Para ayudar el blog sobre la vocación religiosa:

A las mujeres que desean hacer preguntas sobre la vocación religiosa, consejos de escribr a las "Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará":  nov.sanjose@servidoras.org  Las Servidoras están presentes en varios países de lengua española: Argentina, España, México, Chile, Ecuador, Perù y Paraguay.

A los hombres sugiero de escribir a el Instituto del Verbo Encarnado: sem.sanrafael@ive.org

Para escribir a el autor del blog: cordialiter@gmail.com  Yo soy un fiele laico, no soy un miembro de una orden religiosa. Soy italiano y no hablo bien el español.

viernes, 15 de junio de 2018

Discurso a una joven que toma el hábito religioso

Publico el texto de un interesante escrito de San Alfonso Maria de Ligorio intitulado “Discurso familiar a una joven que toma el hábito de religiosa ". Preciso solamente que para aligerar la lectura he traducido los términos antiguos y he hecho algunos pequeños retoques. Aconsejo la lectura a todas aquellas jóvenes que están indecisas sobre el estado de vida a elegir.


“Devota joven, de este día en el cual tienes la suerte de desposarte con Jesús, tienes que tener una continua memoria para agradecerle siempre esta gracia tan grande. No pienses que Jesús debe sentirse deudor porque vos dejáis el mundo por Su amor; sois vos quien debéis conservar una gratitud eterna, por la gracia que El os hace llamándoos a dejar el mundo. Hoy vos dejáis el mundo: ¿Creéis quizá que dejáis algo grande? ¿Qué cosa es este mundo? Tierra de espinas, de lágrimas y de dolor. El mundo promete grandes cosas a sus seguidores: diversiones, alegrías y paz: pero todo se reduce a engaños, amarguras y vanidades. Las mismas riquezas, honores y diversiones mundanas se hacen al final pena y luto: Extrema gaudii luctus occupat. Y quiera Dios que para tantos ciegos que aman este mundo este luto no sea eterno; porque en medio al mundo los peligros son muchos, son grandes y son inevitables: perder el alma, el paraíso y Dios. 

¡Pobres aquellas jóvenes que, engañadas de las falsas promesas del mundo, dejan a Jesucristo y regresan al mundo! Esperan encontrar allí placeres y alegrías, pero ¡pobres! digo, porque no encuentran otra cosa que hiel y espinas, como demuestra la experiencia.  [...] Preguntad, preguntad a las casadas, si se encuentran contentas. Yo por mi cuenta, a cuantas he interrogado, a todas he encontrado descontentas y llenas de dolores. Al contrario preguntad a aquellas monjas que han dejado el mundo por Dios y no desean otra cosa que Dios, si viven contentas de su estado; y os responderán que agradecen siempre al Señor el haberlas retirado del mundo.

[…] En conclusión, si vos hubierais permanecido en el mundo, ¿qué otro esposo más grande podrías esperar que un caballero, un noble, un rey de qué reino? Pero ahora tomáis por esposo el rey del cielo y de todos los reinos de la tierra. ¡Cuántas vírgenes santas han renunciado a los desposorios con los nobles de la tierra para ser esposas de Jesucristo para siempre! 

[…] Dejad, hija mía, dejad a aquellas jóvenes que aman el mundo y todas sus diversiones, vanidades, hermosos vestidos, comedias, banquetes y fiestas, y gozad de Jesucristo. Él, en vuestra celda os contentará más que todos los placeres, lujos y riquezas que poseen las reinas de la tierra. Allí en vuestra celda solitaria gozaréis de un paraíso y una paz continua. Si amáis a Jesucristo, amaréis la soledad que encontraréis en vuestra celda. En ella, vuestro Esposo crucificado os hablará familiarmente al corazón; desde aquella cruz os mandará rayos de luces a la mente y saetas inflamadas de santo amor al corazón. Y vos en la soledad de vuestra celda, le revelaréis el afecto que le tenéis, le haréis continuamente ofrecimiento de vos misma y de todas vuestras cosas: le pediréis las gracias que necesitáis; le comunicaréis vuestras angustias, los temores que os afligen; y Él os consolará. No dudéis que el Esposo Divino os consolará siempre en vida y mucho más en la hora de la muerte […].

He dicho que las religiosas que se dan enteramente a Dios gozan de una paz continua; esto se entiende de aquella paz que se puede gozar en la tierra, que se llama valle de lágrimas. En el Cielo, Dios nos prepara la paz perfecta y plena, exenta de todo trabajo. Esta tierra, al contrario, para nosotros es lugar de méritos; y por lo tanto es lugar de padecimientos, donde se adquieren las alegrías del paraíso. Tanto más que el esposo que vos, doncella, esta mañana desposáis, si bien es el más noble, el más rico, el más grande que podéis tener, también se llama y es, Esposo de sangre  […] el cual ha derramado todo la sangre a causa de los flagelos, de las espinas y de los clavos, para salvar vuestra alma y la de todos los hombres. He aquí que va delante vuestro el amante Jesús y os llama a seguirlo como su esposa. Miradlo por lo tanto como va: no va coronado de flores, sino de espinas; no va vestido de oro y piedras preciosas, sino de sangre y llagas: mirad luego el trono real donde yace, el cual no es más que una dura cruz, donde agoniza y donde en un mar de dolores y de ignominias muere por vuestro amor. 

[…] Os ruego, que una vez recibido el santo hábito, renovéis cada día la promesa que habéis hecho a Jesucristo de serle fiel. El amor y la fidelidad son los ornamentos de una esposa. A este fin se os dará después el anillo, en signo de fidelidad que debéis observar al amor que habéis prometido a Jesucristo. Pero para ser fiel, no os fiéis de vuestra promesa; es necesario que roguéis siempre a Jesucristo y a su Santa Madre que os obtengan la santa perseverancia; y procurad tener una gran confianza en la intercesión de María que se llama Madre de la perseverancia. Y si os sentís fría en el amor divino y atraída a amar algo que no es Dios, recordad este otro consejo; entonces, para que no os abandonéis a la tibieza o al afecto de las cosas terrenas decid así a vos misma: ‘¿Y por qué he dejado el mundo, mi casa y mis padres? quizá para condenarme?’ Este pensamiento animaba S. Bernardo a retomar el camino de la perfección cuando se sentía tibio […]. 

Es necesario que yo termine de hablar, porque me lo pide vuestro Esposo que tiene ansias de veros pronto introducida en Su casa. He aquí, mirad con qué santo júbilo os espera y escuchad con cuánto afecto os llama, para que pronto entréis en Su palacio real, que es precisamente este monasterio. Andad, por lo tanto y entrad alegremente, mientras que la acogida que esta mañana os hará vuestro esposo, en recibiros en esta Su casa, es como una anticipo de la acogida que os dará en el momento de vuestra muerte, cuando os recibirá en Su reino en el Paraíso.

lunes, 11 de junio de 2018

Una semana en el monasterio


Publico una hermosa carta que me escribió una joven, después de haber transcurrido una semana en un buen monasterio de clausura.

Querido Cordialiter,
                           recientemente he realizado una experiencia por una semana en el Monasterio de las Hijas del Corazón de Jesús en Venecia y he decidido escribirte, también considerando que las conocí gracias a tu blog. Aquí he festejado el Año Nuevo en Adoración al Santísimo expuesto y ha sido el festejo más hermoso de mi vida. Encontré en verdad un monasterio de estricta observancia y esta palabra dice todo : la vida de las monjas es marcada por la regla: Oficio divino, S. Misa, trabajo, recreación. Las comidas se toman en silencio, escuchando una lectura, el martirologio o cantos. He podido en verdad ver la realización del proyecto que Jesús tenía sobre Santa Margherita de Alacoque: estas monjas están dedicadas a la Adoración, en reparación de las ofensas que se hacen contra el Sagrado Corazón de Jesús. Ellas lo aman por quienes no lo aman; esto es reparar. Lo adoran por aquellos que no lo adoran: esto significa dar a Dios el justo puesto en el mundo. Como dice la Beata María de Jesús "Jesús debe reinar!"

Descubrí también una devoción muy hermosa y profunda que había leído en las vidas de algunos santos: la de las últimas 7 palabras de Jesús en la cruz, que ellas proclaman muchas veces al día. Estas monjas son todas para Dios, todas en Dios. Siempre sonrientes y alegres, pero siempre recogidas. Es en verdad buena la impresión que he recibido, te agradezco por lo tanto por aconsejarme y quisiera poder aconsejar a otras jóvenes que hagan una experiencia así de hermosa...

Te agradezco por el trabajo que haces: no pasa un día que no visite tu blog...;

in Cordibus Jesu et Mariae,

(carta firmada)


Queridísima hermana en Cristo,
                                                     te agradezco de corazón el hermoso testimonio que me has escrito. Estoy muy feliz de saber que te sientes atraída a abrazar la vida religiosa en una Orden que vive en manera fervorosa la propia vocación. Me ha edificado mucho la lectura de la biografía de la Fundadora de las Hijas del Corazón de Jesús, la heroica Beata María Deluil-Martiny. Me gustan sus escrito espirituales, siempre llenos de celo por las almas y de amor al Buen Jesús. El Año Nuevo que has festejado en el monasterio haciendo la adoración Eucarística, ha sido el más hermoso de tu vida. Estas alegrías las pueden comprender solo aquello que las han experimentado. Mientras los mundanos festejaban el nuevo año entre champagne, petardos, gritos, bailes y ritos supersticiosos, ustedes en la clausura adoraban a Jesucristo presente con todo el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Hostia consagrada. Ya cinco lectoras del blog me han manifestado el interés por estas angélicas religiosas de clausura. Espero que las Hijas del Corazón de Jesús, puedan ser inundadas de numerosas vocaciones. Hay tanta necesidad de religiosas celosas como ellas, que inmolan la propia vida para la mayor gloria de Dios, la salvación de las almas, la santificación del clero y la ruina de las sectas masónicas que trabajan contra la Iglesia Católica. Cada religiosa de clausura, es una gran riqueza espiritual para la Iglesia, porque es con la oración que se obtienen las gracias.

Queridísima en Cristo, pido a Dios que te de la fuerza de voluta para perseverar en el deseo de dar tu vida a Él, el Amor de las almas.

In Corde Matris,

Cordialiter

jueves, 7 de junio de 2018

Quien no obedece a la vocación religiosa, corre el riesgo de dañarse eternamente

Muchas personas, aun habiendo recibido la gracia de la voación religiosa, prefieren permanecer en el mundo. Rechazar la vocación generalmente no constituye un pecado mortal, pero es cierto que se corre seriamente el riesgo de ir al infierno. ¿Porqué? La explicación la da San Alfonso Maria de Ligorio en su célebre escrito titulado “Avisos sobre la vocación religiosa”. Publico algunos extractos de este precioso escrito vocacional èon.

1. Cuánto importa seguir la vocación al estado religioso

Está fuera de duda que nuestra eterna salvación depende principalmente de la elección de estado. El Padre GRANADA decía que esta elección es "la rueda maestra de la vida". Y así como descompuesta la rueda maestra de un reloj queda todo el desconcertado, así también, respecto de nuestra salvación, si erramos en la elección de estado, "toda nuestra vida, dice SAN GREGORIO NACIANCENO, andará desarreglada y descompuesta".

Por consiguiente, si queremos salvarnos, menester es que, al tratar de elegir estado, sigamos las inspiraciones de Dios, porque solamente en aquel estado a que nos llama, recibiremos los necesarios auxilios para alcanzar la salvación eterna [...].

Fuerza es confesar que en esto de la vocación el mundo bien poco o nada entiende, y por esto muchos apenas se cuidan de abrazar aquel género de vida a que los llama el Señor; prefieren vivir en el estado que se han escogido, llevando por guía sus propios antojos, y así viven como viven, esto es: perdidamente, y a la postre se condenan.

Esto no obstante, de la elección de estado pende principalmente nuestra salvación eterna. A la vocación va unida la justificación, y de la justificación depende la glorificación, es decir: la eterna gloria; el que trastorne este orden y rompa esta cadena de salvación, se perderá. Trabajara mucho y se fatigará, pero en medio de sus fatigas y trabajos estará siempre oyendo aquella voz de SAN AGUSTÍN: “Corres bien, pero fuera de camino", es decir: fuera de la senda que el Señor te había trazado para llegar al término final de tu carrera [...].

Es que el llamamiento de Dios a vida más perfecta es una de las gracias mayores y más señaladas que puede conceder a un alma, por eso, con sobrada razón, se indigna contra el que las menosprecia.
Comenzará el castigo para el alma rebelde en este mundo, en el cual vivirá en perpetua turbación [...].

Muy difícilmente se salvará, quedando como queda un miembro fuera de su lugar, y con mucha dificultad podrá vivir bien [...].Célebre es el caso que refiere el P. LANCICIO. Estudiaba en el Colegio Romano un joven de claro talento. Al hacer los Santos Ejercicios, preguntó al confesor si era pecado no corresponder a la vocación religiosa. Respondióle el confesor que de suyo no era pecado mortal, porque el entrar en religión es de consejo y no de precepto; pero que de no seguir la voz de Dios se ponía en grave riesgo de condenarse eternamente, como aconteció a tantos otros que por esta causa se perdieron. El joven, con esta respuesta, se creyó dispensado de responder a la voz de Dios; se trasladó a la ciudad de Macerata a proseguir los estudios; poco a poco abandonó la oración y la comunión, acabando por entregarse a las más vergonzosas pasiones. Al salir una noche de la casa de una mujer infame, cayó herido de muerte por un rival suyo; a la noticia del caso acudieron algunos sacerdotes al lugar del suceso; ya era tarde: acababa de expirar a las puertas del colegio, queriendo dar a entender con esto el Señor que lo castigaba con muerte tan afrentosa por haber menospreciado su llamamiento.

Admirable es también el caso que refiere el P. PINAMONTI en su obrita La Vocación triunfante. Meditaba un novicio los medios que debía emplear para abandonar la vocación, cuando se le apareció Jesucristo sentado en trono de majestad, el cual, con rostro airado y ademán severo, mandaba que borrasen del libro de la vida el nombre del novicio infiel. El joven, en presencia de Jesucristo, quedó aterrado y determinó perseverar en la religión.

¡Cuantos ejemplos parecidos a éstos se leen en los libros! ¡A cuántos desventurados jóvenes veremos condenados en el día del juicio por no haber obedecido al divino llamamiento![…]Por tanto, cuando el Señor llama un alma a estado de mayor perfección, si no quiere arriesgar su eterna salvación, debe obedecer, y obedecer sin demora.

[…] Las luces que el Señor nos comunica son pasajeras y no permanentes; por esto nos aconseja SANTO TOMÁS que respondamos sin tardanza a los divinos llamamientos. Se pregunta en la Suma Teológica si es laudable entrar en religión sin pedir consejo a muchos y sin deliberar largamente, y responde afirmativamente, dando por razón que en los negocios de bondad dudosa es necesario el consejo y la madura deliberación; mas no en esto de la vocación, que es a todas luces bueno, puesto que el mismo Jesucristo lo aconseja en el Evangelio, pues de todos es sabido que la vida religiosa es la práctica de los consejos que nos dio el divino Maestro.

Es cosa sorprendente ver cómo las gentes del siglo, cuando una persona trata de entrar en religión y llevar vida más perfecta y libre de los peligros que se corren en el mundo, dicen que tales resoluciones hay que tomarlas muy despacio y con calma, y que no se deben llevar a la práctica hasta quedar plenamente convencido de que la vocación viene de Dios, y no del demonio. ¿Por que no piensan y hablan de la misma manera cuando se trata de aceptar una dignidad, un obispado, por ejemplo, donde hay tanto peligro de perderse? Entonces se callan y no dicen que se deben tomar las debidas precauciones para cerciorarse si la vocación viene o no de parte de Dios. Los santos en este punto son de muy contrario parecer. […]Por esto dice SAN JUAN CRISÓSTOMO que cuando el demonio es impotente para hacer abandonar a uno la resolución de consagrarse a Dios, se esfuerza por estorbarle que la lleve luego a la práctica, seguro de sacar no poco provecho cuando consigue que se prolongue la estancia en el mundo un solo día y hasta una sola hora[16]; porque confía que durante ese día y esa hora se le han de presentar nuevas ocasiones harto propicias para lograr mas largas dilaciones, y el alma, por su parte, cada vez más débil y menos asistida de la gracia divina, cede al fin a los impulsos del demonio y abandona la vocación. ¿Quién podrá decir las almas que han sido infieles a los divinos llamamientos por no haber respondido luego a la VOZ de Dios?

[…] Oigamos lo que dice SAN FRANCISCO DE SALES en sus obras acerca de la vocación religiosa; todo ello servirá para corroborar lo que vamos diciendo y lo que adelante diremos. "Señal de verdadera y buena vocación es sentirse alentado a seguirla en la parte superior del alma, aunque no se experimente algún gusto sensible. Por tanto, no debe creerse que no tiene verdadera vocación el alma que, aun antes de abandonar el mundo, ha dejado de sentir aquellos afectos sensibles que al principio experimentaba, y que en cambio siente tanto disgusto y frialdad, que le hacen vacilar, dándolo todo por perdido. Basta que la voluntad permanezca firme y dispuesta a seguir el divino llamamiento, y aun menos: basta que sienta alguna inclinación hacia la vida religiosa. Para saber si Dios llama a uno a la religión, no hay que esperar a que el mismo Dios le hable, o le envíe un ángel del cielo que le declare su voluntad. Tampoco es menester someter nuestra vocación a un examen de diez doctores para saber si debemos o no seguirla; lo que si importa mucho es corresponder y cultivar el primer movimiento de la inspiración divina, y luego, no turbarse ni desalentarse por los disgustos y frialdad que sobrevengan; obrando así, Dios se encargará de que redunde todo en su mayor gloria.» [...]

§. 2. Medios para custodiar la propia vocación.

El que desea obedecer fielmente a la voz de Dios debe determinarse, no solo seguirla, sino a seguirla sin demora y cuanto antes, si no quiere exponerse a grave riesgo de perder la vocación. Y si por circunstancias especia­les se viere forzado a esperar, se esmerará por conservarla como la joya más preciosa que le hubieran confiado. Tres son los medios principales para custodiar la vocación: secreto, oración y recogimiento. [...]

domingo, 3 de junio de 2018

Abrazar la vida consagrada

Una estudiante universitaria de Napoles había vivido serenamente hasta los 21 años de edad, pero cuando se puso de novia con un joven, comenzaron los problemas con sus padres con quienes discutía frecuentemente. De ángel de la casa se había transformado en una víbora dispuesta a morder a cualquiera. Se sentía infeliz, lloraba, consideraba a todos como enemigos, sobretodo a Dios, quien en cambio es el Bien infinito. Y de este modo eliminó el Señor de su vida, pero El no se olvidó de ella, y le tendió una trampa para “capturarla”. La madre de la joven decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y logró convencer a la hija de acompañarla. En el grupo de peregrinos habían también algunos frailes de estricta observancia. Al inicio la “joven rebelde” tenía una actitud hostil hacia los religiosos y cuando tenía que hablar con ellos usaba palabras ásperas, pero cuando vio el comportamiento edificante que tenían, y el modo devoto y fervoroso de rezar, cambió su idea sobre ellos, meditó sobre la Pasión de Cristo y se arrepintió del mal hecho en toda su vida, obteniendo la absolución sacramental en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Una religiosa le indicó un sacerdote con quien hablar, el cual desde ese momento comenzó a ser su padre espiritual. Aun asi, la estudiante no estaba del todo “rendida” y vivía su vida cristiana con compromisos, medias tintas y contradicciones. La conversión sucedió durante una peregrinación a Fátima, donde decidió tener un comportamiento más coerente. De regreso en Italia, pidió al padre espiritual que dirigiera su alma y la de su novio en vistas al matrimonio. Mientras tanto comenzó a recitar el Rosario cada día, cambió el modo de vestir, dejó de maquillarse y no frecuentó más las discotecas. Este cambio le causó muchos problemas con su familia, por lo tanto decidió transferirse al convento de las hermanas que había conocido en Tierra Santa para poder continuar más tranquila sus estudios universitarios.

La joven no tenía ninguna intención de hacerse religiosa, pero el padre espiritual le presentó esta posibilidad. Viviendo en el convento con las hermanas, comenzó a participar de la vida comunitaria y las oraciones en común, en vez de estudiar, leía las biografías de los santos. Comenzó a sentir por primera vez en su vida la llamada a la vida religiosa, pero buscó de sofocar dentro de sí esta inspiración, esforzándose para hacer callar la voz del corazón. Habló con el director, el cual le confirmó lo que temía, se trataba verdaderamente de la vocación. Asi dejó el convento y regresó a su casa, no quería escuchar hablar de vocación, y se dedicó a preparar las cosas de su matrimonio, para evitar que Dios interrumpiera sus proyectos. Mientras que estaba en los preparativos del casamiento, en vez de provocarle alegria le daban angustia. Todos se dieron cuenta de esto, pero ella no quería admitir que le faltaba la vida de oración con las hermanas y la relación íntima con Jesús, cosas que ya se le habían vuelto indispensables como el aire. Mientras tanto su habitación se había convertido en una celda monástica.

El día de su cumpleaños habló con las hermanas por teléfono y la invitaron a pasar algún día en el convento. Ella aceptó con alegría, porque su corazón estaba atraido por la vida religiosa. Hubiera tenido que permanecer solo un par de días, en cambio se quedó para siempre. El Buen Jesús la llamaba y ella se cansó de luchar, resistir y de huir. De este modo se abandonó al amor del Divino Redentor, y comunicó por teléfono a sus padres y a su novio la decisión de abrazar la vida consagrada. Junto a Jesús y María, se sentía finalmente feliz.

miércoles, 30 de mayo de 2018

De “estrella” de cine a esposa de Jesucristo

La historia de las vocaciones son todas bellas, porque son todas historias de amor. Aun asi, algunas vocaciones suscitan estupor porque implican personajes famosos.

Dolores Hart era una joven ”star” de Hollywood, su belleza atraia multitudes a las billeterías de los cines; los directores estaban dispuestos a dar montañas de dinero por hacerla actuar en sus propias películas. Exitos, joyas, placeres, pasatiempos, diversiones... tenía prácticamente todo lo que podían desear los mundanos.

Vanitas vanitatum, vanidad de vanidades, todo es vanidad, menos amar a Dios y servirlo a El solo. Los bienes del mundo no pueden saciar el corazón humano, que ha sido creado solo para amar a Dios y está inquieto hasta que no descanse en El. La Virgen, que es mediadora de todas las gracias, velaba sobre Dolores, y el Divino Redentor la queria como su casta esposa.

La joven y rubia actrís representó la parte de Santa Clara en un film sobre San Francisco de Asis (las dos fotos del post están sacadas de esta película) y tuvo ocasión de encontrar el Sumo Pontífice. Poco después comprendió que Jesús la llamaba a vivir en la clasura del monasterio de la Abadía "Regina Laudis" en Connecticut (Estados Unidos). Entre el estupor y el clamor de los mass media y de la opinión pública internacional, dejó todo y tomó el hábito de religiosa benedictina. En el silencio y en el recogimiento de la clausura, finalmente se sentía verdaderamente felíz.

sábado, 26 de mayo de 2018

Vocacion

Carta de una lectora.

Hola, la verdad hace un tiempo que habia encontrado tu blog, pero no m había llamado tanto la atención pero últimamente estoy leyendo cada entrada que publicas... te comento primero quien soy. Me llamo [...], tengo 18 años, estoy viviendo en [...], Argentina, desde los 14 que "descubrí" que Dios me llamaba a una entrega especial a Él, a consagrar mi vida entera a Él.. pero a los 16 que tomé esto enserio.. empece a darme cuenta que esto no era una simple locura pasajera! sigo pensando que es una locura, pero no pasajera.. es un deseo que cada vez es más fuerte en mí...

Empecé mi discernimiento vocacional con las [...], que son las únicas hermanas que hay en mi ciudad, en un colegio.. tuve que romper una barrera enorme que había en mi para poder acercarme a hablar y plantearles mis inquietudes a ellas, ya que siempre tuve un gran prejuicio contra los institutos de enseñanza privada, más aún los religiosos!!

hoy en día luego de dos años, de estar manteniendo encuentros, retiros y misiones con ellas, ya me siento muy parte de la familia... y a la Santa Fundadora, [...], ya la siento mi madre espiritual.. pero aca es donde se viene lo que m asusta y en cierta manera m paraliza.. el próximo paso es la convivencia.. y nunca antes había visto tan cerca el alejarme de mi familia y amigos.. pero tampoco antes había sentido tan fuertemente mi amor hacia Jesús, y no me da miedo asegurar que estoy totalmente enamorada de Él, de su presencia viva siempre en mi vida...es una constante contradicción.. ya que tampoco sé o no estoy segura de si debo ingresar al postulantado con ellas o seguir buscando.. digo esto xq yo empecé esta búsqueda con el deseo de pertenecer a una orden franciscana, ya que mi familia es muy devota y seguidora de San Francisco de Asís, mis padres se conocieron en la JUFRA, […]...hoy sentí en verdad, mientras leía otra vez el último artículo, muchas ganas de contarte mi experiencia, para que reces por mí para que sepa responderle a Nuestro Señor, y simplemente creo, para poner en pocas palabras estos años de mi rara adolescencia..
Saludos en Xto

(Carta firmada)

martes, 22 de mayo de 2018

Escrúpulos y confesión

Publico una carta que me escribió una joven.

Hola, mucho gusto en saludarlo, mi nombre es [...] y soy de Argentina. Le escribo porque encontré su blog buscando justamente respuestas a mis inquietudes, y gracias a Dios me di con su página en donde le contestaba a una joven que contaba que tenía problemas de escrúpulos aparentemente, que tenía miedo de confesarse mal, de rezar mal, de comulgar indebidamente,etc. La respuesta que usted le dio la verdad que me ayudó mucho a mi también, ya que yo también estaba (y estoy) pasando por lo mismo, eso parece, también estoy sufriendo mucho a causa de estas dudas que me infunden un gran temor, una gran angustia y ansiedad con respecto a mi estado en relación con el Señor. 

Quise escribirle ahora porque necesito ayuda. Estoy en un momento en que me siento sumamente angustiada, en desasosiego por el miedo y la ansiedad de pecar continuamente. Si bien antes me ocurría de vez en cuando, ahora es algo constante y continuo. Es como una obsesión que me quita la paz y no me deja vivir tranquila. Leí lo que usted le decía a aquella joven, de que si no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso le dijo que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales. Eso me tranquilizó en gran medida, ya que era justo la respuesta que estaba necesitando en ese momento, sobre pecados que cometí, ya que estaba muy angustiada. El caso es que en los últimos meses las dudas han vuelto y con más fuerza todavía, y cada vez se hacen más y más insoportables, recuerdo lo que usted dijo y en base a eso juzgo que cierto pecado no fue mortal, sin embargo no mucho después vuelve a aparecer la duda, o cuando considero que un pecado no fue mortal, recuerdo otro, y vuelve la tortura. También estoy en un estado constante de temor y ansiedad por la simple posibilidad de cometer un pecado, o haber hecho algo mal, o no haber hecho algo que debía. Hablo de esto con mi mamá y ella me ayuda a ver un poco más claro, y a entender que debo ser más humilde [...]. Esto por un tiempo me alivia un poco, pero cuando me doy cuenta vuelven a atormentarme las dudas y los temores, que no puedo juzgar con claridad que es real y que no. La verdad es que no me gusta verme "manchada" y saber que tengo pecados encima, y se que esto tiene algo de soberbia, ya que no es la actitud de alguien humilde que confía en el Señor, pero es que se me hace ya muy difícil de controlar. Esto ha ido ganando poder y me perturba por completo. Ya de solo escuchar o leer la palabra "infierno" o "pecado mortal" me aterrorizo y me asusta la posibilidad de condenarme, o de cometer pecado mortal y no poder confesarme. En fin, estoy sufriendo muchísimo por esto. Además tengo ansiedad social o fobia social que es un temor de ser humillada frente a las personas o de hacer el ridículo, de que me evalúen negativamente. Esto también contribuye y me siento mal cuando no puedo decir algo que creo que debería por esta ansiedad o temor que siempre me acompaña, de quedar en ridículo o humillada. 

Yo también soy laica, en un momento pensé en ser religiosa pero en este momento por lo menos ya no, con esta ansiedad social (ya hice un tratamiento que me ayudó bastante) y cosas que fueron sucediendo en mi vida la idea poco a poco se fue yendo, ahora estoy estudiando para ser traductora. Hasta no puedo disfrutar del todo cuando voy a misa, porque estoy en tensión tratando de hacer todo correctamente y no mal, o pienso en todo lo que se espera que yo haga y creo que debo hacer y me pongo muy tensa al pensar en que puedo llegar a no "cumplir" o a "fallar" en algo, en mis obligaciones. A medida que conozco más en cuanto a la fe y se más, más exigida me siento, pero no lo puedo vivir con alegría, la mayor parte del tiempo estoy llevándolo como si fuera una carga pesada, y eso ne me gusta nada, se que no es un buen testimonio del verdadero cristianismo. ¿Qué consejo me da? ¿Que puedo hacer para superar todo esto? ¿Cómo hago para dejar de lado tantos temores y empezar a vivir con más alegría, esperanza y amor en vez de ansiedad y miedo continuo? 

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo para leer esto y espero no haberlo cansado. Me encantaría tener su respuesta para que me ayude con este problema. Muchas gracias por todo y que el Señor lo bendiga abundantemente. Un saludo.



Querida hermana en Cristo, 
                                             muchas gracias por tu carta!         

Me alegro que te gusta mi blog. Yo soy italiano, no hablo bien español, espero que me entiendas.

Entiendo muy bien tus escrúpulos. Yo también en el pasado he sufrido la tortura de escrúpulos.

San Alfonso María de Ligorio y otros autores expertos en teología moral enseñan que si una persona no estaba absolutamente segura de haber cometido pecado mortal, de que si tenía dudas, de todas maneras podía comulgar. Incluso que no estaba obligada a confesar los pecados que no tenía certeza de que fueran mortales.

Para superar el problema de escrúpulos es muy importante encontrar un confesor experto en Teología Moral y lleno de amor fraternal.

Te sugiero de contactar los sacerdotes del Instituto del Verbo Encarnado, que son muy buenos confesores, amable y expertos en teología moral. Estos sacerdotes realizan muy apostolado en Argentina.

Después de haber ganado la batalla contra los escrúpulos, también tu puede convertirte en monjas, si tu quiere. Espero que sí! Por ejemplo, tu puede entrar entre las monjas “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.”

Un experto confesor de escrúpulos te puede dar muchos buenos consejos. Por ejemplo, como enseña San Alfonso, te puede prohibir de confesar los pecados de la vida pasada. El confesor te puede ordenar que actuar con libertad, salvo en los casos en los que usted puede estar seguro de que lo que estás a hacier es algo ciertamente pecaminoso. 

El confesor te puede pedir para hacer un examen de conciencia sólo una vez a la semana, no cada minuto, cómo hacer los escrupolosos!  :-)

Vamos, tienes que ganar la batalla contra los escrúpulos. También Santa Teresita del Niño Jesús, San Ignacio de Loyola y muchos otros santos han ganado esta batalla contra los escrúpulos. Coraje!

Estoy a tu disposición para ayudarte dándote más consejos, si tu desea. Estoy feliz de ayudarte.

Saludos cordiales y fraternas en Jesús y María,

Cordialiter

viernes, 18 de mayo de 2018

Cuando uno está en la Voluntad de Dios, tiene paz


Carta sobre la vocación escrita por mi amiga Poitiers.


Querida [...].

Al leer tu escrito pienso que definitivamente debes recomenzar un discernimiento vocacional. Aquí te juegas la vida. ¿Por qué digo esto? Porque sólo en la medida que sigas el plan de Dios para tu vida, serás feliz. Y eso tú lo percibes. No temas ni te acobarde las circunstancias en las que te encuentras, ni los pecados que lleves... piensa en la Magdalena, pecadora pública, hoy la más santa después  de la Virgen María; piensa en Pedro, que le prometió a Cristo que por Él daría su vida, luego cobarde, lo negó tres veces; y hoy es San Pedro, primer Papa... Después de las negaciones, Cristo no le quitó el llamado ("Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia..."), sino que lo reafirmó.

Todos los pecados, fallas, imperfecciones que podamos tener, son gotas en el inmenso océano de la Misericordia de Dios. No tengas miedo de volver a decirle sí a Cristo, de volver a seguirlo en un camino de total entrega, si es lo que Él te pide. En tu circunstancia actual será más difícil que la primera vez, pues implicará dejar trabajo, novio, proyectos... pero ¡Cristo no vale la pena, vale la vida!

¿Recuerdas al joven rico del Evangelio? Cristo fijó en él su mirada; lo amó. Lo llamó a unirse a Él... pero el joven se acobardó porque seguir a Cristo implicaba dejarlo todo, y él tenía muchos bienes. Yo creo que el joven rico lloró amargamente no haber seguido a Cristo.

Reza, ten una oración constante y profunda. Cuida la vida de gracia. Ve a Misa y comulga cuantas veces puedas. Busca un buen director espiritual que pueda guiarte y ayudarte a discernir. Si está la posibilidad, como tú crees, de que tengas vocación religiosa ¡siéntete dichosa! Si lo confirmas, no dudes en dejarlo todo y seguirlo; sé fiel, generosa y perseverante en tu sí.

Mira, cuando uno está en la Voluntad de Dios, tiene paz. Se sabe feliz y dichoso, aunque sensiblemente viva una lucha.

Si tu corazón fue hecho para Dios totalmente, y no para dividirlo con un amor humano, con nada podrás llenarlo; con nada.

Para terminar, te animo a que vuelvas a la vida de oración, de gracia. Que busques ser fiel y santa en tu vida actual (no esperes a entrar a un convento para ello). Retoma el discernimiento sin miedo, y con alegría. Si vieras que finalmente tu vocación no es la religiosa, con alegría a ser santa en la vida laical. Si en cambio Dios te pide una entrega radical, no dudes en que Él puede hacerte plenamente feliz.

No olvides que como decía Santa Teresita "la perfección consiste en hacer Su Voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos".

Rezo especialmente por ti, y quedo a tu disposición para lo que pueda ayudarte.

Un abrazo en Jesús y María.

Poitiers

lunes, 14 de mayo de 2018

Ser sacerdote


Publico una hermosa carta que tiempo atrás me ha escrito un militar de la Armada de la Policía

Estimado, 
                  Le escribo después de haber leído el artículo publicado en el blog titulado “Vocación religiosa de los militares", que de hecho me toca en primera persona. Tengo veintinueve años, después de haber transcurrido tres años en el Ejército Italiano y cinco como policía. Pero desde siempre, desde mi infancia, mi corazón tiene un deseo profundo: ¡SER SACERDOTE! , y en solo pensarlo, mi corazón, como el de un niño, se despierta como de un sueño profundo y se alegra sonriente de esta gran llamada. Pero la cosa más hermosa y más sublime está en el hecho de que no obstante mis numerosas infidelidades, el Buen Dios no me deja. 

Hoy estoy de novio con una joven magnífica que me ama […]. Pero es inevitable considerar también las situaciones terrenas, las consecuencias para los demás de una elección tan radical. Tengo miedo, no desconfianza en Dios, sino miedo porque sé que esta elección que antes o después deberé cumplir, traerá mucho dolor, mucha desolación en las personas cercanas a mí. Recuerdo algunas frases de San Alfonso cuando habla del pajarito cuya patita está atada a un hilo (y no le permite volar), jamás un ejemplo tan apropiado podría representar mejor mi situación […] Honestamente siento que una vida conyugal, por magnífica y espiritual que sea, no me saciaría de ningún modo, sino que me relegaría para siempre en una perpetua insatisfacción.

Por esto quiero aprovechar la ocasión  para llegar a usted y sus lectores para pedir oraciones por mi situación, esperando que la Virgen María pueda sabia y delicadamente desatar ese nudo y pueda permitir a este su pequeño e inútil pajarito de volar hacia el Sol que lo atrae como la brújula al metal.
[…] En espera de su gentil respuesta y apoyo con la oración, lo saludo cordialmente.

(carta firmada)


Querido, 
              es en verdad edificante saber que un joven con un trabajo seguro y una novia afectuosísima, este dispuesto a abandonarlo todo para abrazar el sacerdocio católico. Espero con todo el corazón que se haga la voluntad de Dios, sea cual sea. Puede ser que esa sea su verdadera vocación, pero a veces sucede que haya personas que se sientan llamadas a donarse a Dios, pero en realidad el Señor quiere otra cosa de ellos. Algo parecido le sucedió a los Beatos Celia Guérin y Luis Martin, quienes intentaron abrazar la vida religiosa, pero fueron rechazados por los superiores de las congregaciones donde quiesieron ingresar. Permaneciendo en el mundo, se conocieron y se casaron. De su santa unión, nacieron 9 hijos, de los cuales 4 volaron al Cielo en tierna edad y las otras cinco (entre las cuales Santa Teresa di Lisieux) abrazaron la vida religiosa. 

Ahora ha llegado para ti la hora de las decisiones cruciales de la vida, y es de fundamental importancia la decisión justa, o sea aquello que quiere la Divina Majestad, el Rey del Universo. ¿Cómo hacer para comprenderlo? Yo le aconsejo vivamente que haga un retiro spiritual en algún monasterio de estricta observancia. Inmerso en el silencio y en la oración, le será fácil recogerse interiormente y escuchar lo que Dios le susurra en el corazón. Una vez deliberado el estado de vida, elíjalo sin dudar, y vaya adelante sin tornar atrás. Cuando el comandante del cuartel da una orden, los soldados le deben obedecer inmediatamente y sin respirar. Del mismo modo, cuando Dios manifiesta la propia voluntad, es necesario obedecerle prontamente. 

La Iglesia Católica que es el Cuerpo Místico de Cristo, tiene necesidad urgente de numerosos y santos sacerdotes que sean celosos del bien de las almas para la mayor gloria de Dios. Si el Señor lo llama al sacerdocio, le pido que esté atento a elegir un Instituto que le garantice una buena preparación doctrinal y ascética. Lamentablemente, algunos lectores me han comentado cosas desagradables sobre el tema, por lo tanto le aconsejo la máxima prudencia.

Rezaré con mucho gusto por ti, a la Virgo Fidelis y pido a los lectores del blog de hacer lo mismo. Te animo a realizar el discernimiento vocacional y te saludo cordialmente in Corde Matris,

Cordialiter

Sub Christi Regis vexíllis militáre gloriámur!

jueves, 10 de mayo de 2018

Testimonio

Publico una carta que me escribió una joven.


Querido hermano en Cristo: He decidido escribirle porque a medida que pasa el tiempo siento que estoy cada vez mas cerca de Jesus, el cual me llama a la vida consagrada. Le cuento mi historia, quizas a muchas jovencitas les ha sucedido lo mismo. A los 17 años, cuando era apenas una adolescente, comence a asistir a un colegio catolico. Alli,en la entrada del mismo,habia en la pared un gran cuadro de Jesus, recuerdo contemplarlo todos los dias cada vez que ingresaba al colegio, no habia dia que no mirara los ojos de ese cuadro. A partir de ese sentimiento que se despertó en mi, comencé a cuestionarme mi vocación, sentía en mi corazón que Jesus me estaba llamando, no solo por ese cuadro que veia y siempre contemplaba, sino por otras razones que prefiero reservarlas. Decidida a empezar un discernimiento vocacional para descubrir si ser religiosa de vida activa era mi verdadera vocacion, hable con mis padres para contarle lo que me estaba sucediendo. Obviamente, mis padres ante mi planteamiento, dieron una rotunda negativa, asi es que no pude hacer mas nada al respecto. Pense que quizas con el tiempo y a medida que fuera creciendo, ese sentimiento vocacional iba a disminuir o iba a desaparecer, pero no fue asi. A los 20 años cuando comence a estudiar una carrera de nivel terciario, conoci en ese colegio a una hermana de vida activa muy buena, en esos momentos era timida y no sabia como acercarme a ella y plantearle lo que me estaba pasando, asi es que decidi que lo mejor era callar esto que me estaba sucediendo. A los 22 años, recorde que tenia el email de esa hermana y me contacte con ella, creia que no podia esperar mas, no podia alargar esto que me estaba pasando, tenia que saciar mis dudas, asi es que acorde una cita con ella. En esa cita, ella me conto lo que ser hermana implicaba y varios aspectos mas sobre la vida consagrada, me senti muy bien y tiempo despues comence a realizar el discernimiento con una hermana de esa congregracion. Aun lo sigo haciendo y estoy construyendo un lindo camino teniendo como guias a la hermana y a Jesus misericordioso. No fue, ni es facil mi camino, ya que mis padres (quienes saben de mi discernimiento) no estan para nada de acuerdo y piensan que solo voy a ver a la hermana para sentirme bien, es decir que le quitan seriedad al camino que estoy emprendiendo. Actualmente tengo 23 años y llevo ya un año de camino de discernimiento,pero he de contarlas una infidencia, a pesar de tener una hermosa familia y de transitar una carrera profesional, dentro mio he sentido un vacio que solo se llena cuando asisto a una misa o cuando rezo en silencio, es decir, ese vacio se llena cuando me encuentro con Jesus. Quise contarles mi experiencia porque se que muchas sienten ese llamado, pero no quieren responderlo o temen responderlo por aquello que sus padres piensen. Yo mas que nadie se lo que es, no soy hermana, aun no y aun no se si lo sere porque estoy en camino para saber si es mi verdadera vocacion, pero piensen en su Felicidad, en aquello que las hace feliz y cuando sus padres las vean rebosar de alegria en aquello que eligieron seguramente comprenderán.

Agradezco la oportunidad de brindar este testimonio y gracias por su maravilloso blog.

Saludos cordiales,

(Carta firmada)

domingo, 6 de mayo de 2018

Voto de Esclavitud Mariana

Además de los tradicionales votos de pobreza, castidad y obediencia, las Servidoras profesan un cuarto voto de esclavitud mariana según la espiritualidad de San Luís María Grignon de Monfort, el gran apóstol de la devoción a la Virgen.

En virtud de este voto, las Servidoras ya no se pertenecen a sí mismas, sino que se convierten en “propiedad privada” de la Reina del Cielo, la cual puede disponer de sus “esclavas” según su voluntad, haciendo escuchar su voz por medio de la obediencia a los superiores. Mediante este voto, las Servidoras ofrecen todos sus bienes y se ofrecen ellas mismas a María y, a través de Ella, a Jesús. Es decir, ofrecen a Jesús por medio de María su cuerpo, su alma, sus bienes exteriores, sus buenas obras, pasadas presentes y futuras, con todo su valor satisfactorio y meritorio, para que Ella disponga de todo según su beneplácito. El fruto de esta consagración a la Virgen es “marianizar” enteramente la propia vida, haciéndolo todo a través de María, con María, en María y por María, para servir mejor a Jesucristo.

El fin último del hombre solamente es Dios, pero mediante la Virgen resulta más fácil llegar a Él. Por eso, si queremos acercar el mayor número posible de almas a Dios, debemos difundir al máximo la devoción a la Reina del Cielo. Ella es la Corredentora del género humano y la Mediatora de todas las gracias que el Señor nos concede, por lo tanto aciertan las Servidoras a donarse completamente a Ella con el voto de esclavitud mariana. No hay que temer ningún miedo. En el fondo, se trata de una esclavitud de amor, puesto que la Virgen no es una tirana, sino la más tierna y amorosa de todas las madres.

miércoles, 2 de mayo de 2018

No es posible que hayamos sido creados sólo para ocuparnos de cosas materiales

Recibí una carta de parte de una joven que pide consejos y oraciones...

Es un gusto poder escribirte, si bien se que no hablas muy bien el español pero me vuelvo a tomar el atrevimiento de escribirte ya que leyendo cada una de tus publicaciones en el blogs me parecen tan interesantes y tan animadoras; cuando encontré tu blogs en internet a pesar de que ya estaba discerniendo mi vocación, me ayudo muchísimo a reafirmar mi si al llamado del Señor a ser su esposa, con la ayuda de mi director espiritual y de 2 religiosas que pertenecen a la congregación a la que siento que el Señor me quiere,pero hay algo que todavía no puedo hacer o no me animo es contarle a mi familia sobre mi vocación; si bien ya e realizado mi primer convivencia en casa madre y ellos sabían que la realizaba, no les e confirmado, Y me gustaría o tal vez usted tiene algún consejo para darme o lo que le parezca.

Cuenta con mis oraciones para que usted puede seguir alentando a tantas vocaciones que no quieren escuchar al Señor,Espero que me logre entender. Desde ya muchisimas gracias.

Saludos en Cristo y Maria.

(Carta firmada)

Querida hermana en Cristo,
                                             cuando esboces a tus padres lo que tienes en el corazón, intenta abordar la cuestión partiendo desde lejos. Empieza con unos “discursos filosóficos”. Por ejemplo, puedes comenzar con decir que no es posible que hayamos sido creados sólo para ocuparnos de cosas materiales, sino que en el vida existe seguramente algo más grande por el que merece la pena vivir. Puedes decir que a ti no interesan las riquezas, el éxito, los productos de belleza, las discotecas, las diversiones más desenfrenadas y todas las demás cosas vanas de la vida que no pueden saciar el corazón, sino que estás buscando algo más grande, algo especial, que proporciona alegrías espirituales, felicidades eternas, es decir, que no se acabarán nunca. Luego, puedes seguir diciendo que estimas mucho a ciertos personajes que han hecho algo grande en su vida, como por ejemplo: San Francisco de Asís, Santa Clara, Madre Teresa de Calcuta, Santa Teresa de Lisieux, etc. Finalmente, deja caer que te gustaría entregar tu vida a Jesús abrazando la vida religiosa…

Permanecemos unidos en la oración. Aprovecho la ocasión para enviarte mis más fraternos saludos en Jesús y María,

Cordialiter

P. S. mi carta fue traducida en español por una amiga mía.

sábado, 28 de abril de 2018

Acompañamiento vocacional

Publico una carta que me escribió una lectora.

Hola!! :) Dios y la Virgencita lo o la bendigan por su blog, soy de Costa Rica estoy en acompañamiento vocacional en un convento apostolico que no es de extricta observancia, en mi corazón tengo un gran deseo de servir a los pobres, huérfanos y a la comunidad y a la iglesia, y predicar la palabra de Dios, solo que no estoy segura de si este tipo de orden es para mi, ya que me, llama mucho la atencion como viven en los monasterios contemplativos, pero aveces medito en la obediencia a Dios y en que la vocacion es un servicio y no lo q yo quiera pues deseo hacer, la voluntad de Dios sobretodo, y porque me gusta tambien el modo de como viven estas otras hermanas apesar de no ser contemplativas, ya que siguen a Jesus! Agradeceria su consejo y su oracion por mi.


Querida hermana en Cristo,
                                              soy italiano y no hablo bien el español. Estoy muy contento de saber que te sientes atraida por la vida consagrada y que te gustaría ser religiosa. En privado te he enviado algunos consejos.

¡Coraje, hay tanta necesidad de religiosas que busquen el bien de las almas y la mayor gloria de Dios! El enemigo del género humano hará de todo para que no elijas el estado de vida que Dios quiere para ti, pero debes resistir con ardor y combatir como un soldado valoroso. Espero que puedas elegir el estado de vida al cual Dios te llama. Para ser religiosa es necesario superar tantas dificultades, pero vale la pena.

Permanezco a tu disposición para cualquier otra consulta y aprovecho la ocasión para animarte en tu hermoso propósito de consagración religiosa. Te saludo cordialmente en Cristo Rey y en María, Mediadora de todas las gracias.

Cordialiter

martes, 24 de abril de 2018

Esposa de Jesucristo

Tiempo atrás tuve un largo coloquio telefónico con una queridísima lectora del blog que espera llegar a ser esposa de Jesucristo. Por motivos de confidencialidad no puedo decir a ninguno lo que me ha contado, pero les pido de rezar por ella, porque tiene tanta necesidad de la ayuda del Cielo. Esta hermana en la fe está sufriendo tanto en su corazón, por lo tanto quiero hacerle llegar una carta abierta para animarla.

Queridísima hermana en Cristo,
                                                     estoy contento de haberte escuchado por telefono, pero he sentido también compasión al sentir tu corazón afligido a causa de las diversas dificultades que te afligen. Me ha impresionado mucho cuando en cierto momento del coloquio has manifestado tu deseo de entrar pronto en el monasterio y de abandonar definitivamente el mundo. He percibido claramente que tienes el corazón dolorido. Siempre da pena una persona que sufre, pero cuando quien sufre es una persona como tú, que desea solamente amar a Jesús por el resto de su vida, la compasión es mayor. No te desanimes, confíate en las manos de la Mediadora de todas las gracias y verás que todo será para bien. Me ha gustado mucho la historia de tu vocación y aprecio la fuerza de ánimo que has tenido en abandonar todo para donarte a Dios. Muy pocos habrían tenido el coraje de renunciar a lo que has renunciado para abrazar la vida religiosa. Jesús ha elegido una esposa generosa y de gran coraje, estoy contento que solo El podrá poseer tu corazón. ¡Quien sabe cuántas lágrimas has derramado a causa de tu amor por el Divino Redentor!, pero quien siembra llorando recogerá con alegría los frutos en la Patria Celeste. Sobre esta tierra estamos solo de paso, debemos ganarnos el Paraíso llevando la cruz por amor de Dios, demostrando así nuestro amor por El. Con estos sufrimientos te estas purificando en espera de las bodas con tu amado Esposo. En tus oraciones invoca también la ayuda de la heroica fundadora de la Orden a la cual aspiras a entrar, verás que será muy felíz de acogerte entre sus seguidoras. El diablo esta buscando sembrar confusión para hacerte caer en el desánimo y hacerte cometer algún error; de hecho, decía San Luis Gonzaga que el demonio llega siempre a pescar alguna cosa cuando las cosas son turbias. Quédate alegre y serena, confía en la Virgen y permanece con el ánimo pronto para aceptar lo que disponga. No temas, en toda la historia de la Iglesia jamás ha sucedido que alguno se haya confiado a la Virgen y haya sido abandonado. Jamás! Recuerda pedir la ayuda también de San José, castísimo esposo de la Beata Virgen y custodio providente de la Sagrada Familia. ¡Cuántos beneficios se obtienen gracias a su intercesión!

Te repito, no temas, Jesús está muy cerca tuyo en estos momentos en el cual sientes el peso de la cruz, qué más quieres? El te ama y te quiere en verdad feliz. Si permite que ahora tu estes en el dolor, lo hace solo para sacar un bien mayor. En la Patria Celeste comprenderás todo en manera clara y alabarás la Divina Providencia que te había enviado esta cruz para hacerte merecer los bienes más grandes. Si permaneces fiel a Su voluntad, recibirás la recompensa de su Corazón per omnia sæcula sæculorum. Asi sea.

Tu hermano en Cristo,

Cordialiter

viernes, 20 de abril de 2018

Ser misionera

[Texto extraído de los escritos del Beato José Allamano]

Dios desde toda la eternidad ha pensado en ustedes. […] El os ha llamado al apostolado solo por su bondad. No tiene necesidad de nada ni de nadie. Os ha concedido a vosotros esta gracia, prefiriéndoos a otros que eran más dignos y que quiza hubieran correspondido mejor. ¿Y porqué a vosotros? Porque os ha llamado con un amor particular. La vocación misionera es para aquellos que aman mucho al Señor y desean hacerlo conocer, dispuestos a cualquier sacrificio. No se necesita nada más. Esta vocación es aquel acto de la providencia con la cual Dios elige algunos y les concede los dones convenientes para evangelizar las personas en países paganos. Cada sacerdote es por naturaleza un misionero. La vocación sacerdotal y la misionera no se distinguen esencialmente. No se exige, repito, más que un gran amor a Dios y una pasión por las almas. No todos podrán efectuar el deseo de ir a la misión, pero tal deseo debería ser el de todos los sacerdotes. El apostolado en tierras de misión está bajo esta mirada, el grado extraordinario del sacerdocio. [...] Ah, no, ¡No creamos que somos nosotros los que hacemos un acto de dignación hacia Dios , si respondemos a su llamado! Es El quien en cambio nos hace un gran don. Alguna vez vendrá la duda de no ser llamados al apostolado. Es una pena dolorosa que hace perecer muchas vocaciones o al menos hace disminuir el fervor para prepararse bien al apostolado. ¿Vosotros teneis esta vocación? Respondo que no es necesario haber tenido signos extraordinarios, ni siquiera se necesita pretenderlos. Aunque viniera un ángel del Cielo, podríamos siempre dudar que se trate de una ilusión. Es suficiente haber tenido algún signo especial, que pareciera casual y sin embargo estaba ordenado por Dios a la vocación: la lectura di un periódico o un libro misionero, un sermón sobre las misiones, el ejemplo de un compañero, la palabra del párroco o del confesor, quiza ciertas circunstancias de familia, etc. Estos signos bastan. Estos son la vida ordinaria de la cual Dios se sirve para despertar, en aquel que es elegido, la vocación misionera. [...] Fortunados vosotros, que habeis sentido la invitación de Dios y, asegurados por medio de la oración y de sabios consejos recibidos, con coraje os habeis separado de vuestro ambiente, de las comodidades de la vida, y superando juicios y motivos humanos, habeis entrado en el Instituto para prepararos a la misión [...] Si conocierais el gran don de Dios que os ha hecho llamándote en este Instituto misionero!

A este don seguirá un crecimiento de grandes gracias, que Jesús os hará desde el Tabernáculo, si sabreis apreciar y corresponder la vocación. [...] Pero ¿Vosotros perseverareis todos en la vocación recibida? No basta, por lo tanto ser llamados, no basta responder a la llamada, ni entrar en el Instituto y ni siquiera ir a la misión. No todos los llamados perseveran, porque no todos corresponden (a la vocación). Perseverar, no lo olvideis, es un deber, cuando hemos libremente aceptado un estado y a él nos hemos vinculado con promesas solemnes. Es un deber hacia Dios, al cual se ha hecho el voto, es un deber hacia nosotros mismos. Solamente quien perseverará hasta el fin, escuchará la invitación divina: «¡Ven siervo bueno y fiel!»

lunes, 16 de abril de 2018

¿Cuándo es necessario responder a la vocación del Señor?

Quien siente la vocación a la vida religiosa, debe responder lo antes posible, como enseñan los santos. El enemigo del género humano (o sea el diablo) cuando se da cruenta que una persona es atraida a la vida consagrada, intenta hacerle cambiar de idea por todos los medios. Entre las tentaciones principales está la de convencer al joven “llamado” a retrasar la entrada en el monasterio, y mientras tentarlo sin tregua para hacerlo caer en pecado (sobretodo en pecados contra la pureza), hasta que el joven pierda la vocación.

Si un joven con vocación tiene un serio impedimento (por ejemplo tiene que cuidar sus padres enfermos), en este caso está justificado en retrasar la entrada en la vida consagrada. Pero si no tiene una verdadera justificación, ¿porqué motivo debe continuar estando en el mundo? Los grandes doctores de la Iglesia como Santo Tomás de Aquino o San Alfonso María de Ligorio, afirman que es necessario responder con prontitud a la vocación divina, porque de otro modo el Señor podría retirar la llamada del joven que demora.

¡Ay de aquel que pierde la vocación! Santa Teresa de Lisieux prefirió renunciar a un viaje a Tierra Santa para no retrasar algunas pocas semanas la entrada al monasterio de clausura. ¿Quién sabe?, no podemos excluir que si hubiera realizado aquel viaje, podría haber perdido la vocación y se hubiera condenado. Cuántos jóvenes han perdido la vocación por haber retrasado su entrada en el convento y han vivido de modo pervertido el resto de su vida!

Si un joven o una joven siente la atracción por la vida consagrada debe escribir o contactar algún monasterio de estricta observancia para poder hacer un retiro espiritual para discernir y confirmar su vocación. Una vez confirmada la llamada del Señor, no debe demorarse, sino que apenas posible debe cumplir la voluntad de Dios. ¿Porqué arriesgarse inutilmente demorando sin motivo grave? En el mundo hay tantos peligros para el alma, sería insensato querer permanecer en el siglo aun teniendo vocación. ¡Quien sabe, si este no es el último llamado para alguien que está demorando desde mucho tiempo!