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jueves, 18 de diciembre de 2014

Discernimiento vocacional

Publico el texto de una interesante carta titulada “Respuesta a un joven que pide consejo sobre el estado de vida que debe elegir”, que San Alfonso María de Ligorio escribió a un joven que estaba haciendo discernimiento vocacional.


“Leo en su carta, que desde hace tiempo se siente inspirado por Dios a hacerse religioso, pero que después le han venido a la mente muchas dudas y especialmente aquella de que sin hacerse religioso, también en el mundo podría santificarse. Respondo brevemente a su carta, porque si deseaba una respuesta más larga, podría leer un pequeño opúsculo que he publicado titulado “Avisos en relación a la vocación religiosa”, donde he tratado esta materia más extensamente. Digo, por lo tanto, aquí solo brevemente, que este punto de la elección es sumamente importante, porque de él depende la salvación eterna. Quien elige el estado al cual Dios lo llama, fácilmente se salvará; y quien no obedece a la divina vocación, difícilmente, aun será moralmente imposible que se salve. La mayor parte de quienes se han condenado, es por no haber correspondido a la llamada de Dios. Por lo tanto, para que usted pueda elegir aquel estado que le será más seguro para alcanzar la vida eterna, la cual, para nosotros lo es todo, considere que su alma es eterna, y lo único por lo cual Dios lo ha puesto en esta tierra ciertamente no ha sido para conseguir cosas y honores sobre esta tierra, y que de este modo siga una vida cómoda y fácil; sino que ha sido para que con las santas virtudes merezca la vida eterna: Finem vero vitam aeternam. En el día del juicio para nada le valdrá haber tenido una casa y haber hecho su figura en el mundo; solo le valdrá haber servido y amado a Jesucristo que le va a juzgar. Le dice el pensamiento que permaneciendo en el mundo también podría hacerse santo. Sí señor, podría, pero es difícil; y si usted ha sido verdaderamente llamado por Dios al estado religioso y quisiera permanecer en el siglo, como le he dicho antes, es moralmente imposible; porque le faltará la ayuda que Dios le había preparado en la religión, y privado de aquel, no se salvará. Uno para hacerse santo necesita que use los medios [espirituales], el alejarse de las malas ocasiones, el desapego de los bienes de la tierra, la vida recogida en Dios: para mantener lo cual se necesita la frecuencia de los sacramentos y el uso cotidiano de la oración mental, de la lectura espiritual y de los demás ejercicios devotos, sin los cuales no se puede conservar el espíritu. Ahora bien, todas estas cosas son muy difíciles, por no decir imposible, ejercitarlas en medio de los rumores y disturbios del mundo. Los quehaceres de la familia, las necesidades de la casa, las recriminaciones de los parientes, las peleas, las persecuciones, de lo cual abunda el mundo, le tendrán tan ocupada la mente con pensamientos y temores, que apenas distraídamente, por la tarde se podrá encomendar a Dios. Querrá hacer oración, leer un libro espiritual, comulgar frecuentemente, visitar cada día el Sacramento del altar; pero todo le será impedido por los asuntos del mundo, y lo poco que haga será imperfecto, porque será hecho en medio de miles de distracciones y frialdad de espíritu. Por lo tanto será siempre inquieta su vida y más inquieta será su muerte. De una parte no faltarán los amigos del mundo que le harán temer de abrazar la vida religiosa, como dura y tormentosa. Por otra parte el mundo le ofrecerá diversiones, cosas y una vida contenta; cuídese bien y no se deje engañar. Persuádase que el mundo es un traidor que promete y no cumple. Le ofrece todos los bienes terrenos; pero aunque se los diera, ¿Podrá alguna vez darle la paz del alma? No, solo Dios puede darle la verdadera paz. El alma ha sido creada solo para Dios, para amarlo en esta vida y gozarlo en la otra; por eso solo Dios puede saciarla. Todas las delicias y riquezas de la tierra no pueden dar la verdadera paz, al contrario, quien más se llena de tales bienes en esta vida, vive más atribulado y afligido, como confesaba Salomón, que tenía muchos: Universa (decía) vanitas, et afflictio spiritus. (Todo es vanidad y aflicción de espíritu). Si el mundo se contentara con los bienes terrenos, los ricos, los magnates y reyes, a quienes no les falta ni el dinero ni los honores ni las diversiones, serían plenamente felices; pero la experiencia hace ver que para esos grandes de la tierra, cuanto mayores son sus grandezas, tanto mayores son sus angustias, los temores y las aflicciones que encuentran. Estará más contento un pobre religioso cappuccino que va ceñido con una cuerda sobre un pobre hábito, y que se alimenta de cuatro habas y duerme en una celdita sobre la paja; que no un príncipe con todos los vestidos de oro y riquezas que posee; cada día tendrá una mesa servida, la tarde se acostará en una cómoda cama bajo un rico tornalecho, pero no podrá dormir, por las angustias que le roban el sueño. ¡Loco es quien ama el mundo y no ama a Dios! decía S. Felipe Neri. Y si estos mundanos llevan una vida atribulada, más atribulada será su muerte; cuando les será intimada la expulsión de este mundo por el sacerdote que lo asista, que les dirá: Proficiscere, anima christiana, de hoc mundo: “Abrázate al crucifijo, porque ha terminado el mundo para tí”. El mal está en que en el mundo poco se piensa en Dios y poco se piensa en la otra vida donde deberemos estar eternamente. Todos los pensamientos o casi todos, son sobre las cosas de la tierra y por lo tanto hacen infeliz la vida y más infeliz la muerte. Por lo tanto, para que usted pueda acertar la elección de su estado, póngase delante el momento de la muerte, y elija aquel estado que quisiera haber elegido. Entonces no habrá más tiempo de remediar el error, si jamás hubiera errado posponiendo la divina vocación a su deseo de vivir con más libertad. Considere que cada cosa de aquí termina: Praeterit figura huius mundi; deberá terminar para cada uno de nosotros la escena de este mundo. Cada cosa pasa, y la muerte se acerca; y nosotros, cuántos pasos damos, mientras que nos acercamos a la muerte, y de la muerte a la eternidad; para esto hemos nacido: Ibit homo in domum aeternitatis suae. Cuando menos lo imaginemos nos sobrevendrá la muerte. ¡Ay de mí! encontrándome entonces cercano a la muerte, ¿Qué otra cosa me parecerán todos los bienes de esta tierra, si no bienes de películas, vanidad, mentira y locura? ¿A qué servirá entonces, nos dice Jesucristo, el haber conquistado el mundo si perdemos el alma? Quid prodest homini, si mundum universum lucretur, animae vero suae detrimentum patiatur? No servirá para para otra cosa que para hacer una muerte infeliz después de una vida infeliz. Al contrario un joven que ha dejado el mundo para darse todo a Jesucristo, ¡cuánto se verá contento, viviendo sus días en una celda solitaria, lejos del tumulto y de los peligros frecuentes de perder a Dios que hay en el mundo! En el monasterio no habrán diversiones de música, de comedias y de bailes; pero tendrá a Dios que lo recrea y le hace gozar la paz: digo aquella paz que puede tenerse en este valle de lágrimas, donde cada uno está puesto para sufrir, y con la santa paciencia ganarse aquella plena paz que le está preparada en el Paraíso. Pero en medio de su vida lejana de las diversiones del mundo, una mirada amorosa de cuando en cuando, dará al crucifijo, [...] un suspiro de amor [por Dios], lo consolará más que todos los pasatiempos y fiestas del siglo, que dejan después el gusto amargo. Y si vivirá contento en esta vida, más contento se encontrará en la muerte por haber elegido el estado religioso. ¡Cuánto se consolará entonces de haber gastado sus años en oraciones, lecturas espirituales, mortificaciones y otros ejercicios devotos, y especialmente si en la religión se habrá esforzado por salvar las almas con la predicación y escuchando las confesiones! Cosas todas que en la muerte acrecientan la confianza en Jesucristo, el cual es bien agradecido y generoso en premiar aquellos que se han desgastado por Su gloria. Vamos a la conclusión de vuestra elección. Ya que el Señor le ha llamado a dejar el mundo, y ser todo suyo en la religión, le digo: Alégrese y tema al mismo tiempo. Alégrese por un lado agradeciendo siempre al Señor, porque el ser llamado por Dios a una vida perfecta es una gracia que Dios no concede a todos: Non fecit taliter omni nationi. Y por otro lado, tema, porque si no obedece a la llamada divina, pone en gran peligro su salvación eterna. No tengo lugar aquí para narrar muchos ejemplos de jóvenes, que por no hacer caso de la vocación, han tenido una vida miserable y una muerte horrible. Tenga por cierto que si habiendo confirmado la vocación permanece en el mundo, no tendrá paz jamás; y muy inquieta será su muerte por el remordimiento que entonces lo atormentará de no haber obedecido a Dios que lo ha llamado al estado religioso. Al final de vuestra carta, quiere saber de mí, si en el caso de no haber tenido el espíritu para entrar en religión, sería mejor casarse, como quieren los parientes, o hacerse sacerdote secular. Respondo: El estado conyugal no puedo aconsejarle, ya que S. Pablo no lo aconseja, sino cuando hubiese la necesidad por causa de una habitual ncontinencia, dicha necesidad tengo por cierto que no sea su caso. En cuanto al estado de sacerdote secular, advierta que el sacerdote secular tiene la obligación como sacerdote, y las distracciones y los peligros de los seculares; porque viviendo en medio del mundo no puede evitar los disturbios de la casa propria y de los parientes, y no puede quedar exento de los peligros del alma; tendrá las tentaciones en su misma casa, no pudiendo impedir que en aquella no hayan mujeres o parientes o siervos y que no entren otros extraños. Debería estar retirado en una habitación aparte, y no ocuparse de otra cosa que de las divinas. Pero eso es muy dificil de ponerlo en práctica, y por eso rarísimos son los sacerdotes que en casa propia siguen la perfección. Al contrario, entrando en un monasterio de observancia, será libre de las preocupaciones del comer y del vestido porque de todo ellos le provedeerá la religión; allí no tendrá parientes que continuamente lo inquieten con los problemas que suceden en casa; allí no entrarán mujeres que enturbian la mente; y así lejos de los rumores del mundo no tendrá quien le impida sus oraciones y su recogimiento. He hablado del monasterio de observancia, porque si quisiera entrar en cualquier otro, donde se vive relajado, es mejor que permanezca en su propia casa y buscar de salvar allí el alma, del mejor modo que pueda; porque, entrando en una comunidad, donde está relajado el espíritu, se pondrá en peligro de perderse. Aunque haya entrado con resolución de dedicarse a la oración y de pensar solo en Dios; no obstante, llevado después de los malos ejemplos de los compañeros, y viéndose burlado y aun perseguido, por no querer vivir al modo de ellos, dejará todas sus devociones y actuará como hacen ellos, según la experiencia que se ve. Si Dios se digna de concederle la gracia de la vocación, este atento a conservarla acudiendo frecuentemente a Jesús y María con las santas oraciones; y sepa que si se decide donarse del todo a Dios, el demonio acrecentará en adelante sus esfuerzos en tentarlo para hacerlo caer en pecado y especialmente para hacerle perder la vocación. Me despido con afecto; pido al Señor que lo haga todo Suyo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

No rechazar la vocación

Tiempo atrás recibí una carta de una joven que las lágrimas en los ojos ha querido hacer una apremiante llamada…


Querido hermano en Cristo,
                                               le escribo para que mi testimonio pueda servir a todas aquellas jóvenes que se sienten llamadas a la vida religiosa. Tengo 20 años, y aun teniendo una joven edad, la he vivido muy intensamente, y si pudiera volver atrás reharía cada mínimo instante. Con solo doce años empecé casi por casualidad a frecuentar una congregación de estricta observancia, la cual me ha llevado a amar mucho a Cristo y su Iglesia. De pequeña pensaba que un día me daría a Cristo [...] junto a aquella que definía como mi verdadera casa, o sea, algún convento de mi amada congregación y es inútil decir que no habiendo obtenido jamás el permiso de mis padres de poder entrar en el convento, esperé con ansias el día en que cumplía 18 años y mientras todos se disponían a preparar mi cumpleaños, yo con gran secreto preparaba mi alma para donarme a mi amado esposo. Después de algunos meses de mi cumpleaños partí diciendo a mis padres que haría un retiro no como los demás y que antes o después regresaría, quizá un mes o dos... inicié mi camino bajo la guía de monjas santas, fieles a la orden religiosa y a la regla, personas que donarían su vida para permanecer fieles a su profesión. Tenía una alegría que me nacía de adentro y pensaba que nadie jamás me la podría quitar. Ciertamente las dificultades estarían, pero estas existen también en el amor entre dos creaturas. Pronto mis padres se dieron cuenta de que aquello era un retiro sin regreso y muy doloridos vinieron a buscarme y con los ojos llenos de lágrimas me suplicaron de regresar [...] Regresé a casa con la esperanza de que pronto volvería (al convento). Y fue así, después de algunas semanas regresé a la misma Congregación, pero de clausura estricta, hablo de las [...] que ustedes mencionan en vuestro blog. Jamás en mi vida había experimentado, y estoy convencida que jamás tendré una alegría tan grande. Aun estando detrás de aquellas rejas me sentía libre, difícil de creer, pero era así; para mí aquello era la antecámara del paraíso. Aun hoy daría todo por regresar.

Le escribo con lágrimas en los ojos y la muerte en el corazón, le ruego de advertir a quien sea, de no abandonar el camino de la consagración a Cristo porque, creame, se muere de verdad. Actualmente estoy de novia, vivo en una familia acomodada, estudio y no me falta nada... no obstante, le digo que me falta todo. Daría mi vida por regresar unos años atrás pero no es posible, y conciente de esto continuo a sobrevivir con la esperanza de volver a tener un mínimo de felicidad. Le ruego en nombre de Cristo y de la Virgen que haga lo imposible, pero advierta y ayude a aquellos que tienen la tentación de abandonar. Dígales que la felicidad está solo en el camino que Cristo ha elegido para nosotros. Gracias por su blog.


Querida hermana en Cristo,
                                             dame también del tu, (lo prefiero). Te agradezco por tu testimonio que creo podrá ser útil a las personas indecisas sobre el estado de vida a elegir. Pero en tu carta he notado un poco de desánimo. Querida, cada cristiano debe esperar en Dios, por lo tanto no tienes nada que temer, y en tu alma tienes quealbergar siempre la alegría espiritual. Por lo tanto, animo!!!! Si bien la situación pueda parecerte arruinada, tienes que esperar contra toda esperanza. 

¿Estas segura que ya no puedes abrazar la vida religiosa en las [...] o en otra buena Congregación? Y si quizá Dios quiere que tu seas una nuova Zelia Gerin (la mamá de Santa Teresita)? Como sea, no puedes vivir en la amargura el resto de tu vida, confíate a la Medianera de todas las gracias y verás que encontrarás una solución.

Si en el futuro que escribes nuevamente, espero con todo el corazón de sentirte con el ánimo alegre y llena de gozo espiritual. Me importa mucho la salvación de tu alma porque fuiste comprada por Cristo clavado en cruz a muy alto precio. Confia siempre en Jesús y María!

Te animo a cumplir la voluntad de Dios sobre ti, y te saludo fraternalmente in Corde Matris,

Cordialiter

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Discurso a una joven que toma el hábito religioso

Publico el texto de un interesante escrito de San Alfonso Maria de Ligorio intitulado “Discurso familiar a una joven que toma el hábito de religiosa ". Preciso solamente que para aligerar la lectura he traducido los términos antiguos y he hecho algunos pequeños retoques. Aconsejo la lectura a todas aquellas jóvenes que están indecisas sobre el estado de vida a elegir.


“Devota joven, de este día en el cual tienes la suerte de desposarte con Jesús, tienes que tener una continua memoria para agradecerle siempre esta gracia tan grande. No pienses que Jesús debe sentirse deudor porque vos dejáis el mundo por Su amor; sois vos quien debéis conservar una gratitud eterna, por la gracia que El os hace llamándoos a dejar el mundo. Hoy vos dejáis el mundo: ¿Creéis quizá que dejáis algo grande? ¿Qué cosa es este mundo? Tierra de espinas, de lágrimas y de dolor. El mundo promete grandes cosas a sus seguidores: diversiones, alegrías y paz: pero todo se reduce a engaños, amarguras y vanidades. Las mismas riquezas, honores y diversiones mundanas se hacen al final pena y luto: Extrema gaudii luctus occupat. Y quiera Dios que para tantos ciegos que aman este mundo este luto no sea eterno; porque en medio al mundo los peligros son muchos, son grandes y son inevitables: perder el alma, el paraíso y Dios. 

¡Pobres aquellas jóvenes que, engañadas de las falsas promesas del mundo, dejan a Jesucristo y regresan al mundo! Esperan encontrar allí placeres y alegrías, pero ¡pobres! digo, porque no encuentran otra cosa que hiel y espinas, como demuestra la experiencia.  [...] Preguntad, preguntad a las casadas, si se encuentran contentas. Yo por mi cuenta, a cuantas he interrogado, a todas he encontrado descontentas y llenas de dolores. Al contrario preguntad a aquellas monjas que han dejado el mundo por Dios y no desean otra cosa que Dios, si viven contentas de su estado; y os responderán que agradecen siempre al Señor el haberlas retirado del mundo.

[…] En conclusión, si vos hubierais permanecido en el mundo, ¿qué otro esposo más grande podrías esperar que un caballero, un noble, un rey de qué reino? Pero ahora tomáis por esposo el rey del cielo y de todos los reinos de la tierra. ¡Cuántas vírgenes santas han renunciado a los desposorios con los nobles de la tierra para ser esposas de Jesucristo para siempre! 

[…] Dejad, hija mía, dejad a aquellas jóvenes que aman el mundo y todas sus diversiones, vanidades, hermosos vestidos, comedias, banquetes y fiestas, y gozad de Jesucristo. Él, en vuestra celda os contentará más que todos los placeres, lujos y riquezas que poseen las reinas de la tierra. Allí en vuestra celda solitaria gozaréis de un paraíso y una paz continua. Si amáis a Jesucristo, amaréis la soledad que encontraréis en vuestra celda. En ella, vuestro Esposo crucificado os hablará familiarmente al corazón; desde aquella cruz os mandará rayos de luces a la mente y saetas inflamadas de santo amor al corazón. Y vos en la soledad de vuestra celda, le revelaréis el afecto que le tenéis, le haréis continuamente ofrecimiento de vos misma y de todas vuestras cosas: le pediréis las gracias que necesitáis; le comunicaréis vuestras angustias, los temores que os afligen; y Él os consolará. No dudéis que el Esposo Divino os consolará siempre en vida y mucho más en la hora de la muerte […].

He dicho que las religiosas que se dan enteramente a Dios gozan de una paz continua; esto se entiende de aquella paz que se puede gozar en la tierra, que se llama valle de lágrimas. En el Cielo, Dios nos prepara la paz perfecta y plena, exenta de todo trabajo. Esta tierra, al contrario, para nosotros es lugar de méritos; y por lo tanto es lugar de padecimientos, donde se adquieren las alegrías del paraíso. Tanto más que el esposo que vos, doncella, esta mañana desposáis, si bien es el más noble, el más rico, el más grande que podéis tener, también se llama y es, Esposo de sangre  […] el cual ha derramado todo la sangre a causa de los flagelos, de las espinas y de los clavos, para salvar vuestra alma y la de todos los hombres. He aquí que va delante vuestro el amante Jesús y os llama a seguirlo como su esposa. Miradlo por lo tanto como va: no va coronado de flores, sino de espinas; no va vestido de oro y piedras preciosas, sino de sangre y llagas: mirad luego el trono real donde yace, el cual no es más que una dura cruz, donde agoniza y donde en un mar de dolores y de ignominias muere por vuestro amor. 

[…] Os ruego, que una vez recibido el santo hábito, renovéis cada día la promesa que habéis hecho a Jesucristo de serle fiel. El amor y la fidelidad son los ornamentos de una esposa. A este fin se os dará después el anillo, en signo de fidelidad que debéis observar al amor que habéis prometido a Jesucristo. Pero para ser fiel, no os fiéis de vuestra promesa; es necesario que roguéis siempre a Jesucristo y a su Santa Madre que os obtengan la santa perseverancia; y procurad tener una gran confianza en la intercesión de María que se llama Madre de la perseverancia. Y si os sentís fría en el amor divino y atraída a amar algo que no es Dios, recordad este otro consejo; entonces, para que no os abandonéis a la tibieza o al afecto de las cosas terrenas decid así a vos misma: ‘¿Y por qué he dejado el mundo, mi casa y mis padres? quizá para condenarme?’ Este pensamiento animaba S. Bernardo a retomar el camino de la perfección cuando se sentía tibio […]. 

Es necesario que yo termine de hablar, porque me lo pide vuestro Esposo que tiene ansias de veros pronto introducida en Su casa. He aquí, mirad con qué santo júbilo os espera y escuchad con cuánto afecto os llama, para que pronto entréis en Su palacio real, que es precisamente este monasterio. Andad, por lo tanto y entrad alegremente, mientras que la acogida que esta mañana os hará vuestro esposo, en recibiros en esta Su casa, es como una anticipo de la acogida que os dará en el momento de vuestra muerte, cuando os recibirá en Su reino en el Paraíso.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Dejar el novio

Tiempo atrás, una joven me dijo que debía dejar el novio y abrazar la vida religiosa...


Hola, me llamo [...], cumplí hace poco 34 años y te escribo desde la provincia de […]. Quisiera, antes que nada, felicitarte por tu blog que me parece maravilloso y muy útil! Además, teniendo en este momento poco tiempo para escribirte, y necesidad ugente de tener información importante, me limitaré a hacerte mi pregunta, pero con la promesa de que apenas tenga un poco de tiempo te hablaré de mi experiencia. Estoy atraversando un período terrible por la elección del estado de vida, terrible porque estoy de novia hace 6 años con un joven maravilloso que amo mucho, pero interiormente herida por la eventualidad de tener que dejarlo a causa de una posible vocación a la vida religiosa! Dicho de este modo parece una cosa sin sentido ni fundamento, pero cuando te explique cómo están las cosas, comprenderás! Perdóname por haberte dado del “tu” y por permitirme de escribirte rápidamente sin contarte mi historia, pero en verdad tengo poco tiempo libre, aunque no sará así por mucho tiempo. Mi pregunta se refiere a los conventos o monasterios presentes en […] para poder hacer una experiencia vocacional!

Con afecto sincero te agradezco desde lo profundo del corazón y te abrazo en los Sagrados Corazones de Jesús y María

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo Redentor,
                                                                      acepto con agrado el “tu”, es más, lo prefiero. Me ha dado mucho gusto recibir tu carta. Soy contento que te sientas atraída a la vida religiosa, y a los 34 años, aun estás a tiempo de poder abrazarla, pero es necesario obrar sin dilaciones. Aprecio muchísimo tu sabia decisión de querer hacer una experiencia vocacional para elegir el estado de vida que el Señor ha designado para tí. Cada persona debe reflexionar attentamente sobre cuál es la propia vocación designada por Dios. Casarse contra la voluntad del Señor es una elección absurda porque se vivirá mal en aquel estado y en consecuencia se hará sufrir también al proprio cónyuge. En la carta que te envié en privado te señalo un óptimo convento de estricta observancia presente en una provincia limítrofe a la tuya. Queridísima, te animo a cumplir con ardor la vocación a la cual te sientes atraída por el Señor. Es muy importante vencer esta batalla espiritual, porque de ella dependerá tu futuro sobre esta tierra y sobre todo en el más allá. El demonio, el mundo y la carne, harán de todo para hacerte renunciar a la vida religiosa, pero debes sentirte fuerte como un valiente soldado en batalla y combatir con coraje. El verdadero amor se demuestra en el saber sufrir por la persona amada. Tu futuro Esposo te ha demostrado su amor clavado en la cruz por ti, ahora tú debes demostarle tu amor soportando con resignación el dolor de la separación del mundo y de tus seres queridos. Me imagino que no será fácil dejar tu novio, pero deberás hacerlo por amor al Buen Jesús. 
Con la ayuda del Divino Redentor y de la Corredentora superarás este momento de dificultad. Un día, cuando finalmente llegues a ser religiosa, recordarás con una sonrisa estos momentos de dolor.
Te saludo cordialmente en Jesús y María y permanezco a tu disposición por cualquier cosa.

Cordialiter

martes, 2 de diciembre de 2014

Quien no obedece a la vocación religiosa, corre el riesgo de dañarse eternamente

Muchas personas, aun habiendo recibido la gracia de la voación religiosa, prefieren permanecer en el mundo. Rechazar la vocación generalmente no constituye un pecado mortal, pero es cierto que se corre seriamente el riesgo de ir al infierno. ¿Porqué? La explicación la da San Alfonso Maria de Ligorio en su célebre escrito titulado “Avisos sobre la vocación religiosa”. Publico algunos extractos de este precioso escrito vocacional èon.

1. Cuánto importa seguir la vocación al estado religioso

Está fuera de duda que nuestra eterna salvación depende principalmente de la elección de estado. El Padre GRANADA decía que esta elección es "la rueda maestra de la vida". Y así como descompuesta la rueda maestra de un reloj queda todo el desconcertado, así también, respecto de nuestra salvación, si erramos en la elección de estado, "toda nuestra vida, dice SAN GREGORIO NACIANCENO, andará desarreglada y descompuesta".

Por consiguiente, si queremos salvarnos, menester es que, al tratar de elegir estado, sigamos las inspiraciones de Dios, porque solamente en aquel estado a que nos llama, recibiremos los necesarios auxilios para alcanzar la salvación eterna [...].

Fuerza es confesar que en esto de la vocación el mundo bien poco o nada entiende, y por esto muchos apenas se cuidan de abrazar aquel género de vida a que los llama el Señor; prefieren vivir en el estado que se han escogido, llevando por guía sus propios antojos, y así viven como viven, esto es: perdidamente, y a la postre se condenan.

Esto no obstante, de la elección de estado pende principalmente nuestra salvación eterna. A la vocación va unida la justificación, y de la justificación depende la glorificación, es decir: la eterna gloria; el que trastorne este orden y rompa esta cadena de salvación, se perderá. Trabajara mucho y se fatigará, pero en medio de sus fatigas y trabajos estará siempre oyendo aquella voz de SAN AGUSTÍN: “Corres bien, pero fuera de camino", es decir: fuera de la senda que el Señor te había trazado para llegar al término final de tu carrera [...].

Es que el llamamiento de Dios a vida más perfecta es una de las gracias mayores y más señaladas que puede conceder a un alma, por eso, con sobrada razón, se indigna contra el que las menosprecia.
Comenzará el castigo para el alma rebelde en este mundo, en el cual vivirá en perpetua turbación [...].

Muy difícilmente se salvará, quedando como queda un miembro fuera de su lugar, y con mucha dificultad podrá vivir bien [...].Célebre es el caso que refiere el P. LANCICIO. Estudiaba en el Colegio Romano un joven de claro talento. Al hacer los Santos Ejercicios, preguntó al confesor si era pecado no corresponder a la vocación religiosa. Respondióle el confesor que de suyo no era pecado mortal, porque el entrar en religión es de consejo y no de precepto; pero que de no seguir la voz de Dios se ponía en grave riesgo de condenarse eternamente, como aconteció a tantos otros que por esta causa se perdieron. El joven, con esta respuesta, se creyó dispensado de responder a la voz de Dios; se trasladó a la ciudad de Macerata a proseguir los estudios; poco a poco abandonó la oración y la comunión, acabando por entregarse a las más vergonzosas pasiones. Al salir una noche de la casa de una mujer infame, cayó herido de muerte por un rival suyo; a la noticia del caso acudieron algunos sacerdotes al lugar del suceso; ya era tarde: acababa de expirar a las puertas del colegio, queriendo dar a entender con esto el Señor que lo castigaba con muerte tan afrentosa por haber menospreciado su llamamiento.

Admirable es también el caso que refiere el P. PINAMONTI en su obrita La Vocación triunfante. Meditaba un novicio los medios que debía emplear para abandonar la vocación, cuando se le apareció Jesucristo sentado en trono de majestad, el cual, con rostro airado y ademán severo, mandaba que borrasen del libro de la vida el nombre del novicio infiel. El joven, en presencia de Jesucristo, quedó aterrado y determinó perseverar en la religión.

¡Cuantos ejemplos parecidos a éstos se leen en los libros! ¡A cuántos desventurados jóvenes veremos condenados en el día del juicio por no haber obedecido al divino llamamiento![…]Por tanto, cuando el Señor llama un alma a estado de mayor perfección, si no quiere arriesgar su eterna salvación, debe obedecer, y obedecer sin demora.

[…] Las luces que el Señor nos comunica son pasajeras y no permanentes; por esto nos aconseja SANTO TOMÁS que respondamos sin tardanza a los divinos llamamientos. Se pregunta en la Suma Teológica si es laudable entrar en religión sin pedir consejo a muchos y sin deliberar largamente, y responde afirmativamente, dando por razón que en los negocios de bondad dudosa es necesario el consejo y la madura deliberación; mas no en esto de la vocación, que es a todas luces bueno, puesto que el mismo Jesucristo lo aconseja en el Evangelio, pues de todos es sabido que la vida religiosa es la práctica de los consejos que nos dio el divino Maestro.

Es cosa sorprendente ver cómo las gentes del siglo, cuando una persona trata de entrar en religión y llevar vida más perfecta y libre de los peligros que se corren en el mundo, dicen que tales resoluciones hay que tomarlas muy despacio y con calma, y que no se deben llevar a la práctica hasta quedar plenamente convencido de que la vocación viene de Dios, y no del demonio. ¿Por que no piensan y hablan de la misma manera cuando se trata de aceptar una dignidad, un obispado, por ejemplo, donde hay tanto peligro de perderse? Entonces se callan y no dicen que se deben tomar las debidas precauciones para cerciorarse si la vocación viene o no de parte de Dios. Los santos en este punto son de muy contrario parecer. […]Por esto dice SAN JUAN CRISÓSTOMO que cuando el demonio es impotente para hacer abandonar a uno la resolución de consagrarse a Dios, se esfuerza por estorbarle que la lleve luego a la práctica, seguro de sacar no poco provecho cuando consigue que se prolongue la estancia en el mundo un solo día y hasta una sola hora[16]; porque confía que durante ese día y esa hora se le han de presentar nuevas ocasiones harto propicias para lograr mas largas dilaciones, y el alma, por su parte, cada vez más débil y menos asistida de la gracia divina, cede al fin a los impulsos del demonio y abandona la vocación. ¿Quién podrá decir las almas que han sido infieles a los divinos llamamientos por no haber respondido luego a la VOZ de Dios?

[…] Oigamos lo que dice SAN FRANCISCO DE SALES en sus obras acerca de la vocación religiosa; todo ello servirá para corroborar lo que vamos diciendo y lo que adelante diremos. "Señal de verdadera y buena vocación es sentirse alentado a seguirla en la parte superior del alma, aunque no se experimente algún gusto sensible. Por tanto, no debe creerse que no tiene verdadera vocación el alma que, aun antes de abandonar el mundo, ha dejado de sentir aquellos afectos sensibles que al principio experimentaba, y que en cambio siente tanto disgusto y frialdad, que le hacen vacilar, dándolo todo por perdido. Basta que la voluntad permanezca firme y dispuesta a seguir el divino llamamiento, y aun menos: basta que sienta alguna inclinación hacia la vida religiosa. Para saber si Dios llama a uno a la religión, no hay que esperar a que el mismo Dios le hable, o le envíe un ángel del cielo que le declare su voluntad. Tampoco es menester someter nuestra vocación a un examen de diez doctores para saber si debemos o no seguirla; lo que si importa mucho es corresponder y cultivar el primer movimiento de la inspiración divina, y luego, no turbarse ni desalentarse por los disgustos y frialdad que sobrevengan; obrando así, Dios se encargará de que redunde todo en su mayor gloria.» [...]

§. 2. Medios para custodiar la propia vocación.

El que desea obedecer fielmente a la voz de Dios debe determinarse, no solo seguirla, sino a seguirla sin demora y cuanto antes, si no quiere exponerse a grave riesgo de perder la vocación. Y si por circunstancias especia­les se viere forzado a esperar, se esmerará por conservarla como la joya más preciosa que le hubieran confiado. Tres son los medios principales para custodiar la vocación: secreto, oración y recogimiento. [...]

sábado, 29 de noviembre de 2014

Entrar en las Servidoras

Publico la carta que me envió una joven antes de entrar en las “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”.

Querido hermano en Cristo,
                                               con gran alegría te comunico que pronto entraré en el convento de las “Servidoras”, para iniciar mi aventura de postulante. Este período ha sido el más difícil porque era el de la incertidumbre sobre el estado de vida a elegir … también la elección de la Congregación en la cual entrar no es una cosa simple…

Gracias de corazón porque en este período tu blog me ha sostenido…y ha sido como tener alguien con quien hablar cada día, dado que en mi familia no encuentro espacio para hablar de cosas espirituales… tu blog ha sido mi alimento espiritual, junto a los libros católicos y a la Adoración Eucarística. Gracias también porque tu blog me ha hecho conocer las “Servidoras”. Rezo cada día para que el Señor me haga perseverante, y espero mucho de llegar a ser Su “esposa” y “madre de las almas”, como decía S. Teresa del Niño Jesús.

[...] estaba indecisa si ir primero a la universidad…también para poder ser más útil a la Congregación…pero después fui conquistada por la vida angelical de la vida consagrada y no tuve más dudas. […].

Muchas gracias,
(carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                              ¡Te agradezco por la espléndida noticia que me has dado!

Estoy muy feliz de saber que en pocos días abandonarás el mundo traidor y abrazarás la vida religiosa. Grande debe ser tu gratitudid al Buen Jesús por haberte dado el don inestimable de la vocación religiosa. Sobre esta tierra debemos salvar el alma amando a Dios y observando su Ley. Entrando en un convento fervoroso y observante es mucho más fácil salvarse y buscar la perfección cristiana. Por este motivo estoy muy contento que entrarás en las “Servidoras”, que considero uno de las mejores Congregaciones religiosas. Uno de los motivos por los cuales aconsejo de hacer experiencia entre las Servidoras, es que estas hermanas se benefician de la asistencia espiritual de los Padres del Instituto del Verbo Encarnado, los cuales tienen una buena preparación doctrinal, tienen celo por el bien de las almas, celebran la Santa Misa de modo atento y devoto, y son también afables y cordiales.

Rezaré al Señor para que te conceda la gracia de la perseverancia. De hecho, el demonio podría tentar de hacerte abandonar el convento haciéndote venir la nostalgia de la familia, de los amigos y de las falsas alegrías del mundo. ¡No caigas en esta trampa, el mundo es traidor! Promete hacer feliz a quienes lo siguen, pero en realidad los engaña. Nuestro corazón ha sido creado para amar a Dios, y solo en El se puede encontrar la paz interior y la verdadera alegría. Las riquezas, el éxito y las diversiones mundanas jamás hicieron feliz a nadie.

Aprecio mucho la determinación con la cual has decidido abrazar la vida religiosa. Espero que en tu convento en Segni puedan surgir pronto muchas otras lectoras del blog.

In Cordibus Jesu et Mariae,

Cordialiter

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Devocion a la Virgen Maria

San Alfonso Maria de Ligorio cuenta en “Las Glorias de María”, el siguiente hecho que merece la pena ser divulgado lo más posible. Un día, mientras Santo Domingo estaba predicando en una ciudad francesa, le condujeron un hereje albigense, el cual había sido poseido por los demonios porque desacreditaba publicamente la devoción al Santísimo Rosario. Entonces Santo Domingo, en nombre de Dios obligó a los demonios a decir si eran cosas verdaderas las que predicaba en favor del Santo Rosario. Los espíritus infernales respondieron gritando que todo lo que Santo Domingo había dicho sobre la Virgen y el Rosario era verdad. Y agregaron que ellos no tenían ninguna fuerza contra los siervos de María y que en el momento de la muerte, muchas almas pecadoras se salvan invocando a la Beata Virgen. Finalmente dijeron que ellos habían sido obligados a decir que ninguna persona se condena si persevera en la devoción a María y al Rosario, porque María obtiene a los pecadores un sincero arrepentimiento antes de morir. Por lo tanto Santo Domingo hizo recitar al pueblo el Rosario, y ¡oh maravilla! a cada invocación a la Virgen, del cuerpo del hereje poseido salían muchos demonios en forma de carbones encendidos, hasta que terminado el Rosario, quedó completamente liberado. Delante de este hecho prodigioso se convirtieron muchos herejes.

martes, 18 de noviembre de 2014

Amar a Jesús


Una studiante me escribió una carta muy edificante. Finalmente ha encontrado el Amor de su vida...



Querido D.,
               Aquí estoy de nuevo para escribirte. […] Sigo todos los días tus blog (no solo el vocacional, sino también el dedicado a la Virgen y el de la Beata Maria Deluil-Martiny, Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús) y te confieso que son de gran ayuda para mí. 

Si recuerdas, en las primeras cartas que te escribí en setiembre te decía que estaba confundida porque no sabía si Jesús me quería como su esposa o si debía casarme con un hombre de la tierra. Pues bien, ya me considero entre las novias de Jesús. Todavía no soy su esposa porque debo permanecer en el mundo, por lo tanto por ahora soy su novia.

Deseo serle fiel hasta la muerte, deseo que sea el único amor de mi corazón, que ha sido creado para amarlo a Él. Los jóvenes no me interesan más, todos los que conocí les faltaba dulzura y pureza, que en cambio Jesús tiene abundantemente y ahora me interesan menos que antes porque comprendí que ninguno puede hacerme feliz como me hace feliz Jesús! Solo deseo darle mi corazón y todo mi ser a Él, solo Él es digno de poseer todo mi amor, aunque miserable respecto al que Él tiene por mi! Cuando pienso que para salvar mi alma se ha dejado golpear, flagelar, coronar de espinas y aun crucificar, siento mi corazón encenderse en amor a Él, que ha derramado su preciosísima Sangre por mí, sin méritos de mi parte e indigna de tanta gracia.

¡Oh, si todas las jóvenes de mi edad comprendieran cuán bello es tener a Jesús como novio, cuán bello es amar Jesús y abandonarse a Él! En cambio buscan el amor de los muchachos que las hacen sufrir, que las usan y compadecen a aquellas que ya se han donado al Buen Jesús. Más que nada soy yo que me compadezco de ellos porque no comprenden que Jesús es el verdadero amor de la vida. Al mismo tiempo no puedo hacer menos que alegrarme cuando pienso que finalmente he comprendido, después de años en los cuales deseaba encontrar el Verdadero Amor, sin darme cuenta que El estaba continuamente golpeando a la puerta de mi corazón esperando que respondiera. Y ha llegado justo cuando me estaba resignando a la idea que no habría de encontrar jamás un amor así. En cambio existe y ahora que lo encontré no lo traicionaré jamás, ¡por nada del mundo!

Como podrás comprender, hoy mi alegría es grande. No porque sea que hoy he comprendido de amar a Jesús sobre todas las cosas, porque ya lo amaba de antes, pero el amor que siento hacia Jesús va creciendo continuamente y con Él, el deseo de ser siempre suya. Por esto, no veo la hora de poder ir a las “Servidoras”. Allí podré hacer mi primera experiencia vocacional y podré hablar con las hermanas del convento y tener un director espiritual a quien confiarme y que me podrá ayudar a comprender aún la certeza que Jesús me está llamando. En mi corazón estoy segura, pero obviamente quisiera tener el parecer de un director espiritual que comprenda sobre la vocación.

 […] Siento verdaderamente que en mi corazón se hace cada vez más grande el amor por Jesús y con él, Su paz, paz que cuando estaré en el convento seguramente será más intensa. Siento también que mi espíritu se hace fuerte cada día más, porque no saco la fuerza de mí misma, sino de Dios. Solo Dios es mi fuerza.

Además, meditando, he comenzado a pensar aun más seriamente la idea de ser religiosa de clausura. Como te dije, inicialmente pensaba en la vida activa pero tomaba en consideración esta idea porque me atemorizaba la idea de la clausura, la veía un poco como una prisión. Ahora en cambio, me da un hermoso sentido de libertad imaginarme en un convento de clausura fervoroso y me da alegría pensar en inmolarme por Jesús, por la salvación de las almas. Cada día rezo por las almas alejadas de Jesús que vagan en las tinieblas del pecado, me importa mucho su salvación [...]. Rezo tanto por ellos, sobre todo para que ciertos compañeros dejen de blasfemar en clase (¡cuánto he llorado por las blasfemias que he sentido! Cada vez que siento una me parece una espina que me atraviesa el corazón!). De hecho, apenas siento una, en mi corazón hago la reparación debida. Cuando comencé a hacerlo, pensaba que fueran inútiles, pero poco a poco han comenzado a disminuir y cuando inicié esta "batalla contra las imprecaciones" también los profesores de mi clase han empezado llamar la atención cada vez más a mis compañeros hasta casi desaparecer totalmente. Estoy segura que el Señor ha intervenido usando mis oraciones. Por lo tanto, la idea de inmolarme por su bien me llena de alegría, dedicar la vida a una incesante oración por la salvación de tantas almas y no solo de la mía, ¡me parece una cosa estupenda! Por esto me parece estar inclinada a una vida de clausura, me parece que podría ser más útil a Jesús allí que no en un convento de vida activa. No lo hago para escapar de la vida misionera pero me siento verdaderamente atraída por la clausura. También por mi temperamento me parece lo mismo y creo que no me sería pesado porque amo estar en silencio, en la meditación, en la oración. Pero obviamente, me gusta hablar con las almas devotas. Bueno, me he alargado mucho esta vez. Perdóname, pero tenía la necesidad de compartir con alguno mi alegría. Con mi familia no puedo porque no lo comprenderían profundamente.

Te agradezco por la atención que cada vez me dedicas y te agradezco también por los bellísimos artículos que cada día pones en el blog.

Te saludo en Jesús y María

(carta firmada)

viernes, 14 de noviembre de 2014

El amor no es amado

[De los escritos de la Beata Maria Deluil-Martiny, Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús]


Hermanas e Hijas queridísimas, quisiera comunicarles la celestial Pasión de Jesucristo. El vino a traer al mundo el fuego del Amor sobre la tierra. ¿Qué puedo desear si no que el mismo inflame vuestras almas? Quisiera veros devoradas por este amor; pero no de un amor de deseos y de sentimientos infecundos, sino de un amor en obras y en verdad, que llega hasta la donación extrema y se deja llevar por el Amado a la inmolación extrema. Para llamar a vuestro fuego de amor les recuerdo cómo es odiado en este tiempo infeliz Aquel a quien amamos; cómo es despreciado Aquel a quien adoramos; cuánto es ultrajado Aquel a quien servimos de rodillas.

¡El amor no es conocido, el Amor no es amado, Hermanas mías! Cuando ví el odio del mundo a Dios que es amor; el desprecio y los ultrajes del mundo a Aquel que es el Dueño de todo poder en el Cielo y en la tierra; cuando vi la Armada de Satanás devastar el campo de las almas por las cuales mi Salvador derramó Su Sangre, «mi corazón se derritió como cera en mi pecho», y por medio del amor que desea hacer más de cuánto está en su poder y cree que todo le es posible, he osado pedir al Divino Amor de formarse una pequeña escuadra de Vírgenes que sean los Serafines de la tierra, almas dispuestas al sufrimiento ardiente en la entrega y que nada, fuera de la obediencia guiada por la prudencia que compete a la Autoridad, pueda alejarlas del camino del sacrificio; almas completamente abandonadas a la acción divina, en las cuales se cumplan totalmente los designios divinos de misericordia; almas eucarísticas reparadoras y apostólicas; almas unidas a El, transformadas en El, ofrecidas y sacrificadas por El; que no viven más, sino en las cuales viva El, cuya vida esté escondida con El en Dios; hostias vivas en las cuales El complete, en cierto modo, su Pasión, y de las cuales El disponga según su beneplácito para su gloria.

Hermanas, ¿Esto es un sueño mío? A vosotras os toca responder, a vosotras os toca probar a Jesús con el ímpetu y la generosidad de vuestros corazones, que El no os ha llamado en vano a su santuario y junto a su altar. En la paz de vuestros monasterios, a duras penas les llega un eco de las lejanas blasfemias del mundo. Sin duda, de todos modos, que antes de entrar en el convento y aun después, por el aspecto externo de la sociedad, de los hechos sucedidos bajo vuestros ojos, y gracias al instinto de vuestras almas cristianas, habeis podido entrever algunos de los errores de los tiempos actuales; doloridas por los ultrajes hechos a Dios, habeis decidido consagraros todas a El en la oración y en la reparación.

lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Vocación o matrimonio?

Tiempo atrás me escribió una joven que salió de un monasterio, y ahora está indecisa de casarse o de intentar una nueva experiencia vocacional. Publico mi respuesta con la esperanza que pueda ser útil a otras personas.


Queridísima hermana en Cristo,
                                                     el hecho de que tu hayas sido enviada a casa cuando eras postulante, no significa en modo absoluto que no tengas vocación para la vida religiosa. San José de Cupertino fue literalmente hechado de un convento y así entró en otra Orden religiosa en la cual se hizo santo. Quien sabe, quizá no estabas llamada en aquella congregación, sino en otra, más adaptada a tus inclinaciones. No podemos ni siquiera excluir que Dios quiera que tu vocación sea la de formar una familia. También sobre este caso existe un precedente. Los padres de Santa Teresa de Lisieux en su juventud quisieron entrar en la vida religiosa, pero fueron enviados a sus casas. Después decidieron casarse y formar una familia verdaderamente cristiana, la cual vale la pena ser tenida como modelo.

Entonces, ¿Qué hacer? Este es un momento importantísimo de tu vida, es la hora crucial en la cual debes elegir el estado de vida, y de esta decisión podría depender tu suerte eterna. De mi parte buscaré darte algún simple consejo para ayudarte a comprender lo que Dios quiere de ti.

Antes que nada debes estar preparada para todo, como un valiente soldado, incluso de seguir aquello que Dios te hará comprender por medio de la oración y la meditación. Apenas comprendas cuál es tu vocación (religiosa o matrimonial) deberás obedecer a Dios con prontitud, exactamente como hacen los soldados.

Para poder abrazar la vida religiosa es necesario ser movidos por motivaciones espirituales como el deseo de vivir más unidos a Jesús, huir de los peligros del mundo, dedicarse al apostolado por la salvación de las almas, etc. Si tu sientes algunas de estas motivaciones, vale la pena profundizar la cuestión para comprender si tu vocación es verdadera o si sólo se trata de piadosos deseos.

Los motivos que inducen a enviar a casa los jóvenes entrados al convento para un discernimiento vocacional son, la falta de obediencia a las órdenes lícitas de los superiores (a aquellas ilícitas no sen está obligado a obedecer, por ejemplo, si dicha orden implicara un pecado), la falta de voluntad en corregir los propios defectos, la falta de amor por la oración y la penitencia, pero sobretodo la negligencia en vivir la castidad.Mi consejo es de pasar una semana en un monasterio de estricta observancia para pedir a Dios que te ilumine sobre el estado de vida a elegir. Debe ser un monasterio di estricta observancia, de otro modo, en uno relajado podría venirte el disgusto por la vida religiosa.

Si en cambio te sientes llamada para la vida matrimonial debes saber que es fácil encontrar mujeres arrepentidas por haber abrazado este estado de vida. Incluso entre las lectoras del blog hay algunas que si pudieran volver atrás entrarían en el convento. El matrimonio es una decisión delicada, porque si ha sido válido y ha sido consumado, no puede ser disuelto por nadie, ni siquiera el Papa. Por lo tanto es importante elegir la persona justa. ¿Cómo hacer? En el caso de que tengas esta vocación debes buscar un joven que tenga las cualidades morales del Beato Luis Martin (padre de Santa Teresa di Lisieux), o sea que debe ser un hombre verdaderamente cristiano, fidelísimo a todas las enseñanzas de la Iglesia, sobretodo aquellas sobre la sexualidad. Lamentamente es muy difícil encontrar un novio así, de hecho el gran problema es que muchos hombres se casan sólo por pura atracción física, y entre otras cosas, no son fieles a la propia mujer. Para que el matrimonio sea feliz es importantísimo "selecionar" con extrema diligencia el futuro esposo, de otro modo, pronto se pagarán las consecuencias a caro precio. El novio tiene que observar seriamente las enseñanzas de la Iglesia. ¿De qué sirve casarse con alguien rico, hermoso, si no tiene el santo temor de Dios?

El periodo de noviazgo sirve para conocer el carácter y los principios morales del futuro esposo. Si encuentras un novio que quiere abusar de tu cuerpo antes del matrimonio, déjalo enseguida! Es un claro signo que no te ama. El amor verdadero nace de Dios, pero si el partner quiere profanar tu cuerpo (que es templo del Spirito Santo), significa que para ti no tiene verdadero amor, sino una simple atracción física.

Te pido que me creas, solo viviendo castamente el periodo de noviazgo es posible certificar el amor mutuo. Del resto, la experiencia demuestra que personas que parecían enamoradísimas, se dejaron cuando cesó la atracción física. Alguno podría decir que estas son solo palabras hermosas, porque de hecho es raro encontrar una persona dispuesta a esperar el casamiento antes de consumar la unión. En efecto la sociedad se ha paganizado, y no es fácil encontrar católicos de "estricta observancia" con quien esposarse. Pero es necesario también "saber buscar"; por supuesto es muy difícil encontrar personas así en los estadios, discotecas, en las birrerías y los night club.

Veo que me he alargado mucho, y no quiere robarte mucho tiempo. Te repito el consejo de retirarte una semana en un monasterio para comprender aquellos que Dios quiere de tí. Si me dices la región en donde habitas, quizá puedo darte algunas direcciones de monasterios donde se vive santamente.

Te saludo cordialmente en Jesús y Maria, y quedo a tu disposición para ulteriores aclaraciones.

Cordialiter

jueves, 6 de noviembre de 2014

Madre de una monja

La madre de una chica entrada en el Instituto Religioso de las Servidoras me ha concedido una interesante entrevista sobre la vocación de su hija.


- ¿Eres feliz de tener una hija monja? 

- La felicidad de mi hija es mi felicidad, y la verdadera felicidad solo la puedes encontrar en Cristo.

- ¿Cómo conoció tu hija a la Servidoras? 

- Ella estudiaba Educación para niños Especiales en la universidad, un día que iba en el bus le llamo la atención el color del hábito de las Servidoras y se animo a buscarlas por Internet, cuan grande fue su sorpresa que descubrió que una de sus principales labores era el albergue para niños especiales en estado de abandono, inmediatamente comenzó a tener comunicación con ellas a través del correo.  

- ¿Cómo surgió la vocación de tu hija? 

- Ella siempre tuvo vocación de servicio, donde podía ayudar siempre estaba allí, pero cuando conoció mas a Cristo a través de un retiro, entonces supo que esa vocación de servicio, era la vocación de amor a Dios a través del prójimo.

- ¿Qué consejo darías a las madres que han descubierto que sus hijas quieren abrazar la vida religiosa?

- Que no hay mejor esposo para una hija que el Señor Jesús, el jamas le fallara. Con esto no les digo que no duele, claro que si, se extraña, porque somos humanos, pero esto va mas allá de la parte humana, esto es amor puro, es santidad. Hay que tener claro que Dios cuando nos llame no nos preguntara si le dimos cosas materiales, nos dirá que hicimos para que nuestros hijos puedan ver algún día su rostro. Y por último, pero no lo menos importante, Dios colma de abundantes bendiciones a tu familia, eso lo estoy sintiendo cada día.

- Por lo que dices, al parecer han sido contagiados por el entusiasmo y el celo de las Servidoras. ¿Es eso cierto? 

- SÍ, y lo pongo en mayúscula porque conocer el carisma de las Servidoras nos lleno de un profundo amor, y mucho mas a mi esposo en el cual inclusive hubo una gran conversión. El trabajo de las Servidoras es increíble, pero su amor por el prójimo y por Cristo no tiene límites, están llenas amor y eso lo demuestran en la alegría que contagian.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Convertirse a Dios

Recibí una carta de parte de una joven rumena que pide consejos y oraciones...


Querido Cordialiter,
                                  soy una joven de 17 años de Rumania y he descubierto con alegría tu blog. Cuando era pequeña pensaba en llegar a ser religiosa y este deseo creció conmigo. Lamentablemente la adolescencia me hizo buscar la felicidad en otros lugares, limitando mi relación con Dios. [...] Para evitar la angustia de los sacramentos, abandoné un poco la práctica religiosa, salvo en Navidad y Pacua. Justamente, te podrías preguntar como pueda continuar a pensar en la vida religiosa. Siento siempre este deseo de amar a Dios, de ser suya, que no me deja. He buscado la felicidad en los otros y no la encontré. Trataré de buscarla en Dios, y creo que la encontraré, pero tengo miedo de caminar sola, de perder el camino, por esto retraso mi conversión. Un director espiritual podría serme de ayuda, pero dilato aun de pedir esta ayuda. Me averguenzo de mis pecados, de mis sentimientos y no se si tendré el coraje de confiarme a alguien. Quisiera compartir mi dolor pidiéndote de rezar por mi y espero recibir algún consejo. 

Aprovecho la ocasión para decirte que admiro mucho tu blog [...]. Gracias

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
                                                    antes que nada debo decirte que es un gran gusto recibir cartas del exterior. Es bello sentirse hermano en la fe aunque vivimos en países lejanos.

Tienes razón, las creaturas no pueden dar la felicidad, porque nuestro corazón ha sido creado para amar a Dios, y solo puede encontrar la paz si descansa en El. No te desanimes por los pecados cometidos, el Señor es infinitamente bueno y está contentísimo de perdonarnos si nos arrepentimos y confesamos humildemente nuestras culpas. Cada vez que un pecador regresa a Dios con el corazón arrepentido, en el Cielo hacen gran fiesta. Piensa que Santa Margarita de Cortona, Santa Maria Magdalena, Santa Maria Egipciaca, fueron en su juventud grandes pecadoras, pero después se arrepentieron y vivieron santamente el resto de sus vidas. Recibir el perdón de Dios da gran paz y alegría al alma.

Estoy contento de saber que tienes el deseo de ser religiosa. He aquí algunos consejos. Por ahora, no hablar de vocación con amigos y parientes. Busca de hacer mucha lectura espiritual leyendo los clásicos del cristianismo como: “La imitación de Cristo”, Historia de un alma”, “Filotea”, “Práctica de amor a Jesucristo”, etc.

Busca un buen sacerdote con quien confiarte. Comienza a informarte sobre las congregaciones religiosas femeninas para conocer sus carismas y comprender si te sientes llamada a vivir en un monasterio de clausura o en una congregación religiosa de vida activa. Recuerda que la Congregación religiosa que elijas debes ser observante, o sea, debe vivir en manera verdaderamente religiosa y no de manera relajada y secularizada.

Querida, solo quiero que seas feliz, y podrás serlo si cumples lo que Dios desea de ti.Tienes que saber que viviendo en un monasterio observante será muy fácil para ti salvar tu alma y buscar la santidad. Si Jesús te llama a ser su esposa, considérate muy afortunada, porque una cosa es ser esposa de un hombre de la tierra y otra cosa es ser esposa del Rey de reyes. Cuando te sientas desanimada no dudes en escribirme, para mi es una gran alegría responder las cartas a los lectores buscando de animarlos en el combate espiritual.

Permanecemos unidos en la oración. Aprovecho la ocasión para enviarte mis más fraternos saludos en Jesús y María,

Cordialiter

sábado, 25 de octubre de 2014

Miedo a confesarse

El enemigo del género humano intenta alejar las almas de Jesús infundiendo absurdos temores como, por ejemplo, un miedo exagerado a confesarse mal.

He aquí un párrafo de la carta de una joven: «Uno de mis problemas principales es que no sé si hago las cosas correctamente, si me confieso bien, si recibo bien la Comunión, si rezo bien.......y esta inseguridad me hace evitar la Comunión, la oración y demás cosas... Si solamente tuviera la certeza anticipada de que el Señor está contento con mi confesión, iría corriendo. Desgraciadamente me paro ante un Dios que es amor, que quizás me llama a consagrarme a Él, pero al que tengo miedo de acercarme. Reza por mí, para que el Señor me dé el coraje de hacer lo que Él espera de mí».

Querida hermana en Cristo,                                                                                                 Son ya varios meses que nos escribimos através de e-mails. Estoy contento de que en este periodo de tiempo hayas continuado a perseverar en el camino espiritual y en el discernimiento vocacional. No debes rendirte jamás. Siempre debes avanzar por el camino de la perfección cristiana. No te preocupes excesivamente por los pecados cometidos. En efecto, el Señor es bueno y nos perdona cuando nos confesamos con sincero arrepentimiento. Ninguna joven es digna de convertirse en esposa de Jesús, porque Él es Dios, mientras nosotros, hijos de Eva, somos todos pecadores. Cuando el Señor concede a una persona el don de la vocación religiosa, no lo hace en base a sus meritos, sino solo por puro amor. Si decides consagrarte como monja (¡lo espero tanto!), no será por tus meritos, sino solamente porque Jesús así lo ha querido, porque Él es bueno. El diablo no quiere que tú vivas de manera cristiana, y por este motivo busca alejarte de Jesús haciéndote caer en la tristeza y en el desaliento. Cuando una persona se desalienta y desmoraliza, es fácil para el demonio alejarla de la oración y de la Comunión. No debes caer en esta trampa.

Tú no puedes vivir sin Jesús, porque cuando tu amor hacia Él se enfría, hay tanto sufrimiento dentro de tu corazón. Debes amar mucho a Jesús, pero en el mundo hay tantas distracciones y tentaciones. Es por eso que tengo mucha esperanza de que puedas entrar en un monasterio. Allí sería más fácil para ti vivir el cristianismo de manera fervorosa, allí podrías pensar sólo en amar a Dios con todo tu corazón, sin distraerte con las cosas inútiles de la tierra. Debes intentar vivir el cristianismo alegremente, debes intentar alejar de ti los miedos inútiles. Tienes que rezar cada día sin tener miedo de "rezar mal", lo importante es que no te distraigas voluntariamente durante la oración. Además sería hermoso si dialogaras con Jesús y María. Sí, puedes hablar fraternalmente con Ellos contándoles tus problemas, tus sufrimientos, tus deseos y, sobretodo, diciéndoles que les amas y que quieres amarles por el resto de la eternidad, etc. San Alfonso María de Ligorio ha escrito un bellísimo libro que explica el modo en el que se debe dialogar con Dios.

Por lo que concierne a la confesión, no debes de tener miedo; lo importante es estar arrepentida de las culpas cometidas. Luego, es suficiente confesar sólo los pecados mortales, pero si quieres puedes confesar también los veniales. Para cometer un pecado mortal debes haber razonado así: "esta cosa que estoy por hacer es una culpa grave que ofende mucho a Dios, y soy totalmente consciente y consiento plenamente en cumplirla". Si no sabías que una cosa era una culpa grave, o no tenías la total consciencia o no distes el pleno consentimiento con tu voluntad, puedes estar segura de que no has cometido pecado mortal. Si no puedes jurar que una cierta acción cometida haya sido con toda certeza un pecado mortal, no estás obligada a confesarla.

Con la absolución te son perdonados todos los pecados, también aquellos que no has confesado porque no estabas segura de que fueran mortales. De todas maneras, si tu confesor es un buen sacerdote, puedes contarle tus dudas de conciencia y él te ayudará a comprender si se trata de pecados mortales, pecados veniales o simples escrúpulos. El diablo no quiere que comulgues, porque gracias a la Comunión te unes totalmente a Jesús: Él se vuelve todo tuyo, e tú te vuelves toda Suya. Cuando Jesús se queda dentro de ti, debes decirle palabras de amor, debes decirle que tú lo amas y que le quieres amar todavía más porque Él se lo merece, debes decirle que estás dispuesta a donarle tu vida, que quieres amarle solo a Él, que quieres que todas las almas lo amen y que Él reine en todos los corazones de los hombres, que todas las almas se salven y vayan al Cielo para amarlo para siempre, que prefieres morir antes que cometer un solo pecado con plena advertencia etc. etc.

Tú tienes una conciencia muy sensible, así que cuando no estés segura de haber cometido un pecado, debes pensar que no lo has cometido. Efectivamente las personas con una conciencia tan escrupulosa, cuando cometen de verdad un pecado mortal, no tienen dudas, están seguras. Después de que te hayas confesado, puedes continuar a recibir la Comunión hasta cuando no estés segura de haber cometido un pecado mortal. Los teólogos enseñan que si tienes dudas de que si estás en estado de gracia o de pecado mortal, puedes recibir la Comunión, pero es bueno recitar antes con contrición de corazón un "acto de dolor", es decir, la oración con la que pides perdón a Dios por todas tus culpas, no tanto por haber merecido su castigo, sino por haber ofendido a Dios que es infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Comulgando alejarás los escrúpulos, pero sobretodo vencerás la tentación del diablo que quiere tenerte alejada de la Comunión, esto es, de Jesús. La Comunión te infundirá la fuerza suficiente para resistir a las tentaciones, te dará un mayor fervor en la oración y te llenará de caridad hacia Dios y hacia el prójimo.

Espero haber podido ayudarte y de harte sido útil en algo. Quedo a tu disposición por si deseas más aclaraciones.

En Jesús y María, 

Cordialiter

martes, 21 de octubre de 2014

Carta de una lectora muy fiel


Una mujer me ha escrito una atenta carta.


Querido Cordialiter, 
                              desde hace unos meses soy una de tus fieles lectoras. Desde que descubrí tu blog, cada vez que entro en internet, la primera cosa que hago es leer los mensajes, las cartas y tus respuestas. Y esto sucede ya todos los días.  :-) 

No sabes cuánto me ayudan, por lo tanto no debes desanimarte ni menos aun, pensar en rendirte y cerrar el blog! Si yo no tuviera el coraje de escribirte sería una de las tantísimas lectoras de las cuales no sabrías la existencia, y por lo tanto no sabrías hasta donde puede llegar el bien que haces! 

Me llamo [...] tengo 39 años y vivo en [...]. No tengo hijos y no estoy casada. Mi verdadera conversión la viví a los 32 años [..] se me cayó literalmente el velo que tenía delante de los ojos! Es inexpresable el amor y la Misericordia de Dios que percibí en ese momento! [...] comencé a llorar sin ningún motivo! Me descubrí una gran pecadora y continué llorando por un buen rato... pero un llanto liberador porque tenía la certeza de haber dejado todos los pecados! Y renací. [..] Siguiendo aquel estado de ánimo, hoy por hoy, pienso que si tubiera tenido una guía spiritual quiza hubiera seguido otro camino [...] Antes de la conversión llevaba una vida llena de pecados (discoteca, cine, etc.) pero ahora no me siento más atraída a estas cosas. 

[…] Comencé a leer “Historia de un alma”, de S. Teresita y el diario de S. Faustina y ¡ha sido muy edificante para mi alma! Lo más pronto posible leeré también “Las glorias de María” y “Práctica de amor a Jesucristo” de S. Alfonso María de Ligorioa, como aconsejas a tantas almas que te escriben. 
[...] Me confieso regularmente y debo decirte la verdad, también yo tengo dificultad de encontrar un buen confesor … jamás hice un retiro/ejercicio spiritual, y jamás ningún sacerdote me lo aconsejó. Solo leyendo tu blog descubrí la importancia de esta experiencia. Quisiera tanto poder hacerlo, pero ¿dónde? ¿me podrías aconsejar un lugar cerca de donde vivo? 

[...] Desde joven y hasta el día de hoy, no me veo casada con ningún hombre de esta tierra. Solo cuando voy la iglesia estoy verdaderamente en paz conmigo misma, con Dios y con el mundo. ¡Allí si, que me siento protegida y serena! Espero que tendrás algún buen consejo también para mi.
Gracias de corazón! 

Muchos saludos en Jesús y Maria, 

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                               te agradezco por las hermosas palabras de ánimo que me has escrito. Privadamente te envié una larga carta que espero que te sea de utilidad. Aquí, públicamente, quiero decirte que me ha gustado la historia de tu conversión. ¡Cuántas lágrimas de compunción has derramado! Estoy contento que no frecuentes más las discotecas y otros lugares peligrosos para el alma.
Quizá el mundo te juzga una “frustrada” porque no te has casado y no has formado una familia. Pero los verdaderos frustrados son los que viven permanentemente en pecado mortal y mueren sin sincero arrepentimiento.

Yo veo, en cambio, que tienes sentimientos de verdadera cristiana, por lo tanto no te considero de ningún modo una frustrada. ¡Quien sabe, si hubieras sido una mujer estimada por el mundo, quizá ahora vivirías como una pagana, lejos de Jesucristo! El sufrimiento es un don de Dios, de hecho, veo que te ha hecho madurar buenos propósitos. Los que quieren casarse, tienen que tener cuidado de elegir un cónyuge temeroso de Dios, porque si desventuradamente eligieran una persona que vive el cristianismo de manera inadecuada, el matrimonio esta destinado con mucha probabilidad a naufragar, como demuestra la experiencia. Aprecio tu decisión de permanecer célibe, de hecho, las mujeres casadas en general piensan a complacer a los propios maridos mientras que aquellas que voluntariamemente deciden no casarse pueden dedicarse más fácilmente a las cosas espirituales, o sea a complacer a Dios.

Te animo a vivir el cristianismo en manera fervorosa y profunda. ¡Dios se lo merece! 

Aprovecho la ocasión para enviarte mis más cordiales saludos en Cristo Redentor y María Corredentora,

Cordialiter

viernes, 17 de octubre de 2014

Adiós al mundo

Publico una carta que me escribió una joven, antes de ingresar en un monasterio de clausura de estricta observancia.

Querido hermano en Cristo,
                                               [...] he podido continuar rezando, meditando y reflexionando, y he elegido mi estado de vida, sin dudas, libremente y sin condicionamientos: vida religiosa de clausura, entre las [...], que he conocido gracias a tu blog.

Cuando me han recibido en la hospedería, me sentí enseguida en casa, sentí una grande paz ya desde el primer momento, cuando atravesaba el umbral del monasterio...antes de conocerlas personalmente sabía ya que ¡IBA PARA QUEDARME! La Madre es muy acogedora y comprensiva, me ha sabido entender y dirigir enseguida: dentro de poco tiempo entreró en su monasterio, ¡para comenzar el aspirantado!

Me parece un sueño...¡pero es realidad! No ha sido fácil vencer mis resistencias y las de quienes tenía a mi lado, pero con la ayuda de la Virgen se puede todo! Cada día he leido tu blog: cada artículo es verdaderamente edificante, consuela, da compañía, anima a ir adelante, hace sentir que lo que se vive, alegrías y sufrimientos de la vocación, lo viven también otras personas; que existen aun órdenes fervientes y de estricta observancia, y que hay todavía quien desea santificarse en una de estas... en resumen, no me he sentido sola! En verdad me han hecho reflexionar los consejos de S. Alfonso sobre el estado de vida a elegir: matrimonio o vida religiosa. Gracias por tus consejos, [...], CADA UNA DE ESTAS COSAS HA SIDO FUNDAMENTAL... como pequeñas piezas, que poco a poco iban formando un maravilloso mosaico y gracias por haber hablado en tu blog sobre [...], que no cocnocía y gracias por tu oración silenciosa, pero ferviente...que junto a la de las otras personas han obtenido de Dios que mi vida cambiara radicalmente, ¡me ha dado gracia y fuerza para aceptar la llamada de Dios!

Reza por mí y no te desanimes frente a la dificultad, tu trabajo es precioso, y Dios te pagará por cada sufrimiento y soledad que ahora pases! Dentro de poco y en el futuro, si Dios quiere, un alma más rezará en la clausura, por ti y pos los lectores del blog!

EN EL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA Y EN EL CASTISIMO CORAZÓN DE SAN JOSÉ..

(Carta firmada)


Querida hermana en Cristo,
                                             ¡Estoy muy feliz de la espléndida noticia que me has dado! ¡Debes ser muy querida por Jesús por el magnífico don que te ha dado! ¿Te das cuenta? ¡Serás esposa del Divino Redentor en una de las mejores Ordenes religiosas presentes en Italia! ¡Que gracia! ¡Ah, si todas las jóvenes de tu edad pudieran comprender estas cosas, los monasterios de clausura de estricta observancia ¡serían invadidos de filas de kilómetros de personas!

¡Te animo a perseverar con todas tus fuerzas! El enemigo del género humano podría tentar de insinuar en tu mente que no has sido hecha para la clausura, sino para la vida activa. No le creas, es una típica trampa para hacer perder la vocación, como enseña S. Alfonso. De hecho el diablo busca sembrar dudas e incertidumbres, porque en lo turbio siempre se pesca algo. Por lo tanto si una persona entra en una congregación contemplativa, él insinua de pasar a una de vida activa, y viceversa. Algunas personas han caido en la trampa, han salido del monasterio y han llevado una pésima vida.

Cuando los mundanos sepan que has partido, dirán: “pobrecita, ha ido a encerrarse en un monasterio de clausura”. ¡Ellos no saben cuan grandes alegrías se experimentan viviendo en un monasterio!
En realidad el mundo no ha hecho jamás feliz a nadie, basta pensar en la vida triste y angustiada que tienen los poderosos de la tierra, los cuales, aun estando inmersos en las riquezas, no logran encontrar la paz del corazón. Solo Dios puede consolar nuestros corazones y hacernos felices. El Señor ha sido particularmente generoso contigo, llamándote a santificarte en un monasterio de clausura fervoroso y de estricta observancia. ¡Adios, queridísima hermana en Cristo! Esfuérzate mucho en la oración por la salvación eterna de las almas y en la búsqueda de la perfección cristiana para la mayor gloria de Dios!

¡Nos veremos en el Cielo!

Cordialiter

jueves, 9 de octubre de 2014

De la universidad al monasterio de clausura

He recibido una hermosa carta vocacional que quisiera hacerles leer.


Queridísimo hermano en Cristo,
                                                     soy una joven de 22 años, me llamo [...] por motivos de estudio vivo en [...], frecuento de hecho el tercer año de la facultad de enfermería... 

Hace algunos días conocí tu blog... Desde que era niña le dí mi corazón a Jesús deseosa de pertenecerle a El para siempre; siempre creí que un día entraría en alguna Orden religiosa pero no lo pensé mucho; mi pequeño voto personal hecho a Jesús y la vida que llevaba en la parroquia me bastaban, pero creciendo comencé a comprender que no podía ser siempre así y por esto comencé a rezar por mi vocación. Hace un año conocí un joven sacerdote [...] con quien ha nacido una hermosa amistad y gracias a él comencé a comprender mi vocación. El pasado mes de junio, después de tanta resistencia de mi parte ha logrado que participara de una Misa que él celebraba en un Monasterio de Monjas Carmelitas de [...]. Viéndolas a ellas, sentí claramente dentro de mi, que eso es lo que Jesús quería para mí, pero al inicio no podía aceptar ser llamada a este género de vida que hasta el momento ni siquiera conocía. Recién en septiembre pude hablar con este sacerdote de mi deseo de seguir a Jesús en un monasterio, pero él me aconsejó de terminar primero mis estudios y después decidir...

Durante estos nueve meses he sido cada vez más conciente de mi vocación, aunque permanece la duda de cuál pueda será la Orden conveniente para mí. Me han atraido mucho los Santos Carmelitas y esto me lleva a pensar que Jesús me está llamando al Carmelo. Estoy segura que en el momento decisivo de la elección será Jesús mismo a darme entender donde seguirlo, pero lo que más me tormenta es el hecho de que durante todo este tiempo no he podido hablar aun con mi familia. Se que su reacción será muy dura y esto me atemoriza. De qué modo les puedo comunicar mi decisión? Como deberé comportarme frente a su reacción? Yo no tengo un carácter muy fuerte y tengo miedo de ceder frente a este obstáculo, aunque se que deberé superar tantos obstáculos para llegar a donde Jesús me quiere. Conoces algún sacerdote en [...] que pueda guiarme en mi elección ayudar? Quisiera finalmente que me acompañes con tu oración. Un abrazo fraterno en Jesús y María!


Queridísima hermana en Cristo,               
                                                      te agradezco de corazón, he quedado muy edificado al leer tu hermosa carta vocacional. Graduarse en enfermería significa tener gran probabilidad de encontrar un honesto puesto de trabajo, pero para mí es verdaderamente de consuelo el saber que estas dispuesta a renunciar a todo para darte al Buen Jesús que es el fin último de tu vida. Has sido creada para conocer, amar y servir a Dios en esta tierra para después poderlo amar por toda la eternidad, después de la breve peregrinación en esta tierra. Es emocionante pensar que una joven como tu, encaminada a una segura carrera de trabajo haya podido escapar de los engaños del mundo y haya comprendido que lo que importa de verdad en esta tierra es amar y servir a El solo, mientras todo el resto es vanidad de vanidades. De qué sirve tener un buen sueldo, un hermoso auto o casa lujosa, si el corazón es infeliz porque no ha respondido a la vocación del Señor?

Enseña S. Alfonso Maria de Ligorio que si una persona tiene vocación no debe confiarla a los amigos ni a la familia, porque estos, en general suelen opornerse tenazmente. Por lo que respecta la elección del estado de vida no debemos obedecer a nuestros padres, por lo tanto si es necesario deberás escapar de casa para poder abrazar la vida religiosa como han hecho Santa Clara de Asís, Santa Teresa de Jesús, San Gerardo Maiella e tantos otros santos. Te aconsejo de continuar conservando en máxima reserva tu deseo de donarte a Dios, se lo dirás a tu familia solo poco tiempo antes de entrar al monasterio. Si se enojan, permanece en silencio y después, cuando llegue día fijado de iras a escondidas. Es necesario estar dispuestos a cualquier sacrificio para hacer la voluntad de Dios. En este tiempo, cuando regrese a tu casa, trata de hacer una vida retirada. Tus padres, al ver que rezas mucho, que ya no tienes conversaciones mundanas; que no usas maquillaje ni vestidos provocativos; que no miras programas televisivos que disipan, que no frecuentas amistades frívolas, comenzarán a comprender que eres una persona “distinta” de las demás, y estarán un poco más preparados cuando les hables de tu deseo de abandonar el mundo. Después de muchos meses, cuando llegue el momento justo, les podrías decir así: “Querida familia, les tengo que dar una hermosísima noticia.

Cada ser humano sobre esta tierra está en busca de su felicidad. Algunos piensan en encontrarla en las riquezas, otros en las discotecas, otros aun en el matrimonio. Despues de muchos meses de reflexión y algunos periodos de experiencia vocacional en un monasterio, he comprendido que mi felicidad está en vivir unida al Buen Jesús, por lo tanto he decidido abrazar la vida monástica...” Pero si piensas que tu familia enojarán y te maltratarán ciertamente, entonces no conviene decirles nada, sino dejarles una carta donde escriberás las cosas que te he sugerido antes , y después podrás irte a escondidas. Pero ahora la prioridad es otra, es necesario discernir si Jesús te desea en una Orden de vida contemplativa o de vida apostólica, después de lo cual será necesario comprender cuál Orden o Congregación a la cual eres llamada. El hecho de que eres una estudiante “fuera de serie” es una gran ventaja para ti, porque en estos meses que te separan de la graduación tienes la posibilidad de hacer breves experiencias vocacionales sin que ti familia se den cuenta. Si las religiosas de [...] te han atraido por su devoción, entonces puedes llamar o escribir a este Carmelo para pedir pasar algún día en su monasterio para meditar y reflexionar sobre tu vocación religiosa. Mejor para ti que has comprendido estas cosas, o sea, la importancia de cumplir la voluntda de Dios, aun a costa de encerrarte en un monasterio. Cualquier cosa con tal de vivir con Jesús! Pero ahora tienes que prepararte para el combate espiritual.

El siempre actual catecismo de San Pio X enseña que con la Confirmación has llegado a ser una perfecta cristiana y soldado de Jesucristo, o sea que el Espíritu Santo te da la fortaleza necesaria para superar cualquier dificultad espiritual. ¡Coraje! Esta vida es solo una prueba, debemos demostrar a Dios de amarlo verdaderamente y por amor suyo debemos estar dispuestos a superar cualquier prueba. Recuerda siempre lo que decía San Francisco: “¡Tanto es lo que espero, que toda pena me es querida!”

Permanezco a tu disposición para cualquier otra consulta y aprovecho la ocasión para animarte en tu hermoso propósito de consagración religiosa. Te saludo cordialmente en Cristo Rey y en María, Mediadora de todas las gracias.

Cordialiter