necesitando en ese momento, sobre pecados que cometí, ya que estaba muy angustiada. El caso es que en los últimos meses las dudas han vuelto y con más fuerza todavía, y cada vez se hacen más y más insoportables, recuerdo lo que usted dijo y en base a eso juzgo que cierto pecado no fue mortal, sin embargo no mucho después vuelve a aparecer la duda, o cuando considero que un pecado no fue mortal, recuerdo otro, y vuelve la tortura. También estoy en un estado constante de temor y ansiedad por la simple posibilidad de cometer un pecado, o haber hecho algo mal, o no haber hecho algo que debía. Hablo de esto con mi mamá y ella me ayuda a ver un poco más claro, y a entender que debo ser más humilde [...]. Esto por un tiempo me alivia un poco, pero cuando me doy cuenta vuelven a atormentarme las dudas y los temores, que no puedo juzgar con claridad que es real y que no. La verdad es que no me gusta verme "manchada" y saber que tengo pecados encima, y se que esto tiene algo de soberbia, ya que no es la actitud de alguien humilde que confía en el Señor, pero es que se me hace ya muy difícil de controlar. Esto ha ido ganando poder y me perturba por completo. Ya de solo escuchar o leer la palabra "infierno" o "pecado mortal" me aterrorizo y me asusta la posibilidad de condenarme, o de cometer pecado mortal y no poder confesarme. En fin, estoy sufriendo muchísimo por esto. Además tengo ansiedad social o fobia social que es un temor de ser humillada frente a las personas o de hacer el ridículo, de que me evalúen negativamente. Esto también contribuye y me siento mal cuando no puedo decir algo que creo que debería por esta ansiedad o temor que siempre me acompaña, de quedar en ridículo o humillada. 

Yo también soy laica, en un momento pensé en ser religiosa pero en este momento por lo menos ya no, con esta ansiedad social (ya hice un tratamiento que me ayudó bastante) y cosas que fueron sucediendo en mi vida la idea poco a poco se fue yendo, ahora estoy estudiando para ser traductora. Hasta no puedo disfrutar del todo cuando voy a misa, porque estoy en tensión tratando de hacer todo correctamente y no mal, o pienso en todo lo que se espera que yo haga y creo que debo hacer y me pongo muy tensa al pensar en que puedo llegar a no "cumplir" o a "fallar" en algo, en mis obligaciones. A medida que conozco más en cuanto a la fe y se más, más exigida me siento, pero no lo puedo vivir con alegría, la mayor parte del tiempo estoy llevándolo como si fuera una carga pesada, y eso ne me gusta nada, se que no es un buen testimonio del verdadero cristianismo. ¿Qué consejo me da? ¿Que puedo hacer para superar todo esto? ¿Cómo hago para dejar de lado tantos temores y empezar a vivir con más alegría, esperanza y amor en vez de ansiedad y miedo continuo? 

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo para leer esto y espero no haberlo cansado. Me encantaría tener su respuesta para que me ayude con este problema. Muchas gracias por todo y que el Señor lo bendiga abundantemente. Un saludo.



Querida hermana en Cristo, 
                                             muchas gracias por tu carta!         

Me alegro que te gusta mi blog. Yo soy italiano, no hablo bien español, espero que me entiendas.

Entiendo muy bien tus escrúpulos. Yo también en el pasado he sufrido la tortura de escrúpulos.

San Alfonso María de Ligorio y otros autores expertos en teología moral enseñan que si una persona no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales.

Para superar el problema de escrúpulos es muy importante encontrar un confesor experto en Teología Moral y lleno de amor fraternal.

Te sugiero de contactar los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, que son muy buenos confesores, amable y expertos en teología moral. Estos sacerdotes realizan muy apostolado en Argentina.

Después de haber ganado la batalla contra los escrúpulos, también tu puede convertirte en monjas, si tu quiere. Espero que sí! Por ejemplo, tu puede entrar entre las monjas “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.”

Un experto confesor de escrúpulos te puede dar muchos buenos consejos. Por ejemplo, como enseña San Alfonso, te puede prohibir de confesar los pecados de la vida pasada. El confesor te puede ordenar que actuar con libertad, salvo en los casos en los que usted puede estar seguro de que lo que estás a hacier es algo ciertamente pecaminoso. 

El confesor te puede pedir para hacer un examen de conciencia sólo una vez a la semana, no cada minuto, cómo hacer los escrupolosos!  :-)

Vamos, tienes que ganar la batalla contra los escrúpulos. También Santa Teresita del Niño Jesús, San Ignacio de Loyola y muchos otros santos han ganado esta batalla contra los escrúpulos. Coraje!

Estoy a tu disposición para ayudarte dándote más consejos, si tu desea. Estoy feliz de ayudarte.

Saludos cordiales y fraternas en Jesús y María,

Cordialiter

sábado, 16 de mayo de 2015

Cuando uno está en la Voluntad de Dios, tiene paz


Carta sobre la vocación escrita por mi amiga Poitiers.


Querida [...].

Al leer tu escrito pienso que definitivamente debes recomenzar un discernimiento vocacional. Aquí te juegas la vida. ¿Por qué digo esto? Porque sólo en la medida que sigas el plan de Dios para tu vida, serás feliz. Y eso tú lo percibes. No temas ni te acobarde las circunstancias en las que te encuentras, ni los pecados que lleves... piensa en la Magdalena, pecadora pública, hoy la más santa después  de la Virgen María; piensa en Pedro, que le prometió a Cristo que por Él daría su vida, luego cobarde, lo negó tres veces; y hoy es San Pedro, primer Papa... Después de las negaciones, Cristo no le quitó el llamado ("Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia..."), sino que lo reafirmó.

Todos los pecados, fallas, imperfecciones que podamos tener, son gotas en el inmenso océano de la Misericordia de Dios. No tengas miedo de volver a decirle sí a Cristo, de volver a seguirlo en un camino de total entrega, si es lo que Él te pide. En tu circunstancia actual será más difícil que la primera vez, pues implicará dejar trabajo, novio, proyectos... pero ¡Cristo no vale la pena, vale la vida!

¿Recuerdas al joven rico del Evangelio? Cristo fijó en él su mirada; lo amó. Lo llamó a unirse a Él... pero el joven se acobardó porque seguir a Cristo implicaba dejarlo todo, y él tenía muchos bienes. Yo creo que el joven rico lloró amargamente no haber seguido a Cristo.

Reza, ten una oración constante y profunda. Cuida la vida de gracia. Ve a Misa y comulga cuantas veces puedas. Busca un buen director espiritual que pueda guiarte y ayudarte a discernir. Si está la posibilidad, como tú crees, de que tengas vocación religiosa ¡siéntete dichosa! Si lo confirmas, no dudes en dejarlo todo y seguirlo; sé fiel, generosa y perseverante en tu sí.

Mira, cuando uno está en la Voluntad de Dios, tiene paz. Se sabe feliz y dichoso, aunque sensiblemente viva una lucha.

Si tu corazón fue hecho para Dios totalmente, y no para dividirlo con un amor humano, con nada podrás llenarlo; con nada.

Para terminar, te animo a que vuelvas a la vida de oración, de gracia. Que busques ser fiel y santa en tu vida actual (no esperes a entrar a un convento para ello). Retoma el discernimiento sin miedo, y con alegría. Si vieras que finalmente tu vocación no es la religiosa, con alegría a ser santa en la vida laical. Si en cambio Dios te pide una entrega radical, no dudes en que Él puede hacerte plenamente feliz.

No olvides que como decía Santa Teresita "la perfección consiste en hacer Su Voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos".

Rezo especialmente por ti, y quedo a tu disposición para lo que pueda ayudarte.

Un abrazo en Jesús y María.

Poitiers

martes, 12 de mayo de 2015

Ser sacerdote


Publico una hermosa carta que tiempo atrás me ha escrito un militar de la Armada de la Policía

Estimado, 
                  Le escribo después de haber leído el artículo publicado en el blog titulado “Vocación religiosa de los militares", que de hecho me toca en primera persona. Tengo veintinueve años, después de haber transcurrido tres años en el Ejército Italiano y cinco como policía. Pero desde siempre, desde mi infancia, mi corazón tiene un deseo profundo: ¡SER SACERDOTE! , y en solo pensarlo, mi corazón, como el de un niño, se despierta como de un sueño profundo y se alegra sonriente de esta gran llamada. Pero la cosa más hermosa y más sublime está en el hecho de que no obstante mis numerosas infidelidades, el Buen Dios no me deja. 

Hoy estoy de novio con una joven magnífica que me ama […]. Pero es inevitable considerar también las situaciones terrenas, las consecuencias para los demás de una elección tan radical. Tengo miedo, no desconfianza en Dios, sino miedo porque sé que esta elección que antes o después deberé cumplir, traerá mucho dolor, mucha desolación en las personas cercanas a mí. Recuerdo algunas frases de San Alfonso cuando habla del pajarito cuya patita está atada a un hilo (y no le permite volar), jamás un ejemplo tan apropiado podría representar mejor mi situación […] Honestamente siento que una vida conyugal, por magnífica y espiritual que sea, no me saciaría de ningún modo, sino que me relegaría para siempre en una perpetua insatisfacción.

Por esto quiero aprovechar la ocasión  para llegar a usted y sus lectores para pedir oraciones por mi situación, esperando que la Virgen María pueda sabia y delicadamente desatar ese nudo y pueda permitir a este su pequeño e inútil pajarito de volar hacia el Sol que lo atrae como la brújula al metal.
[…] En espera de su gentil respuesta y apoyo con la oración, lo saludo cordialmente.

(carta firmada)


Querido, 
              es en verdad edificante saber que un joven con un trabajo seguro y una novia afectuosísima, este dispuesto a abandonarlo todo para abrazar el sacerdocio católico. Espero con todo el corazón que se haga la voluntad de Dios, sea cual sea. Puede ser que esa sea su verdadera vocación, pero a veces sucede que haya personas que se sientan llamadas a donarse a Dios, pero en realidad el Señor quiere otra cosa de ellos. Algo parecido le sucedió a los Beatos Celia Guérin y Luis Martin, quienes intentaron abrazar la vida religiosa, pero fueron rechazados por los superiores de las congregaciones donde quiesieron ingresar. Permaneciendo en el mundo, se conocieron y se casaron. De su santa unión, nacieron 9 hijos, de los cuales 4 volaron al Cielo en tierna edad y las otras cinco (entre las cuales Santa Teresa di Lisieux) abrazaron la vida religiosa. 

Ahora ha llegado para ti la hora de las decisiones cruciales de la vida, y es de fundamental importancia la decisión justa, o sea aquello que quiere la Divina Majestad, el Rey del Universo. ¿Cómo hacer para comprenderlo? Yo le aconsejo vivamente que haga un retiro spiritual en algún monasterio de estricta observancia. Inmerso en el silencio y en la oración, le será fácil recogerse interiormente y escuchar lo que Dios le susurra en el corazón. Una vez deliberado el estado de vida, elíjalo sin dudar, y vaya adelante sin tornar atrás. Cuando el comandante del cuartel da una orden, los soldados le deben obedecer inmediatamente y sin respirar. Del mismo modo, cuando Dios manifiesta la propia voluntad, es necesario obedecerle prontamente. 

La Iglesia Católica que es el Cuerpo Místico de Cristo, tiene necesidad urgente de numerosos y santos sacerdotes que sean celosos del bien de las almas para la mayor gloria de Dios. Si el Señor lo llama al sacerdocio, le pido que esté atento a elegir un Instituto que le garantice una buena preparación doctrinal y ascética. Lamentablemente, algunos lectores me han comentado cosas desagradables sobre el tema, por lo tanto le aconsejo la máxima prudencia.

Rezaré con mucho gusto por ti, a la Virgo Fidelis y pido a los lectores del blog de hacer lo mismo. Te animo a realizar el discernimiento vocacional y te saludo cordialmente in Corde Matris,

Cordialiter

Sub Christi Regis vexíllis militáre gloriámur!

viernes, 8 de mayo de 2015

Testimonio

Publico una carta que me escribió una joven.



Querido hermano en Cristo: He decidido escribirle porque a medida que pasa el tiempo siento que estoy cada vez mas cerca de Jesus, el cual me llama a la vida consagrada. Le cuento mi historia, quizas a muchas jovencitas les ha sucedido lo mismo. A los 17 años, cuando era apenas una adolescente, comence a asistir a un colegio catolico. Alli,en la entrada del mismo,habia en la pared un gran cuadro de Jesus, recuerdo contemplarlo todos los dias cada vez que ingresaba al colegio, no habia dia que no mirara los ojos de ese cuadro. A partir de ese sentimiento que se despertó en mi, comencé a cuestionarme mi vocación, sentía en mi corazón que Jesus me estaba llamando, no solo por ese cuadro que veia y siempre contemplaba, sino por otras razones que prefiero reservarlas. Decidida a empezar un discernimiento vocacional para descubrir si ser religiosa de vida activa era mi verdadera vocacion, hable con mis padres para contarle lo que me estaba sucediendo. Obviamente, mis padres ante mi planteamiento, dieron una rotunda negativa, asi es que no pude hacer mas nada al respecto. Pense que quizas con el tiempo y a medida que fuera creciendo, ese sentimiento vocacional iba a disminuir o iba a desaparecer, pero no fue asi. A los 20 años cuando comence a estudiar una carrera de nivel terciario, conoci en ese colegio a una hermana de vida activa muy buena, en esos momentos era timida y no sabia como acercarme a ella y plantearle lo que me estaba pasando, asi es que decidi que lo mejor era callar esto que me estaba sucediendo. A los 22 años, recorde que tenia el email de esa hermana y me contacte con ella, creia que no podia esperar mas, no podia alargar esto que me estaba pasando, tenia que saciar mis dudas, asi es que acorde una cita con ella. En esa cita, ella me conto lo que ser hermana implicaba y varios aspectos mas sobre la vida consagrada, me senti muy bien y tiempo despues comence a realizar el discernimiento con una hermana de esa congregracion. Aun lo sigo haciendo y estoy construyendo un lindo camino teniendo como guias a la hermana y a Jesus misericordioso. No fue, ni es facil mi camino, ya que mis padres (quienes saben de mi discernimiento) no estan para nada de acuerdo y piensan que solo voy a ver a la hermana para sentirme bien, es decir que le quitan seriedad al camino que estoy emprendiendo. Actualmente tengo 23 años y llevo ya un año de camino de discernimiento,pero he de contarlas una infidencia, a pesar de tener una hermosa familia y de transitar una carrera profesional, dentro mio he sentido un vacio que solo se llena cuando asisto a una misa o cuando rezo en silencio, es decir, ese vacio se llena cuando me encuentro con Jesus. Quise contarles mi experiencia porque se que muchas sienten ese llamado, pero no quieren responderlo o temen responderlo por aquello que sus padres piensen. Yo mas que nadie se lo que es, no soy hermana, aun no y aun no se si lo sere porque estoy en camino para saber si es mi verdadera vocacion, pero piensen en su Felicidad, en aquello que las hace feliz y cuando sus padres las vean rebosar de alegria en aquello que eligieron seguramente comprenderán.

Agradezco la oportunidad de brindar este testimonio y gracias por su maravilloso blog.

Saludos cordiales,

(Carta firmada)

lunes, 4 de mayo de 2015

Voto de Esclavitud Mariana

Además de los tradicionales votos de pobreza, castidad y obediencia, las Servidoras profesan un cuarto voto de esclavitud mariana según la espiritualidad de San Luís María Grignon de Monfort, el gran apóstol de la devoción a la Virgen.

En virtud de este voto, las Servidoras ya no se pertenecen a sí mismas, sino que se convierten en “propiedad privada” de la Reina del Cielo, la cual puede disponer de sus “esclavas” según su voluntad, haciendo escuchar su voz por medio de la obediencia a los superiores. Mediante este voto, las Servidoras ofrecen todos sus bienes y se ofrecen ellas mismas a María y, a través de Ella, a Jesús. Es decir, ofrecen a Jesús por medio de María su cuerpo, su alma, sus bienes exteriores, sus buenas obras, pasadas presentes y futuras, con todo su valor satisfactorio y meritorio, para que Ella disponga de todo según su beneplácito. El fruto de esta consagración a la Virgen es “marianizar” enteramente la propia vida, haciéndolo todo a través de María, con María, en María y por María, para servir mejor a Jesucristo.

El fin último del hombre solamente es Dios, pero mediante la Virgen resulta más fácil llegar a Él. Por eso, si queremos acercar el mayor número posible de almas a Dios, debemos difundir al máximo la devoción a la Reina del Cielo. Ella es la Corredentora del género humano y la Mediatora de todas las gracias que el Señor nos concede, por lo tanto aciertan las Servidoras a donarse completamente a Ella con el voto de esclavitud mariana. No hay que temer ningún miedo. En el fondo, se trata de una esclavitud de amor, puesto que la Virgen no es una tirana, sino la más tierna y amorosa de todas las madres.

jueves, 30 de abril de 2015

No es posible que hayamos sido creados sólo para ocuparnos de cosas materiales

Recibí una carta de parte de una joven que pide consejos y oraciones...

Es un gusto poder escribirte, si bien se que no hablas muy bien el español pero me vuelvo a tomar el atrevimiento de escribirte ya que leyendo cada una de tus publicaciones en el blogs me parecen tan interesantes y tan animadoras; cuando encontré tu blogs en internet a pesar de que ya estaba discerniendo mi vocación, me ayudo muchísimo a reafirmar mi si al llamado del Señor a ser su esposa, con la ayuda de mi director espiritual y de 2 religiosas que pertenecen a la congregación a la que siento que el Señor me quiere,pero hay algo que todavía no puedo hacer o no me animo es contarle a mi familia sobre mi vocación; si bien ya e realizado mi primer convivencia en casa madre y ellos sabían que la realizaba, no les e confirmado, Y me gustaría o tal vez usted tiene algún consejo para darme o lo que le parezca.

Cuenta con mis oraciones para que usted puede seguir alentando a tantas vocaciones que no quieren escuchar al Señor,Espero que me logre entender. Desde ya muchisimas gracias.

Saludos en Cristo y Maria.

(Carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                             cuando esboces a tus padres lo que tienes en el corazón, intenta abordar la cuestión partiendo desde lejos. Empieza con unos “discursos filosóficos”. Por ejemplo, puedes comenzar con decir que no es posible que hayamos sido creados sólo para ocuparnos de cosas materiales, sino que en el vida existe seguramente algo más grande por el que merece la pena vivir. Puedes decir que a ti no interesan las riquezas, el éxito, los productos de belleza, las discotecas, las diversiones más desenfrenadas y todas las demás cosas vanas de la vida que no pueden saciar el corazón, sino que estás buscando algo más grande, algo especial, que proporciona alegrías espirituales, felicidades eternas, es decir, que no se acabarán nunca. Luego, puedes seguir diciendo que estimas mucho a ciertos personajes que han hecho algo grande en su vida, como por ejemplo: San Francisco de Asís, Santa Clara, Madre Teresa de Calcuta, Santa Teresa de Lisieux, etc. Finalmente, deja caer que te gustaría entregar tu vida a Jesús abrazando la vida religiosa…

Permanecemos unidos en la oración. Aprovecho la ocasión para enviarte mis más fraternos saludos en Jesús y María,

Cordialiter

P. S. mi carta fue traducida en español por una amiga mía.

domingo, 26 de abril de 2015

Acompañamiento vocacional

Publico una carta que me escribió una lectora.

Hola!! :) Dios y la Virgencita lo o la bendigan por su blog, soy de Costa Rica estoy en acompañamiento vocacional en un convento apostolico que no es de extricta observancia, en mi corazón tengo un gran deseo de servir a los pobres, huérfanos y a la comunidad y a la iglesia, y predicar la palabra de Dios, solo que no estoy segura de si este tipo de orden es para mi, ya que me, llama mucho la atencion como viven en los monasterios contemplativos, pero aveces medito en la obediencia a Dios y en que la vocacion es un servicio y no lo q yo quiera pues deseo hacer, la voluntad de Dios sobretodo, y porque me gusta tambien el modo de como viven estas otras hermanas apesar de no ser contemplativas, ya que siguen a Jesus! Agradeceria su consejo y su oracion por mi.


Querida hermana en Cristo,
                                              soy italiano y no hablo bien el español. Estoy muy contento de saber que te sientes atraida por la vida consagrada y que te gustaría ser religiosa. En privado te he enviado algunos consejos.

¡Coraje, hay tanta necesidad de religiosas que busquen el bien de las almas y la mayor gloria de Dios! El enemigo del género humano hará de todo para que no elijas el estado de vida que Dios quiere para ti, pero debes resistir con ardor y combatir como un soldado valoroso. Espero que puedas elegir el estado de vida al cual Dios te llama. Para ser religiosa es necesario superar tantas dificultades, pero vale la pena.

Permanezco a tu disposición para cualquier otra consulta y aprovecho la ocasión para animarte en tu hermoso propósito de consagración religiosa. Te saludo cordialmente en Cristo Rey y en María, Mediadora de todas las gracias.

Cordialiter

miércoles, 22 de abril de 2015

Esposa de Jesucristo

Tiempo atrás tuve un largo coloquio telefónico con una queridísima lectora del blog que espera llegar a ser esposa de Jesucristo. Por motivos de confidencialidad no puedo decir a ninguno lo que me ha contado, pero les pido de rezar por ella, porque tiene tanta necesidad de la ayuda del Cielo. Esta hermana en la fe está sufriendo tanto en su corazón, por lo tanto quiero hacerle llegar una carta abierta para animarla.

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     estoy contento de haberte escuchado por telefono, pero he sentido también compasión al sentir tu corazón afligido a causa de las diversas dificultades que te afligen. Me ha impresionado mucho cuando en cierto momento del coloquio has manifestado tu deseo de entrar pronto en el monasterio y de abandonar definitivamente el mundo. He percibido claramente que tienes el corazón dolorido. Siempre da pena una persona que sufre, pero cuando quien sufre es una persona como tú, que desea solamente amar a Jesús por el resto de su vida, la compasión es mayor. No te desanimes, confíate en las manos de la Mediadora de todas las gracias y verás que todo será para bien. Me ha gustado mucho la historia de tu vocación y aprecio la fuerza de ánimo que has tenido en abandonar todo para donarte a Dios. Muy pocos habrían tenido el coraje de renunciar a lo que has renunciado para abrazar la vida religiosa. Jesús ha elegido una esposa generosa y de gran coraje, estoy contento que solo El podrá poseer tu corazón. ¡Quien sabe cuántas lágrimas has derramado a causa de tu amor por el Divino Redentor!, pero quien siembra llorando recogerá con alegría los frutos en la Patria Celeste. Sobre esta tierra estamos solo de paso, debemos ganarnos el Paraíso llevando la cruz por amor de Dios, demostrando así nuestro amor por El. Con estos sufrimientos te estas purificando en espera de las bodas con tu amado Esposo. En tus oraciones invoca también la ayuda de la heroica fundadora de la Orden a la cual aspiras a entrar, verás que será muy felíz de acogerte entre sus seguidoras. El diablo esta buscando sembrar confusión para hacerte caer en el desánimo y hacerte cometer algún error; de hecho, decía San Luis Gonzaga que el demonio llega siempre a pescar alguna cosa cuando las cosas son turbias. Quédate alegre y serena, confía en la Virgen y permanece con el ánimo pronto para aceptar lo que disponga. No temas, en toda la historia de la Iglesia jamás ha sucedido que alguno se haya confiado a la Virgen y haya sido abandonado. Jamás! Recuerda pedir la ayuda también de San José, castísimo esposo de la Beata Virgen y custodio providente de la Sagrada Familia. ¡Cuántos beneficios se obtienen gracias a su intercesión!

Te repito, no temas, Jesús está muy cerca tuyo en estos momentos en el cual sientes el peso de la cruz, qué más quieres? El te ama y te quiere en verdad feliz. Si permite que ahora tu estes en el dolor, lo hace solo para sacar un bien mayor. En la Patria Celeste comprenderás todo en manera clara y alabarás la Divina Providencia que te había enviado esta cruz para hacerte merecer los bienes más grandes. Si permaneces fiel a Su voluntad, recibirás la recompensa de su Corazón per omnia sæcula sæculorum. Asi sea.

Tu hermano en Cristo,

Cordialiter

sábado, 18 de abril de 2015

Ser misionera

[Texto extraído de los escritos del Beato José Allamano]

Dios desde toda la eternidad ha pensado en ustedes. […] El os ha llamado al apostolado solo por su bondad. No tiene necesidad de nada ni de nadie. Os ha concedido a vosotros esta gracia, prefiriéndoos a otros que eran más dignos y que quiza hubieran correspondido mejor. ¿Y porqué a vosotros? Porque os ha llamado con un amor particular. La vocación misionera es para aquellos que aman mucho al Señor y desean hacerlo conocer, dispuestos a cualquier sacrificio. No se necesita nada más. Esta vocación es aquel acto de la providencia con la cual Dios elige algunos y les concede los dones convenientes para evangelizar las personas en países paganos. Cada sacerdote es por naturaleza un misionero. La vocación sacerdotal y la misionera no se distinguen esencialmente. No se exige, repito, más que un gran amor a Dios y una pasión por las almas. No todos podrán efectuar el deseo de ir a la misión, pero tal deseo debería ser el de todos los sacerdotes. El apostolado en tierras de misión está bajo esta mirada, el grado extraordinario del sacerdocio. [...] Ah, no, ¡No creamos que somos nosotros los que hacemos un acto de dignación hacia Dios , si respondemos a su llamado! Es El quien en cambio nos hace un gran don. Alguna vez vendrá la duda de no ser llamados al apostolado. Es una pena dolorosa que hace perecer muchas vocaciones o al menos hace disminuir el fervor para prepararse bien al apostolado. ¿Vosotros teneis esta vocación? Respondo que no es necesario haber tenido signos extraordinarios, ni siquiera se necesita pretenderlos. Aunque viniera un ángel del Cielo, podríamos siempre dudar que se trate de una ilusión. Es suficiente haber tenido algún signo especial, que pareciera casual y sin embargo estaba ordenado por Dios a la vocación: la lectura di un periódico o un libro misionero, un sermón sobre las misiones, el ejemplo de un compañero, la palabra del párroco o del confesor, quiza ciertas circunstancias de familia, etc. Estos signos bastan. Estos son la vida ordinaria de la cual Dios se sirve para despertar, en aquel que es elegido, la vocación misionera. [...] Fortunados vosotros, que habeis sentido la invitación de Dios y, asegurados por medio de la oración y de sabios consejos recibidos, con coraje os habeis separado de vuestro ambiente, de las comodidades de la vida, y superando juicios y motivos humanos, habeis entrado en el Instituto para prepararos a la misión [...] Si conocierais el gran don de Dios que os ha hecho llamándote en este Instituto misionero!

A este don seguirá un crecimiento de grandes gracias, que Jesús os hará desde el Tabernáculo, si sabreis apreciar y corresponder la vocación. [...] Pero ¿Vosotros perseverareis todos en la vocación recibida? No basta, por lo tanto ser llamados, no basta responder a la llamada, ni entrar en el Instituto y ni siquiera ir a la misión. No todos los llamados perseveran, porque no todos corresponden (a la vocación). Perseverar, no lo olvideis, es un deber, cuando hemos libremente aceptado un estado y a él nos hemos vinculado con promesas solemnes. Es un deber hacia Dios, al cual se ha hecho el voto, es un deber hacia nosotros mismos. Solamente quien perseverará hasta el fin, escuchará la invitación divina: «¡Ven siervo bueno y fiel!»

martes, 14 de abril de 2015

¿Cuándo es necessario responder a la vocación del Señor?

Quien siente la vocación a la vida religiosa, debe responder lo antes posible, como enseñan los santos. El enemigo del género humano (o sea el diablo) cuando se da cruenta que una persona es atraida a la vida consagrada, intenta hacerle cambiar de idea por todos los medios. Entre las tentaciones principales está la de convencer al joven “llamado” a retrasar la entrada en el monasterio, y mientras tentarlo sin tregua para hacerlo caer en pecado (sobretodo en pecados contra la pureza), hasta que el joven pierda la vocación.

Si un joven con vocación tiene un serio impedimento (por ejemplo tiene que cuidar sus padres enfermos), en este caso está justificado en retrasar la entrada en la vida consagrada. Pero si no tiene una verdadera justificación, ¿porqué motivo debe continuar estando en el mundo? Los grandes doctores de la Iglesia como Santo Tomás de Aquino o San Alfonso María de Ligorio, afirman que es necessario responder con prontitud a la vocación divina, porque de otro modo el Señor podría retirar la llamada del joven que demora.

¡Ay de aquel que pierde la vocación! Santa Teresa de Lisieux prefirió renunciar a un viaje a Tierra Santa para no retrasar algunas pocas semanas la entrada al monasterio de clausura. ¿Quién sabe?, no podemos excluir que si hubiera realizado aquel viaje, podría haber perdido la vocación y se hubiera condenado. Cuántos jóvenes han perdido la vocación por haber retrasado su entrada en el convento y han vivido de modo pervertido el resto de su vida!

Si un joven o una joven siente la atracción por la vida consagrada debe escribir o contactar algún monasterio de estricta observancia para poder hacer un retiro espiritual para discernir y confirmar su vocación. Una vez confirmada la llamada del Señor, no debe demorarse, sino que apenas posible debe cumplir la voluntad de Dios. ¿Porqué arriesgarse inutilmente demorando sin motivo grave? En el mundo hay tantos peligros para el alma, sería insensato querer permanecer en el siglo aun teniendo vocación. ¡Quien sabe, si este no es el último llamado para alguien que está demorando desde mucho tiempo!

miércoles, 8 de abril de 2015

En la hora de la prueba es necesario demostrar el amor a Dios


Una joven está sufriendo mucho porque no logra comprender si debe entrar en el monasterio o si su vocación es otra.


Queridísimo hermano, 
                                        esperé, esperé, pero ahora no puedo esperar más para escribirte. Doy señales de vida después de varios meses, pero tienes que saber que cada día, la primera página que abro del computer es tu blog. Como si fuera un diario que me da seguridad [...] Por lo tanto he decidido finalmente hacerme presente. La última vez te dije que estaría en un monasterio de clarisas por dos semanas, para una experiencia de vida monástica. Dos semanas que no olvidaré jamás. Vivir las jornadas rondando siempre junto al Sagrario es un don grandioso que el buen Dios se complace conceder a sus esposas predilectas. Las hermanas eran maravillosas, de edad entre 19 y 80 años pasados... el tiempo determinado con el sonido de la campana, la voz misma de Jesús que llamaba al coro para las horas canónicas; los largos paseos por el huerto, los almuerzos en silencio o en alegría los días festivos, las recreaciones y los momentos de soledad en la celda o a la penumbra del coro... Todo es perfecto, edificante, sano. ¿Qué cosa, entonces no ha funcionado? No era mi lugar. No hubiera sido capaz de permanecer allí toda la vida. Cómo hago para comprender si el problema es solo la clausura o la vida religiosa? Habían momentos en los cuales me sentía afortunada allí dentro; continuamente unida a Jesús; la noche iba a dormir sabiendo que estaba a pocos pasos de mi celda;  por la mañana, una hora antes del alba, ya estaba en el coro para sonreírle a Él en el tabernáculo; pensaba en la vida externa y veía todo como una pérdida de tiempo, tiempo precioso para prepararme a la eternidad. Pero más pasaban los días, más me daba cuenta que aunque perfecto, aquel no era mi lugar. Era también el problema de diversas espiritualidades, diversas formaciones. No se si me explico. De todos modos terminada mi experiencia regresé a casa. Cuando crucé la puerta de la clausura y cerré el portón del monasterio a mis espaldas, sentí un temor frio y un poco perdida. El regreso fue traumático, porque la vida de ciudad es caótica, vivir en un condominio no es fácil, el caos del mundo bloquea el cerebro que desea un poco de silencio [...] Mientras tanto, el día 8 de diciembre, hice un gran paso, me consagré a Dios. Fue una ceremonia muy íntima y privada, el día más hermoso de mi vida. El sacerdote me puso el anillo en el dedo como signo de esta unión y me declaró esposa de Jesús, después de haber recitado la fórmula de consagración a Jesús por medio de María, la de S. Grignon de Montfort (yo ya estaba consagrada a María con esta fórmula y ha querido que usara la misma fórmula como renovación y consagración total de mi vida al Señor). 

El gran paso ya fue dado. Pero no basta. No quiero permanecer en el mundo, no me contento con dar un simple servicio en la parroquia. Siento que podría empeñarme mucho más en el crecimiento spiritual, si estuviera concentrada en una vida religiosa. Pero en estos meses, el Señor me ha desbaratado todos mis proyectos, todos mis sueños, todas mis expectativas. Le he pedido que ponga en mi corazón el deseo de Su Corazón, para llegar a cumplir justamente Su voluntad. Sé que me estoy alargando, pero ten un poco más de paciencia, esta es caridad bella y buena, el Señor sabrá recompensarte!! :)

Por lo tanto deseo una vida religiosa, pero ¿cómo se hace para comprender si tengo la vocación a la vida religiosa? Ya estoy consagrada, podría bastarme, esto es lo importante. Pero en cambio no es así. Me imagino cada día vestida de religiosa arrodillada delante del tabernáculo o trabajando en el huerto o en el refectorio. No estoy llamada a la vida activa, como te habrás dado cuenta. Pero temo de no estar preparada ni siquiera para la vida claustral. He leído escritos de algunas santas y diversos testimonios de monjas que tenían un miedo terrible por la clausura, pero que luego han tenido el coraje de dar el primer paso […] Querido hermano, son días difíciles, me siento aplastada contra la tierra. Una gripe mal curada que me llevado a la bronquitis y estoy obligada esta semana a quedarme en casa, por lo tanto desde el domingo no me nutro de mi Jesús Eucaristía. Hago la comunión espiritual, pero me siento distante de Él. Como si el buen Dios me hubiera dejado. No alcanzo ni siquiera a hablar con mi padre spiritual, que en este período está mal físicamente.

[…] Lamento haberte tomado tanto tiempo, pero es un desahogo para mí y eres el único con quien me atrevo a hablar. Una palabra, solo una palabra me ayudaría a encontrar un poco la esperanza. Me siento vacía y quizá la solución sea no pensar más a la vida religiosa, esperando que sea el Señor quien intervenga. ¿Me podrías dar un consejo? Te agradezco infinitamente por tu paciencia exquisita que me tienes. Eres tan bueno y lo que haces con el blog es digno de estima. Rezo por ti y por tus lectores. Permanecemos unidos en la oración pase lo que pase. Te confío particularmente el Corazón Inmaculado de María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra dulcísima. Que Jesús beses vuestras almas y bendiga cada paso. 

(Lettera firmata)


Queridísima en Cristo,
                                    he leído con mucho interés tu carta. En privado te envié una larga respuesta. Aquí digo solo que no debes desanimarte y abandonar el pensamiento de abrazar la vida religiosa. Dios ha estado particularmente generoso contigo, de hecho, no todos han tenido la gracia de sentirse atraídos a la vida consagrada. Estos sufrimientos espirituales son una gran prueba de amor. Lamentablemente, muchas otras jóvenes que se encuentran en la misma situación no han sido capaces de superar la prueba, porque se han dejado engañar, han abandonado la vocación religiosa y han regresado a vivir en el mundo. Es en la hora de la prueba que un alma demuestra de amar verdaderamente a Dios, soportando pacientemente los padecimientos y permaneciendo fiel al Señor, sin volver atrás hacia los engaños del mundo traidor.

“Militia est vita hominis super terram”, decía el Santo Job. Es así, la vida sobre esta tierra es un continuo combate contra los enemigos del alma. Pero no debemos entristecernos. “Gaudere et exultare nos voluit in persecutione Dominus, quia tunc dantur coronae fidei, tunc probantur milites Dei”, decía el heroico obispo mártir Cipriano. Es así, el Señor quiere que en las persecuciones nos alegremos y gocemos, porque en ellas se ponen a prueba los soldados y se recibe la corona de la fe.
En resumen, es en los momentos de dificultad que se ve si una persona ama verdaderamente a Jesús. Aquellos que lo aman poco, se rinden, mientras que los que lo aman mucho continúan con ardor la batalla. Los mártires combatieron tenazmente  y prefirieron la muerte antes que traicionar al Divino Redentor. Perder la vida terrena para salvar la vida eterna del alma. “Un alma, una eternidad!”, decía Santa Teresa de Ávila a sus hijas. Coraje, no te rindas! 

Te saludo en Cristo Redentor y en María Corredentora del género humano,

Cordialiter

sábado, 4 de abril de 2015

Vivir el Evangelio de manera profunda


Publico una interesante carta de un joven.

Gentilísimo curador del blog,
antes de nada le agradezco por la grandiosa ayuda que da a quienes tenemos inquietudes vocacionales, de hecho, precisamente su blog ha sido una importante ayuda en momentos de dudas y abatimiento. Mi vocación todavía está en una fase “embrional”  y gracias a sus consejos he podido encontrar un óptimo Padre espiritual que me ayuda en este camino difícil y cuesta arriba; lo contacto para preguntarle cuáles son las mejores congregaciones religiosas masculinas en Italia que siguen de manera firme la Regla y en la cual la vocación puede permanecer siempre floreciente y fresca.

En espera de su gentil respuesta rezo por usted, para que pueda continuar su obra, dada por Nuestro Señor y le pido oraciones para que yo pueda permanecer siempre fiel a Cristo.

Cordiales saludos en Cristo e María.

(Carta firmada)


Queridísimo,
                 me podes dar del "tú" (pido lo mismo a todos los lectores del blog que quieran escribirme). Por lo que respecta a la “lista” de las congregaciones religiosas de estricta observancia, te he respondido en privado. En esta respuesta pública quiero expresar mi alegría en leer cartas como la tuya. En otro e-mail tuyo me dijiste que tienes 16 años. Soy verdaderamente feliz de constatar en un joven de tu edad el ardor por la vida religiosa vivida en manera radical. Los jóvenes están hechos así; en la vida spiritual si se les pide poco, no dan nada, pero si se les pide mucho, lo dan todo. Me gusta este espíritu audaz, típico de la juventud.

Haces bien en desear una congregación religiosa austera y de estricta observancia, porque la vida consagrada es hermosa solo si se adhiere al Evangelio. Los compromisos con el mundo y el espíritu de relajamiento, no hacen otra cosa que debilitar las órdenes religiosas, que después terminan por ir en decadencia y perder el atractivo sobre los jóvenes. ¡Si se busca “atraer” vocaciones, se necesita vivir la propia Regla o Constituciones de manera fiel!

Querido lector, rezo para que puedas ser perseverante en el camino vocacional que has emprendido. El enemigo del género humano hará todo lo posible para hacerte cambiar de idea, pero debes permanecer fiel al Señor con todas tus fuerzas. Espero que con la ayuda de Dios tu deseo de entrar en una congregación  religiosa de estricta observancia pueda cumplirse.

Cordialiter

martes, 31 de marzo de 2015

Acompañamiento espiritual

Publico una e-mail que me escribió una joven.

Hola estimado hermano en Cristo, he estado siguiendo desde hace varias semanas tu blog y me parece muy interesante. Soy una joven de 20 años que desde hace poco más de un año está llena de inquietudes vocacionales. Desde diciembre contacté a unas hermanas cuya sede en América hay en Brasil y en Nicaragua, no en Costa Rica. Llevo tres meses de acompañamiento espiritual por parte suya y esta Semana Santa tuve la bendición de ir con ellas de misión y estar un par de días en su casa viviendo una pequeña experiencia de fraternidad. Fue tan hermoso, me sentí en casa, las sentí a ellas como mi familia a pesar de defectos o cosas a las que tal vez no estaba acostumbrada. De igual manera continuo preguntándome qué cosas me quiso enseñar Dios allí.

Me agrada tu blog porque puedo ver que no estoy sola en esto, que hay chicas y chicos por todo el mundo sintiendo esto que yo siento aún cuando cada proceso vocacional es diferente. A ratos siento temor de si podré ser capaz de vivir toda mi vida en otro país o si me podré adaptar pero debo de abandonarme por completo en Cristo Jesús y poner mi vida a su disposición.

Quiero pedirte me acompañes tus oraciones pues también parece que en esta búsqueda, el alma se quiere ver tentada fuertemente por pecados que atentan contra la pureza, contra el deseo de castidad. Además cuánto temor a lanzarse hay que vencer.

Sé que tengo mucho que aprender pero si Dios quiere que me consagre a Él en la vida religiosa, Él me mostrará el camino.

Saludos en Cristo y María,
(carta firmada)

viernes, 27 de marzo de 2015

Apostolado en todos los frentes

En la Iglesia existen varias órdenes religiosas, cada una de las cuales desarrolla una determinada misión apostólica. Sin embargo, las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará” están comprometidas con todas las formas de apostolado. En primer lugar, su orden tiene tanto una rama de vida activa como una de vida contemplativa. Además, las hermanas de vida activa combaten la buena batalla de la fe en todos los frentes: del apostolado con los jóvenes hasta el con los mayores; de la caridad hacia los pobres hasta el apostolado en la cultura; desde las misiones en varios países hasta el apostolado en las parroquias.

Se ocupan de guarderías, escuelas, actividad editorial, ejercicios espirituales, campos de veranos, asistencia a los discapacitados, apostolado vocacional, ayuda material a los hambrientos, etc. En definitiva, allí donde hay necesidad de evangelizar, las Servidoras están presentes con su celo apostólico. No obstante sean ya bendecidas con muchas vocaciones, deseo ardientemente que el Señor conceda aún más abundantes vocaciones a esta joven orden religiosa que con fervor intenta expandir por todos los continentes el Cuerpo Místico de Cristo. ¡Hacen falta con urgencia tantas almas consagradas abrasadas de celo apostólico!

Por mi parte, aunque sea un simple creyente laico, intento difundir a través de internet su apostolado con la esperanza de que alguna chica pueda tomar en seria consideración la posibilidad de hacer una experiencia vocacional en esta congregación, para ver con sus propios ojos cómo se vive en una orden religiosa fervorosa y celosa de la salvación de las almas y la mayor gloria de Dios. Yo me limito a facilitar un mayor acercamiento a las Servidoras, luego es cometido del Espíritu Santo atraer hacia la vida religiosa unos corazones gentiles y enamorados del Divino Redentor.